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Posts Tagged ‘Peña Sagra’


El viernes 4 de enero nos juntamos un grupo de cinco senderistas, y por supuesto mi perro Otto, para hacer la  primera ruta del año 2013. Con ella también completábamos el carnet de bonorutas del año anterior. Esta marcha serviría para renovar fuerzas de cara al año que acabábamos de iniciar.

Esta vez no tuvimos dudas a la hora de elegir que ruta realizaríamos, ya que teníamos una cuenta pendiente con uno de los senderistas, ya que hace aproximadamente tres años y medio hicimos esta misma, pero partiendo desde otro punto, y en ella no pudo participar por lo que le hicimos la promesa de que en algún momento realizaríamos de nuevo el ascenso a ese lugar que tiene un encanto especial. Ese enclave no es otro que el “Machu Pichu Cántabru”, es decir la mítica Braña de los Tejos. Pinchando en el siguiente enlace se puede ver la entrada al blog de esa ocasión, en la cual partimos desde el pueblo de Santa María de Lebeña, pinchar aquí.

Para ello madrugamos un poco, ya que el punto de inicio se encuentra un poco lejos de Santander, y nos dirigimos hacia nuestro punto de partida, esta vez en vez de partir desde Santa María de Lebeña, saldríamos desde el pueblo de Cicera, perteneciente al municipio de Peñarrubia y que se encuentra a 500 metros de altitud. Para llegar a Cicera nos dirigimos carretera hacia Potes y al llegar al pueblo de Hermida, justo antes del Balneario, nos metimos por una carretera a mano izquierda que nos dirige hacia los pueblos de Linares, Navedo, Piñeres y por fin Cicera. En este tramo pudimos ver la imagen de la Torre de Linares la cual constituye uno de los monumentos medievales más representativos de la Cantabria occidental, símbolo del feudalismo de esa época y de la importancia estratégica e histórica que esta zona septentrional de la Cordillera Cantábrica tuvo en toda la Edad Media.

La torre de Linares ha sido reconstruida gracias a la colaboración de la Consejería de Cultura del gobierno de Cantabria, y el grupo de acción local Saja-Nansa, y permite hoy ver recreada en su planta noble y almenada, la sensación que tuvo en su época más brillante, a finales del siglo XIV y durante todo el siglo XV. Fue residencia del señor de Linares, noble que tuvo bajo su mando el valle de Peñarrubia, desde el bajo medievo, y que aprovechó la importancia estratégica de esta zona, para acrecentar su poder y mantenerlo durante algunos siglos. Esta torre era parte de un entramado de tres torres que denotaban el poder que el Señor de Linares ejerció en el valle. Además de la Torre del Pontón estaba, la Torre de Piedrahita, situada a 620 m. de altitud, y a apenas 500 en línea de esta, y la Torre de Verdeja, junto a la carretera autonómica, a 440 m. de altitud, en el barrio del mismo nombre del mismo pueblo de Linares.

La Torre de Linares posee planta cuadrada de unos 9 m. de lado. Sus muros de sillería, realizados en piedra arenisca, tienen 80 cm. De espesor. Su tipología es similar al esquema arquitectónico de las torres medievales de la región; sus características responden a un modo de combate con escasos efectivos humanos, armados con ballestas, picas, dardos y espadas. Son fortalezas vinculadas a guerras de escaramuzas, asaltos por sorpresa y pequeños asedios.

Las esquinas de esta atalaya están orientadas hacia los puntos cardinales. Divide su alzado en cuatro alturas, coronadas por almenas cuadradas. El acceso se realiza a través de un vano de más de 2 m., en forma de arco apuntado. Esta puerta se encuentra en la fachada sureste donde también hay una ventana ajimezada y una tronera a la altura del primer piso, que es la estancia noble.

Torre de Linares

Torre de Linares

Una vez pasado por estos pueblos llegamos a nuestro punto de partida, Cicera (500 m.), pueblo situado entre el desfiladero de la Hermida y el Valle de Lamasón, donde dejamos aparcado el coche unto a lo que parecía ser una parada de autobús.

Inicio de la ruta

Inicio de la ruta

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc), aunque si queréis seguir un camino más sencillo y accesible, aunque un poco más largo, os recomiendo usar este otro enlace, pinchar aquí.

Para ver el vídeo del bono-ruta realizado por uno de los senderistas pinchar aquí:

Una vez preparadas las mochilas iniciamos nuestro, en principio duro ascenso, en dirección a la Braña de los Tejos para lo cual tendríamos que superar un desnivel de aproximadamente unos 900 metros. Justo en esta plaza del pueblo había un cartel indicativo en el que explicaba la ruta de ascenso hacia nuestro destino final, aunque nosotros no elegimos este camino, sino que escogimos una alternativa que en principio iba a ser bastante más dura ya que atravesaba todo el bosque de Cordanca sin seguir por una pista ni sendero fácilmente diferenciable.

Letrero indicativo de ruta junto a salida.

Letrero indicativo de ruta junto a salida.

Partiendo de la carretera que se encuentra junto al letrero, cruzamos sus calles en dirección sur hacia el final del pueblo donde tuvimos que pasar por encima de un pequeño puente.

Caminando hacia el puente

Caminando hacia el puente

Todavía sin salir del pueblo nos encontramos una señalización del Camino Santo Lebaniego, el cual partiendo de Santander llega hasta esta localidad. En concreto por aquí pasa la quinta etapa que va desde Quintanilla de Lamasón hasta Cabañes.

Letrero indicativo del Camino Santo Lebaniego

Letrero indicativo del Camino Santo Lebaniego

Continuamos dirigiéndonos hacia la salida del pueblo y pasamos junto a un gran castaño que estaba protegido por un cerrado de madera, adentrándonos en una pista bastante cómoda, la cual duraría muy poco. En este punto llegó nuestra primera duda, aunque al llevar metido un track en el GPS pudimos resolverla fácilmente. La duda llegó porque la pista se dirigía hacia la derecha, siguiendo el Camino Santo Lebaniego, mientras que había un sendero que se dirigía hacia la izquierda. Además justamente en este punto vimos uno de los varios indicadores que marcaban el camino correcto, pero como la mayoría de ellos estaban tirados en el suelo, no sabiendo qué camino marcaba, lo colocamos un poco y siguiendo lo que nos marcaba el track nos adentramos en este sendero. Algo que nos extrañó en gran parte de la ruta fue que la mayor parte de los indicadores de la ruta estaban desenterrados y esparcidos por el suelo, no sabemos si por la acción del agua y los animales o por otra causa.

