Feeds:
Entradas
Comentarios

El sábado 25 de mayo nos juntamos tres amigos senderistas para hacer una ruta. Como el tiempo que daban para todo Cantabria era bastante malo, lluvia, viento, … decidimos irnos al sur de Cantabria, donde las posibilidades de lluvia eran mucho menores. Para ello nos animamos por hacer una ascensión que hace tiempo intentamos, pero que por mal tiempo no la realizamos, e hicimos otra por la zona de Olea. Se trata del ascenso al Endino (1.549 m.). Para ver dicha ruta pinchar aquí.

Para ascender al Endino hay varias posibilidades. La más corta es desde Olea, haciendo una ruta circular marcada con el distintivo SL-S 30, pero esta tendría aproximadamente unos 14,5 km y como queríamos hacer unos kilómetros más decidimos iniciarla desde el bonito pueblo de Cervatos, cerca de Reinosa.

Para ello nos dirigimos hacia Cervatos donde aparcamos nada más entrar en el pueblo, ya que se trata de un pueblo reconstruido y en el que no está permitido la entrada de vehículos, sólo de residentes. Allí dejamos aparcado el coche y nos preparamos para caminar.

Inicio de la ruta en Cervatos

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

Desde el aparcamiento ya se podía ver la famosa colegiata de San Pedro de Cervatos, así que para allá nos dirigimos, ya que la pista se inicia junto a la colegiata. Nada más llegar pudimos ver lo bien conservada que se encontraba.

Colegiata de Cervatos

Lo que más nos llamó la atención de esta iglesia son los canecillos que se encuentran bajo la cubierta y que en un principio serían las terminaciones de las vigas que sostienen los diferentes tejados. La razón por la que nos llamaron la atención fue por el contenido erótico que tienen dichos canecillos, de hay que vulgarmente a esta colegiata se la conozca con el nombre de “La catedral del románico erótico español”.

Parte exterior del ábside con los famosos canecillos.

La colegiata de San Pedro de Cervatos es un templo católico de estilo románico del siglo XII, aunque fue reformado en varias ocasiones en siglos posteriores. Así, la torre es de finales del siglo XII, entre los siglos XIII y XIV se agregaron diversas dependencias y el baptisterio, y en el siglo XVI de modificó la cubierta de la nave y de la capilla del Cristo. Si bien es cierto que el programa iconográfico de carácter erótico que se puede ver en San Pedro de Cervatos resulta muy llamativo, tanto por lo variado de su repertorio, como por lo explícito de sus escenas, resulta imprescindible señalar que la presencia de este tipo de representaciones lujuriosas y pecaminosas en edificios religiosos no es algo único y excepcional de este edificio cántabro, sino que un recurso bastante común dentro del románico español que no tenía otro fin que el de alertar y exhortar gráficamente, al entonces iletrado feligrés, de los peligros del pecado y de las tentaciones. Es decir, se usaba con fines educativos.

Portada de Colegiata de San Pedro de Cervatos

Nada más dejar la colegiata, nos encontramos a su izquierda un camino-pista ganadero en dirección oeste y que en principio se encuentra con un empedrado semejante al que cubre prácticamente todo el pueblo. Ese es el camino que cogemos.

Camino empedrado que cogemos para salir del pueblo

Al abandonar el pueblo el empedrado se convierte en una cómoda pista que nos llevará hacia un puente que cruzaremos para atravesar la autovía.

Puente sobre la autovía

Nada más pasado el puente que cruza la autovía no metemos en una pista en la que encontramos unas marcas que realmente no sabemos a dónde nos dirigen pero que nos resultan llamativas, así que las seguimos esperando que nos lleven al sitio correcto.

Marca que nos indica un sendero, pero no sabíamos cual

Estas marcas, nos informaron que, están realizadas por los responsables de La Cuchara de Camesa, restaurante donde pudimos degustar unas ollas ferroviarias buenísimas en la otra ocasión en que visitamos Olea. Estas personas se han encargado de marcar diferentes rutas por la zona, de manera que atraigan al público andarín. La verdad que las señalizaciones son muy numerosas y atractivas.

Seguimos estas marcas hasta que llegamos un cruce en el que vimos una marca a la izquierda, pero nosotros decidimos irnos por el camino de la derecha, ya que el track que nos habíamos bajado de este tramo de la ruta, así nos lo indicaba. Creemos que si hubiésemos seguido esas marcas nos hubiesen dirigido al Alto del Bardal, desde también se puede ascender al Endino.

