Feeds:
Entradas
Comentarios

El sábado 12 de abril nos juntamos un grupo de cuatro amigos senderistas para hacer uso y disfrute de nuestro bonoruta. En esta ocasión la ruta era mixta ya que iba con nosotros una chica, además también nos acompañó mi perro Otto. No teníamos muy claro la ruta a realizar, sabíamos que iba a ser por la zona de Campoo, ya que según la previsión meteorológica en la zona de la costa el tiempo no iba a ser muy bueno, mientras que en el interior parecía que se iba a mantener más o menos estable.

Como teníamos varias preparadas por la zona de Campoo nos decidimos por una que venía recogida en el libro de Ramón García “Las montañas del Valle de Campoo”. En concreto era la ruta nº 2 de dicho libro la cual partía del pueblo Campurriano de Camino y ascendía hacia El Ropero (1.492 m), el cual no hay que confundir con Cueto Ropero (1.817 m) el cual se encuentra junto al Cueto  del Ligüardi (1.974 m.) y que ya ascendimos en otra ocasión, después nos dirigiríamos hacia el bosque de Bustío, para regresar por Fontecha y regresando a nuestro punto de partida.

Para ello nos dirigimos hacia Reinosa y cogimos la carretera que va hacia Braña Vieja y al llegar a Salces nos dirigimos hacia el punto de partida en el pueblo de Camino.

Ya en Camino aparcamos el coche en la plaza del pueblo junto a una fuente y nos preparamos para comenzar a caminar, cogimos ropa de abrigo por si se nos echaba encima la niebla, como al final sucedió, y nos ajustamos las mochilas para comenzar esta nueva ruta.

Punto de salida en Camino

Punto de salida en Camino

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc) Para ver el vídeo del bono-ruta realizado por uno de los senderistas  pinchar aquí.

Una vez en la plaza cogemos una carretera que se encuentra a la derecha de dicha plaza

Carretera hacia la derecha

Carretera hacia la derecha

y que nos dirige hacia fuera del pueblo en dirección hacia el arroyo de la Gorgolla el cual tenemos que cruzar y que se encuentra medio oculto entre unos fresnos.

Carretera hacia el arroyo de la Gorgolla

Carretera hacia el arroyo de la Gorgolla

Nada más cruzar el arroyo abandonamos la carretera, la cual se dirige hacia el pueblo de Fontecha, y nos dirigimos por una pista pedregosa a nuestra izquierda cruzando una portilla.

Portilla a atravesar

Portilla a atravesar

Al poco de atravesar la portilla e iniciar un ligero ascenso nos encontramos a nuestra derecha del camino una pequeña traída de aguas, la cual dejamos atrás.

Traída de aguas

Traída de aguas

Caminamos siguiendo el curso del arroyo de la Gorgolla hasta llegar a un desvío muy marcado hacia nuestra derecha, el cual se encuentra un poco antes de una pequeña bifurcación del arroyo en una pequeña vaguada. Cogimos ese desvío y en este punto es cuando empezamos a echar en falta las típicas marcas de los pequeños recorridos, ya que no vimos ni una en todo el camino. Como no llevábamos el track de la ruta en el GPS y no teníamos mucha información de la ruta decidimos continuar por este desvío sin coger uno que ascendía en zig-zag.

Punto donde dudamos el camino a coger

Punto donde dudamos el camino a coger

Aquí es donde cometimos la primera de las equivocaciones de la ruta, pero claro, no siempre vamos a acertar a la primera, alguna vez nos tenemos que equivocar. Así que comenzamos a caminar por este senderillo el cual se dirigía hacia un pinar, en concreto el Pinar de Hontanares.

Dirigiéndonos hacia el Pinar de Hontanares

Dirigiéndonos hacia el Pinar de Hontanares

Ya veíamos cerca el pinar de Hontanares y empezábamos a pensar que este no debía ser el camino correcto pero seguimos un poco más adelante para ver si se aclaraba un poco el camino.

Entrando en el Pinar de Hontanares

Entrando en el Pinar de Hontanares

Entramos en el pinar por la vaguada del Arroyo de San Juan y empezamos a ascender ligeramente, pero cada vez se iba cerrando más el bosque y ya decidimos que nos habíamos equivocado de camino y que lo más correcto sería regresar para atrás ya que de seguir para adelante podríamos llegar a un punto del que no podríamos pasar, aunque igual llegásemos al mismo sitio.

Punto en el pinar en que decidimos dar marcha atrás.

Punto en el pinar en que decidimos dar marcha atrás.