Punto de duda con señalización en el suelo

Punto de duda con señalización en el suelo

Este sendero parecía un antiguo camino ya que estaba formado por grandes piedras colocadas de manera que parecía una calzada romana, en verdad parece ser que este era uno de los pasos que unía en el siglo XIX, antes de la construcción de la carretera del desfiladero de la Hermida, la costa de Cantabria con la zona de Liébana.

Sendero empedrado

Sendero empedrado

Parecía que íbamos por el camino correcto, ya que como expliqué anteriormente vimos tirados algunos indicadores marcando la ruta a la Braña de los Tejos. Estos indicadores explicaban los tipos de árboles que nos encontrábamos por el camino, dando una pequeña descripción de ellos. Los encontramos referentes a castaños, avellanos,… Al poco de pasar por uno de estos letreros tuvimos que atravesar por un puente la riega de Cordanca.

Puente sobre la Riega de Cordanca

Puente sobre la Riega de Cordanca

Nada más atravesar este rústico puente de madera nos encontramos unas ruinas, con su indicador, de lo que fue la ermita de Santa Cilde, de la cual sólo quedan algunas paredes y parte de la techumbre del ábside. Poco o nade se sabe de sus orígenes e historia, aunque parece ser que las imágenes de los Santos Mártires de la Iglesia de Cicera procediesen de esta ermita.

Ruinas de la ermita de Santa Cilde

Ruinas de la ermita de Santa Cilde

Continuando por este sendero volvimos a encontrar más señalizaciones, en este caso sobre los avellanos, indicándonos que íbamos por el camino correcto, teniendo que atravesar algún pequeño arroyo que nos encontramos por el camino.

Atravesando un pequeño arroyo

Atravesando un pequeño arroyo junto indicador de avellanos

Cuando llevábamos aproximadamente dos kilómetros caminados nos encontramos una especie de portilla en mitad de un muro que parecía que daba entrada a una finca.

Otto pasando por la portilla

Pasando por la portilla

A los diez minutos de pasar por esta portilla llegamos a una pequeña zona despejada, la cual estaba totalmente embarrada ya que un pequeño arroyo la atravesaba. Conseguimos pasar fácilmente por encima de unas piedras y en este punto es donde vimos, en mitad del agua, el último indicador de la ruta de la Braña de los Tejos.

Zona despejada y totalmente embarrada

Zona despejada y totalmente embarrada

A la hora de haber comenzado a caminar nos encontramos al borde del camino una cabaña que se encontraba cerca de una agrupación de cabañas que pertenecen a los invernales de Prado Arcedón.

Cabaña cerca de invernales de Prado Arcedón

Cabaña cerca de invernales de Prado Arcedón

Al borde del camino también nos encontramos alguna pequeña agrupación de cabañas escondidas entre los árboles.

Cabañas entre los árboles

Cabañas entre los árboles

Llega un momento en el que ya parece que salimos del bosque y salimos a una zona totalmente despejada donde había una bonita braña.

Salida  a una de las brañas que nos encontramos

Salida a una de las brañas que nos encontramos

Continuamos caminando por este sendero que va paralelo a la Riega de Cordanca, la cual va desde Collado de Pasaneu hasta Cicera, dejando a mano izquierda alguna cota llamativa perteneciente a la sierra de las Coronas (1.053 m)

Sierra de las Coronas

Sierra de las Coronas

Al poco de haber pasado por estas agrupaciones de cabañas y brañas llegamos a un punto donde el sendero se va hacia la izquierda, junto a una cabaña y que parecía el camino seguro para llegar a la braña de los Tejos, al final si hubiésemos seguido por este camino, a los pies de la sierra de Coronas, hubiésemos llegado a una pista que nos dirigiría hacia el collado de Pasaneu, aunque por un camino mucho más largo, y por tanto a nuestro destino final.

Cabaña en bifurcación

Cabaña en bifurcación

En este punto se nos presentó una gran duda, ¿Qué camino a seguir?, seguir por el sendero fácilmente marcado, el cual iba hacia la izquierda, irnos hacia la derecha por una zona despejada buscando un ascenso más sencillo, o meternos por la cuenca, en este momento seco, de la riega de Cordanca. Viendo que el track que llevábamos cargado en el GPS era introduciéndose por esta última opción y sabiendo que habían llegado a nuestro destino final, nos decantamos por tomar este camino, el cual sabíamos mucho más complicado, tal y como habíamos leído en los comentarios del track en Wikiloc.

Introduciéndonos en la cuenca de la Riega de Cordanca

Introduciéndonos en la cuenca de la Riega de Cordanca

A partir de aquí es donde comienza lo realmente complicado y duro del ascenso, ya que en este momento nos encontrábamos a una altura de 800 metros y en muy pocos kilómetros, unos tres kilómetros y medio, es decir lo que llevábamos recorrido hasta este momento, tendríamos que llegar a los 1400 m. Otra gran dificultad es la no existencia de ningún sendero, camino,… si no que lo único que podíamos hacer es ir ascendiendo siguiendo de cerca el cauce de la riega para no perderla. Lo mejor del ascenso era las bonitas estampas que nos encontramos por el camino.

Extraño árbol junto a la cuenca de la riega

Extraño árbol junto a la cuenca de la riega

En la siguiente fotografía se puede ver la dureza del ascenso, en el que cada uno íbamos buscando el “camino” más sencillo, aunque había pocos. En muchos momentos tuvimos que agarrarnos a ramas, raíces de árboles o piedras para continuar subiendo y en algunos momentos ayudarnos unos a otros para destrabar las mochilas de las ramas de los árboles.

Ascendiendo por la cuenca de la riega

Ascendiendo por la cuenca de la riega

Continuamos siguiendo la cuenca de la riega y en algún momento nos separamos para buscar un paso cómodo, o atravesar alguna vaguada por la que debería bajar algún otro arroyo. Si se sigue este cauce no hay pérdida, aunque puede llegar un momento que presente dudas por la dureza. Según íbamos avanzando veíamos que llegábamos a la parte superior y ya más despejada en la que parecía volver a verse los rayos de sol entre los árboles.

