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El sábado 8 de mayo convocamos a nuestro grupo de bonoruta para hacer una de las rutas que solemos hacer, pero debido a varias situaciones, dos bonoruteros no podían participar. Como daban buen tiempo y las siguientes semanas no íbamos a poder salir decidimos hacer uso de nuestro lema “En los bonorutas no se hacen prisioneros“, así que los otros dos senderistas nos animamos a hacer una ruta.

Para ello nos decidimos a realizar una ruta por la zona de Polaciones, en concreto la Senda del Potro, pero el problema de esta ruta es que hacen falta dos coches o tendríamos que bajar por la carretera, así que decidimos unir dos rutas, a sabiendas que se nos iba a hacer bastante larga y dura, y hacerla circular. Para ello unimos la senda del Potro con un tramo del Camino Real que va desde Toledo a San Vicente de la Barquera.

Para empezar la ruta nos dirigimos al pueblo de la Lastra, en la carretera que va desde Puentenansa al Valle de Polaciones. Una vez en el pueblo de La Lastra nos dirigimos hasta el Hotel Rural El Refugio, donde justamente enfrente hay un parque infantil junto al que dejamos aparcado el coche. Una vez allí, nos preparamos para realizar la ruta, e iniciamos la marcha, cuyo inicio iba a ser durillo ya que el inicio es todo cuesta arriba, en dirección al Collado de Abellán.

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

Inicio de la ruta

Justo al lado del Hotel Rural El Refugio, se inicia la marcha por una cuesta hormigonada que se dirige hacia un aparcamiento, que en ese momento se encontraba cerrado. La pista es cómoda y ancha por la que pueden circular fácilmente vehículos. Nada más empezar nos encontramos el depósito de aguas del pueblo. el cual dejamos a mano izquierda.

Depósito de agua del pueblo de La lastra

En esta subida se tenía una magnífica vista del pueblo de Tudanca, al que al final de la ruta llegaríamos, con el “prau del Conceju” en la parte superior del pueblo.

Vista de Tudanca con el “Prau del Conceju” en la parte superior del pueblo

Al kilómetro y medio de iniciar la ruta nos encontramos una cómoda pista a nuestra derecha la cual no tenemos que coger y que se dirige hacia el Prado del Concejo de La Lastra y de Santotís, e incluso se puede llegar hasta la pista superior que luego también llevaría al mismo collado al que llegamos nosotros.

Pista hacia el Prado del concejo de La Lastra

Este desvío se encuentra a pocos metros de la Fuente de la Tejera, la cual se encuentra a la izquierda de nuestra pista. La subida es en constante zig-zag por El vallejo de La Lastra. Después de un duro ascenso por esta empinada pista llegamos a nuestro primer destino, el Collado de Joza la Abellón, más conocido con el nombre de Collado de Abellán (1.017 m.) A este punto llegamos después de 4 kilómetros de ascenso con un desnivel de 600 metros y una hora de caminata. Desde este punto se tenía una magnífica vista de la Sierra de Peña Sagra, con el Cornón resaltando sobre el resto de las cimas.

Collado de Joza la Abellón o de Abellán

También desde este punto se tenía una magnífica vista del Prado del Concejo de Tudanca y de las montañas de los alrededores y que ya habíamos caminado cuando realizamos, en varias ocasiones, la ruta desde Saja a Tudanca.

Vista del Prado del concejo de Tudanca desde el Collado de Abellán

En el collado nos encontramos con un ganadero que estaba cuidando a sus caballos y nos contó que en quince días los lobos, que por aquí abundan, le habían matado nueve potros, de ahí la mala relación entre los ganaderos y los lobos. Además, aunque les subvencionen cuando el lobo les mata un potro, es difícil justificarlo ya que tienen que demostrarlo con los restos y a veces es complicado encontrar esos restos, ya que lobos o buitres se los llevan. También otro paisano nos dijo que seguramente había algún animal atacado por el lobo, ya que había buitres por la zona. Desde el collado tenemos que coger dirección sur para encaminarnos al camino de Lamasón a Castilla, más conocido con el nombre de camino o senda del Potro.

Hacia la senda del Potro

Una vez en el collado de Abellán nos dirigimos en dirección al Pico de las Astillas, pero cuando llegamos a sus faldas cambiamos el rumbo hacia el sureste cogiendo la senda del Potro. Una vez en la senda del Potro se puede ver una vista de la pista que habíamos subido por el Vallejo de la Lastra, con Tudanca al fondo.

Pista de ascenso al Collado de Abellán

Continuamos caminando por la senda del Potro, la cual en algunas zonas se encuentra muy empedrado. Esta senda circula por las faldas del Pico Astillas y de las hazas por la zona conocida con el nombre del Jurbial, dirigiéndose hacia el siguiente collado.