Así que volvimos a caminar por encima de nuestras pisadas y nos dirigimos de nuevo hacia el punto en el que tuvimos la primera duda. Una vez en el punto donde dudamos por donde seguir, después de andar 1.800 metros y 38 minutos de más, miramos de nuevo el plano, hicimos una pequeña incursión buscando un sendero apropiado y al final decidimos seguir un sendero cubierto de hierba que se dirigía hacia arriba siguiendo más o menos la vaguada del arroyo Gorgolla.

Regresando hacia punto donde dudamos

Cogiendo el camino correcto

 Al poco de meternos por este nuevo sendero ya pudimos ver que esta vez, sí íbamos por el camino correcto, ya que se dirigía claramente hacia la zona alta, donde teóricamente se encontraba El Ropero. Seguimos por este sendero herboso y después de una fuerte curva hacia la derecha y otra hacia la izquierda en dirección norte nos encontramos en una braña, en la que se puede ver el Bosque de Hontanares a la derecha, por el que nos habíamos intentado meter, y ya al norte un gran nevero.

Braña en ascenso con nevero de Braña Juncosa

Braña en ascenso con nevero al fondo y pinar de Hontanares a la derecha

En este punto el sendero desaparece bajo la hierba y tenemos que ir ascendiendo atravesando la braña en dirección hacia una fuente y los restos de una vieja cabaña. Desde esta braña se tiene una magnífica vista del Cueto Caminos (1.404 m.), el cual se encuentra justo sobre el pueblos del cual partimos en esta ruta, Camino.

Cueto Caminos

Cueto Caminos

 Al cabo de un rato de ir caminando por la braña llegamos a la fuente del Cura la cual se encuentra justo en mitad de la braña y un poco más atrás se encuentran los restos de lo que fue una cabaña.

Fuente del Cura con restos de cabaña al fondo

Fuente del Cura con restos de cabaña al fondo

Continuamos en ligero ascenso para encontrar de nuevo el sendero. Primero dejamos a nuestra izquierda los restos de una nave para guarecerse el ganado en los fríos inviernos, el cual se encuentra totalmente destruido por el paso del tiempo y de las malas condiciones meteorológicas.

Restos de nave para el ganado

Restos de nave para el ganado

Una vez que encontramos de nuevo el sendero, el cual no debe de llevar mucho tiempo construido, ya que en los mapas del IGN y en los libros donde habíamos visto las rutas no aparecía este sendero que nos dirige hacia la cima y ponía que teníamos que atravesar una zona de escobales. Además se ve que en el borde del camino todavía no ha sido cubierto por la vegetación. Al borde del camino encontramos los restos de otra fuente.

Fuente al borde del camino

Lo que fue una fuente al borde del camino

Continuamos el ascenso por esta bien marcada y cómoda pista en dirección a nuestro objetivo El Ropero.

Continuamos ascendiendo por pista nueva

Continuamos ascendiendo por pista nueva

Continuando por esta pista llega un momento que nos encontramos una alambrada, la cual tenemos que atravesar y que se encuentra en mitad del camino, esta es una alambrada de separación entre valles, aun lado se encuentra el valle de Campoo y al otro el valle de Fuentes.

Alambrada en mitad del camino

Alambrada en mitad del camino

Ahora justo a nuestra derecha se encuentra uno de los neveros más importantes de la zona. Este se puede encontrar durante caso las tres cuartas partes del año y puede tener un par de metros de nieve en las grandes nevadas, se trata del nevero de Braña Juncosa. Atravesamos la alambrada y nos dirigimos hacia el collado. Justo después de atravesar la alambrada nos encontramos otra de las muchas fuentes que nos encontramos en el camino.

Otra de las fuentes en el borde del camino

Otra de las fuentes en el borde del camino

Ya estábamos llegando al collado cuando se nos echó encima una densa niebla que iba a dificultar nuestra marcha y sobre todo las bonitas vistas a las que no íbamos a poder tener acceso.

llegando al collado se nos echó la niebla

Llegando al collado se nos echó la niebla

Una vez en el collado, ya totalmente cubierto de niebla y por tanto con poca visibilidad, nos encontramos un cruce, a la izquierda se dirige hacia el Alto de la Cruz de Fuentes y hacia la derecha, que es el camino que nosotros tomamos hacia la cima del Ropero.

Cruce en Collado

Cruce en Collado

La niebla era tan densa, que estando ya junto al Ropero, no éramos capaces de ver la cima, así que ni cortos ni perezosos nos decidimos a salirnos del sendero, el cual retomaríamos posteriormente en dirección a la cima.

En dirección a la cima, pero sin verla.

En dirección a la cima, pero sin verla.

