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El sábado 9 de julio nos juntamos cuatro amigos senderistas para hacer una ruta por las montañas de Campoo, en concreto íbamos a ascender a unas de las pocas cimas que nos quedan de hacer de esta zona, el Cuchillón y el Pico Tres Mares. La razón de hacer estas cimas era para completar, el último tramo que nos quedaba sin hacer, la conocida carrera de la Herradura de Campoo, la cual se iba a celebrar la siguiente semana y en la que iba a participar uno de los senderistas.

Para ello salimos de Santander con destino a la estación de esquí de Alto Campoo. Allí, en el aparcamiento que se encuentra en la campa de la Calgosa dejamos el coche y nos preparamos para realizar el ascenso hacia nuestro primer 2.000 de la mañana, el Cuchillón.

Salida en el aparcamiento de la Calgosa

Salida en el aparcamiento de la Calgosa

Desde este punto se tenía una magnífica vista de nuestros dos objetivos, el Cuchillón con sus 2.174 m. y el Pico Tres Mares con sus 2.171 m. Así que nos dimos crema para el sol, preparamos nuestras mochilas con bebida e iniciamos la ruta.

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

Al final de este aparcamiento, junto a la planta de producción de nieve artificial arranca una pista, la cual cogemos.

Inicio de pista

Inicio de pista

Esta pista pasa de inmediato sobre el río Hijar y va ascendiendo hecha un pedregal. Tras un breve trecho cruzamos por debajo del telesilla que asciende hacia el Cuchillón, continuando por la pista.

Pista hacia caseta del telesilla del Cuchillón

Pista hacia caseta del telesilla del Cuchillón

Siguiendo por este camino llegaríamos a la caseta que se encuentra en la parte superior del telesilla, pero en vez de seguir hasta arriba, al llegar a una señal que nos indica el PR-S 82 cogemos ese desvío.

Desvío al Hoyo sacro siguiendo el PR - S 82

Desvío al Hoyo Sacro siguiendo el PR – S 82

Seguimos por este sendero que nos dirige hacia el Hoyo Sacro, llegando a lo alto de la aplanada loma de Los Mediajos, desde la cual se ofrece una amplia visión de la zona de Brañavieja y de la carretera que asciende hacia este pueblo.

Carretera de ascenso a Brañavieja

Carretera de ascenso a Brañavieja

Caminamos sin subir ni bajar, avanzando bajo la mirada del Cuchillón en lo alto; entre brezos, escobas y arándanos siguiendo un pequeño sendero que va en la dirección que a nosotros nos interesa y el cual nos facilita la marcha. Debajo de un fuerte cortado rocoso que viene del Cuchillón, metido en una hondanada, está Hoyo Sacro, lugar tranquilo en el que se remansan y unen un par de arroyos y que hacen que todo el hoyo se encuentre todavía encharcado en esta época del año en la que nos encontramos.

Hoyo Sacro

Hoyo Sacro

En este Hoyo Sacro, además de destacar los arroyos que han encharcado toda la zona y que dificultan el caminar, también destaca una bien cuidada cabaña, la cual se encuentra cerrada con llave y que normalmente en invierno estará totalmente cubierta por la nieve. Aquí paramos a reponer líquidos debido a la elevada temperatura que había.

Cabaña en Hoyo Sacro

Cabaña en Hoyo Sacro

Mirando de frente a la cabaña vemos el torrente de la derecha que cae por una canal en cuya parte alta se distingue el edificio del telesilla del Cuchillón y de la izquierda viene el otro arroyo, que baja por toda la Cuenca del Sapo. Nosotros cogimos este último que se encuentra a la izquierda de la cabaña.

Torrentera que viene desde el Collado del Sapo

Torrentera que viene desde el Collado del Sapo

Seguimos aguas arriba por esta torrentera, la cual estaba prácticamente seca en esta época del año, aunque en algunos tramos tenía algo de agua. El ascenso es por el cauce del seco arroyo y en algunos tramos se nos hace bastante complicado y tenemos que echar las manos al suelo para poder ir ascendiendo.

Ascendiendo por el cauce del arroyo

Ascendiendo por el cauce del arroyo

Continuamos ascendiendo por el cauce seco del arroyo y justo en esa zona pudimos ver junto a una zona rocosa que se encontraba a nuestra izquierda un grupo de unos cuatro o cinco venados.

Uno de los venados que pudimos fotografiar

Uno de los venados que pudimos fotografiar

Continuamos ascendiendo por el cauce del arroyo y nos desviamos un poco hacia nuestra derecha, salvando una primera cuesta de brezos y dirigiéndonos hacia un sendero que se dirigía hacia el collado.