Senda del Potro

Este camino del Potro se encuentra bastante empedrado en algunas zonas y es atravesado por varios pequeños arroyos que embarran un poco el camino. Desde este camino se ve el Valle de Tudanca con los conocidos montes de Cantabria al fondo del Valle.

Valle de Tudanca con montes de Cantabria al fondo

Después de 6 kilómetros llegamos al Potro Callicedo, punto en el que cambiamos de vertiente, pasando del Valle de Tudanca al Valle de Polaciones y teniendo unas magníficas vistas de la Sierra del Cordel, en el que destacaban el Cornón (de Campoo), Pico Tres Mares y principalmente Peña Labra (2.018 m)​ o Peña Luenga con su llamativa forma de casco de barco invertido, a la que habíamos ascendido desde Piedrasluengas, para ver la ruta pinchar en el enlace.

Vistas desde Potro Callicedo con Sierra del Cordel y Peña Labra al fondo.

Estábamos en el punto más alto de este tramo del sendero del Potro con 1133 m. Nada más cambiar de vertiente teníamos una magnífica vista del embalse de la la Cohílla.

Embalse de la Cohílla desde el Potro Callicedo

Una vez en esta vertiente de la montaña nos cambió un poco el paisaje, pasamos de una zona desarbolada a una zona en la que abundaban los robles y otros árboles, nos encontrábamos en el bosque de Las Albarizas.

Bosque de Las Albarizas

El paisaje había cambiado totalmente y desde un punto se podía ver la Sierra del Cordel, con el Cornón en lugar destacado entre los árboles del bosque.

Sierra del Cordel al fondo

Seguimos caminando por este sendero hasta que llegamos a un punto, en el que si no te fijas te puedes pasar de largo, y aunque teóricamente llega al mismo sitio (en el plano del IGN, marca el camino como válido), creo que está cortado el paso. Está justo antes de llegar al Canal de los Vados, y hay una estaca que teóricamente llevaría un indicador, pero no lo tenía.

Desvío a la izquierda en el Canal de Los Vados.

En este desvió bajamos haciendo un zigzag por la margen izquierda del Canal de Los Vados hasta que lo cruzamos en una zona en la que se estrechaba y facilitaba el poder cruzarlo.  

Cruzando el Canal de Los Vados.

Continuamos caminando por esta zona boscosa y por este sendero hasta que llegamos a un cruce con una pista que parece de mayor importancia y bastante más cómoda y ancha. Este cruce está en la zona conocida con el nombre de la Rigololla.

Cruce con una pista principal

En algunas ocasiones salíamos de la zona boscosa y llegábamos a una zona más despejada que dejaba a la vista el Cueto Concilla (en primer plano), las cimas de la Sierra del Cordel, Pico Tres Mares y sobre todo Peña Labra.

Cueto Concilla, Sierra del Cordel, Pico Tres mares y Peña Labra.

Al poco rato nos volvimos a introducir en el interior del robledal, esta vez en el bosque del monte Rustromeo, que ha sido durante mucho tiempo la base de la economía de Polaciones, ya que de estos bosque se extraía la madera necesaria para la construcción de vigas, muebles, aperos de labranza y que luego vendían en la zona de Castilla y servía de sustento para las familias de Polaciones. Además sus frutos, bellotas, hayucos, hongos, servían de alimento para jabalíes, corzos, venados que luego serían la alimentación de las gentes de estos lares.

Monte de Ruistromeo

Seguimos caminando por esta cómoda pista de tierra, hasta que al cabo de un rato llegamos a una pista hormigonada, en la que tuvimos que atravesar una portilla que daba acceso a unas cabañas, las casas de Tromedo o Tolomedo, una agrupación de varias cabañas, alguna de ellas muy bien acondicionada.

Casas de Tromedo o Tolomedo

En una de estas casas-cabañas había una gran fuente en la que te puedes refrescar.

Fuente junto a cabaña en Tolomedo o Tromedo

Si sigues por este camino, que sería el camino del potro se llegaría hasta el pueblo de Pejanda, lugar donde finalizaría esta ruta, pero como nosotros al quererla hacer circular, nos teníamos que desviar en dirección a puente Pumar, así que buscamos un camino alternativo y lo encontramos a los pocos metros de pasar la cabaña de la fuente, a mano izquierda, justo antes de una gran nave ganadera en construcción.

Desvío hacia Puente Pumar

Continuamos caminando por este sendero que se dirige en dirección hacia el sur, por la Barna Torices, teniendo como imagen al fondo, Pico Tres Mares y Peña Labra. Este sendero parecía que nos iba a llevar hasta Puente Pumar, pero nos dimos cuenta que teníamos en medio el río Nansa y la carretera. Además, llegó un momento que el sendero desapareció.