Llegando a la parte superior del bosque

Llegando a la parte superior del bosque

En este momento parecía que el bosque se aclaraba y que ya llegábamos a nuestro destino final después de casi una hora y media de ascenso por esta vaguada. Justo cuando ya casi estábamos saliendo al Collado de Pasaneu, después de haber pasado por el Cotero de Mingo Álvarez, pudimos ver una antigua vagoneta minera, seguramente de la mina de calamina que se encuentra en la Braña de los Tejos.

Vagoneta minera cerca de Collado de Pasaneu

Vagoneta minera cerca de Collado de Pasaneu

Una vez pasada la zona donde encontramos la vagoneta tuvimos una vista de una pequeña cota hacia la que nos tendríamos que dirigir para llegar a la Braña de los Tejos, que aunque en un primer momento parezca que es la braña final, no lo es, todavía queda un poco para llegar al “Machu Pichu Cántabru”, nosotros ya lo sabíamos por la vez anterior que hicimos esta ruta.

Lo que parecía ser la Braña de los Tejos pero que no era

Lo que parecía ser la Braña de los Tejos pero que no era

Desde aquí ya se podía observar el Collado de Pasaneu que es el punto de unión con la ruta que sube desde Santa María de Lebeña y a la  que se puede acceder incluso en un cuatro por cuatro, aunque así se perdería una gran parte del encanto de la subida.

Collado de Pasaneu

Collado de Pasaneu

Desde aquí, gracias al hermoso día que tuvimos, se podía ver toda la costa, desde san Vicente de la Barquera, en el que se distinguía el puente sobre la ría, Comillas, con la universidad Pontificia como punto de referencia, e incluso se podía observar el monte Buciero en Santoña.

Vistas desde cerca del Collado de Pasaneu de toda la costa cántabra

Vistas desde cerca del Collado de Pasaneu de toda la costa cántabra

Una vez en este punto encontramos de nuevo una marca que nos dirigía a la Braña de los Tejos a través de un sendero claramente marcado.

Sendero final hacia la Braña de los Tejos

Sendero final hacia la Braña de los Tejos

Una vez arriba de este último ascenso lo que pudimos ver fue un auténtico espectáculo, por un lado se podía ver Peña Ventosa (1.434 m.) justo delante del Macizo Oriental de los Picos de Europa.

Peña Ventosa delante del Macizo Oriental de los Picos de Europa

Peña Ventosa delante del Macizo Oriental de los Picos de Europa

Y por el otro veíamos una cima que a simple vista no parecía muy representativa, ya que desde esta posición no destaca mucho pero era el Cueto de Cascuerres (1.561 m.) que es la última estribación de la cordillera de Peña Sagra, la cual al verla de perfil no podíamos diferenciar.

Cascuerres y Cordillera de Peña Sagra

Cascuerres y Cordillera de Peña Sagra

Siguiendo por esta alambrada que separa los pastos de Peñarrubia de los de Líebana llegamos a nuestro destino final, la Braña de los Tejos, en la sierra de Cuerres, la cual, si no se tiene cuidado se podrá ir degradando por la entrada de ganado en la zona, ya que en la ocasión anterior que ascendimos teníamos que entrar por una zona por la que el ganado no podía pasar pero en la actualidad esa valla ya no existe y el ganado puede pasar tranquilamente y dañar este maravilloso entorno. Sería necesario que esta zona se protegiese de alguna manera.

Llegando a la Braña de los Tejos

Llegando a la Braña de los Tejos

El ascenso a esta Braña de los Tejos es típica realizarla en la época de Julio a Septiembre ya que el ayuntamiento de Peñarrubia dispone de un par de guías que hace esta visita guiada dos veces por semana y el primer sábado de Agosto, el Ayuntamiento de Peñarrubia realiza la subida senderista como fiesta turística, declarada de interés regional el pasado Enero de 2.004, por parte del Gobierno de Cantabria.

Sabemos por reseñas históricas que el tejo era el árbol sagrado de los Cántabros. Es muy posible, aunque no hay testimonio escrito que lo asevere, que en los bosques del macizo de Cordancas, o tal vez en la misma Braña de los Tejos, se asentase algún poblado Cántabro, aunque fuera de forma intermitente, lo que explicaría la más probable existencia de un campamento militar en Cicera. Sabemos que la presión del ejército Romano obligó al pueblo cántabro a ocupar las cumbres más altas y de más difícil acceso, y no será menos cierto, que la Braña de los Tejos sería, además de por la especie que la puebla, por sus especiales características estratégicas y defensivas un lugar muy especial para aquel pueblo celta.

Desde entonces la Braña de los Tejos he perdurado, siendo cobijo de pastores y ganado en un lugar de paso entre Peñarrubia y Liébana, y en cuyas inmediaciones además del pastoreo no se han realizado otras actividades más que el carboneo y la extracción de mineral de Blenda.

Foto del grupo bajo Tejo milenario

Foto del grupo bajo Tejo milenario

El tejo común o tejo negro (Taxus baccata) es uno de los árboles que más ha influido en la historia y la sociedad del Occidente de Europa, no en vano aparece en numerosos topónimos y en innumerables historias y leyendas. A ello contribuye el hecho de que esta especie es uno de los árboles más longevos del mundo, pudiendo alcanzar los 2000 años de edad.

Con sus ramas, los druidas celtas hacían bastones “mágicos” y con palillos de tejo adivinaban el futuro. La llegada del cristianismo no cambió este aura mística del tejo. Los cristianos, a menudo construyeron sus iglesias y cementerios a laso de tejos que ya habían sido sagrados por los Celtas.

Algunos de los tejos de la braña

Algunos de los tejos de la braña

La rojiza madera del tejo es de una dureza extraordinaria, comparable a la del boj, esto unido a su resistencia al frotamiento, hace que en el pasado también fuese muy utilizada para la fabricación de los ejes de los carros.

Tejo saliendo de las rocas

Tejo saliendo de las rocas

Las virtudes curativas el tejo son conocidas desde hace milenios. Ya en el siglo I de nuestra era el emperador romano Claudio publicó un edicto en el que señalaba al tejo como el mejor antídoto contra las picaduras de ofidios. En fechas más recientes se descubrió en la corteza del tejo el taxol, una sustancia que hoy en día es uno de los más potentes anticancerígenos.