 Al poco de desviarnos de la pista y de andar entre la niebla nos fue apareciendo la cima del Ropero (1.492 m.) con su punto geodésico característico. Allí coincidimos con otros dos senderistas que habían ascendido desde otro punto y que nos recomendaron que bajásemos por el mismo camino ya que la niebla era muy traicionera y nos podíamos perder. Nosotros no teníamos problemas ya que íbamos grabando el track en el GPS y por tanto sólo tendríamos que dar el “go back” y nos llevaría hacia nuestro punto de partida.

Cima del Ropero (1.492 m.)

Cima del Ropero (1.492 m.)

Desde este punto, a pesar de ser una altura moderada, tendríamos que haber tenido unas maravillosas vistas de los cuatro puntos cardinales, al oeste se verían los picos de Europa, las montañas de Sejos y de Alto Campoo, hacia el norte el Valle de Cabuérniga y hasta la ciudad de Santander, hacia el este las montañas montañas pasiegas y hacia el sur la zona de Reinosa, incluso en días muy despejados se pueden divisar las montañas de Vizcaya, La Rioja, Burgos y Palencia, pero bueno nosotros no pudimos ver nada de esto por culpa de la densa niebla. Nos volvimos a la pista que poco antes habíamos abandonado

Regresando a pista principal

Regresando a pista principal

y la cogimos hacia nuestra derecha en dirección norte avanzando por lo alto de una loma que deja a la izquierda el valle de Fuentes, el cual se llama así porque el río que lo atraviesa es el río Fuentes, con sus múltiples arroyos que lo nutren, y a la derecha el valle del río Hormigas, los cuales se van a juntar en el famoso Pozo de la Arbencia formando el río Argonza, uno de los afluentes más importantes del río Saja.

Valle de Fuentes entre la niebla

Valle de Fuentes entre la niebla

Pronto iniciamos un ligero descenso que nos va a llevar a un pequeño refugio de montaña en un lugar llamado Peña Enhiesta.

Refugio de montaña en Peña Enhiesta

Refugio de montaña en Peña Enhiesta

Continuamos caminando por la loma, dejando todo el rato a nuestra derecha la alambrada que separa las los terrenos de Campoo de Suso y Campoo de Enmedio. Si siguiésemos por esta loma podríamos llegar hasta el pozo de la Arbencia, uno de nuestros destinos en una ruta que hicimos desde Bárcena Mayor, es más en esta zona nos encontramos a un ciclista haciendo Mountain bike que se dirigía hacia este punto.  Nosotros nos desviamos hacia la derecha y cruzamos la alambrada.

Cruzando la alambrada

Cruzando la alambrada

Continuamos caminando, siguiendo una cambera escondida entre la maleza y que nos dirigía hacia el río Hormigas. El camino estaba bastante escondido y daba lugar a confusión, es más, en más de una ocasión nos encontramos un poco perdidos, parecía que tendríamos que cruzar otra vez la alambrada, bajar al río Hormigas, pero al final encontramos, tras una marcada curva a la derecha, de nuevo la cambera. Nos encontrábamos en el bosque del Sel del Maestro.

Robledal en Sel del Maestro

Robledal en Sel del Maestro

Aquí volvimos a encontrar una senda, la cual seguimos, intentando buscar una cabaña que sabíamos que tenía que estar por esta zona.

Por el sendero buscando la cabaña

Por el sendero buscando la cabaña

Al poco rato dimos con ella, se encontraba entre arbolado diverso, en un sitio de los que merece la pena visitar.

Cabaña en mitad del bosque

Cabaña en mitad del bosque

Allí paramos a descansar y comernos nuestro merecido bocadillo en unas piedras que estaban a la entrada de la cabaña y que parecían que estaban colocadas como sillas y mesas . Se trata de la cabaña de Fontecha.

Cabaña de Fontecha

Cabaña de Fontecha

Después de un merecido descanso comenzó nuestro gran error de la jornada, en vez de regresar hacia atrás por el sendero que habíamos encontrado para dirigirnos hacia la cabaña, cogimos y campo a través nos dirigimos hacia el collado de Fontecha. Grave error, si hubiésemos investigado un poco habríamos encontrado una pista  que nos hubiese llevado directamente hasta este punto. A veces es mejor parar, mirar planos y pensar un poco.

Cuáles fueron las consecuencias de este error, primero algo que podríamos decir que fue bueno, nos encontramos vistas incomparables, una cabaña, arroyos,… pero cual fue lo peor que al no haber camino tuvimos que ir campo a través, primero por senderos dejado por los animales,

Sendero hecho por el ganado

Sendero hecho por el ganado

Tuvimos que atravesar un par de arroyos que surten al río Hormigas y que se encontraban rodeados de vegetación, uno de ellos el canal de Fuente Berros

Uno de los arroyos

Uno de los arroyos

Zona en la que era prácticamente imposible caminar ya que estaba totalmente cubierto de escobas y brezos, incluso en alguna de estas zonas mi perro Otto, que está acostumbrado a caminar, no pudo avanzar porque se quedaba trabado el pelo en esta maleza.