Fin del sendero

Como nos desapareció el sendero, decidimos ir campo a través cambiando el rumbo hacia el sureste y buscando un pequeño sendero que se dirigía hacia una cabaña y que vimos un poco más abajo de donde nos encontramos. Luego dejamos la cabaña a nuestra derecha y  seguimos un poco campo a través hasta que llegamos a un punto en el que vimos un camino, más o menos claro, para dirigirnos hacia el bar Polaciones en el pueblo de La Laguna.

Senderillo hacia el pueblo de La Laguna

Una vez que llegamos al pueblo de La Laguna nos dirigimos hacia el restaurante Casa Enrique, conocido por su buena cocina y la publicidad que le da nuestro presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, ya que es propiedad de un primo suyo., el cual dejamos a nuestra derecha y nos dirigimos por la carretera hacia nuestro siguiente destino en Puente Pumar.

Carretera de La Laguna hacia Puente Pumar

Esta carretera atraviesa el río Nansa y se dirige directamente hacia Puente Pumar, donde ya hemos iniciado alguna de las rutas realizadas en otro momento y recogidas en este blog, como la que asciende a Sejos desde este pueblo y que puedes ver en este enlace. Hasta este punto llevábamos recorridos 12,3 km y habíamos empleado un tiempo de tres horas y cuarto. Una vez en Puente Pumar nos dirigimos hacia la iglesia parroquial, que data del año 1.781.

Iglesia parroquial de Puente Pumar

Una vez en la Iglesia nos dirigimos en dirección al cementerio que se encontraba en dirección norte, llamándonos mucho la atención las grandes casonas que había por los alrededores de la iglesia, sobre todo la Casona de Los Coroneles o de Puente.

La Casa de los Coroneles son dos casonas en la zona alta del pueblo edificadas a finales del siglo XVIII en estilo barroco montañés. La que se encuentra más arriba presenta los blasones de Puente, Vélez, Alonso y Gómez en una portalada de frontón mixtilíneo. Se podría decir que se asemeja a la arquitectura campurriana y cabuérniga de ese entonces. En los muros se pueden ver pilastras toscanas así como balcones y ventanas de hierro. De la Casa de los Coroneles también destaca un prominente alero sobre una moldura quebrada, un excelente trabajo de cantería en la fachada con pilastras toscanas. En la casa que se encuentra más abajo se halla un roble de indudable belleza y antigüedad.

Una de estas casas es actualmente el Centro Receptor del Ecomuseo Saja-Nansa dedicado a potenciar la cultura y el turismo en el Valle del Saja-Nansa.

Casona de Los Coroneles o de Puente

Dejamos la Casona de Los Coroneles a nuestra derecha y nos dirigimos hacia el cementerio, el cual dejamos a nuestra izquierda y cogemos una pista hormigonada que a los pocos metros de caminar por ella gira a la derecha, dejando una pequeña pista a nuestra mano izquierda, la cual no cogemos.

Pista hormigonada junto a cementerio

A los pocos metros de caminar por esta pista hormigonada, esta se convierte en una pista de tierra, ancha y cómoda y nos encontramos con un panel indicador de que por aquí pasaba el Camino Real que salía de Toledo y que llegaba hasta San Vicente de la Barquera. Este Camino Real fue recogido en el primer tercio del siglo XVI en la corografía de Hernando de Colón, hijo del almirante Cristóbal Colón. Este camino era de vital importancia para el soporte de la arriería de sal, pescado, vino y cereales de la Meseta al mar. 

Panel indicador de Camino Real entre Toledo y San Vicente de la Barquera

Desde este punto se veían perfectamente nuestros dos siguientes objetivos, el más llamativo, por las enormes antenas que había en su cima, el Cueto del Haya (1.307 m.) punto más alto de todo el recorrido, y el collado de Pantrieme con su cota de 1.130 m. y que separa los municipios de Polaciones del de Tudanca, y antiguamente el obispado de Palencia del de Burgos.

Cueto del Haya y collado de Pantrieme

A los pocos metros del panel indicador nos encontramos una señal que nos hacía salirnos de la cómoda pista para dirigirnos por lo que realmente fue el Camino Real, así que aquí teníamos dos opciones para llegar al collado, seguir por la cómoda pista o meternos por ese indicador que nos dirigía campo a través, y qué hicimos, pues lo segundo, campo a través.

Desvío hacia el Camino Real de verdad

Enseguida entendimos porqué la mayor parte de la gente que hace esta ruta del camino real se dirige por la pista, ya que esta es más cómoda, mientras que el que elegimos nosotros estaba más cubierto, más pindio y más incómodo, pero eso sí, más auténtico.

Camino Real bastante cerrado

La subida esa bastante pindia, sobre todo teniendo en cuenta el camino que ya llevábamos recorrido. Pero poco a poco fuimos ganando metros hasta que llegamos a un cerrado de una finca con una cabaña, el cual bordeamos hacia la izquierda.

Cerrado de cabaña que bordeamos

Continuamos en duro ascenso hasta que dejamos atrás el cerrado de la cabaña y echamos una vista atrás para tener unas magníficas vistas la pista principal y de todas las montañas, desde Peña Labra hasta lo que creemos que es Peña Prieta, en la montaña Palentina.

Peña Labra y Peña Prieta al fondo

Continuamos ascendiendo hasta que nos encontramos con otra pista que subía en dirección a las enormes antenas en la cima del Cueto del Haya. Este último tramo había resultado bastante durillo.

Antenas en cima del Cueto de La Haya

Las vistas desde la cima eran espectaculares, aunque pudimos disfrutar de ellas muy poco tiempo, ya que hacía mucho viento y nos dificultaba incluso el poder hacer fotografías. Intenté hacer una panorámica, pero me resultó imposible ya que no podía mantener el pulso por el fuerte viento. así que hice varias fotos de las diferentes vistas.

En este punto aprovechamos para descansar y sobre reponer fuerzas con nuestros ansiados y deseados bocadillos acompañados por fruta. Cuando acabé de comer me acerqué a un centro de transformación abandonado, que hace tiempo suministraba energía eléctrica a las antenas (Ahora tienen paneles solares y generadores diesel), al acercarme y abrir una caja de un interruptor me llevé un gran susto ya que salió algo y se me echó encima, haciendo que casi cayese al foso de recogida de aceite del transformador. Era un pájaro, no sé cual, que había anidado en el interior de la caja del interruptor.

Nido de ave en el interior de un armario de un interruptor

Después de reponer fuerzas nos encaminamos por la misma pista de ascenso hacia el collado, en busca del Camino Real, el cual estaba marcado en algunos puntos.

Llegando al collado de Pantrieme

En este collado de Pantrieme es donde corona el puerto del mismo nombre, donde hay una enorme braña, pasto de altura veraniego para el ganado de los concejos limítrofes. Debido a las antiguas condiciones de humedad y vegetación se ha generado una valiosa turbera geológica. La ausencia de obstáculos y el cómodo caminar sobre el tapiz de pasto natural hace que aquí desaparezcan las obras de adaptación del camino, y tenemos que seguir hitos y estacas que nos marcan el camino correcto, aunque nos dejamos guiar por nuestro instinto buscando los restos del camino.

Tramo empedrado del Camino Real

Íbamos alternando tramos de Camino real y tramos de campo a través sobre el embarrado tapiz sobre la zona de turbera. Fuimos descendiendo poco a poco por el sendero que va dejando el ganado, el Camino Real, y las marcas de otros caminantes hasta que llegamos al cruce de un arroyo.

Arroyo que cruzamos

Nada más cruzar el arroyo seguimos una pista algo más marcada y más cómoda en el que tuvimos que tener la precaución de no cruzarnos con un caballo que trotaba un poco alocado por esta zona.  seguimos caminando por estos senderos hasta que desembocamos en una pista que parecía más importante. Cogimos la pista hacia la izquierda tal y como nos marcaba un indicador del Camino Real, el cual se identificaba por una Cruz de Malta de color rojo.

Cruce hacia la izquierda

Ahora la pista se hacía más cómoda y descendía suavemente. Pasaba de ser una pista de tierra a una empedrada, en la que pudimos ver alguna que otra fuente, y en la que en algún momento nos indicaba que el Camino Real se salía de la pista principal, para volver luego a ella. Nosotros no hicimos caso de esos ligeros desvíos y fuimos por la pista principal.

Fuente junto a la pista principal

Continuamos descendiendo en lo que parecía que al final desembocaría en el pueblo de Tudanca, aunque no fue así, ya que luego aparecería otro ascenso, menos duro que los anteriores, pero después de los kilómetros a nuestras espaldas se hizo un poco durillo. En este descenso pasamos junto a los invernales de Sobayu, los cuales dejamos a nuestra derecha.

Invernales de Sobayu

En este descenso nos dirigíamos hacia el arroyo que discurre por el Barranco del Jalgar y en esa bajada teníamos una magnífica vista de la Hoz de Bejo, donde se encuentra la carretera que sube desde La Lastra hasta Polaciones, con la Sierra de Peña Sagra al fondo.

Hoz de Bejo

Una vez llegamos a la parte inferior, cruzamos el arroyo e iniciamos lo que esperábamos que fuese el último tramo de ascenso.

Cruce de arroyo

Nada más pasar el arroyo nos encontramos un indicador, que dejamos a nuestra izquierda y cogemos una pista que primero era empedrada y luego se convertía en una pista más ancha y hormigonada que iba ascendiendo en un cómodo zig zag.

Pista hacia el collado

Después de este último ascenso llegamos al collado, el collado de la Hoz o del Santucu, en el que había un refugio de montaña, el cual se encontraba en buen estado, aunque con el típico olor a humo.

Refugio de montaña en Collado de la Hoz o del Santucu

Al final de esta pista llegamos a un cruce al que ya habíamos llegado en dos ocasiones anteriores cuando hicimos recorridos por estos lares. Una vez llegado a este cruce ya quedaba muy quedaba muy poco para llegar a Tudanca, casi nuestro destino final.

Cruce hacia Tudanca

El resto del camino ya lo conocíamos de otras ocasiones, así que nos dirigimos rápidamente hacia el pueblo de Tudanca, el cual atravesamos buscando el camino más corto que os dirigiese a la carretera que va desde Tudanca hacia el pueblo cercano de La Lastra.

Tudanca

Una vez que atravesamos el pueblo de Tudanca nos quisimos ahorrar un tramo de carretera y nos metimos en un prado que está junto al aparcamiento que está en la entrada del pueblo, pero como dicen “No hay atajo sin trabajo” no encontramos una salida posible y tuvimos que volver hacia atrás para bajar por la carretera y cruzar el puente que atraviesa el río Nansa.

Carretera hacia La Lastra

Una vez atravesado el puente sobre el Nansa iniciamos el último tramo de ascenso hacia el lugar donde teníamos aparcado el coche junto al Hostal Rural El Refugio, dejando la iglesia de San Juan a nuestra derecha.

Iglesia de la Lastra

Una vez llegado al aparcamiento aprovechamos que había una fuente para refrescar los pies, mientras que justo en frente, en el Hostal nos ponían un par de Coca colas bien fresquitas para reponer fuerzas.

Para ver la ruta en Wikiloc pinchar sobre la imagen.

Ruta en Google Earth

Curva de altura en función del tiempo de marcha.

Curva altura – tiempo
Ruta La Lastra – Senda del Potro – La Laguna – Puente Pumar – Camino Real – Cueto de la Haya – Tudanca – La Lastra
Distancia Total Ruta circular de 26 km.
Duración Total El recorrido lo hicimos en siete horas y media, y estaríamos parados unos 45 minutos.
Dificultad La ruta es bastante dura debido a la distancia y al desnivel acumulado en los tres ascensos.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 900 m. con un desnivel acumulado de unos 1.491 m.

Tipo de camino

Todo el camino fue por pistas, senderos, campo a través y un corto tramo por carretera.
Agua potable En el camino vimos varias fuentes-abrevaderos, sobre todo cerca de las cabañas y en los pueblos.
Época recomendada Recomendable en cualquier época del año.
Cartografía y Bibliografía Hoja 82-I (Tudanca) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc

El sábado 13 de marzo de 2021 nos juntamos cuatro amigos senderistas para hacer uso y disfrute de nuestro bonoruta mensual. En esta ocasión nos juntamos para realizar una ruta muy cercana a la última que hicimos desde Cieza hasta Tordías, pasando por Braña Zarza y la Braña de Brenes. La de hoy se encontraba justo al norte de esta última. Para verla pinchar aquí.

En esta ocasión nos dirigimos al pueblo de Coo, a pocos kilómetros de Los Corrales de Buelna. En concreto nos dirigimos hacia el Barrio de La Bárcena poco antes del edificio de la Junta Vecinal de Coo. Antes de este edifico nos encontramos un aparcamiento donde dejamos el coche. Allí nos preparamos para iniciar la ruta.

Inicio de la ruta en Coo

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

Para ver una breve crónica de la ruta y el vídeo de la ruta pinchar aquí

Aquí comenzamos a caminar dejando a nuestra izquierda un restaurante mexicano, donde a la vuelta tomamos un refrigerio. Comenzamos a caminar por el centro del pueblo, dejando también a nuestra izquierda una bolera abandonada, en la que destacaba una estela Cántabra en mitad de ella.

Bolera abandonada con estela Cántabra

Seguimos caminando por el pueblo y pudimos ver varias casonas de bastante importancia, entre las que destacaban la Casona de Ceballos, la Casona de Melchor y una casona bastante imponente que dejamos a nuestra derecha y en la que destacaban cuatro arcos de medio punto y un bonito artesanado en los aleros del tejado.

Casona en Coo

Continuamos caminando por la calle principal del pueblo hasta que llegamos a la Iglesia de San Martín. Junto a esta iglesia se encuentra el Área Recreativa de Coo de Las Castañas, en la que había barbacoas, mesas y bancos y una tejado para protegerse en caso de lluvia.

Iglesia de San Martín

Justo en frente de la iglesia se encontraba una de las muchas cruces que nos encontramos en todo el recorrido.

Cruz frente a la iglesia de San Martín

Un poco más adelante nos encontramos un indicador del inicio de un par de rutas que comenzaban en ese punto, en concreto la Ruta del Mozagro y la Ruta del Castañal.

Inicio de un par de rutas

Nada más empezar la ruta marcada nos tuvimos que meter por un pequeño sendero, embarrado, empedrado y empinado y con signos de la poca educación medioambiental que tenemos en la sociedad actual, justo en mitad del camino había un colchón abandonado.

Iniciando el ascenso

Este inicio era bastante empinado y embarrado lo cual dificultaba el ascenso, ya que estaba bastante resbaladizo. eso sí, nos encontramos muchas marcas que iban indicando el camino correcto.

Marcas indicando el camino correcto

El bosque de robles era enorme e impresionante, así que continuamos ascendiendo con precaución de no resbalarnos.

Caminando por mitad del robledal

Poco después de llevar recorridos 2,5 kilómetros y 50 minutos, llegamos a un cruce en la Cotera Alta (453 m) en la que se separaban las dos rutas, por un lado la del Mozagro, la que nosotros seguimos y la del Castañal que se dirigía hacia la derecha.

Indicador del cruce de las dos rutas en la Cotera Alta

Poco después salimos a una zona más destacada en la que vimos la segunda de las cruces de la ruta, en esta ocasión junto a la cruz había un rústico banco, podría considerarse como uno de los bancos con las vistas más bonitas de Cantabria. Sentados en ese banco se podía tener una perfecta visión del Monte Ibio.

Banco con vistas al Monte Ibio.

Justo al lado de esta cruz se encontraba una cabaña o refugio de montaña, donde había un paisano muy poco hablador, cuatro “buenos días” y ni una sola respuesta. La cabaña estaba en un lugar paradisiaco, el cual se llamaba el Prao la Maestra.

Cabaña en Prao La Maestra

Un poco más adelante nos encontramos otro banco rústico, algo mejor que el anterior, pero con unas vistas muy parecidas del Monte Ibio. Allí aprovechamos para hacernos la típica fotografía para Instagram.

Sentados en un banco con vistas al Monte Ibio

Seguimos ascendiendo, ya por una zona despejada y algo más cómoda hacia la siguiente cima, el Campo de la Cruz. en este ascenso pudimos tener una bonita vista de todo el valle de Buelna, en la que se podría ver Los Corrales de Buelna, San Felices de Buelna, …

Valle de Buelna

En este ascenso ya vimos la parte superior de la tercera de las cruces de la ruta, y cuando ya la vimos entera el espectáculo fue impresionante, ya que de ver sólo el cielo, nos apareció una magnífica vista de la Sierra del Cordel, en la que destacaban el Iján, el Cordel, La Horcada, El Cornón, el Bóveda, Peña Labra, … a la derecha se podía ver la Sierra de Peña Sagra, en la que destacaban, el Cornón, esta vez de Peña Sagra, y el Concilla, inicio de la Sierra de Peña Sagra y que tapaba el Cornón de la Sierra del Cordel. Y en medio de las dos sierras se podía ver Peña Prieta en la montaña Palentina.

Cruz en el Campo de la Cruz (652 m.)

En este punto del Campo de la Cruz habíamos llegado después de poco más de 4 km y una hora y veinte minutos. Aquí hacíamos un cambio de rumbo y nos dirigíamos en dirección oeste hacia el siguiente punto, del cual veíamos el Pico del Acebo (867 m.)

Cambio de rumbo hacia el Pico del Acebo

Justo debajo del Pico del Acebo nos encontramos una nueva cabaña, esta menos rústica, ya que estaba realizada con bloques de hormigón. Además disponía de una mesa y banco y un cerrado para protegerlo del ganado.

Refugio a los pies del Pico Acebo

Justo en este punto, cuando estábamos viendo cuál era el camino que íbamos a seguir pudimos distinguir tres venados machos que parecía que salían huyendo de unos ladridos de perros que se oían cerca.

Venados en ladera de Pico Abeto

Como en la fotografía anterior no se aprecian claramente he sacado una captura de un vídeo que consiguió unos de los senderistas.

Los tres venados asustados por los perros

En este punto teníamos dos opciones posibles, la primera de ellas, la cual desechamos, consistía en subir directamente al Pico Acebo por un sendero que partía desde cerca de la cabaña, y la otra opción que fue la que elegimos era coger un sendero, el cual estaba marcado con un indicador, y que se dirigía por las faldas de las tres cimas que teníamos encima nuestro, el Pico Acebo, el Tranvoscuetos y el Mozagro. Así que cogimos este caminillo.

Inicio del caminillo empedrado

Las vistas a nuestra izquierda en este ligero ascenso hasta media montaña eran espectaculares. Se veía la zona de Cieza por la que estuvimos en la anterior ruta.

Espectaculares vistas del Valle de Cieza

Había tramos en los que el camino parecía que se convertía en una calzada romana, en la que las piedras del sendero estaban perfectamente colocadas, marcándonos claramente el camino a seguir.