Otro ejemplar de tejo

Otro ejemplar de tejo

Sin embargo, y del mismo modo que cura, el tejo puede matar. Todas las partes del tejo, excepto la carne roja de las bayas, contiene taxina, un potente alcaloide. Los romanos nos cuentan como pueblos celtas, como los cántabros, empleaban infusiones de tejo para suicidarse. Los tóxicos del tejo paralizan el sistema nervioso central; la ingestión de tejo acelera el pulso al principio, que después se va volviendo más lento e irregular. La muerte se produce por parálisis respiratoria. Caballos y asnos son sensibles a este veneno, se sabe de equinos que han caído fulminados a los pocos minutos de haber ingerido hojas de tejo, tal y como ha pasado con un par de yeguas que iban a participar en la cabalgata de Reyes en Puente Viesgo que han fallecido al ingerir ramas de este árbol. En cambio, otros animales como conejos y gatos son inmunes a la taxina.

Otro tejo saliendo entre las rocas

Otro tejo saliendo entre las rocas

la actividad minera fue frecuente en Peñarrubia durante el siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. La explotación se realizaba de forma manual, mediante bocaminas que se excavaban siguiendo las vetas de mineral. En una de las zonas de esta braña pudimos ver la entrada a la mina de blenda, a la cual accedimos y pudimos ver un pequeño lago al fondo de ella. Era la entrada a las minas de Arceón. De estas minas se extraía blenda, un mineral con alto contenido en zinc, el cual se empleaba en la galvanización del acero, en la fabricación de pinturas y conservantes para la madera, así como productos de tintorería y farmacia.

Entrada a mina de Arceón

Entrada a mina de Arceón

Después de disfrutar de un relajante paseo por esta mística zona nos dispusimos a parar para comer, teniendo como fondo unas magníficas vistas de los Picos de Europa.

Comiendo delante de la Braña de los tejos

Comiendo delante de la Braña de los tejos

Como el año pasado aprovechamos, debidos a las fechas, a celebrar el cumpleaños de unos de los senderistas con el típico rosco de Reyes, el cual nos supo a gloria sobre todo al tomarlo con un chocolate caliente que habíamos traído. El rosco tenía muy buena pinta, pero en la foto se puede observar el magnífico entorno en el que nos encontrábamos.

Rosco de Reyes con Picos al fondo

Rosco de Reyes con Picos al fondo

También aproveché para realizar una panorámica de este maravilloso entorno en el que se ven cimas típicas como Coriscao, Peña Prieta, Pico sagrado Corazón, Samelar, las Verdianas y los Ageros.

Panorámica desde Braña de los Tejos

Panorámica desde Braña de los Tejos

Después de disfrutar de nuestro Rosco de Reyes y de las maravillosas vistas que nos brindó este día soleado de invierno, decidimos iniciar el camino de descenso hacia Cicera. Esta vez en vez de descender por el mismo camino, el cual sería bastante complicado y peligroso, decidimos bajar siguiendo una pista que va por el valle de Lamasón. Para ello nos dirigimos hacia el collado de Pasaneu donde encontramos una pequeña charca.

Charca en Collado de Pasaneu

Charca en Collado de Pasaneu

Atravesamos la alambrada que separa Peñarrubia de Liébana por un paso preparado para ello, dirigiéndonos a la zona de Liébana.

Paso hacia el valle de Liébana en collado de Pasaneu

Paso hacia el valle de Liébana en collado de Pasaneu

Aquí cogimos un sendero bastante ancho y que se dirige hacia el Pico Cascuerres (1.562 m.), la última estribación de la Cordillera de Peña Sagra y en vez de ir por el camino de la derecha nos dirigimos por el que va por la izquierda.

Camino bajo el pico Cascuerres por su zona norte

Cruce bajo el pico Cascuerres cogiendo el sendero hacia el norte

Este sendero recibe el nombre de Senderuco de los Caballos y se dirige hacia el cotero de Mingo Álvarez. Es un sendero muy cómodo y que facilita el descenso.

Sendero del Caballuco

Senderuco de los Caballos

Por este sendero es por donde va el PR-S4 desde Lamasón hasta Camaleño, el conocido como “Camino de Pasaneu”. A las cinco horas desde que iniciamos la ruta nos encontramos un desvío el cual no cogemos, siguiendo por la pista principal y dirigiéndonos dirección hacia La Venta de los Lobos.

Cruce que no cogimos siguiendo pista principal

Cruce que no cogimos siguiendo pista principal

Continuando por esta pista llegó un momento que se tenía una espectacular vista de Linares, Piñeres, Navedo y Cicera y destacando sobre todo el mirador de Santa Catalina, el cual visitaríamos al final de la ruta.

Linares, Piñeres, Navedo, Cicera y Mirador de santa Catalina

Linares, Piñeres, Navedo, Cicera y Mirador de Santa Catalina

Cuando ya llegábamos a la Venta de los Lobos, por atajar un poco nos metimos un poco en el monte saliéndonos de la pista principal y ahorrándonos un buen trecho del camino, lo cual se agradecía ya que ya llevábamos andando más de cinco horas y además con el duro ascenso que habíamos acometido.

Atajando al llegar a la Venta de Lobos

Atajando al llegar a la Venta de Lobos

Desde este atajo se veía abajo el camino que tendríamos que haber seguido, en el que destacaba un cerrado para el ganado.

Camino que atajamos

Camino que atajamos

Después de este atajo volvimos a salir de nuevo a la pista pero por muy poco espacio,

Saliendo de nuevo a la pista principal

Saliendo de nuevo a la pista principal

ya que a los pocos metros de ir caminando por la pista llegamos a un collado a la altura de la Sierra de las Coronas, donde teníamos la posibilidad de seguir tres posibles alternativas. La primera de ellas era bajar por la vaguada en dirección al punto donde había una cabaña junto un sendero justo en la vaguada por donde nos metimos en la cuenca de la Riega de Cordanca. La segunda era subir hacia el collado e ir campo a través en busca de los invernales de Carracedo. La última alternativa era seguir por la pista principal, pero separándonos mucho de nuestro destino final. Nos decantamos por la segunda opción y nos dirigimos hacia el collado.