Zona de escobas y brezos

Zona de escobas y brezos

Pero como comenté anteriormente también hubo cosas agradables, un bonito acebal junto a una braña,

Acebal

Acebal

Una cabaña derruida en la braña de Fontecha

Cabaña en braña de Fontecha

Cabaña en braña de Fontecha

Bueno al final después de atravesar el acebal, la braña de Fontecha, la zona de escobas, arroyos,… alcanzamos un sendero que podía ser que nos llevase al collado de Fontecha, el problema, de nuevo la niebla se nos echó encima.

Un sendero que parecía el correcto

Un sendero que parecía el correcto

Siguiendo por este sendero y entre la niebla nos apareció de nuevo una alambrada y justo en ese momento ya nos encontramos en el collado de Fontecha y con la pista que teníamos que haber cogido en la cabaña de Fontecha.

Llegando a Collado de Fontecha

Llegando a Collado de Fontecha

Aquí ya cogimos la pista principal que se dirigía hacia la izquierda y ya no hubo pérdida. Qué fácil habría sido haber seguido el sendero correcto, pero bueno, no siempre vamos a acertar. Además también tiene sus ventajas no seguir el camino correcto, desarrollas tu instinto de orientación, trabajo en grupo (aunque con alguna discusión), es bueno para la circulación sanguínea (sacamos las piernas llenas de marcas por los brezos que reactiva la circulación) y sobre todo un buen ambiente de compañerismo (aunque con pequeñas rencillas, pero con muchas risas).

Pista hacia Fontecha

Pista hacia Fontecha

Desde la pista principal se tenía un gran vista del pueblo de Reinosa

Reinosa al fondo

Reinosa al fondo

También junto a la pista nos encontramos otra nave para el ganado totalmente destruida

Nave destruida

Nave destruida

Y ya después de una buena tirada nos encontrábamos encima del pueblo de Fontecha

Pueblo de Fontecha

Pueblo de Fontecha

Continuamos por la pista principal descendiendo en dirección al pueblo de Fontecha. Ya en el pueblo, hasta el que no hay pérdida, nos dirigimos a una pequeña plazuela en la que hay un restaurante, dejamos este a nuestra izquierda y salimos del pueblo por una calleja de la que salen varias pistas, la segunda a la derecha, bastante llana nos guiará hasta el pueblo de Camino. También podríamos coger otra calleja cualquiera que se dirija hacia la derecha y nos llevaría hacia la misma pista.

Callejas en Fontecha

Callejas en Fontecha

Una vez cogida la pista principal ya no hay pérdida y nos dirige rápidamente hacia el pueblo de Camino.

Pista hacia Camino

Pista hacia Camino

Ya en Camino nos refrescamos un poco en la fuente y me llevé una gran sorpresa cuando una campurriana con una niña pequeña en brazos se me acercó a saludarme. Esta chica, Tamara, había sido alumna mía años atrás y hacía mucho tiempo que no la veía y me sorprendió mucho verla allí y sobre todo con la pequeña campurriana, que me parece que se llamaba Jimena, en sus brazos. Me encuentro alumnos en cualquier parte pero en estos pueblos tan remotos me parecía imposible, aunque claro ella era de este pueblo.

Para ver la ruta en Google Earth pinchar sobre la imagen

 

Ruta en Google Earth

Ruta en Google Earth

Curva de altura en función del tiempo de marcha

Curva altura-tiempo

Curva altura-tiempo

Ruta Camino – El Ropero – Sel del Maestro – Fontecha -Camino
Distancia Total Ruta circular de 20,75 km. Hicimos casi 2 km. De más por las confusiones.
Duración Total El recorrido lo hicimos en 7 horas, haciendo una parada de aproximadamente 45 minutos. Sería menos tiempo si no nos hubiésemos confundido.
Dificultad La dificultad de la ruta es media, la endureció un poco el último que hicimos campo através.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 425 m., con un desnivel acumulado de 1.180 m.
Tipo de camino Hay tramos de pista, sendero, camberas y campo a través.
Agua potable Encontramos varias fuentes para el ganado pero desconozco la potabilidad.
Época recomendada En cualquier época del año excepto en invierno ya que estará cubierto de nieve. Hay que tener cuidado si hay niebla, que debe ser frecuente.
Cartografía y Bibliografía Hoja 83-III (Reinosa) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional. Ruta nº 2 del libro de Ramón García, “Las montañas del Valle de Campoo”
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc

El sábado 15 de marzo nos juntamos 3 senderistas y mi perro Otto para hacer una pequeña ruta de senderismo por la zona de La Vega de Pas. Íbamos a realizar dicho recorrido sólo por la mañana ya que por la tarde teníamos plan con nuestras familias. En concreto nos decidimos a realizar el pequeño recorrido PR-S-76, conocido con el nombre de Ruta de Praderas de Ruyemas.