Desvío a la derecha sin seguir las marcas.

Caminando por esta pista, menos acondicionada que la anterior, salimos aproximadamente en el km 3 de la carretera comarcal CA- 284, que une Matamorosa con Mataporquera, pasando por Olea, Reinosilla, …

Saliendo a la CA- 284

Subimos un tramo paralelo a la carretera, bien por el bosque o por el pasto junto al arcén hasta que al poco de pasar el km 4, cogemos un sendero que se introduce en el frondoso robledal y que se encuentra a la derecha de la carretera.

Sendero junto a la carretera que cogemos

Ahora circulamos por un sendero que va ganando altura en suave desnivel en dirección oeste, a la sombra de altos y rectos robles albares, que se encuentran intercalados por alguna haya. El bosque estaba precioso ya que estos árboles, robles y hayas tenían las tiernas hojas verdes típicas de esta época del año.

Sendero entre el bosque de robles y hayas

Caminando por este sendero llegamos a un claro en mitad de él. Se trataba de un cortafuegos para una impresionante línea eléctrica de A.T. que atravesaba todo el bosque. No era la única línea eléctrica que atravesaba el bosque, ya que había tres cortafuegos más, pero sí la más impresionante. Desde este cortafuegos se tenía una perfecta vista de Matamorosa y Reinosa.

Vistas de Matamorosa y Reinosa desde cortafuegos

El camino-pista es atravesado un poco más adelante por una línea de telefonía, la cual serviría en el regreso para seguirla y alcanzar la pista. Al cabo de unos metros la pista hace una curva muy cerrada, cambiando totalmente la dirección e incrementando la pendiente, terminando el trazado de la pista poco después. El bosque que hemos atravesado se le conoce con el nombre del Bardal.

Fin de la pista en mitad del bosque

Aquí, no nos queda más remedio que valernos un poco de nuestro instinto y de nuestra orientación, ya que no hay ningún sendero o indicador que nos diga el camino correcto. Así que subimos campo a través, entre los robles que cada vez eran de menor porte, ya que cuanto más altura menos altos son los árboles, además se trataba de un bosque de robles más jóvenes.

Caminando entre los jóvenes robles

Cuando vamos caminando por el bosque, siempre en ascensión llegamos a una alambrada que tuvimos que atravesar. Se tarta de una alambrada que separa dos mancomunidades. Al poco de atravesar dicha alambrada nos encontramos una pista que recorre el cordal de la sierra del Monte Endino.

Pista en cordal de la sierra del Monte Endino

Esta pista es la que parte de cerca del Alto del Bardal y que llega hasta la cima del Endino y que es conocida con el nombre de Camino de Cantopinado. En este camino de ascenso hacia el Endino podemos tener una magnífica vista de Reinosa e incluso el pantano del Ebro.

Vistas de Reinosa y Pantano del Ebro desde ascenso al Endino

Al poco llegamos a una zona más despejada desde la que se podían ver dos cimas, una de ellas era el Endino, pero no estábamos seguros de cual de las dos era la correcta. Según el IGN, la primera de ellas era el Endino (1.496 m.) y la segunda Peña Castillejo (1.549 m.), aunque si hacemos caso a la sabiduría popular, es al revés, la primera la Peña Castillejo y la segunda el Endino.

Cimas de Peña Castillejo y del Endino

A los pocos metros nos encontramos un cruce de caminos, un camino indicaba el ascenso al Endino, y el otro hacia Olea. Como teníamos el objetivo de hacer la cumbre, nos cogimos el camino de la derecha hacia la cima, aunque luego en el descenso volveríamos a este punto y cogeríamos la dirección hacia Olea.

Cruce hacia el Endino

Después de 8 km y de 2 horas de caminata llegamos a la cima que según el IGN se llama el Endino y que además está marcada con un punto geodésico. Aunque el IGN lo llame así, nosotros hacemos más caso a lo que dice la gente del pueblo y a esta cima no la llama de esta manera, sino que es a la siguiente cima a la que la llama Endino y así lo marca en su cumbre. Luego esta será la cima de Peña Castillejo.

Punto Geodésico del Endino según el IGN y de Peña castillejo según el pueblo

Además cuando habíamos preparado la ruta habíamos leído que antes de la cima del Endino se encontraba una precumbre, que sería esta. Pero bueno yo pongo lo que dice el IGN, que es el que sabe, bueno eso dicen. Así que dejamos el punto geodésico atrás y nos dirigimos hacia la siguiente cima.