Sendero convertido en “calzada empedrada”

En un punto de este ascenso pudimos tener una magnífica vista de la ruta que hicimos la vez anterior desde el Área Recreativa de Cieza hasta la cima de Tordías, atravesando el bosque de Porciles, el cual teníamos a nuestros pies.

Bosque Porciles a nuestros pies con Sierra del Cordel al fondo.

Seguimos caminando por las faldas de Tranvoscuetos y Mozagro, en dirección a nuestro siguiente objetivo, el cual ya veíamos todavía un poco a lo lejos, el Alto del Toral.

En dirección al Alto del Toral.

Pasado ya la cima del Mozagro, el cual dejamos a nuestra derecha y unos cuantos metros más arriba de nuestro recorrido, pudimos contemplar una perfecta vista del Alto del Toral, así como la crestera que recorrimos en la otra ocasión hasta Braña Zarza y posteriormente hasta el Tordías.

Crestera desde el Toral hasta el Braña Zarza

Cuando llegamos al collado entre el Mozagro y el Toral, en la braña del Portillo, se tenía, en dirección norte, una magnífica vista de los pueblos de la costa, entre los que destacaba Comillas.

El mar Cantábrico al fondo con el pueblo de Comillas

También en este punto nos llamó la atención una bandera de Cantabria que ondeaba junto a unas rocas, así como unos banderines, parecidos a los que se encuentran en los campamentos bases de acceso al Everest.

Bandera de Cantabria y banderines junto a rocas

Cuando nos acercamos más a estas banderas pudimos descubrir que se trataba de un pequeño refugio de montaña, en el que los costados eran de la propia roca y el tejado estaba formado por unos tapines de tierra. Se trataba del refugio del Portillo Toral.

Refugio del Portillo Toral

Continuamos caminando por la braña del Portillo en dirección al Toral y echando una vista atrás pudimos ver las cimas que íbamos a recorrer en el camino de vuelta, el Mozagro y el Tranvoscuetos.

Mozagro y Tranvoscuetos

Ya nos quedaba poco para llegar a la primera de las cimas, la cual ya veíamos cada vez más cercana. El Alto del Toral, el cual ya habíamos ascendido en varias ocasiones, pero nunca desde este rumbo, siempre le habíamos subido por su parte más pindia, sobre todo cuando hicimos los 10000 del Soplao y cuando lo preparamos.

Nuestro primer objetivo el Toral

Después de 2 horas y cuarenta minutos y 8,7 kilómetros llegamos a la primera de las cimas que teníamos previstas para el día de hoy, el Alto del Toral (899 m.). Las vistas eran espectaculares, al sur se podía ver todo el valle de Ucieda con Sierra del Cordel al fondo.

Vistas al sur desde el Toral

Al norte pudimos ver el mar Cantábrico con Comillas al fondo, en la que destacaba la Universidad Pontificia, y en primer plano el pueblo de Cabezón de la Sal.

Cabezón de la Sal, Comillas y mar Cantábrico.

En ese mismo punto aprovechamos para realizar nuestro selfie de objetivo cumplido, esta vez con un fondo de la Sierra del Cordel.

Selfie desde el Toral

Así mismo aproveché para hacer una panorámica en la que se podían ver la mayor parte de las cimas de Cantabria.

Panorámica desde el Toral

Una vez que disfrutamos de estas maravillosas vistas, reiniciamos el camino hacia nuestro siguiente destino la cima del Mozagro. Esta vez en vez de ir por el senderillo que estaba un poco hacia la ladera sur, decidimos ir por mitad del collado el cual se encontraba inundado entre hierbas, así que fuimos buscando el camino menos inundado en dirección a la cima.

Nuestro siguiente destino, el Mozagro

En la cima del Mozagro se encontraba un cartel indicador y una estructura de hormigón donde probablemente hubo un punto geodésico.

En la cima del Mozagro (871 m.)

Desde este punto había unas magníficas vistas de Santander y los montes del sur de la bahía. También se podía ver la zona de Loredo, Santoña,…

Vistas desde el Alto del Mozagro

Desde este mismo punto se veían las dos siguientes cimas, la primera el Tranvoscuetos y el Pico del Acebo, así que para allá nos dirigimos. En el Tranvoscuetos nos encontramos un hito que marcaba la cima, así como un letrero indicador que se encontraba tirado, posiblemente por el ganado.

En el Tranvoscuetos y destino al Pico Acebo

A los pocos metros nos encontrábamos ya en el siguiente destino, y la última cima de la ruta, el Pico Acebo, el cual se encontraba justo encima de la cabaña que vimos en el inicio del ascenso.

Pico Acebo (821 m)

En esta última cima nos encontramos una cruz de hierro, un buzón y una placa de homenaje a una mascota que nos resultó muy curiosa y nos indicaba que si se subía desde Cos a Pico Acebo doce veces seguidas es como si se hubiese ascendido hasta el Everest con sus 8.882 m.

Placa en Pico Acebo

En este punto teníamos dos opciones, uno de ellos era hacer el descenso por la Senda de Requete o por el camino que nosotros decidimos el cual se dirigía hacia La Puentecía. Para ello iniciamos un largo descenso con una pendiente muy fuerte en dirección norte y con el Monte Ibio de fondo.

Descendiendo hacia Puentecía

El descenso era bastante pendiente, en menos de un kilómetro hicimos un desnivel de -300 m y este finalizó en la intersección con una pista, que era la que hubiésemos descendido si hubiésemos seguido la senda de Requete.

Llegando a la pista

Justo en el punto más bajo nos encontramos un enorme roble el cual intentamos abrazar, pero no pudimos ya que por uno de los lados había un fuerte desnivel.

Enorme roble en cruce con la pista

Una vez que llegamos a este roble cambiamos el rumbo en dirección sureste siguiendo la pista y llegando a una zona con pinos en los que se podían ver los capullos de la procesionaria en las partes altas de los pinos. Este pinar lo dejamos a nuestra izquierda y estábamos llegando a una estabulación ganadera que se encontraba junto a la pista.

Llegando a La Puentecía

Una vez junto a la estabulación ganadera la rodeamos por la izquierda siguiendo la pista y una vez pasada llegamos a un prado extenso que estaba junto a la estabulación, y como ya nos apretaba el hambre decidimos parar a comer, teniendo una vista de todo el descenso que habíamos realizado, así como el invernal de Puentecía.

Prado en el que pudimos ver el descenso realizado desde Pico Acebo.

Nos pusimos al sol y hicimos nuestra parada para comer. Las vistas impresionantes, la temperatura la ideal y para finalizar la comida pudimos disfrutar de una rica tableta de chocolate negro con naranja y pepitas de cacaco de Nestlé que nos deleitó uno de los senderistas.

Disfrutando de la comida al sol

Una vez acabada la comida reiniciamos la marcha por la pista por la pista principal que se dirigía hacia Coo y que iba por la parte baja del Monte Ibio. Estábamos por la pista del Cotero del Escobal.

Pista principal hacia Coo

En esta pista obviamos varios cruces a derecha e izquierda, alguna de ellas se dirigía hacia el Monte Ibio. En uno de esos desvíos había una cabaña con una puerta con unas llamativas letras que indicaba el nombre de “El Capricho”

Cabaña junto a la pista

Continuamos caminando por la pista y por ella podríamos haber llegado hasta Coo, pero como nos parecía poco atractiva decidimos coger una pista hacia la izquierda para salirnos de la pista principal.

Cogimos pista hacia la izquierda.

Cuando llevábamos unos pocos metros por esta pista decidimos salirnos e ir campo a través buscando un camino más atractivo.

Saliéndonos de la pista para ir campo a través.

Caminamos un kilómetro por pequeños senderos hasta que llegamos a una explotación forestal de eucaliptos y entonces comenzamos a descender por las pistas que hacen los vehículos para realizar las talas de los árboles.

Caminando por las pistas del eucalpital.

La pista forestal desembocaba en otra pista, la que abandonamos anteriormente, y que en este caso ya era de hormigón y desde la que ya se veía el pueblo. Nos llamó la atención unas plantaciones, que no sabíamos que sería y que resultaba, según lo que nos dijo un paisano, ser una plantación de arbustos para hacer coronas de flores para las funerarias.

Enlazando de nuevo con la pista

Cien metros más adelante de enlazar con esta pista llegamos al pueblo de Coo.

Llegando al pueblo de Coo

Una vez en el pueblo nos dirigimos al centro del pueblo donde decidimos ir hacia el restaurante Sabores de México, donde tomamos unos refrescos y nos deleitamos con unos nachos con guacamole, los cuales estaban buenísimos.

Para ver la ruta en Wikiloc pinchar sobre la imagen.

Ruta en Google Earth

Curva de altura en función del tiempo de marcha.

Curva altura – tiempo

Ruta Coo – Alto del Toral – Alto de Mozagro – Tranvoscuetos – Pico Acebo – Puentecía – Coo
Distancia Total Ruta circular de 20,33 km.
Duración Total El recorrido lo hicimos en seis horas y media, y estaríamos parados unos 45 minutos.
Dificultad La ruta es sencilla de realizar y bastante cómoda.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 780 m. con un desnivel acumulado de unos 1.090 m.
Tipo de camino Todo el camino fue por pistas, senderos y campo a través.
Agua potable En el camino vimos varios pozos, pero para beber agua no vimos ninguna fuente.
Época recomendada Recomendable en cualquier época del año.
Cartografía y Bibliografía Hoja 58-I (Los Corrales de Buelna), 58-III (Arenas de Iguña) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc
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