Para realizar la ruta nos dirigimos hacia el pueblo de La Vega de Pas y una vez en la plaza del pueblo fuimos por una estrecha carretera, que se encuentra a la derecha de la plaza, hacia el barrio de Pandillo. Este es el punto de salida del III kilómetro vertical  Castro Valnera el cual se realizará el próximo 18 de mayo y que organiza el Club Alpino Tajahierro.

Al final de la carretera hay un pequeño aparcamiento donde dejamos el coche y nos preparamos para iniciar nuestra caminata.

 Aparcamiento en Pandillo

Aparcamiento en Pandillo

Desde este aparcamiento ya pudimos darnos cuenta de que no íbamos a tener unas buenas vistas de las montañas ya que había muchas nubes bajas, aunque parecía que no iba a llover. En caso de que no hubiese nubosidad las vistas desde este punto hubiesen sido muy buenas e incluso casi se podría ver el Castro Valnera.

Montañas junto a Pandillo

Montañas junto a Pandillo

Aquí, junto a un puente, es donde comienza el PR-S-76.

Punto de inicio del PR-S 76

Punto de inicio del PR-S 76

 y como punto de partida nos encontramos un cartel indicativo de la ruta en la que podemos ver los datos principales.

Cartel indicativo de la ruta

Cartel indicativo de la ruta

En este barrio de Pandillo se encuentran las dos cuencas que surten de agua al río Pas, ambas nacen en las faldas del Valnera. La primera de ellas, en la cuenca norte, conocida con el nombre de la vaguada de Aguasal, con el arroyo Rucabao y en la cuenca meridional, con el arroyo de Pandillo, el cual vamos a recorrer nosotros.

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

Para ver el vídeo del bono-ruta realizado por uno de los senderistas  pinchar aquí.

Para ello nos dirigimos hacia el puente que se encuentra junto al cartel indicativo y lo atravesamos.

Puente sobre el Pandillo

Puente sobre el Pandillo

Nada más cruzar el puente nos encontramos una cabaña restaurada que se encontraba a la izquierda del sendero y bajo una montaña.

Cabaña en Pandillo

Cabaña en Pandillo

La ruta comenzaba con un sendero empedrado y nada más comenzar  ya nos dimos cuenta que el camino iba a estar perfectamente señalizado, ya que había las típicas marcas blancas y amarillas, de los pequeños recorridos, cada muy poco tiempo. Estas marcas estaban tanto en postes de madera, destinados a tal fin, como en marcas en las rocas.

Señalización de la ruta

Señalización de la ruta

A los cinco minutos de comenzar a caminar nos encontramos en una curva una cabaña totalmente abandonada que estaba al borde del camino y que tenía una bonita vista de las montañas desde la puerta de entrada.

Cabaña abandonada

Cabaña abandonada

El primer tramo era en ligero ascenso con un desnivel de unos 100 metros y discurría junto al curso del arroyo Pandillo. También en este primer tramo empedrado, el sendero estaba marcado por un pastor eléctrico que supongo que servía para evitar que el ganado se dirigiese hacia el río cayendo por el gran desnivel.

Sendero con pastor eléctrico al borde

Sendero con pastor eléctrico al borde

A los quince minutos ya se veían las montañas de la zona de Valnera, aunque las nubes dificultaban la visibilidad, pero así todo era una bonita estampa.

Montañas entre las nubes

Montañas entre las nubes

También en este punto encontramos una señal que nos indicaba que caminábamos hacia las praderas de Ruyemas.

Señal hacia praderas de Ruyemas

Señal hacia praderas de Ruyemas

Siguiendo por el sendero podíamos ver el curso del río, el cual íbamos a seguir.

Sendero siguiendo la vaguada principal

Sendero siguiendo la vaguada principal

Justo enfrente, a la derecha del sendero, tenemos el camino por el que vamos a regresar, un bonito hayedo, aunque todavía sin las bonitas y llamativas hojas verdes que caracterizan los hayedos en la primavera. Es el el hayedo del monte Las Garmas o de Peñagafa.