Ascendiendo el valle hacia el collado

Ascendiendo el valle hacia el collado

Una vez que encontramos el sendero, que se encontraba a media altura, le fuimos siguiendo y nos fue dirigiendo hacia el Collado del Sapo, en la raya divisoria con la provincia de Palencia; las vistas son espectaculares, tanto hacia el Valle de Campoo como hacia los valles palentinos.

Vistas desde el Collado del Sapo de Brañavieja y Valle de Campoo con embalse del Ebro al fondo

Vistas desde el Collado del Sapo de Brañavieja y Valle de Campoo, con embalse del Ebro al fondo.

 

Valles palentinos

Valles palentinos

Desde este collado se puede ver a nuestra izquierda la cima que separa la Cuenca del Sapo de la Cuenca de Piedrahita.

El Cuchillón

Vista desde el Collado del Sapo hacia la izquierda.

Desde este collado caminamos cresteando hacia nuestra derecha, en dirección al Cuchillón, aunque la vista desde aquí no tiene la forma que da nombre a esta cima, ya que no parece el cuchillo que se tiene desde el aparcamiento de la estación de esquí.

Caminando hacia el Cuchillón

Caminando hacia el Cuchillón

Seguimos el sendero que se dirige hacia la cima del Cuchillón, aunque en alguno de los tramos no nos queda más remedio que echar las manos para sobrepasar una zona de rocas y alcanzar la aplanada cima del Cuchillón, también llamado Canchal de la Muela o Peña del Pando con sus 2.174 m., lo que la hace la montaña más alta de la Sierra del Hijar.

Buzón en el Cuchillón

Buzón en el Cuchillón

Realmente la fotografía anterior, en al que se puede ver un buzón, no es la cima del Cuchillón, sino que se trata de un homenaje a un montañero fallecido, la cima real se encuentra un poco más adelante y está marcada con una cruz.

Cima del Cuchillón

Cima del Cuchillón

Después de tomar líquidos para poder aguantar el calor reinante decidimos continuar hacia nuestra siguiente cima, el Pico Tres Mares. Algo que nos llamó la atención en varias ocasiones fueron los extraños apilamientos de rocas, que seguro que tendrán una explicación, pero que a nosotros se nos escapaba.

Extraño apilamiento de rocas con los dos cornones al fondo el Cornón de Campoo y el Cornón de peña Sagra

Extraño apilamiento de rocas con los dos cornones al fondo el Cornón de Campoo y el Cornón de Peña Sagra

Desde esta cima comenzamos a crestear siguiendo algunos hitos que había por el camino y tomando como referencia la cima de Pico Tres Mares.

Siguiendo los hitos hacia Pico Tres Mares con Peña Labra al fondo

Siguiendo los hitos hacia Pico Tres Mares con Peña Labra al fondo

Lo que parecía muy fácil se empezó a complicar, ¿por qué? pues porque el camino elegido no parecía el correcto, lo más correcto hubiese sido haber vuelto a coger el sendero que abandonamos al ascender al Cuchillón y seguirlo hacia la siguiente cima. Cuando caminamos por el camino que nosotros creíamos correcto nos encontramos un cortado en la roca que no tenía un camino fácil que seguir, así que teníamos dos opciones, retroceder o buscar un camino más duro pero que no fuese peligroso y al final lo encontramos, nos metimos entre unos cortados buscando el sendero.

Cortado entre las rocas que seguimos

Cortado entre las rocas que seguimos

Al principio parecía sencillo pero luego se complicó un poco más, no por peligroso sino por durillo, pero como sabíamos que por ahí llegaríamos al sendero, decidimos continuar, ya que además dar marcha atrás sería bastante complicado.

Caminado por la grieta en dirección al sendero

Caminado por la grieta en dirección al sendero

Una vez pasado este tramo ya llegamos al sendero que parecía el correcto y desde el que se veía un fácil camino hacia Pico Tres Mares.

Sendero "correcto" a Pico Tres Mares

Sendero “correcto” a Pico Tres Mares

Así que seguimos este bien marcado sendero, hasta que de repente este desapareció y nos llevó a otro cortado desde el que no podíamos continuar. ¿Qué hacer?, retroceder de nuevo hacia el sendero y buscar otro que se encontraba un poco más abajo y que ya parecía el correcto. ¿Cuál era el problema? pues que para bajar a ese sendero, ya correcto, no había un camino bien marcado y nos tocó la tercera zona de escalada de la ruta, ésta un poco más complicada pero no peligrosa.

Zona por donde tuvimos que descender

Zona por donde tuvimos que “descender”

Ya desde aquí se tenía una magnífica vista del Pico Tres Mares. Así que para allá nos dirigimos, esta vez ya sin sorpresas ni zonas complicadas.

Pico tres Mares al fondo

Pico tres Mares al fondo

Ahora ya seguíamos un fácil sendero y echando una vista atrás pudimos ver el camino que habíamos seguido desde el Cuchillón.

Vista atrás del Cuchillón

Vista atrás del Cuchillón

Ya habíamos pasado todas las zonas “complicadas” y de escalada, ahora parecía todo más sencillo. Habíamos pasado por la cumbre de Las Hoyas, lugar al que se puede ascender usando un telesquí. Continuamos cresteando y siguiendo el sendero llegamos a la parte superior del telesquí de Los Asnos.

Telesquí de Los Asnos con telesilla de Pico Tres Mares al fondo

Telesquí de Los Asnos con telesilla de Pico Tres Mares al fondo

Una vez que llegamos a la cabecera del telesquí de Los Asnos, seguimos por un sendero que va hacia la derecha y que va descendiendo hasta pasar por debajo del telesilla que asciende al Pico Tres Mares.

Sendero hacia el telesilla de Pico Tres Mares

Sendero hacia el telesilla de Pico Tres Mares

Continuamos por este sendero que sin subir ni bajar nos dirige hacia el cruce con el telesilla de Pico Tres Mares.

Continuando por el sendero

Continuando por el sendero

Para coronar el Tres Mares hay que salvar un cinto de roca que se estira desde la cumbre y lo hacemos siguiendo los cables del telesilla, donde la roca deja un pequeño pasillo. Llegamos a una primera cima, pero esta no parece que sea la cima real y en ella otro recuerdo para un montañero.

Recuerdo para un montañero

Recuerdo para un montañero

Continuamos por un camino más ancho hacia la cima real del Pico Tres Mares (2.171 m.), en el cual casi hay que hacer cola para hacerse la foto ya que es un punto muy visitado ya que no sólo se puede ascender por donde hemos venido nosotros, si no que hay turistas que suben en coche hasta el aparcamiento de la Fuente del Chivo y luego hay una amplia pista y cómoda que asciende hasta este punto. Lo que más destaca en esta cima son varias cosas, en primer lugar un monumento en recuerdo a otro montañero.

Recuerdo a un montañero fallecido

Recuerdo a un montañero fallecido

Varias placas de recuerdo a montañeros fallecidos,

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Otra placa

un gran mirador en la que es difícil hacerse una foto por la gran cantidad de turistas que hay

Mirador en Pico Tres Mares

Mirador en Pico Tres Mares

y un belén en el que viene recogido lo que parece la letra de una canción.

Belén en Pico Tres Mares

Belén en Pico Tres Mares y a su derecha Peña labra.

Desde este punto las vistas son espectaculares y no hay mejor recuerdo que hacer una panorámica desde este mirador.

Panorámica desde Pico Tres Mares

Panorámica desde Pico Tres Mares

Ya sólo queda una foto en este punto y es la foto de los cuatro senderistas que culminamos estas dos cimas teniendo como fondo la Sierra de Peña Sagra y los Picos de Europa.

Los cuatro en Pico tres Mares

Los cuatro en Pico tres Mares

Después de todas las vistas desde este mirador nos dimos cuenta que esa no era realmente la cima, sino que se encontraba justo al lado con el típico buzón que marca la altura.

Buzón en Pico Tres Mares y lo que queda de la cruz

Buzón en Pico Tres Mares y lo que queda de la cruz

En este buzón parece que hay un error ya que marca que esta cima está a 2.175 m. sobre el nivel del mar, cuando el IGN lo marca con 2.171 m. de manera que sería unos metros más bajo que la anterior cima del Cuchillón.

Justo junto a este buzón aparecen unas escaleras y un cable de acero que desciende varios metros hacia abajo. Parece una vía Ferrata, que según he leído es una instalación ilegal que se ha realizado en el parque natural sin ningún tipo de permiso. Lógicamente nosotros no descendimos por dicha escala y esperamos que si es ilegal se quite lo antes posible, ya que lo único que puede hacer es que se produzca un accidente con un “montañero” un poco arriesgado.

Vía Ferrata "ilegal" en Pico Tres Mares

Vía Ferrata “ilegal” en Pico Tres Mares

Desde aquí ya decidimos buscar un camino para regresar a nuestro punto de partida, así que seguimos cresteando por lo que en invierno es la pista de Peña Labra y que está especialmente indicada para aquellos “valientes” que suben en el telesilla de Tres Mares y luego viendo la pendiente que hay deciden buscar un camino más fácil.

Descenso por pista de Tres Mares

Descenso por pista de Tres Mares

 

Pista de esquí de peña Labra

Pista de esquí de Peña Labra

Esta pista se dirige hacia el mirador de la Fuente del Chivo, lugar en el que paramos para hacer nuestro último descanso y para tomar nuestro merecido almuerzo.

Mirador de la Fuente del Chivo

Mirador de la Fuente del Chivo

En este mirador y refugio es donde se encuentra el famoso poema de Gerardo Diego en el cual explica de dónde procede el nombre de Pico Tres Mares, ya que de esta montaña nacen tres ríos que van a parar a tres mares diferentes, el Río Hijar que se convierte posteriormente en el Ebro y que desemboca en el Mediterráneo, el Nansa que deja sus aguas al Cantábrico y el Pisuerga que después de ceder su agua al Duero desemboca en el Atlántico.

Poema de Gerardo Diego

Poema de Gerardo Diego

El ingeniero Evaristo Lavín del Moral pidió al poeta cántabro Gerardo Diego, en el verano de 1964, que compusiera un poema dedicado al Pico Tres Mares, con el objeto de imprimir las letras en piedra y colocarlo en este refugio de montaña. Gerardo Diego lo publicó después en Vuelta del Peregrino. El poema dice así:

A Evaristo Lavín del Noval
In vitam, post mortem

Ni una gasa de niebla ni una lluvia
o cellisca ni una dádiva de nieve
ni un borbollar de fuentes candorosa
dejó perderse. Madre soy de Iberia
que incesante en mi seno nace y dura.
A los tres mares que la ciñen, corren
-distintas y purísimas- mis aguas.
Al Ebro el Híjar, el Pisuerga al Duero
y el Nansa se despeña. Tres destinos:
Mediterráneo, Atlántico, Cantábrico.
Y mi cúspide eterna, bendiciendo
-vientos de Dios- España toda en torno.
Prostérnate en mi altar si eres hispano.
Si de otras tierras, mira, admira y calla.

Desde este mirador se tiene una magnífica vista del Valle de Polaciones y se distinguen los diferentes pueblos que lo componen, San Mamés, Pejanda, Puente Pumar, Uznayo, Cotillos, Santa Eulalia, Tresaubela, Belmonte, Callecedo, Salceda, La Laguna y su capital Lombraña. En la fotografía se pueden distinguir algunos de ellos.

Valle de Polaciones

Valle de Polaciones

Una vez tomado el refrigerio nos decidimos acabar nuestro recorrido, para ello nos dirigimos en dirección al aparcamiento de la Calgosa, siguiendo lo que en en invierno son las pistas del Chivo y Pidruecos, pero esta vez sin nieve y con un paisaje menos atractivo.

Descendiendo "pistas a través"

Descendiendo “pistas a través”

En ese descenso nos encontramos una manada de caballos que estaba tranquilamente pastando cerca del refugio del Chivo y uno de sus componentes, un joven potruco, posó para la foto.

Potruco posando para la foto

Potruco posando para la foto

Después de 4 horas y tres cuartos y de casi 11 km de caminata, llegamos a nuestro destino final, donde había una temperatura de 28º C. Así que nos cambiamos de ropa, nos metimos en el coche con el aire acondicionado a tope y nos dirigimos a Reinosa para comprar una torta de pan de Orzales y a tomar unos refrescos.

Para ver la imagen en Wikiloc pinchar sobre la imagen.

Ruta en Google Earth

Ruta en Google Earth

Curva de altura – distancia

Curva altura-distancia

Curva altura-distancia

 

Calgosa – Cuchillón – Pico Tres Mares – Fuente el Chivo – Calgosa
Distancia Total Ruta circular de aproximadamente 11 km.
Duración Total El recorrido lo hicimos en aproximadamente 4 horas y tres cuartos, las únicas paradas fueron para picar algo, hidratarnos y comer, unos 45 minutos.
Dificultad La dificultad es moderada. Lo más duro fueron las trepadas que tuvimos que hacer en el camino del Cuchillón a Tres Mares.
Desnivel El desnivel es de 533 metros, y el desnivel acumulado es de unos 768 m.
Tipo de camino El camino es variado, pista, senderos, campo através,…
Agua potable Hay que llevar agua, sobre todo en verano, ya que sólo vimos el arroyo en Hoyo Sacro.
Época recomendada No se puede hacer en época de nieves ya que es muy peligroso.
Cartografía y Bibliografía Hoja 82-III (Valdeprado) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc

El sábado 11 de Junio nos fuimos mi hija, mi perro Otto y yo a hacer una ruta, que un par de semanas antes habían realizado unos amigos nuestros, pero que nosotros no pudimos realizar. Se trata de una sencilla ruta circular que recibe el nombre de la Senda de la Dama Roja. Esta senda parte de Ramales de la Victoria y va pasando por las entradas a las principales cuevas que hay por los alrededores de este “arqueológico” pueblo, Cullalvera, Baranda, Covalanas, El Mirón, …

El nombre de la “Dama Roja”, parece ser que es debido a que en una de las cuevas de este recorrido, la Cueva del Mirón, se encontraron los restos de una mujer de unos 35 a 40 años y con una antigüedad de unos 19.000 años. Lo curioso y el nombre de la “Dama Roja” le viene debido al color de sus huesos, pintados con un pigmento ocre, en lo que parece ser un rito funerario excepcional, y por esa razón los arqueólogos la bautizaron así. Otra curiosidad es que sobre estos restos se encontraron flores fosilizadas y no se sabe si era como un ritual, como se hace actualmente, o simplemente como higiene, por contrarrestar el mal olor del cadáver. Si queréis saber más sobre esta “Dama Roja” pinchar aquí.

Bueno, después de un poco de historia comenzaremos con la ruta que hicimos. Para ello nos dirigimos al pueblo de Ramales de la Victoria, y en concreto fuimos hacia la parte final del pueblo a mano izquierda y allí aparcamos el coche y los tres senderistas, mi hija, mi perro y yo nos preparamos para realizar esta sencilla ruta.

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Inicio de ruta e Ramales de la Victoria

Inicio de ruta e Ramales de la Victoria

Para buscar el inicio de la ruta es muy sencillo, nos dirigimos a la parte final del pueblo, en dirección al Valle de Soba, y buscamos unos letreros que nos dirigían hacia la cueva de Cullalvera. Aquí es donde cometí el error de la ruta, encendí el GPS, pero no lo inicie, por esa razón el primer tramo del track del GPS, hasta llegar a la cueva de Baranda es dibujado sobre el plano, pero no tiene mucha importancia ya que es imposible perderse.

Allí es donde empieza nuestro recorrido. Comenzamos a caminar por estas estrechas carreteras que van hacia las últimas casas del pueblo y al poco rato encontramos la entrada a la primera de las Cuevas que encontraremos en este recorrido, la cueva de Cullalvera.

Entrada a Cueva de Cullalvera

Entrada a Cueva de Cullalvera

En esta ocasión no era nuestra intención visitarla, así que la dejamos a nuestra izquierda y continuamos nuestro camino, aunque en otra ocasión la fuimos a visitar y merece la pena, si se tiene tiempo, concertar una visita, aquí os dejo una foto de su interior.

Cueva de Cullalvera

Cueva de Cullalvera

Nada más pasar la entrada a esta cueva encontramos un cruce donde nos aparece la primera marca indicándonos la Senda de la Dama Roja, así que seguimos por el camino principal sin coger el cruce hacia la izquierda y siguiendo la marca.

Inicio de la Senda de la Dama Roja

Inicio de la Senda de la Dama Roja

Nada más empezar a caminar por esta senda la pista principal nos dirige hacia la verja de una casa privada, pero justo al llegar a la puerta hay que dirigirse a mano por el sendero que asciende a nuestra izquierda.

Desvíoen ascenso a la izquierda

Desvío en ascenso a la izquierda

Nada más iniciar el ascenso por este sendero podemos tener una magnífica vista de uno de nuestros próximos y deseados objetivos, el pico de San Vicente.

Pico San Vicente

Pico San Vicente

Ahora empieza el único tramo un poco “durillo” de toda la ruta si se va con gente que no está acostumbrada a andar. Es un sendero estrecho y que va todo el rato entre árboles, razón por la cual en caso de mucho sol, es una zona con sombra y por tanto cómoda para caminar. Se va todo el rato entre avellanos, encinas, laureles, robles, madroños y otros árboles bajos.

Entrando en el sendero entre el bosquecillo

Entrando en el sendero entre el bosquecillo

Durante prácticamente todo el trayecto vamos a ir encontrando una serie de marcas que nos indican el camino correcto, se trata de unas marcas de franjas blanca y verde que a veces van acompañadas de una flecha. Una de las primeras que nos encontramos estaba justo después de una de las múltiples portillas, alambradas, que tuvimos que abrir y posteriormente cerrar para realizar nuestro recorrido.

Portilla de alambre justo a indicador

Portilla de alambre justo a indicador

Aquí no hay ninguna pérdida, por lo bien marcado que está el camino. No sólo estaba indicado con las franjas verde-blanca, sino que en algunas ocasiones estaba marcado con unas flechas de color amarillo y en otras ocasiones con unos brochazos de color rojo en las rocas.

Indicadores con flechas amarillas

Indicadores con flechas amarillas

Cuando llevábamos caminados algo menos de dos kilómetros nos encontramos una flecha que nos indicaba el camino hacia la segunda cueva del recorrido, se trataba de la cueva de Baranda.

Desvió hacia la Cueva de Baranda

Desvió hacia la Cueva de Baranda

Cogimos este desvío y al poco de entrar por él nos encontramos una cabaña abandonada entre la maleza y que se encontraba en bastante mal estado.

Cabaña entre la maleza

Cabaña entre la maleza

Justo desde la cabaña ya se veía la gran entrada a esta cueva que parece que puede estar comunicada internamente con la Cueva de Cullalvera.

Entrada a cueva de Baranda

Entrada a cueva de Baranda

Además de esta gran boca de entrada a la cueva, algo que llama la atención, además de lo embarrado de la entrada, es que en su interior se construyó, lo que parece, un bebedero para el ganado y que se llena con el agua que cae desde el “techo” de esta cueva en la que se ven algunas estalactitas.

"Bebedero" en cueva de Baranda

“Bebedero” en la entrada de la cueva de Baranda

Debido a la oscuridad y al poco flash de la cámara del móvil no pude hacer una buena foto, pero se puede observar cómo había una especie de pequeña piscina llena de un agua muy fresca, el cual aprovechamos para refrescarnos.

"Bebedero" lleno de agua

“Bebedero” lleno de agua

Una vez visitada la cueva volvimos de nuevo al mismo punto donde cogimos el desvío y continuamos por el sendero marcado, hasta que encontramos una bifurcación del camino natural, era el desvío a la tercera cueva del recorrido, la cueva de Covalanas.

Desvío a la cueva de Covalanas

Desvío a la cueva de Covalanas

Era un camino entre rocas y por un estrecho sendero que se dirigía hasta esta cueva pero desde la parte superior. Lo que hice fue acercarme un poco y tuve una visión del aparcamiento que suelen utilizar los visitantes de esta cueva.

Vista del aparcamiento de Covalanas desde arriba

Vista del aparcamiento de Covalanas desde arriba

Regresamos de nuevo al sendero principal y continuamos caminando por él hasta que llegamos a una nueva bifurcación. Esta vez era el desvío hacia la cima del Pando (493 m.).

Desvío hacia la cima del Pando

Desvío hacia la cima del Pando

Aunque a mi hija no le apetecía mucho ascender a la cima, al final la convencí e iniciamos el suave ascenso hacia este punto. En un primer momento llegamos a lo que parecía un pequeño refugio bajo una gran roca en la cual para evitar que se cayese

Construcción en el Pando

Refugio bajo una roca en el Pando

Dejamos este refugio a nuestra izquierda y comenzamos a ascender hacia la cima por un senderillo que iba rodeando la cima hasta que llegamos a la parte superior donde lo primero que nos encontramos lo que parece que eran unas trincheras o bunkers de la guerra.

Primera de las trincheras

Bunker de la guerra

Esta especie de bunkers o trincheras  parece que fueron utilizados en la Guerra Civil y posiblemente en las Guerras Carlista de 1839. La ubicación es perfecta ya que desde este punto se divisa todo el valle y la carretera de acceso desde la costa hacia Burgos.

Trinchera en el Pando

Trinchera en el Pando

Las vistas desde este punto son perfectas y se ve hasta la costa, razón por la que se crearon estas construcciones en esta cima.

Vistas desde el Pando en dirección a la costa

Vistas desde el Pando en dirección a la costa

Bajamos de nuevo hasta el sendero y continuamos caminando por él. En este punto donde se encontraba el desvío hacia la cima del Pando empezó a cambiar la vegetación y se complicó un poco para uno de los senderistas, para mi perro Otto, desaparecieron los árboles y empezaron a aparecer vegetación baja, sobre todo helechos, y cuál es el problema, pues que en el envés de los helechos, qué es lo que hay, pues garrapatas. Al llegar a casa estuvimos casi una hora quitando estos ácaros, los tenía de todos los tamaños diferentes, en grupos de dos o tres, individuales,… menos mal que le tenemos tratado contra ellas y casi todas estaban muertas, así todo nos llevó bastante tiempo. En la ruta que hicieron nuestros amigos a dos de ellos también se les engancharon unas garrapatas.

Una vez que salimos a esta zona más descampada se veía el camino por el que teníamos que continuar bajo una pequeña cima y con lo que podía ser la Peña del Moro a mano izquierda.

Camino por el que tendríamos que ir

Camino por el que tendríamos que ir

Fuimos por este sendero hasta que llegamos a las faldas de la cima que habíamos visto en frente y luego volvimos a echar la vista atrás y pudimos ver el Pando desde otra perspectiva.

Pando desde el otro lado

Pando desde el otro lado con Pico San Vicente al fondo

Seguimos caminando por esta zona descampada en la que fue la única zona en la que nos costó un poco más encontrar las marcas, ya que estas estaban pintadas en el suelo.

Caminando por la zona descampada

Caminando por la zona descampada

Aquí ya nos encontrábamos en el camino de regreso y en el límite con en el País Vasco y volvimos a introducirnos en el medio del bosque y para ello tuvimos que saltar por una valla de madera en la que se podía ver perfectamente la marca que indicaba el camino correcto.

Valla en mitad del camino

Valla en mitad del camino

Al pasar esta valla nos encontramos lo que parecía un túnel en el interior del bosque.

Túnel de vegetación en mitad del bosque

Túnel de vegetación en mitad del bosque

En medio de este sendero nos encontramos una nueva portilla de alambrada la cual, al igual que las anteriores, estaba cerrada, la abrimos, pasamos y la volvimos a cerrar.

Alambrada en mitad del camino

Alambrada en mitad del camino

Una vez pasada esta alambrada nos encontramos una gran superficie cubierta de hierba y libre de maleza en la que se encontraban pastando un par de caballos y a la sombra de un gran árbol.

Caballos pastando y a la sombra

Caballos pastando y a la sombra

Continuamos caminando por el sendero junto una alambrada hasta que llegamos a una alambrada que se cruza en el camino, pero esta, en vez de abrirla, lo que hay que hacer es pasar por un zona estrecha entre dos palos. Aquí una persona obesa o con mochila lo tendría difícil para poder pasar.

Otra alambrada en el camino

Otra alambrada en el camino

Al poco rato llegamos a un cruce donde había una gran cabaña, la cual tenía junto a ella un gran alambique de agua, en el cual nos refrescamos un poco. Esta cabaña está en la Loma del Yelso, en la divisoria con el País Vasco.

Cabaña con alambique de agua

Cabaña con alambique de agua

En este punto es el único de todo el recorrido en el cual hay un cruce de caminos y no hay ninguna marca, o por lo menos no la encontramos, que nos indicase el camino correcto, así que tirando un poco del instinto decidimos coger el camino que se dirige hacia la derecha, obviando el que va a la izquierda y que parece la continuación del camino principal.

Desvío hacia la derecha

Desvío hacia la derecha

En este descenso mi hija se dedicó a coger unas margaritas para llevarlas a casa. Empezamos a dirigirnos de nuevo en dirección a Ramales de la Victoria y fuimos caminando hasta que llegamos a lo que parecía ser una carretera secundaria. Al llegar a esta carretera, en el suelo vimos la marca que nos indicaba que nos dirigiésemos a mano derecha y eso hicimos.

Cogemos la carretera hacia la derecha

Cogemos la carretera hacia la derecha

Desde esta zona se podía ver la carretera principal que se dirige hacia el puerto de Los Tornos y nosotros vamos paralelos a esta carretera y al río que va entre nosotros y dicha carretera, el río Calera, que en ese momento estaba totalmente seco. Bajamos por esta carretera hasta que llegamos a un grupo de casas en las que no pude hacer ninguna fotografía ya que había varios perros y al ver a Otto se pusieron a ladrar y para evitar ningún problema pasamos rápido. Al llegar a estas casas tampoco hay ninguna marca y las dejamos a nuestra derecha y continuamos por un senderuco cubierto de hierba que va junto al río.

Senderuco cubierto de hierba junto al río

Senderuco cubierto de hierba junto al río Calera

Siguiendo por este sendero junto al río pudimos ver una de las zonas más espectaculares de todo el recorrido. Es una montaña rocosa que se conoce con el nombre de La Pared o la Pared del Eco, en la que es muy común encontrar a escaladores que ascienden por estas paredes prácticamente verticales e incluso en algunos casos con una inclinación que hace que los escaladores cuelguen en el vacío.

La Pared o Pared del Eco

La Pared o Pared del Eco

Nosotros pudimos ver un par de escaladores que se encontraban cerca de una gran gruta y para ver si era cierto el nombre de La Pared del Eco, dimos un par de “HOLA” y evidentemente la Pared del Eco nos respondió con otro par de “HOLA”. En este prado que está junto a dicha pared tuvimos que coger un camino que se separa un poco del río y que se encuentra más cerca de esta pared.

Camino que tuvimos que coger

Camino que tuvimos que coger

Nada más al empezar un ligero ascenso por este camino nos encontramos la que creo que fue la última alambrada del camino, la cual tenía una pequeña dificultad, no se podía abrir por tener un candado y tuvimos que atravesarla subiendo por una especie de escalera que se encontraba a su izquierda.

Otra verja para saltarla

Otra alambrada, esta vez para saltarla

Al poco de pasar por esta alambrada nos metimos un poco entre los árboles y al salir llegamos justo a la entrada convencional para visitar la cueva de Covalanas, justo al lado de su aparcamiento.

Desvío hacia la cueva de Covalanas

Desvío hacia la cueva de Covalanas

Nosotros no entramos a visitarla, además para poderla ver hay que pedir cita previamente. Desde aquí hasta la entrada de la cueva hay una buena pendiente. Pero merece la pena hacer una visita a esta cueva y poder disfrutar de las pinturas rupestres.

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Pinturas de ciervos en Covalanas

Justo después de la entrada a esta cueva se encuentra el mirador de Covalanas donde se pueden identificar todas las cimas de alrededor. Aprovechamos para visualizar todas estas cimas e identificarlas con el plano explicativo.

Mirador de Covalanas

Mirador de Covalanas

Y cómo no, no sólo hice una foto del cartel indicativo, sino también una foto de dichas cimas.

Cimas desde el mirador con el pico de San Vicente en primer plano

Cimas desde el mirador con el pico de San Vicente en primer plano

En el camino de regreso hacia Ramales de la Victoria pudimos ver una de las mayores aficiones que hay por la zona, la escalada en roca. Había varios grupos de escaladores practicando este deporte en las paredes que hay junto al camino.

Escaladores en la pared de la montaña

Escaladores en la pared de la montaña

Justo al lado se encuentra una Vía Ferrata de las que se han puesto últimamente de moda entre la gente que se inicia en esta especialidad deportiva. En concreto se trataba de la Vía Ferrata El Cáliz, donde se encontraban ascendiendo un grupo de deportistas.

Vía Ferrata El Cáliz

Vía Ferrata El Cáliz

Ya nos quedaba muy poco para finalizar el recorrido. Caminamos junto a una valla que separaba unas casas e incluso un criadero de periquitos amaestrados.

Final del recorrido junto a valla

Final del recorrido junto a valla

De esta manera llegamos, después de dos horas y media y 8,5 km, a nuestro punto de partida. Aquí nos refrescamos un poco, curamos las “heridas de guerra” de mi hija, un par de ampollas en los talones y cogimos el coche para ir a comer a un lugar muy atractivo junto al río Asón, se trataba del parque de Vegacorredor. Allí comimos un bocadillo en el mismo río y nos comimos un helado.

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Mis acompañantes en el Asón

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Imagen de la ruta en Google Earth

Ruta en Google Earth

Curva de distancia-tiempo

Curva distancia -altura

Curva distancia -altura

Ramales de la Victoria – Senda de la Dama Roja – El Pando – La Pared – Ramales de la Victoria
Distancia Total Ruta circular de 8,66 km
Duración Total El recorrido lo hicimos en unas 3 horas pero lo hicimos con mucha calma, paramos incluso a recoger margaritas.
Dificultad La ruta es muy sencilla y sólo tiene dificultad el primer tramo de ascenso.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 350 m. con un desnivel acumulado de 550 m.
Tipo de camino Senderos y pistas muy cómodas.
Agua potable No encontramos ningún lugar para beber agua pero si para refrescarse.
Época recomendada Se puede hacer en cualquier época del año, pero después de haber llovido tendría zonas resbaladizas.
Cartografía y Bibliografía Hoja 60-I (Ramales de la Victoria) y III (Concha) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc
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