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El sábado 09 de agosto teníamos previsto realizar una ruta de senderismo a Peña Lusa, la cual teníamos planeada desde este invierno pasado, sólo estábamos esperando el momento adecuado, ya que durante el invierno, al estar nevado y ser una zona muy rocosa, es bastante dificultosa. Y cuando parecía que el día adecuado iba a ser este, se nos complicó el tiempo, la predicción meteorológica daba lluvias a media mañana y muchas nubes. Por este motivo, ya que teníamos el día para ir al monte, tuvimos que buscar una alternativa que tendría que ser por una zona costera ya que era el único sitio en el que no daban lluvias.

Después de ver un par de alternativas, nos decidimos por hacer una ruta por una zona que ya habíamos “pateado” hace bastante tiempo, y que es una de las entradas de este blog más visitada. Se trataba de hacer una ruta por el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, y en concreto por el monte Buciero, la principal elevación montañosa de este Parque Natural, y que con sus 300 hectáreas de superficie alberga una inigualable riqueza natural. En otra ocasión realizamos una ruta circular bordeando todo el monte y sin embargo esta vez íbamos a realizar una caminata ascendiendo a las tres cimas más emblemáticas de este monte, las cimas del Buciero, Ganzo y Atalaya.

En esta ocasión sólo íbamos a ir dos de los senderistas habituales de estas rutas y mi perro Otto, ya que los otros estaban de vacaciones.

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

Para ello partimos del paseo marítimo de Santoña, sobre la playa de San Martín, donde dejé aparcado el coche. En esta ocasión, en vez de dirigirnos, como en la otra ocasión, hacia el Fuerte de San Martín, evitando la ascensión de todas las escaleras, nos metimos por una calle a mano izquierda del paseo, justo antes del cuartel militar, que nos dirigía hacia el barrio de la Santoñuca y desde el que se podía observar al fondo la cima del Buciero (367 m.)

Calle del Monte con Buciero al fondo

Calle del Monte con Buciero al fondo

Nos dirigimos por la calle del Monte que nos llevaba a la parte alta del barrio de la Santoñuca. Esta es una zona donde se ubican las típicas casas de los pescadores de este pueblo pesquero. Iniciamos un ligero ascenso por esta carretera estrecha.

Barrio de la Santoñuca

Barrio de la Santoñuca

Esta estrecha carretera nos llevaría hasta el fuerte de San Martín, el cual fue edificado sobre un antiguo castillo de tiempos de Felipe II, constituyendo el último vestigio del sistema Carnot. Este fuerte de San Martín, cuya construcción actual, que data de 1863, se alza majestuosa sobre la bahía de Santoña, y que, junto al cercano fuerte de San Carlos, defendía la entrada de la bahía de posibles incursiones de tropas enemigas. El uso de este estratégico lugar es muy anterior, pues ya a comienzos del S. XVII los santoñeses habían erigido una fortificación para la defensa de la villa.

Fuerte de San Martín

Fuerte de San Martín

En este punto cogemos una carretera que se dirige hacia la izquierda, es decir hacia el norte, en dirección al fuerte del Mazo, el cual se encuentra a unos dos kilómetros del fuerte de San Martín.

Carretera hacia el fuerte del Mazo

Carretera hacia el fuerte del Mazo

Esta carretera va ascendiendo haciendo un par de giros y situándonos encima del camino que rodea el monte Buciero y por el cual regresaríamos. Desde una de estas curvas se puede observar dicho camino, así como el pueblo de Laredo.

Laredo al fondo

Laredo al fondo

En esta carretera destacaba  una entrada a una gran casa, que está situada en la parte alta y desde la que se puede apreciar prácticamente todo el pueblo. Esta casa pertenece a uno de los más importantes conserveros del pueblo de Santoña, del cual no voy a dar el nombre para no hacer publicidad gratuita.

Entrada a casa de un conservero de Santoña

Entrada a casa de un conservero de Santoña

Seguimos en ligero ascenso por esta carretera y empezamos a ver gran cantidad de vegetación, en especial encinas, laureles, madroños,… que se encuentran al borde de este camino.

Vegetación al borde de la carretera

Vegetación al borde de la carretera

Cuando ya llevábamos unos dos kilómetros y pico andados, unos 25 minutos desde que comenzamos a andar en el paseo marítimo, cogemos un desvío a mano derecha que se encuentra a unos 200 metros del fuerte del Mazo. Es un camino que ya no está asfaltado, sino que se trata de una pista de tierra y piedra, el cual se encuentra junto a una construcción que seguramente es para guardar el ganado.

Desvío a mano derecha

Desvío a mano derecha

La pista iba en ascenso dirigiéndose hacia la cima del Buciero y nos empezábamos a encontrar las marcas que nos dirigían a este pico. Son las típicas marcas de pequeño recorrido, con dos franjas una blanca y otra amarilla, pero en este caso acompañadas por un círculo de color verde. Estos puntos de color indican las diferentes rutas que hay por el Monte Buciero, cada una de las cinco rutas que hay tiene un color característico y en este caso la que asciende al Buciero y al Ganzo era de color verde. La pista estaba bordeada por gran cantidad de vegetación.

Vegetación al borde del sendero

Vegetación al borde del sendero

En esta pista de ascenso hacia el Buciero tuvimos que pasar junto a una gran edificación que se encontraba en estado de abandono, pero que en sus tiempos debió ser una gran casa.

Casa abandonada al borde del camino

Casa abandonada al borde del camino

La visibilidad no era muy buena ya que estando a pocos metros de la cima, esta no se podía ver, sólo se intuía entre las nubes bajas que la cubrían. Estas nubes se iban y venían y en un momento nos dejaron contemplar la playa de Berria a nuestra derecha, mientras que a la izquierda las nubes cubrían el pueblo de Santoña. Desde este punto se podía ver en primer plano el penal del Dueso, la playa de Berria, las marismas de Santoña y al fondo el Brusco, el monte que separa la playa de Berria en Santoña, de la playa de Trengandín en Noja. Según la gente del pueblo, hace años en las grandes bajamares se podía pasar de una a otra playa sin ascender por el Brusco.

Playa de Berria con el Brusco al fondo

Playa de Berria con el Brusco al fondo

El ascenso se iba complicando, la pista desapareció y se convirtió en un estrecho sendero realizado por los muchos senderistas que hacen esta ruta.

Pista convertida en estrecho sendero entre vegetación

Pista convertida en estrecho sendero entre vegetación

En algún momento, el sendero se complicaba más, e incluso en un punto tuvimos que echar manos al suelo y ayudar a mi perro para poder ascender por alguna roca, sobre todo porque estas estaban muy resbaladizas por la lluvia que había caído la noche anterior.

Punto donde tuvimos que agarrarnos a las rocas para poder subir

Punto donde tuvimos que agarrarnos a las rocas para poder subir

En un día con buena visibilidad no habría ningún problema, pero en este día agradecimos las marcas que nos iban marcando el camino correcto hacia la cima.

Marcas indicando el camino correcto

Marcas indicando el camino correcto

La humedad que había en el ambiente era tan grande, cercana al 100%, que hacía que nos cayesen gotas de sudor por todo el cuerpo y tuviésemos que hidratarnos bebiendo agua cada poco tiempo. Por ahora estábamos teniendo mala suerte con el tiempo y, aunque no nos llovía, la visibilidad era muy baja y estando a pocos metros de la cima todavía no la podíamos contemplar.

Mala visibilidad cerca de la cima

Mala visibilidad cerca de la cima

Ya estábamos llegando a la cima del Buciero (367 m.) y pudimos observar una de las dos cosas que destacan en ella, la gran cruz que se encuentra en ella y desde la que se tendrían que tener unas impresionantes vistas de todos los montes de la zona de Soba, los pueblos de Santoña, Laredo, Noja, Isla, Ajo, el estuario del Asón,… pero no fue así, las nubes nos lo impedían.

Cruz en la cima del Buciero

Cruz en la cima del Buciero

En ese momento la visibilidad desde este punto era nula, no se veía nada, sólo un poco de Laredo entre las nubes. Ya de regreso, después de pasar por el Ganzo, pudimos tener unas mejores vistas, pero no perfectas, desde este punto.

Puntal de la playa Salvé en Laredo

Puntal de la playa Salvé en Laredo

 

Marismas de Santoña y Playa de Berria

Marismas de Santoña y Playa de Berria

Como no se veía nada, en vez de dirigirnos hacia el otro punto característico de esta cima, la gran bandera de Cantabria, nos dirigimos hacia nuestra siguiente cima el Ganzo (378 m.) para ello cogimos dirección este y nos fuimos hacia el collado que separa las dos cimas.

Hacia el collado entre Buciero y Ganzo

Hacia el collado entre Buciero y Ganzo

Seguimos las marcas que nos iban indicando el camino correcto hacia el collado teniendo que vislumbrar entre las nubes la cima del Ganzo.

Cima del Ganzo entre las nubes

Cima del Ganzo entre las nubes

En el collado nos encontramos un indicador que nos informaba de las dos cimas, el Buciero y el Ganzo. Además se corresponde con el pequeño recorrido PR-S 50.

Indicador del PR-S 50

Indicador del PR-S 50

Desde este collado nos dirigimos hacia la cima del Ganzo por un estrecho sendero entre matorrales y roquedo. Aquí es donde tuvimos el único problema de orientación de todo el camino ya que debido a la niebla perdimos las marcas que indicaban el camino correcto y nos dirigimos por un camino que bordeaba el Ganzo por su zona norte, metiéndonos en una zona con mucha vegetación y mucha humedad en la que casi nos comen los tábanos. Viendo que el camino no era el correcto volvimos para atrás y pudimos ver la típica cruz que indica el camino que no hay que seguir y que nosotros sí seguimos. Luego ya volvimos a encontrar las marcas correctas,

Marca indicando camino correcto

Marca indicando camino correcto

las cuales nos dirigieron sin gran dificultad a la cima del Ganzo. Las vistas desde este pico no son excesivamente buenas, siendo mucho más interesantes las que ofrece la rocosa cumbre del Buciero, cuando el tiempo lo permite. En esta cima destaca el punto geodésico que marca el punto más alto de todo el Monte Buciero con sus 378 metros de altitud.

Cima del Ganzo con su punto geodésico

Cima del Ganzo con su punto geodésico

Desde aquí desandamos nuestros pasos para dirigirnos de nuevo hacia la cima del Buciero, donde ya se había despejado un poco el tiempo y pudimos hacer las fotografías que expuse anteriormente. Después de hacer las fotos desde la cruz nos dirigimos al otro punto característico del Buciero, la gran bandera de Cantabria la cual es visible desde todos los puntos del pueblo de Santoña. En este punto lógicamente aproveche para hacerme una foto con mi perro y la bandera.

Bandera de Cantabria en cima del Buciero

Bandera de Cantabria en cima del Buciero

También pudimos tener una visión de nuestra siguiente cima, el Atalaya, el cual se encuentra al norte del monte Buciero.

Cima del Atalaya, próximo objetivo

Cima del Atalaya, próximo objetivo

Al cabo de un tiempo de estar en la cima se despejó del todo y pude hacer una fotografía del pueblo de Santoña, la ría que entra en el pueblo de Escalante, las marismas y la cima de Monte Hano (186 m.) en la que destaca la cantera, así como el convento de San Sebastián de Hano o convento de Montehano. Esta es una estructura arquitectónica que está datada en el siglo XVII en la que el convento experimentó una gran reforma, aunque hay indicios de que en los albores del siglo XIV ya había vida conventual. En un principio la regían los padres Franciscanos, mientras que en la actualidad está habitado, desde principios del siglo pasado, por frailes de la Orden de Hermanos Capuchinos. La tradición dice que en este convento están enterrados los restos de Bárbara de Blomberg, madre de Juan de Austria.

Santoña y Monte Hano desde cima del Buciero

Santoña y Monte Hano desde cima del Buciero

Volvimos a descender por el mismo camino para dirigirnos de nuevo a la carretera que se dirige desde el fuerte de San Martín al fuerte del Mazo. En el camino de descenso aproveché para volver a hacer una fotografía del Buciero, pero esta vez ya despejado de las nubes que lo cubrían cuando ascendimos.

Cima del Buciero sin nubes

Cima del Buciero sin nubes

Una vez que llegamos a la carretera nos dirigimos por ella hacia el fuerte del Mazo, obviando un desvío a la derecha que cogeríamos posteriormente para dirigirnos hacia el Atalaya.

Carretera hacia el fuerte del Mazo

Carretera hacia el fuerte del Mazo

El fuerte del Mazo fue construido en el año 1810 por los ingenieros napoleónicos tras ser tomada la península por un ejército de 4.000 hombres. La estructura de este fuerte napoleónico se adapta al promontorio sobre el que se asienta. El único acceso que tiene este fuerte salvaba un pequeño foso seco mediante un puente levadizo. En 1886 se construyó el edificio mayor de dos alturas, con el fin de que sirviera de pabellón de arrestados.

El Fuerte del Mazo, recibe también erróneamente el nombre de Fuerte de Napoleón, motivado por la transmisión popular del nombre del Fuerte Imperial de Napoleón, construido simultáneamente al del Mazo y demolido a principios del S. XX para la construcción de los edificios que ahora constituyen el Penal del Dueso.

Fuerte del Mazo

Fuerte del Mazo

Este fuerte del Mazo fue remodelado por las escuelas taller que han ido restaurando las diferentes estructuras militares que se encuentran en el Monte Buciero.

Entrada al Fuerte del Mazo o de Napoleón

Entrada al Fuerte del Mazo o de Napoleón

Volvimos de nuevo a la carretera y cogimos la carretera que nos encontramos a nuestra izquierda y donde hay unos indicadores que marcan diferentes rutas, una de ella la que nos va a dirigir hacia el Atalaya.

Desvío hacia el Atalaya

Desvío hacia el Atalaya

A la derecha de este camino se observa el antiguo polvorín El Helechal, que abastecía al Fuerte del Mazo y el cual se encuentra localizado en un lugar resguardado para evitar impactos de proyectiles enemigos. Este edificio se encuentra flanqueado por dos torres (cuya finalidad originaria era la de pararrayos), y que actualmente sirve de improvisada estabulación ganadera. En las cercanías existe otro polvorín con una estructura semejante y se trata del polvorín del Dueso.

Polvorín El Helechal

Polvorín El Helechal

Se continúa por la pista hasta que nos encontramos una pista asfaltada ascendente por la que hay que desviarse y que se dirige al paraje conocido como Yusa, zona donde se localizan varias explotaciones ganaderas.

Desvío a mano derecha con señalizador roto

Desvío a mano derecha con señalizador roto

En la confluencia entre los espacios ganaderos y el encinar aparecen las orlas forestales, espacios de transición y frontera entre los ecosistemas de prados y las masas forestales y que cumple la función de cobijo, zona de alimentación y refugio para varias especies faunísticas. En este camino de ascenso nos encontramos una casa que se encuentra en estado de abandono.

Casa abandonada junto a pista

Casa abandonada junto a pista

Justo antes de llegar al fin de la pista asfaltada, hay que virar en un camino de tierra que nace a la derecha.

Desvío a la derecha que cogimos

Desvío a la derecha que cogimos

En este nuevo sendero ya pudimos ver nuestro objetivo al fondo, el Atalaya con su construcción cilíndrica en la parte superior.

Atalaya con construcción en la cima

Atalaya con construcción en la cima

Tras sortear un cierre para el ganado, llegamos a una pequeña campa.

Cierre para el ganado

Cierre para el ganado

En la parte superior derecha de este pequeño claro continúa el ascenso a través del valioso bosque, donde aparecen encinas, laureles o madroños.

Caminando por el bosque

Caminando por el bosque

Tras obviar una senda a la derecha, la cual cogeremos en el descenso, se continúa ascendiendo por el zigzagueante camino, pudiendo observar ya cerca de la cumbre un singular abrigo en la roca caliza.

Desvío que obviamos y que cogemos en el descenso

Desvío que obviamos y que cogemos en el descenso

 Finalmente, se alcanza la cumbre (312 metros), sobre la cual se asienta el puesto circular de vigilancia de la Atalaya, cuya estructura actual data del S. XIX. Las vistas panorámicas desde este excepcional mirador natural (se tienen referencias de su uso como oteadero de ballenas ya en el S. XI) son inmejorables.

Construcción en cima del Atalaya

Construcción en cima del Atalaya

Las vistas desde este punto eran increíbles. Al norte se veían kilómetros y kilómetros de mar, no me extraña que antiguamente desde aquí subieran a divisar las ballenas que surcaban el mar Cantábrico. Desde este punto se divisaba también Noja, Isla, Ajo,…

Vistas desde el Atalaya

Vistas desde el Atalaya

También desde este punto se podía ver la gran superficie de vegetación que cubre el Monte Buciero. Es un bosque dominado por la encina (Quercus ilex ilex) y se trata del más valioso encinar costero, relicto o basal del norte peninsular, verdadera reliquia del pasado, que ha pervivido sobre suelos calizos. Durante el Terciario, dominaban prácticamente toda la región; posteriormente con los cambios climáticos del Cuaternario, su distribución se vio reducida a los peñascos calizos más cálidos.

Durante todo el camino que hemos seguido hemos podido observar el dominio de la encina y su cortejo acompañante (laurel, madroño, labiérnago, aladierno). Esto no es óbice para hayamos podido encontrar especies de carácter atlántico, aprovechando preferentemente depresiones con un mayor espesor de suelo y concentración de humedad (avellano, roble, acebo), apareciendo, a su vez, algunas especies de alta adaptabilidad (endrino, espino albar, mostajo).

Buciero y Ganzo con toda la vegetación

Buciero y Ganzo con toda la vegetación

Una vez realizadas las fotografías regresamos sobre nuestros pasos hasta el cruce que anteriormente habíamos obviado y lo cogimos para dirigirnos hasta un punto conocido con el nombre de cuatro caminos, una encrucijada en la que se pueden tomar diferentes rutas. Lo cerrado y enmarañado del bosque, donde proliferan las especies trepadoras, hace que se asemeje a una verdadera “selva”. Esto protege a los vertebrados, lo que unido al carácter esquivo de la mayoría de especies, hace muy difícil su observación. Los grandes mamíferos como el corzo, el jabalí o el gato montés eran antaño abundantes, pero la caza continuada ha provocado que sobrevivan solo mamíferos de menor tamaño (ginetas, tejones, comadrejas, zorros o garduñas).

Auténtica "selva" hasta con sus lianas

Auténtica “selva” hasta con sus lianas

Continuamos sin perder el sendero y las marcas que nos indicaban el camino correcto hacia la encrucijada de “Cuatro caminos”

Encrucijada de cuatro caminos

Encrucijada de cuatro caminos

En este punto nos dirigimos hacia la derecha para finalmente llegar a la costa donde pasamos junto a unas grandes paredes de piedra vertical donde probablemente se pueda practicar la escalada.

Paredes de piedra junto al camino

Paredes de piedra junto al camino

Continuando por esta pista junto a la costa, nos encontramos con dos espectaculares vistas, una que no se podía apreciar bien con la cámara de fotos ya que tenía unos árboles que lo impedían y era la vista del faro del Caballo. A este faro se puede acceder desde la encrucijada por la que pasamos anteriormente. El acceso es accidentado y costoso, el cual supone un vertiginoso descenso de casi 700 escalones, 800 si se desciende hasta el mar. Este Faro, puesto en funcionamiento en 1863, se encuentra en la actualidad abandonado.

Faro del Caballo tras vegetación

Faro del Caballo tras vegetación

La otra espectacular vista es la de toda la costa de Cantabria desde Laredo hasta llegar a la costa de Bilbao. Se puede apreciar Laredo, la ballena de Oriñón y al fondo el puerto de Bilbao.

Costa Cantábrica

Costa Cantábrica

Siguiendo andando por esta cómoda pista nos empezamos a encontrar con muchos senderistas que están haciendo el camino en sentido contrario al nuestro. Algunos con la intención de visitar el faro del Caballo, otros a ascender al Buciero o el Ganzo y otros para realizar la ruta circular que bordea todo el monte Buciero y que ya describí en otra entrada en este blog. El siguiente punto que llama la atención es una bonita casa que se encuentra junto a la pista y que se llama La Casa de la Leña. Se trataba de una fortificación militar donde existía una guarnición de soldados. Antaño han vivido varias familias dedicadas al pastoreo de cabras y ovejas. Hoy en día ha sido totalmente restaurada por particulares.

Casa de la Leña

Casa de la Leña

Siguiendo el descenso hacia Santoña, el camino nos lleva hasta una baranda de madera y, justo de frente, se muestra imponente la Peña del Fraile, en cuyo escarpado perfil se adivinan varias cavidades con restos prehistóricos. Cuenta la leyenda que una salva al unísono de todas las baterías y fuertes del monte hizo que se desprendiera la cabeza del “fraile”. Desde este punto las vistas de la mar son espectaculares con sus aguas cristalinas y tranquilas, donde debe ser un lugar ideal para practicar el submarinismo.

Peña del Fraile

Peña del Fraile

El camino de regreso no tiene pérdida y cuando ya nos encontramos cerca de Santoña pudimos ver el esfuerzo que han tenido que hacer en el pueblo de Laredo para paliar los destrozos que hicieron los fuertes temporales de este invierno en el puntal de la playa de Salvé. Han tenido que construir dunas de arena para reconstruir todo el puntal.

Puntal de la playa Salvé de Laredo

Puntal de la playa Salvé de Laredo

Un poco antes de llegar al fuerte de San Martín, después de pasar unas canteras semiabandonadas, nos encontramos otra de las múltiples construcciones con fines militares que hay en Santoña. En este caso se trata de la batería de Galbanes, que completaban la defensa delos fuertes de San Martín y San Carlos. El proyecto definitivo data de 1863 y consta de dos explanadas a diferentes niveles.

Batería de Galbanes

Batería de Galbanes

Ya hemos llegado prácticamente al final del recorrido y nos encontramos en el fuerte de San Martín. En esta ocasión en vez de continuar por la carretera que utilizamos para el ascenso, usamos las escaleras que nos dirigen hacia el paseo marítimo, el cual caminamos hasta llegar a nuestro destino final donde se encontraba aparcado el coche.

Bajando por las escaleras del fuerte de San Martín

Bajando por las escaleras del fuerte de San Martín

Para ver la ruta en Google Earth pinchar sobre la imagen.

Ruta en Google Earth

Ruta en Google Earth

Curva de altura en función del tiempo de marcha.

Curva altura-tiempo

Curva altura-tiempo

Santoña – Buciero – Ganzo – Atalaya – Santoña
Distancia Total Ruta circular de 14,28 km.
Duración Total El recorrido lo hicimos en 4 horas y media. Sólo paramos en las cimas de los tres picos para hacer fotos y refrescarnos un poco.
Dificultad La dificultad de la ruta es media, la endureció lo resbaladizo del terreno en las zonas rocosas y la humedad ambiental que había.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 378 m., ya que partimos del nivel del mar y el Ganzo tiene esos metros. El desnivel acumulado fue de 858 m.
Tipo de camino Hay tramos de carretera, pista y sendero
Agua potable No encontramos agua en todo el recorrido y en un día como el que realizamos la ruta es necesario llevar bastante agua.
Época recomendada En cualquier época del año excepto cuando haya llovido días antes ya que hace el terreno muy resbaladizo. Hay que tener cuidado con la niebla ya que impide tener buenas vistas.
Cartografía y Bibliografía Hoja 36-I (Santoña) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc

El sábado 12 de abril nos juntamos un grupo de cuatro amigos senderistas para hacer uso y disfrute de nuestro bonoruta. En esta ocasión la ruta era mixta ya que iba con nosotros una chica, además también nos acompañó mi perro Otto. No teníamos muy claro la ruta a realizar, sabíamos que iba a ser por la zona de Campoo, ya que según la previsión meteorológica en la zona de la costa el tiempo no iba a ser muy bueno, mientras que en el interior parecía que se iba a mantener más o menos estable.

Como teníamos varias preparadas por la zona de Campoo nos decidimos por una que venía recogida en el libro de Ramón García “Las montañas del Valle de Campoo”. En concreto era la ruta nº 2 de dicho libro la cual partía del pueblo Campurriano de Camino y ascendía hacia El Ropero (1.492 m), el cual no hay que confundir con Cueto Ropero (1.817 m) el cual se encuentra junto al Cueto  del Ligüardi (1.974 m.) y que ya ascendimos en otra ocasión, después nos dirigiríamos hacia el bosque de Bustío, para regresar por Fontecha y regresando a nuestro punto de partida.

Para ello nos dirigimos hacia Reinosa y cogimos la carretera que va hacia Braña Vieja y al llegar a Salces nos dirigimos hacia el punto de partida en el pueblo de Camino.

Ya en Camino aparcamos el coche en la plaza del pueblo junto a una fuente y nos preparamos para comenzar a caminar, cogimos ropa de abrigo por si se nos echaba encima la niebla, como al final sucedió, y nos ajustamos las mochilas para comenzar esta nueva ruta.

Punto de salida en Camino

Punto de salida en Camino

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

Para ver el vídeo del bono-ruta realizado por uno de los senderistas  pinchar aquí.

Una vez en la plaza cogemos una carretera que se encuentra a la derecha de dicha plaza

Carretera hacia la derecha

Carretera hacia la derecha

y que nos dirige hacia fuera del pueblo en dirección hacia el arroyo de la Gorgolla el cual tenemos que cruzar y que se encuentra medio oculto entre unos fresnos.

Carretera hacia el arroyo de la Gorgolla

Carretera hacia el arroyo de la Gorgolla

Nada más cruzar el arroyo abandonamos la carretera, la cual se dirige hacia el pueblo de Fontecha, y nos dirigimos por una pista pedregosa a nuestra izquierda cruzando una portilla.

Portilla a atravesar

Portilla a atravesar

Al poco de atravesar la portilla e iniciar un ligero ascenso nos encontramos a nuestra derecha del camino una pequeña traída de aguas, la cual dejamos atrás.

Traída de aguas

Traída de aguas

Caminamos siguiendo el curso del arroyo de la Gorgolla hasta llegar a un desvío muy marcado hacia nuestra derecha, el cual se encuentra un poco antes de una pequeña bifurcación del arroyo en una pequeña vaguada. Cogimos ese desvío y en este punto es cuando empezamos a echar en falta las típicas marcas de los pequeños recorridos, ya que no vimos ni una en todo el camino. Como no llevábamos el track de la ruta en el GPS y no teníamos mucha información de la ruta decidimos continuar por este desvío sin coger uno que ascendía en zig-zag.

Punto donde dudamos el camino a coger

Punto donde dudamos el camino a coger

Aquí es donde cometimos la primera de las equivocaciones de la ruta, pero claro, no siempre vamos a acertar a la primera, alguna vez nos tenemos que equivocar. Así que comenzamos a caminar por este senderillo el cual se dirigía hacia un pinar, en concreto el Pinar de Hontanares.

Dirigiéndonos hacia el Pinar de Hontanares

Dirigiéndonos hacia el Pinar de Hontanares

Ya veíamos cerca el pinar de Hontanares y empezábamos a pensar que este no debía ser el camino correcto pero seguimos un poco más adelante para ver si se aclaraba un poco el camino.

Entrando en el Pinar de Hontanares

Entrando en el Pinar de Hontanares

Entramos en el pinar por la vaguada del Arroyo de San Juan y empezamos a ascender ligeramente, pero cada vez se iba cerrando más el bosque y ya decidimos que nos habíamos equivocado de camino y que lo más correcto sería regresar para atrás ya que de seguir para adelante podríamos llegar a un punto del que no podríamos pasar, aunque igual llegásemos al mismo sitio.

Punto en el pinar en que decidimos dar marcha atrás.

Punto en el pinar en que decidimos dar marcha atrás.

Así que volvimos a caminar por encima de nuestras pisadas y nos dirigimos de nuevo hacia el punto en el que tuvimos la primera duda. Una vez en el punto donde dudamos por donde seguir, después de andar 1.800 metros y 38 minutos de más, miramos de nuevo el plano, hicimos una pequeña incursión buscando un sendero apropiado y al final decidimos seguir un sendero cubierto de hierba que se dirigía hacia arriba siguiendo más o menos la vaguada del arroyo Gorgolla.

Regresando hacia punto donde dudamos

Cogiendo el camino correcto

 Al poco de meternos por este nuevo sendero ya pudimos ver que esta vez, sí íbamos por el camino correcto, ya que se dirigía claramente hacia la zona alta, donde teóricamente se encontraba El Ropero. Seguimos por este sendero herboso y después de una fuerte curva hacia la derecha y otra hacia la izquierda en dirección norte nos encontramos en una braña, en la que se puede ver el Bosque de Hontanares a la derecha, por el que nos habíamos intentado meter, y ya al norte un gran nevero.

Braña en ascenso con nevero de Braña Juncosa

Braña en ascenso con nevero al fondo y pinar de Hontanares a la derecha

En este punto el sendero desaparece bajo la hierba y tenemos que ir ascendiendo atravesando la braña en dirección hacia una fuente y los restos de una vieja cabaña. Desde esta braña se tiene una magnífica vista del Cueto Caminos (1.404 m.), el cual se encuentra justo sobre el pueblos del cual partimos en esta ruta, Camino.

Cueto Caminos

Cueto Caminos

 Al cabo de un rato de ir caminando por la braña llegamos a la fuente del Cura la cual se encuentra justo en mitad de la braña y un poco más atrás se encuentran los restos de lo que fue una cabaña.

Fuente del Cura con restos de cabaña al fondo

Fuente del Cura con restos de cabaña al fondo

Continuamos en ligero ascenso para encontrar de nuevo el sendero. Primero dejamos a nuestra izquierda los restos de una nave para guarecerse el ganado en los fríos inviernos, el cual se encuentra totalmente destruido por el paso del tiempo y de las malas condiciones meteorológicas.

Restos de nave para el ganado

Restos de nave para el ganado

Una vez que encontramos de nuevo el sendero, el cual no debe de llevar mucho tiempo construido, ya que en los mapas del IGN y en los libros donde habíamos visto las rutas no aparecía este sendero que nos dirige hacia la cima y ponía que teníamos que atravesar una zona de escobales. Además se ve que en el borde del camino todavía no ha sido cubierto por la vegetación. Al borde del camino encontramos los restos de otra fuente.

Fuente al borde del camino

Lo que fue una fuente al borde del camino

Continuamos el ascenso por esta bien marcada y cómoda pista en dirección a nuestro objetivo El Ropero.

Continuamos ascendiendo por pista nueva

Continuamos ascendiendo por pista nueva

Continuando por esta pista llega un momento que nos encontramos una alambrada, la cual tenemos que atravesar y que se encuentra en mitad del camino, esta es una alambrada de separación entre valles, aun lado se encuentra el valle de Campoo y al otro el valle de Fuentes.

Alambrada en mitad del camino

Alambrada en mitad del camino

Ahora justo a nuestra derecha se encuentra uno de los neveros más importantes de la zona. Este se puede encontrar durante caso las tres cuartas partes del año y puede tener un par de metros de nieve en las grandes nevadas, se trata del nevero de Braña Juncosa. Atravesamos la alambrada y nos dirigimos hacia el collado. Justo después de atravesar la alambrada nos encontramos otra de las muchas fuentes que nos encontramos en el camino.

Otra de las fuentes en el borde del camino

Otra de las fuentes en el borde del camino

Ya estábamos llegando al collado cuando se nos echó encima una densa niebla que iba a dificultar nuestra marcha y sobre todo las bonitas vistas a las que no íbamos a poder tener acceso.

llegando al collado se nos echó la niebla

Llegando al collado se nos echó la niebla

Una vez en el collado, ya totalmente cubierto de niebla y por tanto con poca visibilidad, nos encontramos un cruce, a la izquierda se dirige hacia el Alto de la Cruz de Fuentes y hacia la derecha, que es el camino que nosotros tomamos hacia la cima del Ropero.

Cruce en Collado

Cruce en Collado

La niebla era tan densa, que estando ya junto al Ropero, no éramos capaces de ver la cima, así que ni cortos ni perezosos nos decidimos a salirnos del sendero, el cual retomaríamos posteriormente en dirección a la cima.

En dirección a la cima, pero sin verla.

En dirección a la cima, pero sin verla.

 Al poco de desviarnos de la pista y de andar entre la niebla nos fue apareciendo la cima del Ropero (1.492 m.) con su punto geodésico característico. Allí coincidimos con otros dos senderistas que habían ascendido desde otro punto y que nos recomendaron que bajásemos por el mismo camino ya que la niebla era muy traicionera y nos podíamos perder. Nosotros no teníamos problemas ya que íbamos grabando el track en el GPS y por tanto sólo tendríamos que dar el “go back” y nos llevaría hacia nuestro punto de partida.

Cima del Ropero (1.492 m.)

Cima del Ropero (1.492 m.)

Desde este punto, a pesar de ser una altura moderada, tendríamos que haber tenido unas maravillosas vistas de los cuatro puntos cardinales, al oeste se verían los picos de Europa, las montañas de Sejos y de Alto Campoo, hacia el norte el Valle de Cabuérniga y hasta la ciudad de Santander, hacia el este las montañas montañas pasiegas y hacia el sur la zona de Reinosa, incluso en días muy despejados se pueden divisar las montañas de Vizcaya, La Rioja, Burgos y Palencia, pero bueno nosotros no pudimos ver nada de esto por culpa de la densa niebla. Nos volvimos a la pista que poco antes habíamos abandonado

Regresando a pista principal

Regresando a pista principal

y la cogimos hacia nuestra derecha en dirección norte avanzando por lo alto de una loma que deja a la izquierda el valle de Fuentes, el cual se llama así porque el río que lo atraviesa es el río Fuentes, con sus múltiples arroyos que lo nutren, y a la derecha el valle del río Hormigas, los cuales se van a juntar en el famoso Pozo de la Arbencia formando el río Argonza, uno de los afluentes más importantes del río Saja.

Valle de Fuentes entre la niebla

Valle de Fuentes entre la niebla

Pronto iniciamos un ligero descenso que nos va a llevar a un pequeño refugio de montaña en un lugar llamado Peña Enhiesta.

Refugio de montaña en Peña Enhiesta

Refugio de montaña en Peña Enhiesta

Continuamos caminando por la loma, dejando todo el rato a nuestra derecha la alambrada que separa las los terrenos de Campoo de Suso y Campoo de Enmedio. Si siguiésemos por esta loma podríamos llegar hasta el pozo de la Arbencia, uno de nuestros destinos en una ruta que hicimos desde Bárcena Mayor, es más en esta zona nos encontramos a un ciclista haciendo Mountain bike que se dirigía hacia este punto.  Nosotros nos desviamos hacia la derecha y cruzamos la alambrada.

Cruzando la alambrada

Cruzando la alambrada

Continuamos caminando, siguiendo una cambera escondida entre la maleza y que nos dirigía hacia el río Hormigas. El camino estaba bastante escondido y daba lugar a confusión, es más, en más de una ocasión nos encontramos un poco perdidos, parecía que tendríamos que cruzar otra vez la alambrada, bajar al río Hormigas, pero al final encontramos, tras una marcada curva a la derecha, de nuevo la cambera. Nos encontrábamos en el bosque del Sel del Maestro.

Robledal en Sel del Maestro

Robledal en Sel del Maestro

Aquí volvimos a encontrar una senda, la cual seguimos, intentando buscar una cabaña que sabíamos que tenía que estar por esta zona.

Por el sendero buscando la cabaña

Por el sendero buscando la cabaña

Al poco rato dimos con ella, se encontraba entre arbolado diverso, en un sitio de los que merece la pena visitar.

Cabaña en mitad del bosque

Cabaña en mitad del bosque

Allí paramos a descansar y comernos nuestro merecido bocadillo en unas piedras que estaban a la entrada de la cabaña y que parecían que estaban colocadas como sillas y mesas . Se trata de la cabaña de Fontecha.

Cabaña de Fontecha

Cabaña de Fontecha

Después de un merecido descanso comenzó nuestro gran error de la jornada, en vez de regresar hacia atrás por el sendero que habíamos encontrado para dirigirnos hacia la cabaña, cogimos y campo a través nos dirigimos hacia el collado de Fontecha. Grave error, si hubiésemos investigado un poco habríamos encontrado una pista  que nos hubiese llevado directamente hasta este punto. A veces es mejor parar, mirar planos y pensar un poco.

Cuáles fueron las consecuencias de este error, primero algo que podríamos decir que fue bueno, nos encontramos vistas incomparables, una cabaña, arroyos,… pero cual fue lo peor que al no haber camino tuvimos que ir campo a través, primero por senderos dejado por los animales,

Sendero hecho por el ganado

Sendero hecho por el ganado

Tuvimos que atravesar un par de arroyos que surten al río Hormigas y que se encontraban rodeados de vegetación, uno de ellos el canal de Fuente Berros

Uno de los arroyos

Uno de los arroyos

Zona en la que era prácticamente imposible caminar ya que estaba totalmente cubierto de escobas y brezos, incluso en alguna de estas zonas mi perro Otto, que está acostumbrado a caminar, no pudo avanzar porque se quedaba trabado el pelo en esta maleza.

Zona de escobas y brezos

Zona de escobas y brezos

Pero como comenté anteriormente también hubo cosas agradables, un bonito acebal junto a una braña,

Acebal

Acebal

Una cabaña derruida en la braña de Fontecha

Cabaña en braña de Fontecha

Cabaña en braña de Fontecha

Bueno al final después de atravesar el acebal, la braña de Fontecha, la zona de escobas, arroyos,… alcanzamos un sendero que podía ser que nos llevase al collado de Fontecha, el problema, de nuevo la niebla se nos echó encima.

Un sendero que parecía el correcto

Un sendero que parecía el correcto

Siguiendo por este sendero y entre la niebla nos apareció de nuevo una alambrada y justo en ese momento ya nos encontramos en el collado de Fontecha y con la pista que teníamos que haber cogido en la cabaña de Fontecha.

Llegando a Collado de Fontecha

Llegando a Collado de Fontecha

Aquí ya cogimos la pista principal que se dirigía hacia la izquierda y ya no hubo pérdida. Qué fácil habría sido haber seguido el sendero correcto, pero bueno, no siempre vamos a acertar. Además también tiene sus ventajas no seguir el camino correcto, desarrollas tu instinto de orientación, trabajo en grupo (aunque con alguna discusión), es bueno para la circulación sanguínea (sacamos las piernas llenas de marcas por los brezos que reactiva la circulación) y sobre todo un buen ambiente de compañerismo (aunque con pequeñas rencillas, pero con muchas risas).

Pista hacia Fontecha

Pista hacia Fontecha

Desde la pista principal se tenía un gran vista del pueblo de Reinosa

Reinosa al fondo

Reinosa al fondo

También junto a la pista nos encontramos otra nave para el ganado totalmente destruida

Nave destruida

Nave destruida

Y ya después de una buena tirada nos encontrábamos encima del pueblo de Fontecha

Pueblo de Fontecha

Pueblo de Fontecha

Continuamos por la pista principal descendiendo en dirección al pueblo de Fontecha. Ya en el pueblo, hasta el que no hay pérdida, nos dirigimos a una pequeña plazuela en la que hay un restaurante, dejamos este a nuestra izquierda y salimos del pueblo por una calleja de la que salen varias pistas, la segunda a la derecha, bastante llana nos guiará hasta el pueblo de Camino. También podríamos coger otra calleja cualquiera que se dirija hacia la derecha y nos llevaría hacia la misma pista.

Callejas en Fontecha

Callejas en Fontecha

Una vez cogida la pista principal ya no hay pérdida y nos dirige rápidamente hacia el pueblo de Camino.

Pista hacia Camino

Pista hacia Camino

Ya en Camino nos refrescamos un poco en la fuente y me llevé una gran sorpresa cuando una campurriana con una niña pequeña en brazos se me acercó a saludarme. Esta chica, Tamara, había sido alumna mía años atrás y hacía mucho tiempo que no la veía y me sorprendió mucho verla allí y sobre todo con la pequeña campurriana, que me parece que se llamaba Jimena, en sus brazos. Me encuentro alumnos en cualquier parte pero en estos pueblos tan remotos me parecía imposible, aunque claro ella era de este pueblo.

Para ver la ruta en Google Earth pinchar sobre la imagen

 

Ruta en Google Earth

Ruta en Google Earth

Curva de altura en función del tiempo de marcha

Curva altura-tiempo

Curva altura-tiempo

Ruta Camino – El Ropero – Sel del Maestro – Fontecha -Camino
Distancia Total Ruta circular de 20,75 km. Hicimos casi 2 km. De más por las confusiones.
Duración Total El recorrido lo hicimos en 7 horas, haciendo una parada de aproximadamente 45 minutos. Sería menos tiempo si no nos hubiésemos confundido.
Dificultad La dificultad de la ruta es media, la endureció un poco el último que hicimos campo através.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 425 m., con un desnivel acumulado de 1.180 m.
Tipo de camino Hay tramos de pista, sendero, camberas y campo a través.
Agua potable Encontramos varias fuentes para el ganado pero desconozco la potabilidad.
Época recomendada En cualquier época del año excepto en invierno ya que estará cubierto de nieve. Hay que tener cuidado si hay niebla, que debe ser frecuente.
Cartografía y Bibliografía Hoja 83-III (Reinosa) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional. Ruta nº 2 del libro de Ramón García, “Las montañas del Valle de Campoo”
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc
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