Ascendiendo hacia el collado

Ascendiendo hacia el collado

Una vez en el collado, desde él se tenía una vista de la cordillera de Peña Sagra y por el otro lado nos dirigíamos hacia unos invernales, los de Carracedo.

Descendiendo hacia los invernales de Carracedo

Descendiendo hacia los invernales de Carracedo

Cuando descendíamos, monte a través, siguiendo el sendero abierto por el ganado, nos llevamos la agradable sorpresa de ver como de una pequeña arboleda salían tres venados, los cuales en vez de subir hacia arriba se dirigieron hacia la parte baja donde se encontraban los invernales, dándonos tiempo para poderlos ver y fotografiar tranquilamente mientras ellos nos vigilaban.

Tres venados vigilantes

Tres venados vigilantes

Seguimos campo a través hasta llegar a un camino bastante embarrado cerca de los invernales y que dirigía a dichas cabañas, las cuales se encontraban en bastante buen estado.

Invernal de Carrancedo

Invernal de Carrancedo

Desde aquí continuamos por esta pista embarrada y nos dirigimos hacia el collado de Carracedo, saliéndonos de la pista principal hacia una cabaña y desde la que pensábamos que íbamos a tener un camino sencillo para descender hacia Cicera.

cabaña en collado de Carracedo

Cabaña en collado de Carracedo

Pero no fue así, desde aquí el descenso se hacía bastante complicado ya que llegabas a unos cortados bastante complicados de descender, así que no nos quedó más remedio que recular y volver a la pista principal, intentando buscar otro camino de descenso.

De nuevo en la pista principal

De nuevo en la pista principal

Viendo que la pista principal se abría mucho y se nos iba a largar mucho el camino, cuando llegamos junto a un indicador que había tirado en el suelo y que marcaba un destino al que nosotros no íbamos, decidimos salirnos de nuevo campo a través hacia los invernales de Agua Seles.

Saliéndonos de nuevo del sendero principal

Saliéndonos de nuevo del sendero principal

Íbamos campo a través cuando nos encontramos un indicador en mitad de la nada que ponía mirados de Agua Seles. Desde este punto nos pudimos deleitar en la contemplación del paisaje, que está limitando al norte por la alineación montañosa de los Picos de Ozalba, el Monte Gamonal, el Virdio Treslajora, ya en los Picos de Europa, Los Ageros-moles, todas ellas, de caliza gris casi desnuda de vegetación, que contrastan poderosamente con el verde de los brezales y praderías de sus faldas. Hacia el oeste, se encuentra el barranco del río Cicera, la población del mismo nombre y, tras ella, el Monte de Santa Catalina, con su denso hayedo. Hacia el sur, finalmente, las cabeceras de estos arroyos de la red del Deva se ven enmarcadas por el extremo occidental de la sierra de Peña Sagra y su continuación en la sierra de Cuerres donde se encuentra la Braña de los Tejos.

Mirador de Agua Seles

Mirador de Agua Seles

Continuamos caminando hacia los invernales de Agua Seles campo a través  y cuando llegamos a la Cuesta de las Navas desde la que se podía ver una cima cercana, el Pico de Obán (787 m.)

Pico Obán al fondo

Pico Obán al fondo

En vez de seguir recto hasta encontrar un nuevo sendero, en este caso el PR-S3 conocido como “Camino de Arceón” nos dirigimos en dirección hacia Cicera de forma directa, sin saber si tendríamos que volvernos para atrás por no poder acometer el descenso. En este descenso nos encontramos muchos espinos y brezos que dificultaban el paso, pero veíamos claramente nuestro destino final, así que continuamos por él.

Cicera al fondo de la cuesta de las Navas

Cicera al fondo de la cuesta de las Navas

En medio del descenso nos encontramos un bebedero para el ganado

Bebedero para el ganado en la Cuesta de las Navas

Bebedero para el ganado en la Cuesta de las Navas

ya veíamos cerca el final del camino cuando de repente nos encontramos el sendero que podíamos haber cogido más arriba, facilitándonos el descenso, el PR-S3.

Cogiendo el PR-S3

Cogiendo el PR-S3

Ya continuamos por este camino hasta que llegamos a la primera de las casas de Cicera dirigiéndonos hacia donde teníamos el coche, donde aprovechamos para cambiarnos el calzado y descansar un momento hablando con los lugareños del lugar.

Llegando a Cicera

Llegando a Cicera

Una vez en Cicera nos comentaron que estaría bonito visitar el mirador de Santa Catalina, también conocido con el nombre de la Bolera de los Moros, donde en la época Medieval había  una fortaleza, la cual fue construida entre los siglos VIII y XI,  y cuyas ruinas son conocidas como castillo de Piñeres. Las excavaciones coordinadas por Pedro Sarabia confirmaron la presencia de una torre de planta trapezoidal, una atalaya de planta ovoide con diámetros de 10 y 6 metros, separada de la primera estructura por un patio, fuertes murallas y una primitiva ermita advocada a Santa Catalina de la cual sólo quedan los cimientos. Así que aunque ya estaba anocheciendo nos dirigimos en coche hacia el mirador. La foto no es mía ya que estaba ya bastante oscuro y la he cogido de la Web.

Mirador de Santa Catalina

Mirador de Santa Catalina

Desde este mirador las vistas del desfiladero de la Hermida y del valle de Liébana eran espectaculares, llegándose a ver hasta Potes.

Vistas desde el mirador de Santa Catalina

Vistas desde el mirador de Santa Catalina

Una vez realizada esta última visita nos pusimos carretera hacia Santander, parando previamente en Unquera para comprar unos postres típicos y tomar un merecido refresco. También comentamos que no descartamos volver a ascender, dentro de unos años, desde el último punto que nos falta, desde San Pedro de Bedoya.

Para ver la imagen en Wikiloc pinchar sobre la imagen.

Imagen de Google Earth

Imagen de Google Earth

Curva distancia-altura

Curva distancia - altura

Curva distancia – altura

tabla

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El sábado 22 de Diciembre convocamos a nuestros amigos senderistas para dar un paseo por las montañas cercanas de Cantabria. En esta ocasión sólo nos juntamos dos y mi perro Otto, que es el que más disfruta de estos paseos. Así que mientras que la mayoría de la gente estaba disfrutando siguiendo el sorteo de navidad de la lotería nacional, nosotros estuvimos disfrutando de la montaña. Como era sólo un paseo matutino nos decidimos por una mini-ruta que estuviese cerca de Santander y no perdiésemos mucho tiempo en llegar a nuestro punto de partida, así que nos dirigimos hacia la zona pasiega de Liérganes, en concreto hasta Rubalcaba, donde iniciaríamos el ascenso a una montaña muy conocida en Cantabria, sobre todo por ser el símbolo de una conocida marca de quesos “La pasiega de Peña Pelada”, a esa cota se la conoce con el nombre de Peña Pelada (700 m.) porque su cima está totalmente “pelada” de vegetación al ser una zona kárstica, por tanto se encuentra cubierta de rocas.

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

La ruta la comenzamos en el pueblo de Rubalcaba y dejamos el coche aparcado junto a una gran casa que se encuentra junto a la carretera, es la que los paisanos de esta localidad conocen con el nombre de Casona Miera-Rubalcaba. Es una magnífica construcción de sillería, mandada edificar por Felipe García de Miera Rubalcaba y Velasco a principios del siglo XVIII. Esta familia es una de las más antiguas de Trasmiera. En las declaraciones que en 1635 se hacen para las pruebas de Caballero de Santiago de don Gabriel de Rubalcaba, un pariente suyo declara que la casa de Rubalcaba estaba en posesión de su familia desde hacía más de 300 años, por lo que es fácil que la casa origen de este apellido ya no exista.

La Casona levanta dos pisos, llamando la atención sus arcos en el inferior así como un balcón en esquina, rematado en venera, el cual parece ser un añadido posterior, lo mismo que la solana de la esquina contigua. Estos cambios confieren a la casa una asimetría que contradice las normas constructivas de la época.

Casona de Miera-Rubalcaba

Casona de Miera-Rubalcaba

También llama mucho la atención el buen estado en que se encuentra el escudo, en él pueden verse con detalle los cuarteles familiares y como se encuentra rodeado de altorelieves de leones rampantes, cuernos de la abundancia, amores… El escudo pertenece en origen al Capitán don Felipe de Miera Rubalcaba, hijo de don García de Miera Rubalcaba y de doña Francisca de Velasco y Riba – Agüero.

Escudo de la familia

Escudo familiar

Dicho escudo, situado en la fachada principal de la casona tiene por soporte dos leones ( a diferencia del de la Cruz de Rubalcaba, que tiene por tenantes dos figuras humanas ) y gran cantidad de amores, máscaras, tritones y lambrequines por adorno. El escudo está cuartelado por las armas de:

Miera: dos castillos donjonados y dos árboles surmontados de luceros colocados en forma alterna.
Rubalcaba: torre de cuya ventana sale una dama y un guerrero lanceando una sierpe, acompañado de dos perros.
Velasco: siete órdenes de veros.
Riba: torre sobre la que luchan dos grifos, apoyados en sendos árboles uno a cada lado de la torre.
Agüero: en el mantel, banda acompañada de tres órdenes de veros, corona y sobre ella lucero y un grifo rampante.

Están documentados dos graves incidentes de esta familia con la población de Liérganes; el primero ocurrió en 1722, año en el que un miembro de la familia, Bartolomé de Miera Rubalcaba Velasco, trató de edificar su casa en el sitio de “Piedra Blanca”; los vecinos de Liérganes hicieron tocar a arrebato las campanas, y con martillos, hachas y azadas fueron a la obra “y la empezaron a batir y batieron demoliéndola en un todo y arrancando sus zimientos”.

El segundo incidente tuvo que ver con la intención de esta misma persona de construir dos cabañas para ganado; los vecinos se lo impidieron porque según ellos iban en contra de los montes de donde se sacaba la madera para los astilleros reales.

Como último dato de esta casona, cabe resaltar el cerrado de esta, en el que destaca sobre todo el remate esquinal noroeste de dicha cerca. Este remate se conoce con el nombre de “La cruz de Rubalcaba”, levantado en estilo barroco en 1717 y listado como bien de interés cultural en 1994, con categoría de monumento. Consiste en una esquina reforzada del muro de cerramiento de la casona que da lugar a una estructura escultural curva rematada con dos pirámides y una cruz. Posee un escudo flanqueado por figuras humanas y coronado por un Cristo crucificado, quizás sea el mejor crucero de este tipo que existe en Cantabria.

Cruz de Rubalcaba

Cruz de Rubalcaba

Una vez preparadas las ligeras mochilas que llevábamos en esta ocasión, ya que íbamos a estar de vuelta antes de la comida, comenzamos a caminar y salimos a la carretera general que une Liérganes con San Roque de Riomiera. Desde este punto de salida se tenía una visión de nuestro objetivo, Peña Pelada, que aunque es una cota de sólo 700 m., el ascenso sería bastante duro, ya que partíamos desde los 100 m. y por tanto nos quedaba un desnivel de 600 m. en muy pocos kilómetros.

Peña Pelada desde Rubalcaba

Peña Pelada desde Rubalcaba

 Nada más salir lo que nos encontramos es la Ermita de Santa María de la Blanca, la cual se empezó a construir probablemente en 1690 y en la que destaca la monumental fachada, íntegramente de sillería, rematada por una espadaña de dos pisos.

Ermita de Santa María la Blanca

Ermita de Santa María de la Blanca

En el interior llama la atención el juego de policromía que se produce en el contraste entre los sillares de piedra de las pilastras, entablamentos y arcos, el blanco de las superficies murales y la policromía de la bóveda de cañón que representa la letanía en honor de la Virgen.

Interior de la Ermita

Interior de la Ermita

Bueno dejando un poco aparte los datos histórico-monumentales vamos a comenzar con lo que realmente nos importa que es la ruta en sí. Dejando la ermita a nuestra izquierda nos dirigimos por la carretera en dirección hacia San Roque de Riomiera unos 275 metros hasta que encontramos un desvío hacia la mano derecha, el cual cogemos, esta carretera se dirige hacia el Barrio el Rellano.

Desvío a la mano derecha en carretera

Desvío al barrio el Rellano

Comenzamos a ascender por esta carretera que se dirige al barrio el Rellano, la cual se va degradando hasta llegar el momento que se convierte en una pista bastante ancha. Hay gente que inicia el ascenso a Peña Pelada haciendo este primer tramo en coche, ya que no está prohibido el acceso a vehículos como en otras zonas de montaña. A los quince minutos de comenzar a andar pasamos por debajo de una línea eléctrica de Alta Tensión de 400 kV que ya habíamos atravesado en otras rutas, es la línea que va de Soto a Penagos y que llegará hasta el País Vasco, garantizando el suministro eléctrico a Cantabria.

Cabaña junto a línea eléctrica de Alta Tensión

Cabaña junto a línea eléctrica de Alta Tensión

Continuamos ascendiendo siempre por la pista principal, sin salirnos de ella y dejando a derecha y a izquierda diferentes cruces que se dirigen a las cabañas que hay por los lugares.

Algunos de los desvíos que nos encontramos

Algunos de los desvíos que nos encontramos

También al borde del camino nos encontramos algunas cabañas, la mayoría de ellas en buen estado y que parecían que se estaban utilizando en la actualidad. En alguna de ellas encontramos a los típicos pasiegos que estaban trabajando con el ganado el cual estaba en la parte baja de la cabaña.

Alguna de las cabañas al borde de la pista

Alguna de las cabañas al borde de la pista

Después de una curva muy cerrada a mano derecha en la que había una cabaña tuvimos una visión de lo que parecía Peña Pelada, pero no nos cuadraba ya que estaba excesivamente cerca. En realidad no era esta cima sino que se trataba de Peña Anconera (575 m.), también totalmente descubierta de vegetación y con un corte vertical en su zona norte. Junto a esta cima se encuentran también, formando una pequeña cordillera, El castro (624 m.) y el Brezal (556 m.)

Peña Anconera

Peña Anconera

Después de una curva cerrada a la izquierda y otra a la derecha nos encontramos ya en el Barrio el Rellano, en el que destaca una cabaña rehabilitada con una gran cristalera a la izquierda de la pista y tres cabañas a la derecha en las que había gente viviendo.

Una de las cabañas de Barrio de Rellano

Una de las cabañas de Barrio el Rellano

En una de estas cabañas vivía un pasiego de los de toda la vida, al cual más tarde nos encontramos subiendo andando por esta pista, con sus más de 70 años y cargando a sus espaldas un “saquito” con pienso para su yegua. Él nos comentó que esto lo hacía todos los días y con un problema de espalda bastante marcado. Es algo para admirar y nos recordó al recientemente fallecido “Policarpio”, el último pasiego de La Braguía.

Pasiego de toda la vida

Pasiego de toda la vida

A los tres cuartos de hora de comenzar a caminar teníamos una magnífica vista de los montes que se encontraban al otro del valle, en concreto “Las Tetas de Liérganes”, la cima Norte de las tetas se llama, Cotillamón ( 399 m ), mientras que la Sur, poco más elevada, es Marimón ( 403 m ). También destacaba Pico Levante (415 m.) y Peña Coba (468 m.)

Las famosas Tetas de Liérganes

Las famosas Tetas de Liérganes

También desde aquí, gracias a la claridad del día, se podía distinguir fácilmente Peña Cabarga (569 m.), con Santander al fondo.

Peña Cabarga y Santander al fondo

Peña Cabarga y Santander al fondo

En esta zona tuvimos la suerte de poder ver algo que no nos esperábamos encontrar por esta zona y de en medio de una plantación de eucaliptos vimos salir a un asustado corzo con su blanca cola levantada, lógicamente no nos dio tiempo a realizarle una fotografía. A la hora de camino ya nos encontrábamos a 400 metros de altura y llegamos a un cruce en el que había una cabaña, a mano izquierda, en rehabilitación y en la que en el camino de regreso casi nos confundimos, aunque hubiese dado igual ya que siguiendo por ese camino hubiésemos llegado a la pista principal.

Cruce a la izquierda en la que en el descenso casi nos confundimos.

Cruce a la izquierda en la que en el descenso casi nos confundimos

Un poco más adelante después de una revuelta a mano derecha en la que había una cabaña ya teníamos una preciosa vista de nuestro objetivo final Peña Pelada.

Ya llegamos a la base de Peña Pelada

Ya llegamos a la base de Peña Pelada

Aquí había que tener un poco de cuidado ya que el track que llevábamos en el GPS, nos daba lugar a confusión, ya que la pista principal seguía hacia adelante mientras que el track, que al final era lo correcto, nos hacía desviarnos hacia la izquierda para atravesar una portilla. A partir de este momento decidimos no seguir el track para el GPS que bajamos de Wikiloc ya que realmente no habían subido a Peña Pelada.

Portilla a atravesar

Portilla a atravesar

En este punto se acabó la pista y tuvimos que empezar a ir campo a través o siguiendo pequeños senderos realizados por el ganado o por otros senderistas.

Dirigiéndonos a la base de Peña Pelada

Dirigiéndonos a la base de Peña Pelada

Aquí ya no teníamos ningún sendero, ni track que seguir así que decidimos dirigirnos directamente hacia la base de Peña Pelada, buscando alguna canal por la que ascender.

Comenzaba la pendiente

Comenzaba la pendiente

Ya nos encontrábamos a 500 metros de altura y llevábamos caminando algo más de cuatro kilómetros y medio y las vistas eran espectaculares, hacia la zona norte teníamos una vista de Peña Cabarga en primer plano y Santander al fondo destacando sobre todo el palacio de la Magdalena y el Palacio de Festivales,

Vista hacia el norte

Vista hacia el norte

mientras que al oeste teníamos una vista de la cordillera de Peña Sagra e incluso los Picos de Europa.

Peña Sagra y Picos de Europa

Peña Sagra y Picos de Europa

Continuamos acercándonos a la base de Peña Pelada y encontramos una canal, bastante pindia, que parecía que nos llevaría a la cima, aunque no estábamos muy seguros. Como nos parecía accesible decidimos subir por esta canal, arriesgándonos a tener que volver a bajar si al final no era el camino correcto.

Canal de ascenso a Peña Pelada

Canal de ascenso a Peña Pelada

Esta subida era bastante dura, pero parecía que al final nos llevaría a la cima. La dureza era tal que en algunos momentos tuvimos que echar las manos a las hierbas y rocas para ayudarnos e incluso Otto, en algún momento, parecía pedir ayuda, pero al final consiguió subir solo.

Ascendiendo por la canal

Ascendiendo por la canal

Una vez arriba la vista de la canal, entre rocas, era bastante llamativa, parecía una ventana al valle.

Vista desde la parte superior de la canal

Vista desde la parte superior de la canal

Una vez arriba ya se podía contemplar todo el valle del Miera con las montañas del alrededor y destacando la gran cantidad de rocas que hay por aquí por ser una zona kárstica.

Vista de la zona este de Cantabria desde la parte superior de la canal

Vista de la zona este de Cantabria desde la parte superior de la canal

En este punto ya teníamos la cima a muy poca distancia, era una zona llena de rocas lo que hizo que Otto ya no pudiese seguir avanzando, ya que nosotros teníamos que ir como las cabras, saltando de cresta de roca en cresta de roca, así que no quedó más remedio que en algunos tramos cogerlo en brazos. En mi caso no era muy costoso ya que pesa unos tres kilos, pero si se va con un perro más grande esta va a ser una zona que no va a poder pasar. Cuando ya llegamos a la que creíamos que era la parte superior de Peña Pelada observamos que allí no había ningún buzón y además apareció por detrás otra cota un poco superior y nos dirigimos hacia a ella.

Caminando de la precima hacia Peña Pelada

Caminando de la pre-cima hacia Peña Pelada

Como podéis ver en la anterior fotografía el terreno era bastante incómodo al estar cubierto totalmente por piedras a las que en alguna ocasión teníamos que echar las manos para sujetarnos y no perder el equilibrio y caer entre ellas. Ya nos quedaba muy poco después de superar este último desnivel y vimos que llegábamos a nuestro destino final y esta vez ya estábamos seguros de que sí era la cima de Peña Pelada, ya que estaba marcado con un bonito buzón.

Buzón de Peña Pelada

Buzón de Peña Pelada

Al llegar al buzón nos resultó curioso lo que en él, por debajo, estaba escrito, evidentemente ponía que era Peña Pelada, pero lo marcaba con una altura de 679 m., cuando los dos GPS marcaban una altura cercana a los 700 m. y en el plano del IGN de 699 m. Este buzón parece ser que fue puesto por el grupo de  montaña Pies Cansados.

Leyenda en Buzón

Leyenda en Buzón “G. M. Pies Cansados”

Como es lógico, en este punto aprovechamos para hacer una fotografía del reducido grupo para atestiguar que habíamos conseguido nuestro objetivo del día y eso que teníamos el hándicap de llevar un track de GPS bajado de wikiloc erróneo, al cual, una vez en casa le pusimos un comentario y cambiaron el nombre de la ruta, llamándola “Travesía cerca de Peña Pelada” en vez de “Peña Pelada”.

Foto atestiguando el objetivo conseguido

Foto atestiguando el objetivo conseguido

Las vistas desde aquí eran impresionantes, viéndose prácticamente todos los montes de Cantabria, a excepción de la zona de Alto Campoo, la cuál estaba tapada parcialmente por unos montes cercanos. Se podían ver Peña Labra, Peña Sagra -con el Cornón sobresaliendo-,  Los Picos de Europa, Las Enguinzas, Castrovalnera – aunque este cubierto por las nubes-, el Picón del Fraile, el Porracolina, Peña Hormigas, el Mosquitero, las Porras de Mortillano, el Buciero y muchas otras que no pudimos identificar. Pensé que sería bonito hacer una fotografía panorámica de 360º, así que eso hice y espero que guste, para verla mejor pinchar aquí o en la panorámica.

Panorámica desde Peña Pelada

Panorámica desde Peña Pelada

Una vez tomado un pequeño refrigerio iniciamos el camino de descenso. En un primer momento pensábamos bajar por la misma canal por la que habíamos subido, pero cuando íbamos a llegar a ella vimos un sendero que bajaba hacia la derecha que parecía nos podía resultar más sencillo y llevar al mismo punto y ese fue el que seguimos.

Dejamos la canal de subida a nuestra izquierda

Dejamos la canal de subida a nuestra izquierda

Fuimos bajando por este sendero, de mucha menos pendiente que la canal por la que ascendimos y el cual sería un camino más sencillo para hacer el ascenso. Nos íbamos dirigiendo hacia la plantación de eucaliptos en la que vimos al corzo.

Dirigiéndonos hacia la plantación de eucaliptos

Dirigiéndonos hacia la plantación de eucaliptos

Al llegar a esta plantación teníamos dos opciones, dirigirnos hacia la izquierda por un sendero de muy poca pendiente y que nos llevaba prácticamente al lugar donde nos salimos de la pista e iniciamos el ascenso o ir hacia la derecha, siguiendo la línea de los eucaliptos, por una pendiente más pronunciada y que, supuestamente, nos llevaría a la pista por la que subimos. Esta última opción es la que tomamos y nos dirigimos hacia una cabaña.

Caminando hacia la cabaña

Caminando hacia la cabaña

Al llegar a la altura de la cabaña ya se veía la pista por la que habíamos subido y nos dirigimos hacia ella, observando cómo había un camino entre tapias, que estaba totalmente cubierto por la maleza, que podría haber sido el camino correcto para subir a la cima. Nos dirigimos por un prado paralelo a este camino hacia la pista principal.

Hacia la pista principal

Hacia la pista principal

Al final de este tramo ya llegamos a la pista principal y salimos cerca de una cabaña que habíamos visto en la subida y en la que había una marca blanca y amarilla, indicando un pequeño recorrido, pero que no seguimos ya que estaba muy embarrado y que seguramente llevaría al camino indicado anteriormente que estaba lleno de maleza.

Cabaña a la que salimos junto a la pista

Cabaña a la que salimos junto a la pista

A partir de aquí el camino de descenso era el mismo que habíamos tomado en la subida, pero hubo un punto en el que nos equivocamos, ya que el camino principal parecía que iba hacia la derecha pero no era así y nos dimos cuenta porque había una cabaña en rehabilitación que no habíamos visto en la subida.

Desvío hacia cabaña que no hay que tomar

Desvío hacia cabaña que no hay que tomar

Seguimos por esta pista hasta nuestro punto de inicio donde aprovechamos para tomar un refresco después de este paseo de casi 11 km. y tres horas y tres cuartos.

Para ver la imagen en Wikiloc pinchar sobre la imagen.

Imagen de Google Earth

Imagen de Google Earth

Curva distancia-altura

Curva distancia - altura

Curva distancia – altura

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