Hayedo de la Garma o Peñagafa

Hayedo de la Garma o Peñagafa

Al poco rato de la anterior foto vimos una pequeña cascada que depositaba sus aguas al río Pandillo y que procedía del Cerro de la Vara (1.159 m.)

Arroyo desde Cerro de la Vara

Arroyo desde Cerro de la Vara

Enseguida tuvimos que cruzar un pequeño arroyo que se encontraba en mitad del camino y que para evitar confusión tenía una señal al otro lado del arroyo. Menos mal que no iba muy crecido ya que en caso contrario hubiese resultado complicado, lo cual recomienda que esta ruta no se haga en una época en la que haya habido muchas lluvias.

 Arroyo a cruzar

Arroyo a cruzar

Ya estábamos llegando a las praderas de Ruyemas y se notaba porque nos acercábamos a una zona en la que abundaban cabañas, algunas de ellas en buen estado.

Primeras cabañas de Ruyemas

Primeras cabañas de Ruyemas

Mientras que había otras que estaban totalmente abandonadas y derruidas, una de ellas con un gran árbol caído sobre el tejado.

Cabaña destruida por un gran árbol

Cabaña destruida por un gran árbol

Los pequeños prados delimitados por muros de piedra cuentan con alguna que otra cabaña a la que suelen acompañar varios fresnos, todo ello en torno al discurrir del arroyo, tapizado por un bosque de galería formado por sauces y avellanos.

Ya en las praderas de Ruyemas nos encontramos una cercana montaña con una extraña forma al borde del sendero y que estaba llena de rocas con las que probablemente habrían construido los cerrados de los diferentes “praos”.

Montaña rocosa junto a las praderas

Montaña rocosa junto a las praderas

A los aproximadamente 45 minutos de haber iniciado la ruta ya nos encontrábamos en la cabañas de las praderas de Ruyema y habíamos llegado al extremo más alejado del PR-S-76, en el cual teníamos tres opciones para elegir. La primera de ellas, impensable, regresar de vuelta por el mismo camino, la segunda dirigirnos hacia el hayedo del monte Las Garmas y regresar por él y la tercera, que es la que hicimos, continuar hacia adelante y dirigirnos hacia las cascadas. Estábamos en ese momento en la encrucijada y nos dirigimos hacia las cascadas.

Encrucijada con tres posibles caminos, elegimos las cascadas

Encrucijada con tres posibles caminos, elegimos las cascadas

Aquí ya no había las marcas de pequeño recorrido que nos habían acompañado hasta ese momento, pero si nos encontramos un sendero fácilmente seguible en el que abundaban los típicos hitos formados por montoncitos de piedras. Lo primero fue atravesar una zona de avellanos que era atravesado por este sendero.

Atravesando una zona de avellanos

Atravesando una zona de avellanos

Una vez atravesada esta zona de avellanos continuamos por el sendero y llegamos a una bonita cabaña que se encontraba sobre un bonito “prao” verde y dentro de un cerrado de piedra, a los pies de las faldas de las montañas de Valnera.

Cabaña en cerrado de piedra

Cabaña en cerrado de piedra

Continuamos bordeando el cerrado y pudimos ver como entre los árboles aparecían las típicas cabañas pasiegas con sus tejado de lanchas de piedra o pizarra. parece mentira que en estas zonas tan recónditas se construyeran esas hermosas cabañas para el cuidado del ganado y para vivir en las épocas en las que las vacas estaban en estas zonas.

Cabañas entre los árboles

Cabaña entre los árboles

Ahora ya no teníamos señales claras para seguir nuestro recorrido hacia las cascadas, así que hicimos caso a unos hitos de piedra que nos dirigían a cruzar un pequeño arroyo ya seco.

Hito que nos indica que crucemos el arroyo

Hito que nos indica que crucemos el arroyo

Continuamos nuestra marcha orientándonos por esos hitos que unos amables senderistas habían dejado. Estos nos dirigían hacia otra cabaña y aquí es donde tuvimos que dejarnos llevar por la intuición y por el oído, ya que había dos posibles caminos, uno seguir una vaguada  por la que circulaba un arroyo y que se dirigía hacia nuestra derecha y otro que seguía otra vaguada, por la que discurría otro arroyo, al final este era el arroyo Pandillo, y que se dirigía hacia la izquierda. Como teníamos tiempo y nuestro oído nos orientaba a que había una cascada cercana hacia nuestra derecha, pues nos dirigimos por ese lado.

Cabaña donde decidimos ir por vaguada de la derecha

Cabaña donde decidimos ir por vaguada de la derecha

 Nos metimos por esta vaguada y caminábamos por un sendero que debía ser el cauce seco de algún arroyo, que seguramente en época de lluvias sería imposible de seguir.

Caminando por el cauce seco de un arroyo

Caminando por el cauce seco de un arroyo

Desde aquí, después de una hora de caminata ya teníamos una buena vista de lo que se conoce con el nombre de Muro de Peñallana, el cual se encuentra justo al lado de la carretera de las estacas de Trueba y encima del hayedo del monte Las Garmas o de Peñagafa.

Muro de Peñallana

Muro de Peñallana

Continuamos guiándonos de nuestro oído, nuestra orientación y sobre todo de los hitos de piedra que nos íbamos encontrando por el camino para dirigirnos hacia las ya próximas cascadas.

Hito hacia las cascadas

Hito hacia las cascadas

Continuando por esta vaguada ya nos dirigimos hacia el río por la proximidad que había a las cascadas y ya pudimos ver la primera de ellas.

Primera cascada que vimos

Primera cascada que vimos

Esta primera cascada no debía ser la que nos habían informado, ya que nos habían dicho que nos tendríamos que encontrar una cascada semejante a la del nacimiento del Asón, la famosa cascada de “cola de caballo” o la “cascada de Cailagua”, así que continuamos el curso del río y nos volvimos a encontrar con otras nuevas cascadas pero que, aún siendo muy bonitas, no eran lo que estábamos buscando. Luego ya nos dimos cuenta de que no era la vaguada correcta, pero así todo seguimos buscándola.

Otra pequeña cascada

Otra pequeña cascada

En esta aproveché para hacerme una foto pasando por la pequeña presa que se formaba en la parte superior de la cascada.

Sobre la cascada

Sobre la cascada

Continuando por el cauce del arroyo llegamos a una última cascada, lo cual nos indicaba que no era el camino correcto, la cual impedía seguir caminando por dicho cauce.

Última de las cascadas que nos impedía seguir por el cauce del arroyo

Última de las cascadas que nos impedía seguir por el cauce del arroyo

Como íbamos bien de fuerzas y de tiempo cruzamos el arroyo por unas piedras y nos dirigimos al margen derecho del arroyo a ascender por un ladera muy “pindia” con la intención de ascender lo máximo que pudiésemos hasta llegar casi a la divisoria de Cantabria con Castilla-León, siempre siguiendo la vaguada, pero esta vez en vez de por el margen izquierdo del arroyo, por el margen derecho.

Ascenso por margen derecho del arroyo

Ascenso por margen derecho del arroyo

Por aquí nos dirigíamos hacia un punto que se encontraba entre el Pico del Rastro (1.236 m.) y Peña Negra (1.250 m.) y había una hermosa, aunque un poco nublada vista de lo que es el valle de la Vega de Pas.

Valle de la Vega de Pas

Valle de la Vega de Pas

Ahora ya nos encontrábamos más cerca del muro de Peñallana y pudimos hacer una foto más cercana. también en este punto, viendo lo que podíamos ver por los alrededores pudimos orientarnos en el plano y pudimos ver cómo este no era el camino correcto para llegar al nacimiento del arroyo Pandillo donde se encontraba la famosa cascada.

Muro de Peñallana

Muro de Peñallana

Aquí ya nos dimos cuenta de que íbamos a tener la mala suerte de no poder disfrutar de una buena vista de Peña Negra, ya que se nos estaban echando las nubes encima e impedían verla.

Peña Negra entre las nubes, por lo menos estaba detrás de ellas

Peña Negra entre las nubes, por lo menos estaba detrás de ellas

Así que después de un pequeño refrigerio, y rápido, porque hacía bastante frío nos dirigimos de nuevo hacia abajo, de nuevo hacia el arroyo, con la intención de coger en el cruce de las dos vaguadas el camino correcto para ver el nacimiento del Pandillo. En el descenso pudimos observar como se estaba despejando un poco y pudimos ver algo más claro la cima de Peña Negra.

Cima de Peña Negra

Cima de Peña Negra

Una vez que llegamos a la cabaña, donde antes indiqué que tuvimos que elegir si ir por la vaguada de la derecha o por la de la izquierda, nos desviamos hacia esta, siguiendo el margen del arroyo, y ahora sí, ya pudimos tener una bonita vista de la cascada donde nace el arroyo Pandillo, y que aún no siendo tan espectacular como la del Asón si es bastante bonita y de bastante altura.

Cascada donde nace el arroyo Pandillo

Cascada donde nace el arroyo Pandillo

Una vez vista la cascada regresamos por el mismo camino para dirigirnos al cruce de caminos donde habíamos dejado la última señal del PR-S-76, pero antes pudimos tener otra bonita vista de la cabaña que habíamos visto en la subida, esta vez por su parte sur.

Cabaña en cerrado

Cabaña en cerrado

Una vez pasada la cabaña y aprovechando que se había despejado un poco el día, aproveche para hacer una bonita panorámica de la zona.

Panorámica desde cabañas de Ruyema

Panorámica desde cabañas de Ruyema

Y ya estábamos de nuevo en el cruce que nos llevaba de regreso hacia el barrio de Pandillo, pero esta vez, no por el camino que usamos para subir, sino por el hayedo del monte Las Garmas. Este desvío hacia las cascadas nos había llevado un tiempo aproximado de 2 horas y unos cuatro kilómetros de marcha.

Desvío hacia Hayedo de la Garma o Peñagafa

Desvío hacia Hayedo del Monte Las Garmas o Peñagafa

Aquí ya encontramos de nuevo las marcas blancas y amarillas de los pequeños recorridos, las cuales nos ayudaron a no perdernos ya que hay un punto en el que tiendes a seguir el sendero pero una marca te indica que es el camino erróneo y otra te dice cuál es el camino correcto, desviándote del sendero principal.

Marca indicando camino erróneo y correcto

Marca indicando camino erróneo y correcto

Ahora ya sólo queda seguir el camino indicado para dirigirnos por medio del hayedo hacia Pandillo. En el camino hay un pequeño puente que nos ayuda a cruzar un arroyo, el cual en este momento estaba prácticamente seco y por tanto no era muy necesario, pero seguro que días de aguas será muy útil.

Cruzando un puente

Cruzando un puente

Una vez pasado el puente pudimos ver una manada de cabras que se encontraban pastando tranquilamente al sol, hasta que nos vieron pasar, ya que lógicamente salieron asustadas.

Manada de cabras pastando al sol

Manada de cabras pastando al sol

Siguiendo por el sendero marcado, tuvimos que pasar de nuevo por el cauce de un arroyo , en el que menos mal que no bajaba agua, ya que nos hubiese dificultado su paso.

Cauce seco de arroyo

Cauce seco de arroyo

Ya estábamos totalmente dentro del hayedo, el cual, por la época del año en la que nos encontrábamos, todavía estaba sin las bonitas hojas verdes, típicas de una primavera ya cercana.

Caminando por el hayedo

Caminando por el hayedo

Desde aquí pudimos ver, aunque no muy claramente por culpa de las nubes, lo que podía ser la cima del Castro Valnera, ya que se podían distinguir algunas manchas de nieve, y por la época del invierno en la que nos encontrábamos, ya casi llegando a la primavera, sería de las únicas cimas que todavía podían tener algunas zonas de este manto blanco.

Cima del Castro Valnera entre las nubes

Cima del Castro Valnera entre las nubes

Ya estábamos llegando al final, y parecía que todavía estábamos a mucha altura para el poco tramo que quedaba, cuando encontramos una señal que nos dirigía hacia abajo para salvar el último gran desnivel.

Última señal que nos dirigía hacia Pandillo

Última señal que nos dirigía hacia Pandillo

Una vez salvado este último desnivel llegamos justo donde se encontraba el aparcamiento donde habíamos iniciado nuestra ruta. Allí nos cambiamos el calzado y nos dirigimos, ya en coche, hacia el pueblo de la Vega de Pas donde pudimos disfrutar de un buen pincho de tortilla y una refrescante Coca-cola y comprar unos deliciosos sobaos para llevar a casa.

Para ver la ruta en Google Earth pinchar sobre la imagen

Ruta en Google Earth

Ruta en Google Earth

Curva de altura en función del tiempo de marcha

Curva altura-tiempo

Curva altura-tiempo

 

Pandillo – Praderas de Ruyemas – Cabecera Pandillo – Monte de Las Garmas – Pandillo
Distancia Total Ruta circular de 9,3 km, aunque el PR-S-76 tendría 4 km menos ya que es lo que empleamos en el desvío a las cascadas.
Duración Total El recorrido lo hicimos en 3 horas y 40 minutos, aunque empleamos 2 horas en desviarnos a las cascadas. Luego el PR-S-76 se haría en menos de 2 horas.
Dificultad La dificultad de la ruta es baja, la endurece un poco el último tramo de las cascadas.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 450 m., con un desnivel acumulado de aprox. 950 m.
Tipo de camino Hay tramos de sendero y otros, en el desvío hacia la cascada, pequeños caminillos abiertos por los senderistas y el ganado.
Agua potable El único el que podamos coger de los arroyos.
Época recomendada En cualquier época del año excepto después del deshielo y de días de lluvia.
Cartografía y Bibliografía Hoja 84-I (Vega de Pas) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc

 

 

 

 

 

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 95 seguidores

%d personas les gusta esto: