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Por fin el lunes 25 de agosto pudimos realizar nuestra ansiada ruta a Peña Lusa. Todo lo preparamos el día anterior por la noche ya que daban que la previsión del tiempo para este lunes iba a ser la apropiada, cielos despejados, buena temperatura y nada de lluvias. Así que preparamos todo y el lunes a primera hora nos dirigimos hacia los Collados del Asón pasando por Ramales de la Victoria y por el valle de Soba. La razón de ir por Ramales y no por Arredondo era para ver por cuál de los múltiples ascensos a Peña Lusa era el más apropiado en función del tiempo, desde el Portillo de la Sía, desde Lunada o desde los Collados del Asón. Al final como el día, tal y como habían previsto los hombres del tiempo, estaba muy despejado nos decidimos por esta última alternativa ya que nos parecía la más atractiva, aunque no la más suave.

La ruta la hicimos sólo dos senderistas ya que los otros habituales estaban trabajando. Tampoco la hizo mi perro Otto porque pensaba que al ser una zona kárstica iba a ser muy complicada para él. Al final no hubiese sido tan complicada y sólo el tramo final hubiese presentado alguna dificultad para él.

La ruta la iniciamos en un punto ya conocido para nosotros ya que varias rutas de las que hemos realizado comenzaban en este mismo sitio, el aparcamiento de los Collados del Asón, a escasos 100 m. del mirador del nacimiento del Asón, donde en otras ocasiones iniciamos la ruta de Collados del Asón y Glaciar de Bustalveinte –Hondojón, el ascenso al Mortillano, así como la Vuelta al Colina. En este punto aparcamos el coche y preparamos mochilas y material necesario para la ruta.

Aparcamiento en Collado del Asón

Aparcamiento en Collado del Asón

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

En este punto hay un letrero indicando la ruta del glaciar de Bustalveinte (PR-S 74)– Hondojón (PR-S 66), el cual tendremos que seguir en un tramo pero en sentido contrario al indicado en el cartel. En este mismo punto también comienza la pista que se dirige hacia el poljé de Brenavinto y la vuelta a la Colina (PR-S 77).

Pista de inicio de la ruta

Pista de inicio de la ruta

Esta pista la seguiremos durante muy poco tiempo ya que al poco de iniciar el ascenso por ella nos encontramos una cabaña y un cerrado para el ganado y es hasta aquí donde seguiremos la pista.

Cabaña con cerrado para el ganado

Cabaña con cerrado para el ganado

Nada más pasar esta cabaña nos tenemos que salir de la pista para dirigirnos hacia la izquierda siguiendo un poste indicador al cual le falta su parte superior. Este fue el camino que usamos cuando regresamos de la ruta del Hondojón. Y que se encontraba justo debajo de los Mazos de Helguera.

Poste indicador sin señal bajo Mazos de Helguera

Poste indicador sin señal bajo Mazos de Helguera

Un poco antes de llegar a este poste nos encontramos un pequeño sendero que íbamos a seguir y que realmente es el camino de regreso de la ruta que habíamos visto reflejado en el cartel indicativo al inicio de la ruta y que venía desde Hondojón.

Pequeño sendero que usamos para ascender

Pequeño sendero que usamos para ascender

En este sendero lo único dificultoso era encontrar el inicio ya que después nos fuimos encontrando diferentes postes indicativos de esta ruta, la del sendero de Hondojón, pero como he citado anteriormente en sentido contrario al que nosotros llevábamos.

Algunos de los postes señalizadores

Algunos de los postes señalizadores

Este primer ascenso nos había cogido un poco en frío y se hacía un poco costoso, pero sólo hasta que fuimos cogiendo tono muscular. Ya desde esta pequeña altura las vistas eran espectaculares, por un lado, hacia el norte se podían ver los Castros de Horneo, zona por la que se encuentra la cueva de Turrutuerta o Cochifrita, que ya visitamos cuando hicimos la vuelta a la Colina.

Castros de Horneo

Castros de Horneo

Hacia el este se veía todo el valle de Soba con algunos de los pueblos que lo forman, así como todos los aerogeneradores que se encuentran cresteando las cimas de las montañas, ya en tierras de Castilla – León.

Valle de Soba y aerogeneradores

Valle de Soba y aerogeneradores

Cuando llevábamos un desnivel de unos 230 metros y 30 minutos de camino siguiendo los indicadores del sendero de Hondojón nos encontramos un hito un poco especial y que nos llamó la atención, una cruz grabada en una piedra.

Hito un poco especial

Hito un poco especial

Continuamos este ascenso dirigiéndonos hacia la zona de los Campanarios, los cuales en esta ocasión íbamos a pasar por su zona sur.

Los Campanarios

Los Campanarios

Desde este punto en que ya nos íbamos a dirigir hacia la parte sur de los Campanarios también había una magnífica vista de los Castros de Horneo y de la Porra de la Colina (1.442 m.)

Castos de Horneo y porra de la Colina al fondo

Castos de Horneo y porra de la Colina al fondo

También desde este punto se podían ver las dos cimas características del Valle de Soba, el Mazo Grande y el Mazo Chico, justo delante del Mortillano.

Mazo Grande, Mazo Chico y Mortillano

Mazo Grande, Mazo Chico y Mortillano

Nada más abandonar estas impresionantes vistas continuamos el ascenso, pero esta vez, ya no por un sendero, sino por mitad de un precioso hayedo que nos protegía del sol, el cual empezaba a despuntar.

Entrando en el hayedo

Entrando en el hayedo

Siguiendo los indicadores por mitad del hayedo nos dirigimos hacia la salida del bosquecillo donde nada más salir nos encontramos un indicador hacia una fuente, la única en todo el camino, la fuente de La Regada.

Indicador hacia la fuente La Regada

Indicador hacia la fuente La Regada

En el camino de ascenso no nos desviamos hacia la fuente, pero en el de regreso, como íbamos bien de tiempo, sí nos dirigimos hacia la fuente, la cual no daba prácticamente nada de agua, aunque había una bañera llena debido al pequeño hilillo de agua que caía sobre ella.

Fuente de La Regada

Fuente de La Regada

Siguiendo por este marcado sendero vimos la primera de las cabañas que se encuentra en la zona próxima al Ojón u Hojón, donde aprovechamos para mirar el mapa y orientarnos para comprobar si el camino que estábamos siguiendo era el correcto.

Primera cabaña en el Ojón

Primera cabaña en el Ojón

El sendero continuaba pegado al vallado de las diferentes cabañas que están situadas en la zona del Ojón. En el camino de regreso vimos como en alguno de estos vallados estaban tranquilamente pastando un grupo de vacas lecheras, aunque nos asaltó la duda de la dificultad que tendrá el ganadero para ordeñar diariamente a estas vacas y bajar la leche. Lo único que viniesen por una pista que se encontraba más adelante o que fuesen vacas no paridas y que por tanto todavía no den leche. Desde esta zona ya se podía ver nuestro objetivo Peña Lusa.

Cabañas en Ojón con Peña Lusa al fondo

Cabañas en Ojón con Peña Lusa al fondo

A la hora de haber comenzado nuestra ruta llegamos a un punto en el cual abandonábamos el sendero que se dirigía hacia Hondojón y cogímos el desvío que se dirigía hacia La Brenía y al sendero de Busturejo.

Desvío a sendero de Busturejo

Desvío a sendero de Busturejo

También en este desvío se encontraba un indicador que marcaba el Hojón (1.029 m.), así que cogimos el camino que se dirigía hacia Busturejo. Desde aquí se veía perfectamente Peña Lusa, aunque no se veía claro cuál era el camino que teníamos que seguir ya que se veía un muro de piedra el cual habría que salvar en algún momento.

Peña Lusa al fondo

Peña Lusa al fondo

Justo delante teníamos un hayedo, el cual la pista libraba por su parte posterior. Seguimos por la pista disfrutando de un agradable aroma que habíamos percibido anteriormente también, era debido a los brezos en flor, olía a la verdadera miel de brezo y además se podían ver a las abejas como iban recogiendo el polen.

Pista entre los brezos

Pista entre los brezos

Empezamos a seguir esta pista que nos dirigía por la Sierra de Helguera y estuvimos caminando por ella unos diez minutos hasta llegar a un pequeño collado desde el que se tenía una magnífica vista del Picón del Fraile sobre los Cubíos de Peña Rubia en Hondojón.

El picón del fraile sobre los Cubíos de Peña Rubia

El picón del fraile sobre los Cubíos de Peña Rubia

Al llegar al collado abandonamos la pista que nos había dirigido por laSierra de Helguera y nos dirigimos hacia la derecha siguiendo los postes indicativos que nos dirigen hacia Bustarejo.

Abandonamos la pista hacia la derecha

Abandonamos la pista hacia la derecha

Estuvimos siguiendo los postes indicativos que nos dirigían paralelos al hayedo al cual teníamos que acceder en dirección hacia el Monte de Busturejo. Llegados a un punto vimos que si seguíamos los postes nos íbamos separando de nuestro destino. Por ese motivo al llegar a una pequeña charca nos desviamos siguiendo un senderillo entre la maleza.

Caminado entre los brezos en dirección a una charca

Caminado entre los brezos en dirección a una charca

En el camino de regreso vimos que si hubiésemos continuado un poco más adelante habríamos visto un sendero que nos dirigía al mismo punto en el que estábamos. Ascendimos un poco y llegamos a un punto en el que se veía el hayedo en el que nos teníamos que meter.

Hayedo que teníamos que atravesar

Hayedo que teníamos que atravesar

 Así que nos dirigimos hacia el hayedo sin tener muy claro el camino que teníamos que seguir. En una primera visión de lo que había detrás del hayedo el ascenso parecía muy complicado porque estaba delante de un muro vertical en el que no se apreciaba ningún paso. Aunque en una segunda visión apreciamos una pequeña rendija en el muro que podría ser el paso para poder seguir nuestro camino, tal y como pudimos comprobar posteriormente.

Rendija que sería el paso para atravesar el muro

Rendija que sería el paso para atravesar el muro

Viendo que existía ese pequeño paso nos introducimos al hayedo sin ver todavía qué camino seguir. Pero al poco de entrar en el hayedo e iniciar el ascenso nos encontramos una serie de postes e hitos que nos decidimos a seguir.

Postes e hitos que seguimos

Postes e hitos que seguimos

Siguiendo estos hitos llegamos hasta la grieta que habíamos visto anteriormente. Desde abajo parecía muy estrecha y desde arriba también, pero comprobamos que era el único paso posible para continuar. A este paso se le conoce con el nombre del Portillo de las Escalerucas.

Portillo de las Escalerucas

Portillo de las Escalerucas

El paso era muy sencillo y realmente ya sabemos porque se llama así, parecían unas escaleras que nos dirigían hacia el otro lado del muro. Así que ascendimos por esas escaleras hasta atravesar el muro.

Subiendo por el Portillo de las Escalerucas

Subiendo por el Portillo de las Escalerucas

Nada más realizar este ascenso por las escaleras nos encontramos un gran hoyo, el hoyo de los Porrones.

Hoyo de los Porrones

Hoyo de los Porrones

En este punto teníamos dos opciones, bordearlo hacia la derecha o hacia la izquierda, así que nos dirigimos por la primera de las opciones, rodeando la dolina hacia la derecha, en dirección al collado de Becerril. Nos movemos por el Collado de Becerril, en la separación entre Cantabria y Castilla – León, entre las Peñas de los Porrones de Busturejo y Peña Becerril que nos sorprende con la visión de la cara oculta del Parque Natural de Collados del Asón: el valle de Lunada, las Machorras el Pico de la Miel y el Castro Valnera.

Lunada, Pico la Miel y Castro Valnera

Lunada, Pico la Miel y Castro Valnera

También desde este collado se podía apreciar el Picón del Fraile sobre el Hondojón.

Picón del Fraile sobre Hondojón

Picón del Fraile sobre Hondojón

Desde aquí nos dirigimos en dirección sur manteniendo la misma cota, dejando el Porrón de Busturejo

Uno de los porrones que dejamos a nuestra izquierda

Uno de los porrones que dejamos a nuestra izquierda

y los Porrones de Lusa a nuestra izquierda.

Porrones de Peña Lusa

Porrones de Peña Lusa

Una vez pasados los Porrones de Peña Lusa nos dirigimos por una vaguada herbosa y empedrada que nos dirigía hacia Peña Lusa.

Vaguada por la que ascendimos

Vaguada por la que ascendimos

Después de un ascenso algo durillo llegamos a nuestro destino final en el que destacaba el típico buzón

Buzón en Peña Lusa

Buzón en Peña Lusa

así como el punto geodésico que no estaba, seguramente derribado por un rayo, y un montón de piedras indicando la cima.

Cima de peña Lusa con Castro Valnera al fondo

Cima de peña Lusa con Castro Valnera al fondo

Desde este punto las vistas eran espectaculares, se podía ver toda Cantabria, así como las montañas de las comunidades limítrofes, incluso creo que de la Rioja. Así que aproveché para hacer una panorámica de 360º. Para ver mejor esta panorámica pinchar en el siguiente enlace. Panorámica de 360º.

Panorámica desde Peña Lusa

Panorámica desde Peña Lusa

Después de disfrutar de estas magníficas vistas nos quedaba el camino de regreso, pero esta vez en vez de hacerlo por el mismo camino buscamos una alternativa para descender. Bajamos por la misma vaguada pero nos quedamos a mitad de la altura donde había un sendero que nos dirigía entre los dos porrones.

Sendero hacia el paso entre los Porrones

Sendero hacia el paso entre los Porrones

Nada más pasar entre los dos porrones nos encontramos un gran hoyo, del cual no hemos podido averiguar el nombre, pero que era casi tan grande como el Hoyo de los Porrones.

El segundo de los hoyos que vimos

El segundo de los hoyos que vimos

Este hoyo lo bordeamos por su lado izquierdo apreciando la gran profundidad que tenía esta dolina.

Bordeando el hoyu

Bordeando el hoyu

Nada más acabar de bordear el hoyo nos dirigimos dirección norte siguiendo unos senderos que llevaban todos hacia el mismo paso, así que seguimos uno de ellos y salimos al borde sur del Hoyo de los Porrones.

Borde sur del Hoyo de los Porrones

Borde sur del Hoyo de los Porrones

Ya en este punto seguimos la misma ruta que habíamos seguido para el ascenso y paramos a comer en el hayedo que se encontraba junto a la fuente de la Regada. Después de aproximadamente seis horas y pico de caminata llegamos al aparcamiento donde nos cambiamos de calzado y refrescamos un poco. Para finalizar nos fuimos hacia el pueblo de Gándara para tomar un refresco y comentar la ruta realizada.

Para ver la ruta en Google Earth pinchar sobre la imagen.

Borde sur del Hoyo de los Porrones

Ruta en Google Earth

Curva de altura en función del tiempo de marcha.

Curva altura - tiempo

Curva altura – tiempo


Collados del Asón – Peña Lusa
Distancia Total Ruta de ida y vuelta por el mismo camino con una pequeña variación de 16,39 km.
Duración Total El recorrido lo hicimos en 6 horas y cuarto. Sólo paramos en la cima y en el hayedo para comer, en total unos 45 minutos.
Dificultad La dificultad de la ruta es media, la endureció el calor y el ascenso final a Peña Lusa
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 900 m. El desnivel acumulado fue de 1.400 m.
Tipo de camino Hay tramos de pista, sendero y campo a través.
Agua potable No encontramos agua en todo el recorrido sólo en la Fuente de la Regada, pero estaba prácticamente seca.
Época recomendada Principalmente en primavera y en verano ya que con lluvia o nieve puede ser peligroso, sobre todo en las zonas rocosas.
Cartografía y Bibliografía Hoja 59-IV (Soba) y Hoja 84-II (Bárcena) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc

El sábado 09 de agosto teníamos previsto realizar una ruta de senderismo a Peña Lusa, la cual teníamos planeada desde este invierno pasado, sólo estábamos esperando el momento adecuado, ya que durante el invierno, al estar nevado y ser una zona muy rocosa, es bastante dificultosa. Y cuando parecía que el día adecuado iba a ser este, se nos complicó el tiempo, la predicción meteorológica daba lluvias a media mañana y muchas nubes. Por este motivo, ya que teníamos el día para ir al monte, tuvimos que buscar una alternativa que tendría que ser por una zona costera ya que era el único sitio en el que no daban lluvias.

Después de ver un par de alternativas, nos decidimos por hacer una ruta por una zona que ya habíamos “pateado” hace bastante tiempo, y que es una de las entradas de este blog más visitada. Se trataba de hacer una ruta por el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, y en concreto por el monte Buciero, la principal elevación montañosa de este Parque Natural, y que con sus 300 hectáreas de superficie alberga una inigualable riqueza natural. En otra ocasión realizamos una ruta circular bordeando todo el monte y sin embargo esta vez íbamos a realizar una caminata ascendiendo a las tres cimas más emblemáticas de este monte, las cimas del Buciero, Ganzo y Atalaya.

En esta ocasión sólo íbamos a ir dos de los senderistas habituales de estas rutas y mi perro Otto, ya que los otros estaban de vacaciones.

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

Para ello partimos del paseo marítimo de Santoña, sobre la playa de San Martín, donde dejé aparcado el coche. En esta ocasión, en vez de dirigirnos, como en la otra ocasión, hacia el Fuerte de San Martín, evitando la ascensión de todas las escaleras, nos metimos por una calle a mano izquierda del paseo, justo antes del cuartel militar, que nos dirigía hacia el barrio de la Santoñuca y desde el que se podía observar al fondo la cima del Buciero (367 m.)

Calle del Monte con Buciero al fondo

Calle del Monte con Buciero al fondo

Nos dirigimos por la calle del Monte que nos llevaba a la parte alta del barrio de la Santoñuca. Esta es una zona donde se ubican las típicas casas de los pescadores de este pueblo pesquero. Iniciamos un ligero ascenso por esta carretera estrecha.

Barrio de la Santoñuca

Barrio de la Santoñuca

Esta estrecha carretera nos llevaría hasta el fuerte de San Martín, el cual fue edificado sobre un antiguo castillo de tiempos de Felipe II, constituyendo el último vestigio del sistema Carnot. Este fuerte de San Martín, cuya construcción actual, que data de 1863, se alza majestuosa sobre la bahía de Santoña, y que, junto al cercano fuerte de San Carlos, defendía la entrada de la bahía de posibles incursiones de tropas enemigas. El uso de este estratégico lugar es muy anterior, pues ya a comienzos del S. XVII los santoñeses habían erigido una fortificación para la defensa de la villa.

Fuerte de San Martín

Fuerte de San Martín

En este punto cogemos una carretera que se dirige hacia la izquierda, es decir hacia el norte, en dirección al fuerte del Mazo, el cual se encuentra a unos dos kilómetros del fuerte de San Martín.

Carretera hacia el fuerte del Mazo

Carretera hacia el fuerte del Mazo

Esta carretera va ascendiendo haciendo un par de giros y situándonos encima del camino que rodea el monte Buciero y por el cual regresaríamos. Desde una de estas curvas se puede observar dicho camino, así como el pueblo de Laredo.

Laredo al fondo

Laredo al fondo

En esta carretera destacaba  una entrada a una gran casa, que está situada en la parte alta y desde la que se puede apreciar prácticamente todo el pueblo. Esta casa pertenece a uno de los más importantes conserveros del pueblo de Santoña, del cual no voy a dar el nombre para no hacer publicidad gratuita.

Entrada a casa de un conservero de Santoña

Entrada a casa de un conservero de Santoña

Seguimos en ligero ascenso por esta carretera y empezamos a ver gran cantidad de vegetación, en especial encinas, laureles, madroños,… que se encuentran al borde de este camino.

Vegetación al borde de la carretera

Vegetación al borde de la carretera

Cuando ya llevábamos unos dos kilómetros y pico andados, unos 25 minutos desde que comenzamos a andar en el paseo marítimo, cogemos un desvío a mano derecha que se encuentra a unos 200 metros del fuerte del Mazo. Es un camino que ya no está asfaltado, sino que se trata de una pista de tierra y piedra, el cual se encuentra junto a una construcción que seguramente es para guardar el ganado.

Desvío a mano derecha

Desvío a mano derecha

La pista iba en ascenso dirigiéndose hacia la cima del Buciero y nos empezábamos a encontrar las marcas que nos dirigían a este pico. Son las típicas marcas de pequeño recorrido, con dos franjas una blanca y otra amarilla, pero en este caso acompañadas por un círculo de color verde. Estos puntos de color indican las diferentes rutas que hay por el Monte Buciero, cada una de las cinco rutas que hay tiene un color característico y en este caso la que asciende al Buciero y al Ganzo era de color verde. La pista estaba bordeada por gran cantidad de vegetación.

Vegetación al borde del sendero

Vegetación al borde del sendero

En esta pista de ascenso hacia el Buciero tuvimos que pasar junto a una gran edificación que se encontraba en estado de abandono, pero que en sus tiempos debió ser una gran casa.

Casa abandonada al borde del camino

Casa abandonada al borde del camino

La visibilidad no era muy buena ya que estando a pocos metros de la cima, esta no se podía ver, sólo se intuía entre las nubes bajas que la cubrían. Estas nubes se iban y venían y en un momento nos dejaron contemplar la playa de Berria a nuestra derecha, mientras que a la izquierda las nubes cubrían el pueblo de Santoña. Desde este punto se podía ver en primer plano el penal del Dueso, la playa de Berria, las marismas de Santoña y al fondo el Brusco, el monte que separa la playa de Berria en Santoña, de la playa de Trengandín en Noja. Según la gente del pueblo, hace años en las grandes bajamares se podía pasar de una a otra playa sin ascender por el Brusco.

Playa de Berria con el Brusco al fondo

Playa de Berria con el Brusco al fondo

El ascenso se iba complicando, la pista desapareció y se convirtió en un estrecho sendero realizado por los muchos senderistas que hacen esta ruta.

Pista convertida en estrecho sendero entre vegetación

Pista convertida en estrecho sendero entre vegetación

En algún momento, el sendero se complicaba más, e incluso en un punto tuvimos que echar manos al suelo y ayudar a mi perro para poder ascender por alguna roca, sobre todo porque estas estaban muy resbaladizas por la lluvia que había caído la noche anterior.

Punto donde tuvimos que agarrarnos a las rocas para poder subir

Punto donde tuvimos que agarrarnos a las rocas para poder subir

En un día con buena visibilidad no habría ningún problema, pero en este día agradecimos las marcas que nos iban marcando el camino correcto hacia la cima.

Marcas indicando el camino correcto

Marcas indicando el camino correcto

La humedad que había en el ambiente era tan grande, cercana al 100%, que hacía que nos cayesen gotas de sudor por todo el cuerpo y tuviésemos que hidratarnos bebiendo agua cada poco tiempo. Por ahora estábamos teniendo mala suerte con el tiempo y, aunque no nos llovía, la visibilidad era muy baja y estando a pocos metros de la cima todavía no la podíamos contemplar.

Mala visibilidad cerca de la cima

Mala visibilidad cerca de la cima

Ya estábamos llegando a la cima del Buciero (367 m.) y pudimos observar una de las dos cosas que destacan en ella, la gran cruz que se encuentra en ella y desde la que se tendrían que tener unas impresionantes vistas de todos los montes de la zona de Soba, los pueblos de Santoña, Laredo, Noja, Isla, Ajo, el estuario del Asón,… pero no fue así, las nubes nos lo impedían.

Cruz en la cima del Buciero

Cruz en la cima del Buciero

En ese momento la visibilidad desde este punto era nula, no se veía nada, sólo un poco de Laredo entre las nubes. Ya de regreso, después de pasar por el Ganzo, pudimos tener unas mejores vistas, pero no perfectas, desde este punto.

Puntal de la playa Salvé en Laredo

Puntal de la playa Salvé en Laredo

 

Marismas de Santoña y Playa de Berria

Marismas de Santoña y Playa de Berria

Como no se veía nada, en vez de dirigirnos hacia el otro punto característico de esta cima, la gran bandera de Cantabria, nos dirigimos hacia nuestra siguiente cima el Ganzo (378 m.) para ello cogimos dirección este y nos fuimos hacia el collado que separa las dos cimas.

Hacia el collado entre Buciero y Ganzo

Hacia el collado entre Buciero y Ganzo

Seguimos las marcas que nos iban indicando el camino correcto hacia el collado teniendo que vislumbrar entre las nubes la cima del Ganzo.

Cima del Ganzo entre las nubes

Cima del Ganzo entre las nubes

En el collado nos encontramos un indicador que nos informaba de las dos cimas, el Buciero y el Ganzo. Además se corresponde con el pequeño recorrido PR-S 50.

Indicador del PR-S 50

Indicador del PR-S 50

Desde este collado nos dirigimos hacia la cima del Ganzo por un estrecho sendero entre matorrales y roquedo. Aquí es donde tuvimos el único problema de orientación de todo el camino ya que debido a la niebla perdimos las marcas que indicaban el camino correcto y nos dirigimos por un camino que bordeaba el Ganzo por su zona norte, metiéndonos en una zona con mucha vegetación y mucha humedad en la que casi nos comen los tábanos. Viendo que el camino no era el correcto volvimos para atrás y pudimos ver la típica cruz que indica el camino que no hay que seguir y que nosotros sí seguimos. Luego ya volvimos a encontrar las marcas correctas,

Marca indicando camino correcto

Marca indicando camino correcto

las cuales nos dirigieron sin gran dificultad a la cima del Ganzo. Las vistas desde este pico no son excesivamente buenas, siendo mucho más interesantes las que ofrece la rocosa cumbre del Buciero, cuando el tiempo lo permite. En esta cima destaca el punto geodésico que marca el punto más alto de todo el Monte Buciero con sus 378 metros de altitud.

Cima del Ganzo con su punto geodésico

Cima del Ganzo con su punto geodésico

Desde aquí desandamos nuestros pasos para dirigirnos de nuevo hacia la cima del Buciero, donde ya se había despejado un poco el tiempo y pudimos hacer las fotografías que expuse anteriormente. Después de hacer las fotos desde la cruz nos dirigimos al otro punto característico del Buciero, la gran bandera de Cantabria la cual es visible desde todos los puntos del pueblo de Santoña. En este punto lógicamente aproveche para hacerme una foto con mi perro y la bandera.

Bandera de Cantabria en cima del Buciero

Bandera de Cantabria en cima del Buciero

También pudimos tener una visión de nuestra siguiente cima, el Atalaya, el cual se encuentra al norte del monte Buciero.

Cima del Atalaya, próximo objetivo

Cima del Atalaya, próximo objetivo

Al cabo de un tiempo de estar en la cima se despejó del todo y pude hacer una fotografía del pueblo de Santoña, la ría que entra en el pueblo de Escalante, las marismas y la cima de Monte Hano (186 m.) en la que destaca la cantera, así como el convento de San Sebastián de Hano o convento de Montehano. Esta es una estructura arquitectónica que está datada en el siglo XVII en la que el convento experimentó una gran reforma, aunque hay indicios de que en los albores del siglo XIV ya había vida conventual. En un principio la regían los padres Franciscanos, mientras que en la actualidad está habitado, desde principios del siglo pasado, por frailes de la Orden de Hermanos Capuchinos. La tradición dice que en este convento están enterrados los restos de Bárbara de Blomberg, madre de Juan de Austria.

Santoña y Monte Hano desde cima del Buciero

Santoña y Monte Hano desde cima del Buciero

Volvimos a descender por el mismo camino para dirigirnos de nuevo a la carretera que se dirige desde el fuerte de San Martín al fuerte del Mazo. En el camino de descenso aproveché para volver a hacer una fotografía del Buciero, pero esta vez ya despejado de las nubes que lo cubrían cuando ascendimos.

Cima del Buciero sin nubes

Cima del Buciero sin nubes

Una vez que llegamos a la carretera nos dirigimos por ella hacia el fuerte del Mazo, obviando un desvío a la derecha que cogeríamos posteriormente para dirigirnos hacia el Atalaya.

Carretera hacia el fuerte del Mazo

Carretera hacia el fuerte del Mazo

El fuerte del Mazo fue construido en el año 1810 por los ingenieros napoleónicos tras ser tomada la península por un ejército de 4.000 hombres. La estructura de este fuerte napoleónico se adapta al promontorio sobre el que se asienta. El único acceso que tiene este fuerte salvaba un pequeño foso seco mediante un puente levadizo. En 1886 se construyó el edificio mayor de dos alturas, con el fin de que sirviera de pabellón de arrestados.

El Fuerte del Mazo, recibe también erróneamente el nombre de Fuerte de Napoleón, motivado por la transmisión popular del nombre del Fuerte Imperial de Napoleón, construido simultáneamente al del Mazo y demolido a principios del S. XX para la construcción de los edificios que ahora constituyen el Penal del Dueso.

Fuerte del Mazo

Fuerte del Mazo

Este fuerte del Mazo fue remodelado por las escuelas taller que han ido restaurando las diferentes estructuras militares que se encuentran en el Monte Buciero.

Entrada al Fuerte del Mazo o de Napoleón

Entrada al Fuerte del Mazo o de Napoleón

Volvimos de nuevo a la carretera y cogimos la carretera que nos encontramos a nuestra izquierda y donde hay unos indicadores que marcan diferentes rutas, una de ella la que nos va a dirigir hacia el Atalaya.

Desvío hacia el Atalaya

Desvío hacia el Atalaya

A la derecha de este camino se observa el antiguo polvorín El Helechal, que abastecía al Fuerte del Mazo y el cual se encuentra localizado en un lugar resguardado para evitar impactos de proyectiles enemigos. Este edificio se encuentra flanqueado por dos torres (cuya finalidad originaria era la de pararrayos), y que actualmente sirve de improvisada estabulación ganadera. En las cercanías existe otro polvorín con una estructura semejante y se trata del polvorín del Dueso.

Polvorín El Helechal

Polvorín El Helechal

Se continúa por la pista hasta que nos encontramos una pista asfaltada ascendente por la que hay que desviarse y que se dirige al paraje conocido como Yusa, zona donde se localizan varias explotaciones ganaderas.

Desvío a mano derecha con señalizador roto

Desvío a mano derecha con señalizador roto

En la confluencia entre los espacios ganaderos y el encinar aparecen las orlas forestales, espacios de transición y frontera entre los ecosistemas de prados y las masas forestales y que cumple la función de cobijo, zona de alimentación y refugio para varias especies faunísticas. En este camino de ascenso nos encontramos una casa que se encuentra en estado de abandono.

Casa abandonada junto a pista

Casa abandonada junto a pista

Justo antes de llegar al fin de la pista asfaltada, hay que virar en un camino de tierra que nace a la derecha.

Desvío a la derecha que cogimos

Desvío a la derecha que cogimos

En este nuevo sendero ya pudimos ver nuestro objetivo al fondo, el Atalaya con su construcción cilíndrica en la parte superior.

Atalaya con construcción en la cima

Atalaya con construcción en la cima

Tras sortear un cierre para el ganado, llegamos a una pequeña campa.

Cierre para el ganado

Cierre para el ganado

En la parte superior derecha de este pequeño claro continúa el ascenso a través del valioso bosque, donde aparecen encinas, laureles o madroños.

Caminando por el bosque

Caminando por el bosque

Tras obviar una senda a la derecha, la cual cogeremos en el descenso, se continúa ascendiendo por el zigzagueante camino, pudiendo observar ya cerca de la cumbre un singular abrigo en la roca caliza.

Desvío que obviamos y que cogemos en el descenso

Desvío que obviamos y que cogemos en el descenso

 Finalmente, se alcanza la cumbre (312 metros), sobre la cual se asienta el puesto circular de vigilancia de la Atalaya, cuya estructura actual data del S. XIX. Las vistas panorámicas desde este excepcional mirador natural (se tienen referencias de su uso como oteadero de ballenas ya en el S. XI) son inmejorables.

Construcción en cima del Atalaya

Construcción en cima del Atalaya

Las vistas desde este punto eran increíbles. Al norte se veían kilómetros y kilómetros de mar, no me extraña que antiguamente desde aquí subieran a divisar las ballenas que surcaban el mar Cantábrico. Desde este punto se divisaba también Noja, Isla, Ajo,…

Vistas desde el Atalaya

Vistas desde el Atalaya

También desde este punto se podía ver la gran superficie de vegetación que cubre el Monte Buciero. Es un bosque dominado por la encina (Quercus ilex ilex) y se trata del más valioso encinar costero, relicto o basal del norte peninsular, verdadera reliquia del pasado, que ha pervivido sobre suelos calizos. Durante el Terciario, dominaban prácticamente toda la región; posteriormente con los cambios climáticos del Cuaternario, su distribución se vio reducida a los peñascos calizos más cálidos.

Durante todo el camino que hemos seguido hemos podido observar el dominio de la encina y su cortejo acompañante (laurel, madroño, labiérnago, aladierno). Esto no es óbice para hayamos podido encontrar especies de carácter atlántico, aprovechando preferentemente depresiones con un mayor espesor de suelo y concentración de humedad (avellano, roble, acebo), apareciendo, a su vez, algunas especies de alta adaptabilidad (endrino, espino albar, mostajo).

Buciero y Ganzo con toda la vegetación

Buciero y Ganzo con toda la vegetación

Una vez realizadas las fotografías regresamos sobre nuestros pasos hasta el cruce que anteriormente habíamos obviado y lo cogimos para dirigirnos hasta un punto conocido con el nombre de cuatro caminos, una encrucijada en la que se pueden tomar diferentes rutas. Lo cerrado y enmarañado del bosque, donde proliferan las especies trepadoras, hace que se asemeje a una verdadera “selva”. Esto protege a los vertebrados, lo que unido al carácter esquivo de la mayoría de especies, hace muy difícil su observación. Los grandes mamíferos como el corzo, el jabalí o el gato montés eran antaño abundantes, pero la caza continuada ha provocado que sobrevivan solo mamíferos de menor tamaño (ginetas, tejones, comadrejas, zorros o garduñas).

Auténtica "selva" hasta con sus lianas

Auténtica “selva” hasta con sus lianas

Continuamos sin perder el sendero y las marcas que nos indicaban el camino correcto hacia la encrucijada de “Cuatro caminos”

Encrucijada de cuatro caminos

Encrucijada de cuatro caminos

En este punto nos dirigimos hacia la derecha para finalmente llegar a la costa donde pasamos junto a unas grandes paredes de piedra vertical donde probablemente se pueda practicar la escalada.

Paredes de piedra junto al camino

Paredes de piedra junto al camino

Continuando por esta pista junto a la costa, nos encontramos con dos espectaculares vistas, una que no se podía apreciar bien con la cámara de fotos ya que tenía unos árboles que lo impedían y era la vista del faro del Caballo. A este faro se puede acceder desde la encrucijada por la que pasamos anteriormente. El acceso es accidentado y costoso, el cual supone un vertiginoso descenso de casi 700 escalones, 800 si se desciende hasta el mar. Este Faro, puesto en funcionamiento en 1863, se encuentra en la actualidad abandonado.

Faro del Caballo tras vegetación

Faro del Caballo tras vegetación

La otra espectacular vista es la de toda la costa de Cantabria desde Laredo hasta llegar a la costa de Bilbao. Se puede apreciar Laredo, la ballena de Oriñón y al fondo el puerto de Bilbao.

Costa Cantábrica

Costa Cantábrica

Siguiendo andando por esta cómoda pista nos empezamos a encontrar con muchos senderistas que están haciendo el camino en sentido contrario al nuestro. Algunos con la intención de visitar el faro del Caballo, otros a ascender al Buciero o el Ganzo y otros para realizar la ruta circular que bordea todo el monte Buciero y que ya describí en otra entrada en este blog. El siguiente punto que llama la atención es una bonita casa que se encuentra junto a la pista y que se llama La Casa de la Leña. Se trataba de una fortificación militar donde existía una guarnición de soldados. Antaño han vivido varias familias dedicadas al pastoreo de cabras y ovejas. Hoy en día ha sido totalmente restaurada por particulares.

Casa de la Leña

Casa de la Leña

Siguiendo el descenso hacia Santoña, el camino nos lleva hasta una baranda de madera y, justo de frente, se muestra imponente la Peña del Fraile, en cuyo escarpado perfil se adivinan varias cavidades con restos prehistóricos. Cuenta la leyenda que una salva al unísono de todas las baterías y fuertes del monte hizo que se desprendiera la cabeza del “fraile”. Desde este punto las vistas de la mar son espectaculares con sus aguas cristalinas y tranquilas, donde debe ser un lugar ideal para practicar el submarinismo.

Peña del Fraile

Peña del Fraile

El camino de regreso no tiene pérdida y cuando ya nos encontramos cerca de Santoña pudimos ver el esfuerzo que han tenido que hacer en el pueblo de Laredo para paliar los destrozos que hicieron los fuertes temporales de este invierno en el puntal de la playa de Salvé. Han tenido que construir dunas de arena para reconstruir todo el puntal.

Puntal de la playa Salvé de Laredo

Puntal de la playa Salvé de Laredo

Un poco antes de llegar al fuerte de San Martín, después de pasar unas canteras semiabandonadas, nos encontramos otra de las múltiples construcciones con fines militares que hay en Santoña. En este caso se trata de la batería de Galbanes, que completaban la defensa delos fuertes de San Martín y San Carlos. El proyecto definitivo data de 1863 y consta de dos explanadas a diferentes niveles.

Batería de Galbanes

Batería de Galbanes

Ya hemos llegado prácticamente al final del recorrido y nos encontramos en el fuerte de San Martín. En esta ocasión en vez de continuar por la carretera que utilizamos para el ascenso, usamos las escaleras que nos dirigen hacia el paseo marítimo, el cual caminamos hasta llegar a nuestro destino final donde se encontraba aparcado el coche.

Bajando por las escaleras del fuerte de San Martín

Bajando por las escaleras del fuerte de San Martín

Para ver la ruta en Google Earth pinchar sobre la imagen.

Ruta en Google Earth

Ruta en Google Earth

Curva de altura en función del tiempo de marcha.

Curva altura-tiempo

Curva altura-tiempo

Santoña – Buciero – Ganzo – Atalaya – Santoña
Distancia Total Ruta circular de 14,28 km.
Duración Total El recorrido lo hicimos en 4 horas y media. Sólo paramos en las cimas de los tres picos para hacer fotos y refrescarnos un poco.
Dificultad La dificultad de la ruta es media, la endureció lo resbaladizo del terreno en las zonas rocosas y la humedad ambiental que había.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 378 m., ya que partimos del nivel del mar y el Ganzo tiene esos metros. El desnivel acumulado fue de 858 m.
Tipo de camino Hay tramos de carretera, pista y sendero
Agua potable No encontramos agua en todo el recorrido y en un día como el que realizamos la ruta es necesario llevar bastante agua.
Época recomendada En cualquier época del año excepto cuando haya llovido días antes ya que hace el terreno muy resbaladizo. Hay que tener cuidado con la niebla ya que impide tener buenas vistas.
Cartografía y Bibliografía Hoja 36-I (Santoña) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc
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