Camino hacia el Endino

En este camino hacia la segunda cima, el Endino, nos encontramos unas marcas en las que había unas marcas que no sé lo que podrían significar, se trataba de unas letras y números y una cruz. Nos dirigimos hacia estas marcas y pasamos junto a ellas en dirección a nuestro destino.

Marcas en el camino

Al poco llegamos a la cima del Endino, en el que destacaba una gran señal en la que ponía el nombre del Endino, así como un buzón junto a una cruz.

Señal en la cima del Endino

Las vistas desde el Endino eran impresionantes, hacia un lado se podía observar la Sierra del Cordel, el cual tenía una “boina” de nubes que las cubría.

Sierra del Cordel

Así como de la zona de Reinosa y del embalse del Ebro.

Reinosa y embalse del Ebro

Después de hacernos un selfie que testificaba que habíamos realizado la cima iniciamos el descenso hacia Olea.

Selfie en la cima del Endino

Una vez que llegamos al cruce que nos habíamos encontrado en el ascenso cogimos el desvío hacia Olea y tuvimos un encuentro desagradable con un rebaño de cabras, que estaban vigilados por tres grandes mastines, los cuales nos metieron un poco de respeto en el cuerpo, pero nosotros los respetamos y ellos nos respetaron a nosotros.

Rebaño de cabras junto a sus tres mastines protectores

Después de pasado este trago seguimos descendiendo por una pista la cual estaba bastante empedrada y que hacía que el descenso fuese un poco incómodo. Nada más pasar un abrevadero para el ganado había un desvío a mano derecha que no cogimos y nos dirigimos por la pista principal hacia Olea.

Desvío hacia la derecha que no cogimos

Desde este camino empedrado e incómodo pudimos tener una imagen de todo el pueblo de Olea hacia el que nos dirigíamos. Se trataba del camino de Fuentebajera.

Olea desde la pista

Casi al llegar al pueblo había un sendero que seguía hacia adelante y que se dirigía hacia el Alto del Bardal, siguiente destino nuestro, pero como antes queríamos pasar por otras zonas, nos dirigimos a mano derecha para atravesar el pueblo.

Entrando en el pueblo de Olea

Una vez en el pueblo pasamos cerca de una casa rural y pudimos ver el indicativo hacia la casa rural que estuvimos en otra ocasión, casa Miguel. Atravesamos todo el pueblo y salimos a la carretera que anteriormente habíamos caminado, es decir la CA-284.

Saliendo a la carretera después de atravesar Olea

Una vez en la carretera caminamos por un carril peatonal que iba paralelo a la carretera. Seguimos unos 500 metros por este carril hasta que llegamos a una zona en la que está la panadería y ahí había una señal que indicaba el camino correcto.

Desvío junto a la panadería

Una vez cogido el desvío nos encontramos la ermita de San Miguel, la cual se cree que es del siglo XIII y se encuentra a la izquierda del camino.

Ermita de San Miguel

Junto a esta ermita se encontraba un cartel que indicaba el SL-S 30 con los datos de toda la ruta y destacando los puntos más significativos de dicho sendero.

Indicador de la ruta de Ascensión al Endino

Seguimos por el Camino Viejo de Soto, en dirección hacia el siguiente pueblo de San Martín de Hoyos. Cuando íbamos por esta pista se podía ver en una cima la Torre de San Martín de Hoyos.

Camino Viejo de Soto con torre de San Martín del Hoyo al fondo

Cuando caminábamos por esta pista encontramos un indicador que marcaba hacia la izquierda y que abandonaba el sendero principal, así que hacia allá nos dirigimos.

Desvío hacia la izquierda con su indicador

Al cabo de 2 km desde este desvío llegamos a la torre de San Martín del Hoyo, la cual pudimos ver en el camino de descenso hacia Olea.

Torre de San Martín del Hoyo

Esta torre fue construida en la Baja Edad Media (siglo XIV) y tuvo una doble misión: primeramente como torre albarrana, vigía y guardiana de los posibles invasores que pretendieran dominar esta comarca y su población asentada en la ribera del Pantano del Ebro. Posteriormente, y a la par que emblema de señorío, sirvió de control o taquilla de pago de tasas por la entrada de cualquier producto que quisieran comercializar en esta región de Cantabria.

Interior de la Torre de San Martín

Íbamos a comer junto a la torre, pero hacía tanto viento que decidimos dirigirnos hacia el pueblo y allí junto a la Iglesia de San Martín encontramos unos bancos que estaban resguardados del viento y en los que daba el sol, así que allí paramos para comer.

Iglesia de San Martín

Una vez que acabamos de comer salimos a la carretera comarcal que une San Martín de Hoyos con la carretera que va al Alto del Bardal.

Carretera de entrada al pueblo

Estuvimos caminando poco más de 2 km por esta carretera CA-832 hasta que salimos a la carretera principal, donde vimos el indicador hacia el pueblo.

Saliendo a la carretera principal

Fuimos caminando por el arcén unos 200 metros hasta que encontramos una entrada que se dirigía hacia el Camino de Cantopinado.

Desvío hacia el Camino Cantopinado

Iniciamos el ligero descenso por esta pista, la cual habíamos cogido anteriormente y, como no sabíamos el punto en el que habíamos entrado a la pista en el ascenso, en cuanto vimos la línea telefónica nos tiramos campo a través en busca de la pista que baja hasta la carretera.

Siguiendo la línea telefónica

Una vez que encontramos la pista la seguimos, salimos a la carretera y regresamos por el mismo camino que hicimos en el ascenso hacia Cervatos y después de 22 km y casi seis horas y media llegamos de nuevo a la colegiata de cervatos.

Llegando a Cervatos

Una vez que nos cambiamos de calzado nos dirigimos a Reinosa, y en concreto a la cafetería Vejo donde tomamos un refresco y compramos algunos dulces típicos.

Para ver la ruta en Wikiloc pinchar sobre la imagen.

Ruta en Google Earth

Curva de altura en función del tiempo de marcha.

Curva altura-tiempo

 

Cervatos – Endino – Olea – San Martín de Hoyos – Cervatos
Distancia Total Ruta circular de 22 km.
Duración Total El recorrido lo hicimos en seis horas y veinte minutos, y estaríamos parados una hora aproximadamente.
Dificultad La ruta es de nivel medio.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 700 m. con un desnivel acumulado de unos 1000 m.
Tipo de camino Todo el camino fue por senderos, pistas, algún tramo campo a través y varios tramos por la carretera.
Agua potable Encontramos varios bebederos y agua en los pueblos.
Época recomendada Se puede hacer en cualquier época del año.
Cartografía y Bibliografía Hoja 108-I (Matamorosa) y 107-II (Brañosera) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc
Anuncios

El sábado 16 de Marzo nos juntamos cuatro amigos senderistas para realizar una ruta por los montes de Cantabria, en concreto nos dirigimos a la zona pasiega de la Vega de Pas para ascender hasta el Cotero La Marruya. Aparcamos en el parking que se encuentra a la entrada del pueblo junto al Colegio Doctor Madrazo. Allí nos pusimos las botas, preparamos las mochilas e iniciamos la marcha.

Colegio Doctor Madrazo donde iniciamos la marcha

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

Para ver una breve crónica de la ruta y el vídeo de la ruta pinchar aquí

Este primer tramo hasta el túnel de la Engaña ya lo habíamos realizado en otra ocasión. En ese caso en una excursión que organizamos con el colegio en el que trabajo. Realizamos la ruta de las riberas del Yera y el Aján. Para ver la ruta pinchar aquí.

En este punto cogimos la carretera comarcal CA-263 que se dirige hacia el Puerto de Estacas de Trueba y avanzamos por ella, dejando a mano izquierda la carretera que se dirige hacia el centro del pueblo de La Vega de Pas y hacia el pueblo de Selaya pasando por el Alto de la Braguía. Al poco de pasar por este punto cogimos un desvío hacia la derecha atravesando un puente sobre el río Yera, el cual atravesaríamos en varias ocasiones.

Hacia el primer puente sobre el Yera

Nada más cruzar el puente sobre el Yera estaba la carretera por la cual regresaríamos y un desvío hacia la izquierda que se encontraba marcado mediante un indicador que se dirigía al margen del río y que indicaba el PR-S 75.

Caminando hacia la ribera del río Yera

A los pocos metros de ir por la ribera del río lo volvimos a atravesar por otro puente y volvimos a salir a la carretera que se dirige al puerto de Las Estacas de Trueba hasta llegar a una casa junto a un nuevo indicador que nos dirigía hacia La Barcenía.

Hacia la Barcenía

Nada más pasar esta casa nos dirigimos de nuevo al río, pero esta vez sin atravesarlo y caminado por su margen izquierdo. En este punto había una zona rocosa en la que en otra ocasión la gente del pueblo aprovecha para darse un baño y tomar el sol. Justo en este punto había un indicador que nos marcaba la ruta hacia el Cotero La Marruya, el PR-S 72, el cual coincidía, en una gran parte, con la ruta de Las Riberas del Yera y Aján.

Regresando al río Yera

A los pocos metros de circular por este sendero junto al río encontramos una bonita fotografía de un puente sobre el río.

Puente que dejamos a nuestra derecha pero que nos llamó la atención.

Un poco más adelante nos encontramos uno de los atractivos de estos ríos, una bonita cascada, razón por la que es frecuentado por deportistas que hacen barranquismo.

Primera de las cascadas

Nada más pasar por las cabañas de la zona de La Rasía volvemos a salir de nuevo a la carretera, para a los pocos metros volver a coger otro desvío que se dirige de nuevo hacia el río y en el que encontramos un indicador que nos marca la zona de Arejos.

Saliendo de nuevo de la carretera

Continuamos caminando por esta pista que atraviesa una zona de cabañas y volvemos a encontrar otro indicador que nos marca el camino del PR-S 75, esta vez hacia El Enverao.

Indicador hacia El Enverao.

Íbamos caminando por este sendero lleno de piedras y algo de barro y pasamos junto a una plantación de Arándanos, en la cual se podían ver diferentes etapas del crecimiento de estos frutos.

Plantación de Arándanos

A los 45 minutos de caminata y aproximadamente 3,5 km, tuvimos una primera vista, al fondo del valle de la cima del Castro Valnera.

Primera vista del Castro Valnera

Continuamos caminando por la pista principal, dejando atrás el cruce que se dirige hacia la plantación de Arándanos, posteriormente dejamos a nuestra derecha una cabaña perfectamente remodelada en la que destaca un gran ciprés, perfectamente cuidado en la mitad del jardín y posteriormente un cruce a nuestra izquierda que comunica con la carretera principal. Después de esto nos encontramos un desvío a la derecha en la que hay un indicador y un antiguo molino.

Molino de agua sobre el río

En este cruce hay dos caminos, el que cruza el puente, que es el que nosotros cogemos y que se dirige hacia el Cañao de Aján y el otro que continua de frente y que se dirige al Enverao. Al pasar por encima del puente pudimos ver cómo discurría el agua con mucha fuerza.

Río Yera junto al molino.

Al cruzar el puente ya abandonamos el curso del río Yera y nos pasamos al arroyo Aján, el cual ya seguiríamos hasta que llegamos casi hasta su nacimiento junto al túnel de la Engaña. Nada más cruzar el puente pudimos hacernos una foto con un gran fondo, el Castro Valnera al fondo, y con un primer plano de una cabaña junto a su “prau”

Castro Valnera al fondo

Ahora el río, que se había convertido en un arroyo iba con menos cantidad de agua, pero así todo tenía su gran encanto.

Arroyo Aján

Atravesamos los caminos dejando a nuestra derecha algunas típicas cabañas pasiegas, las cuales nos acompañarían en todo el recorrido.

Una de las múltiples cabañas pasiegas del recorrido

Y aunque el río tenía menos cantidad de agua, todavía podíamos disfrutar de una bonitas cascadas.

Pequeña cascada en el arroyo Aján.

En este último tramo nos empezamos a meter por un poblado bosquecillo hasta que llegamos a un puente que se encontraba a la izquierda y el cual teníamos que atravesar, teniendo la precaución de no seguir hacia adelante.

Puente sobre el Aján

Una vez pasado este último puente empezamos a ascender por una dura pendiente llena de zig-zags para salvar la subida hasta que llegamos a las antiguas viviendas donde residían los reclusos republicanos que construyeron el túnel de la Engaña en sus tiempos, hacia 1.942. Aunque se encuentran en bastante mal estado, todavía quedan vestigios de lo que fueron en su momento.

Llegando a los barracones de los obreros del túnel de la Engaña.

Al llegar a este punto, y después de la durilla subida decidimos parar a saciar un poco nuestra sed. Llevábamos caminados 6,5 km y un tiempo de una hora y media y estábamos a una altitud de 628 m. sobre el nivel del mar, ya sólo nos quedaban unos 750 m. de desnivel. En este punto teníamos dos opciones, coger el antiguo camino del tren que se encontraba un poco más adelante o coger una pista a nuestra derecha y que nos dirigía hacia una cabaña.

Camino hacia la cabaña

Cogimos esta última opción, aunque no fue la más correcta ya que nos encontramos un toro que se nos puso chulo en mitad de la pista y no parecía con intención de moverse y al no llevar una vara con la que azuzarle, hasta que no le dio la gana de moverse nos bloqueó el paso. Le azuzábamos, le chistábamos, le levantábamos los bastones para que se asustase, pero nada, hasta que el no quiso no se movió, y menos mal que no se arrancó hacia nosotros ya que era bastante grande. al final para salir al antiguo camino por donde circulaba el tren.

Por el camino del tren

Seguimos por esta vía férrea hasta que casi llegamos al túnel principal de la Engaña y allí a mano izquierda, junto a la canal que dirige el arroyo Aján hacia su curso, vimos el segundo y último indicador de la ruta PR -S 72

Indicador justo delante de la boca del túnel.

Este indicador nos llevaba hacia una especie de “puerta” que conducía a una antigua construcción de cuando se estuvo haciendo el túnel, el cual se construyó como parte del proyecto de ferrocarril Santander-Mediterráneo, que pretendía unir el mar Cantábrico (puerto de Santander) y el mar Mediterráneo (puerto de Sagunto). En ese momento era el túnel más largo de toda España con 6.976 m. de longitud.

Hacia la gran “puerta”

A partir de este punto comienza la parte más dura de todo el recorrido, ya que en sólo en tres km, tenemos que pasar de los 633 m. sobre el nivel del mar, a los 1.384 m, es decir, 750 m. de desnivel en 3 km, luego una pendiente media de 14,5º, y eso que el primer tramo era menos empinado. Lo primero que hicimos fue introducirnos en un hayedo, el cual todavía estaba sin hoja.

Entrando en el Hayedo

El camino tenía, nada más empezar un desvío, que aunque creemos que llevaban al mismo sitio, nosotros cogimos el camino de la derecha. Luego el camino se iba complicando, ya que llegó un momento en que por el propio camino bajaba un arroyo y teníamos que subir por el agua con el problema de pisar una piedra y poder resbalar.

Camino convertido en un arroyo

Después de 30 minutos caminando por este hayedo y por estos caminos empedrados y con agua, salimos a un claro y ya no volveríamos a ver árboles hasta el final del recorrido, ya que es raro ver bosques en las zonas pasiegas.

Saliendo a un claro

Una vez en el claro decidimos seguir un muro de piedra que cerraba a una cabaña e iniciar el verdadero y duro ascenso hasta la cima.

Muro junto a cabaña

En este ascenso, tuvimos que hacer varias paradas ya que había tramos muy duros y encima cada poco tiempo nos aparecía una magnífica vista o de una cabaña en la zona de La Brinia.

Cabaña en el ascenso

O una magnífica vista de la zona del Castro Valnera, la cual se podía ver detrás de la cima donde, en su ladera, se encuentran las cabañas de Las Brenas.

Castro Valnera al fondo y cabañas de La Brena en primer plano

Hicimos otra parada para poder descansar y aprovechar para ver una de las múltiples cabañas pasiegas de altura, las cuales algunas de ellas estaban en muy buenas condiciones y otras totalmente derruidas.

Cabaña en la zona de Brinia

Después de pasada la última de las cabañas en la zona de La Brinia, ya sólo quedaba echar el último esfuerzo para salvar el tramo final, en el que en algunos momentos casi tenemos que echar las manos al suelo para podernos ayudar. En este último kilómetro la pendiente media era de un 22,5%, algo que podemos considerar serio. ya no volveríamos a ver ninguna cabaña y lo que haríamos es seguir una alambrada que iba por la crestera de la montaña hasta la cima.

Siguiendo la alambrada hasta la cima.

Al final llegamos a la cima, de la que nosotros pensábamos que era el Cotero La Marruya, pero no era así. Llevábamos tres horas y media caminando para recorrer casi 10,5 km. En vez del Cotero de La Marruya, el cual estaba un poco más adelante, llegamos al Colladillo de la Hormaza. Desde este punto las vistas eran espectaculares. se podía ver Castro Valnera, el Pico de La Miel, Picón del Fraile, Porracolina, … en la zona este

Panorámica desde el Colladillo de la Hormaza hacia el este

y para la zona oeste, se podía ver Picos de Europa, Peña Sagra, Alto Campoo, Cueto de la Concilla, …

Vista desde desde el Colladillo de la Hormaza hacia el oeste

Como ya era buena hora, decidimos para a comer en mitad del Collado de la Marruya, entre Hormaza y La Marruya.

Hacia el Collado de la Marruya

Para ello nos fuimos a proteger del fuerte viento en el lado norte de una de las múltiples cabañas que hay en esta zona.

Comiendo al resguardo del viento en una cabaña.

Ya se había terminado lo más duro de la ruta, es decir ya estábamos en la parte más alta de todo el recorrido, todo lo que nos quedaba era bajar, y aunque también se hace muy duro para las rodillas, a mi me cuesta menos que subir. Una vez acabado de comer nos dirigimos por la divisoria entre Cantabria y Castilla – León, en concreto la provincia de Burgos, hacia Cotero la Marruya. Una vez en el Cotero iniciamos el camino de regreso y para ello nos dirigimos por la crestera hacia la zona de El Cubio.

Bajando por la crestera hacia El Cubio

En esta bajada nos encontramos varias agrupaciones de cabañas, algunas de las cuales estaban en bastante buenas condiciones.

Agrupaciones de cabañas

Seguimos cresteando y nos dirigimos hacia una pequeña cumbre que se llama la Mesa del carro y desde esta zona más alta pudimos tener una perfecta instantánea del duro ascenso que habíamos realizado desde el túnel de la Engaña hasta el Cotero de La Marruya.

Ascenso realizado desde túnel de La Engaña hasta Cotero La Marruya

Desde la Mesa del Carro seguimos cresteando hasta que llegamos a una segunda agrupación de cabañas en la zona del Toconal y desde allí nos desviamos hacia la izquierda en busca de una pista ancha y cómoda que se veía desde hacia rato.

Bajando hacia la pista

Justo en el punto en que nos unimos a la pista había un indicador que marcaba dos direcciones, una de ellas la que nosotros teníamos que tomar, hacia la Vega de Pas y que iba hacia la derecha, y otra que se trataba del GR- 74 y que iba hacia el Monte Marroquín.

Indicador en lugar donde entramos en pista

Caminamos por esta cómoda pista con ligeras subidas y bajadas durante unos 3,3 km y nos encontramos un desvío que ponía Trail de los Valles Pasiegos. Si cogíamos ese desvío, el cual estaba a nuestra izquierda hubiésemos llegado al pueblo de Candolias y hubiésemos tenido que caminar por la carretera aproximadamente un kilómetro. Así que en vez de coger ese camino nos dirigimos hacia la derecha, ascendiendo primero hacia el Horneo y después bajando por una pista asfaltada hacia La Vega de Pas.

Bajando hacia la Vega de Pas.

En esa bajada llegamos al mismo punto donde cruzamos por primera vez un puente sobre el río Yera. Este último tramo por pista y por carretera nos había recalentado un poco los pies, así que fuimos al coche y regresamos a este punto donde nos descalzamos y metimos los pies a refrescar en el río. Aunque más que a refrescar se nos congelaron un poco, ya que la temperatura del agua no era muy agradable. Una vez refrescados los pies, cambiados de calzado y de ropa nos dirigimos a un cercano bar donde pudimos tomar un par de refrescos y comer una quesada, producto típico de estos valles.

Quesada típica de la zona

Para ver la ruta en Wikiloc pinchar sobre la imagen.

Ruta en Google Earth

Curva de altura en función del tiempo de marcha.

Curva altura – tiempo

 

Vega de Pas – Cotero La Marruya – Vega de Pas
Distancia Total Ruta circular de 21,25 km.
Duración Total El recorrido lo hicimos en seis horas y cuarenta y cinco minutos, y estaríamos parados unos cuarenta y cinco minutos aproximadamente.
Dificultad La ruta es de nivel medio, aunque hay algún tramo de ascenso bastante exigente.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 1.000 m.
Tipo de camino Todo el camino fue por senderos, pistas y algún tramo campo a través.
Agua potable Encontramos varios arroyos, pero ninguna fuente.
Época recomendada Se puede hacer en cualquier época del año.
Cartografía y Bibliografía Hoja 84-I (Vega de Pas) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc
A %d blogueros les gusta esto: