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El miércoles 28 de Diciembre, día de los Santos Inocentes, nos juntamos 5 senderistas para hacer el bonoruta de fin de año. En principio íbamos a ser 6, pero debido a un problema de salud de una hija, una de las componentes no pudo ir, por lo que se nos redujo las posibilidades de la ruta, ya que teníamos pensado hacer una travesía e íbamos a llevar dos coches.

Una de las rutas de travesía era realizar la senda del potro, que va desde La Lastra hasta Pujanda, pero si la hacíamos de ida y vuelta o circular se iba a hacer bastante larga, por eso nos decidimos a realizar otra ruta mítica, que ya hemos realizado en otras dos ocasiones, pero en esta la iniciaríamos desde el único sitio que no la habíamos iniciado. Se trata del ascenso al Machu-Picchu Cántabro, es decir a la Braña de Los Tejos. Este destino ya lo hemos realizado desde Santa María de Lebeña y desde Cicera, así que en esta ocasión la haríamos desde San Pedro de Bedoya.

Para ello salimos de Santander a las 08:00 horas, ya que hasta el punto de salida hay una hora y tres cuartos de viaje, en dirección a Potes y unos kilómetros antes, en el pueblo de Tama, cogimos el desvío hacia San Pedro de Bedoya. Una vez en el pueblo, a -1ºC, aparcamos el coche y pudimos disfrutar de una maravillosa vista de los Picos de Europa.

Picos de Europa desde San Pedro de Bedoya

Picos de Europa desde San Pedro de Bedoya

Después de aparcar y ponernos ropa de abrigo, ya que hacía bastante frío, iniciamos la caminata, la cual en principio íbamos a intentar hacer circular, ya que teníamos un track en el GPS que así nos guiaba, aunque no parecía muy clara y si veíamos alguna dificultad haríamos la ida y vuelta por el mismo lugar.

Inicio de la ruta

Inicio de la ruta

Justo en el punto de salida encontramos unas flechas que nos indicaban que un pequeño recorrido nos llevaría fácilmente hasta nuestro destino, como así fue, ya que durante todo el camino de ascenso no tuvimos ninguna dificultad y sólo tuvimos que seguir las típicas franjas amarillo-blancas. Se trataba de el PR-S 04, aunque también en ese mismo punto se encontraba el inicio de otra ruta que iba al cercano pueblo de Salarzón por el PR-S 88.

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

Indicadores del PR-S 04

Indicadores del PR-S 04

También junto a estos indicadores había unos carteles que daban una pequeña descripción de la importancia del Tejo en la historia de Cantabria, así como una ruta por el Valle de Bedoya para conocer los pueblos de dicho valle, Cobeña, Esanos, Pumareña, Salarzón, San Pedro de Bedoya y Trillayo y que pertenecen al ayuntamiento de Cillorigo de Liébana.

Nada más empezar a caminar por una cómoda pista nos encontramos una casa en la que destacaba un gran horno de barro, de los que se solían utilizar para la cocción del pan.

Típico horno de leña

Típico horno de leña

La pista comenzaba en un ligero ascenso con un piso de hormigón, pero al poco rato se convertía en una pista, ancha y cómoda de tierra, que aunque en esta época lo normal es que estuviese cubierta de nieve o barro, en esta ocasión estaba totalmente seca, lo cual facilitaba el caminar.

Pista hormigonada

Pista hormigonada

En seguida nos encontramos el primero de los múltiples cruces que no tendríamos que coger. Se trataba del desvío hacia Salarzón por el PR-S 88. Lógicamente nosotros no lo cogimos.

Desvío hacia Salarzón

Desvío hacia Salarzón

Continuaba haciendo frío, así que seguimos ascendiendo ligeramente intentando entrar en calor. Enseguida nos encontramos el primero de los pasos canadienses con su portilla para evitar que se escape el ganado.

Primero de los pasos canadienses

Primero de los pasos canadienses

Aunque nos encontramos bastantes desvíos, no tuvimos que coger ninguno de ellos y además en cada uno de ellos había una marca amarillo-blanca del PR, que nos indicaba el camino correcto.

Otro de los desvíos

Otro de los desvíos

Ya habíamos entrado en calor y tuvimos que hacer la primera de las paradas para despojarnos de las ropas de abrigo, gorros, guantes y cazadora fuera, parecía que estábamos en plena primavera, el sol ya apretaba, no había prácticamente viento, así que a disfrutar de la ruta y del tiempo. Esto fue al llegar a una gran braña en la que se encontraba una cabaña, en concreto en los invernales de Toja.

Invernales de Toja

Invernales de Toja

A partir de esta punto el ascenso se hizo bastante más durillo, pero empezamos a tener unas magníficas vistas de la zona, en la que destacaban los cercanos Picos de Europa.

Primera de las bonitas vistas de los Picos de Europa

Primera de las bonitas vistas de los Picos de Europa

En este ascenso nos encontramos varias “instalaciones” de tirolinas que iban de unos árboles a otros y que pertenecen a la empresa Territorio Canopy, empresa que se dedica al descenso de dos kilometros por el bosque de Bedoya (El Robleu) en 16 tirolinas con 16 plataformas en las que hay dos rapel aéreos y un puente tibetano.

Una de las plataformas para el descenso en tirolina

Una de las plataformas para el descenso en tirolina

En este duro ascenso nos encontramos el segundo y creo que último paso canadiense de todo el recorrido. Lo atravesamos y continuamos nuestro ascenso por la pista zigzagueante.

Segundo paso canadiense

Segundo paso canadiense

Continuando por la pista ya estábamos llegando al final del ascenso y nos encontramos a nuestra izquierda el pico El Collado o el Pico Taruey (1.314 m), en el que también destacaba una pequeña cabaña, a la cual nos acercamos para tomar un ligero respiro, desviándonos ligeramente de la pista, y esperar a uno de los componentes del grupo que había decidido ascender a este pico.

Pico el Collado y cabaña

Pico el Collado y cabaña

Junto a esta pequeña cabaña se tenía una magnífica vista del collado por el que tendríamos que ir después de descender de la Braña de Los Tejos, se trata de un collado entre La Peña (1.364 m.) y Peña Crespa (1.278 m.), ambas pertenecientes a la Sierra de Peña La Ventosa.

Collado por el que en el regreso pasaríamos

Collado por el que en el regreso pasaríamos

También desde aquí se tendría una vista del refugio que, según he leído y me he informado, se encuentra en el collado de Taruey, aunque según el mapa del IGN este collado no se encuentra aquí sino a nuestra izquierda según miramos el refugio. Yo pienso que es más correcto lo que escribe la gente, que lo que viene en el mapa del IGN, ya que en este mapa también viene mal indicado dónde se encuentra la Braña de los Tejos. También se divisa el Collado de Pasaneu.

Refugio en collado Taruey y Collado Pasaneu arriba

Refugio en collado Taruey y Collado Pasaneu arriba

Por último desde la misma cabaña también se ve a dónde tenemos que ascender todavía, a la Braña de los Tejos, la cual se encuentra justo detrás de las rocas de en frente.

Arriba, la Braña de Los Tejos

Arriba, la Braña de Los Tejos

Después del pequeño descanso nos dirigimos hacia el refugio que se encuentra en el collado de Taruey y el cual se encuentra en magníficas condiciones de conservación y además tiene cabida para bastantes montañeros.

Interior del refugio en collado de Taruey

Interior del refugio en collado de Taruey

Después de visitar el refugio nos dirigimos por la pista en dirección del collado de Pasaneu.

Continuando por la pista en dirección al collado de Pasaneu

Continuando por la pista en dirección al collado de Pasaneu

En esta pista nos encontramos un cruce que ya habíamos visto en otra ocasión cuando ascendimos a la Braña de Los Tejos desde Santa María de Lebeña.

Cruce a Santa María de Lebeña

Cruce a Santa María de Lebeña

Después de unos minutos llegamos al collado de Pasaneu, que junto con el anterior collado de Taruey, eran lugares de paso de Liébana hacia la costa, antes de la construcción en el siglo XIX de la carretera del desfiladero de  La Hermida.

En collado de Pasaneu

Charca en collado de Pasaneu

Parece lógico que antes de la construcción de la carretera que circula por el desfiladero de la Hermida, este fuese el paso natural para ir desde la zona de Liébana hacia la costa, ya que desde este punto se tiene una magnífica visión de la costa, en concreto de San Vicente de la Barquera.

La costa desde Collado de Pasaneu

La costa desde Collado de Pasaneu

 Al llegar al collado Pasaneu nos encontramos una señal que nos indicaba el camino a la Braña Los Tejos, la cual no tiene pérdida. Nos quedaba una pequeña pendiente hasta llegar a nuestro destino, así que seguimos el camino y llegamos a la ansiada Braña de Los Tejos.

Vista general de la Braña de Los Tejos

Vista general de la Braña de Los Tejos

Ahora sólo quedaba maravillarnos de este espectáculo arbóreo, empezando por un espectacular acebo con sus frutos rojos que se encontraba junto a la entrada.

Acebo espectacular

Acebo espectacular

Luego me hice la típica foto que me he realizado en las otras dos ocasiones que he visitado la braña de Los Tejos. Se trata de un tejo, creo que milenario por su tamaño, y que es mi árbol favorito, me parece espectacular, así que aquí os lo dejo.

Bajo el grandioso tejo

Bajo el grandioso tejo

Como ya he explicado en otras ocasiones el tejo se puede considerar el árbol sagrado de los cántabros, ya que según los historiadores, las hojas y semillas de este árbol eran utilizadas por los guerreros cántabros para quitarse la vida antes de ser apresados por el ejército romano, ya que estas semillas y hojas son muy venenosas. Continuamos paseando por la braña viendo otros árboles espectaculares que salen de entre las rocas.

Tejo saliendo entre las rocas

Tejo saliendo entre las rocas

La razón de que estos árboles saliesen de entre las rocas parece ser que es debido a que los animales que comían sus semillas expulsaban sus excrementos entres estas rocas o fallecían en sus guaridas y allí brotaban esas semillas. Aquí tenemos otro ejemplo de estos árboles.

Otro tejo saliendo de la roca

Otro tejo saliendo de la roca

El interior del tronco del tejo está hueco. Desde los nódulos de las ramas, una raíz interna desciende por la oquedad hasta llegar al suelo, enraizarse y generar un tronco nuevo, mientras se seca y cae el que lo rodea. Por eso es tan longevo. Por eso el tejo es eterno. Un dicho popular inglés reza así:

  • Las vidas de tres zarzos, la vida de un perro.
  • Las vidas de tres perros, la vida de un caballo.
  • Las vidas de tres caballos, la vida de un hombre.
  • Las vidas de tres hombres, la vida de un águila.
  • Las vidas de tres águilas, la vida de un tejo.
  • La vida de un tejo, la longitud de una era.
  • Siete eras desde la creación hasta el día del juicio.

Aquí se puede observar cómo el tronco del tejo es hueco.

Tejo con tronco hueco

Tejo con tronco hueco

Una vez realizado un paseo por toda la braña viendo los diferentes tejos, así como la mina de blenda que se encuentra en la misma braña y que se conoce con el nombre de mina de Arceón, y de la cuál se obtiene el zinc para hacer el galvanizado de los metales, principalmente del acero, algunos de los senderistas nos hicimos una foto teniendo como fondo los picos de Europa y en concreto el Samelar, el San Carlos o Sagrado Corazón y la Morra de Lechugales.

Foto delante de los Picos de Europa

Foto delante de los Picos de Europa

Además aproveché a realizar una panorámica en la que he reflejado el nombre de las principales cimas de la Cordillera Cantábrica, Bistruey (2.002 m), Curavacas (2.520 m), Peña Prieta (2.539m) y Coriscao (2.534 m) y de los Picos de Europa, Morra de Lechugales (2.437 m), Sagrado Corazón o San Carlos (2.214 m), Samelar (2.229 m) y el cercano Peña Ventosa (1.434 m)

Principales cimas de Picos de Europa

Principales cimas de la Cordillera Cantábrica y de los Picos de Europa

Después de las fotos nos comimos los bocadillos e hicimos un momento de reposo antes de iniciar el camino de vuelta. Teníamos dos posibilidades, regresar por el mismo camino, algo que no nos apetecía, o hacer la circular que teníamos en el segundo GPS, ya que en el principal se nos acabaron las pilas, lo cual significaba hacer caso a algo que no sabíamos cómo sería. Así todo decidimos hacerla circular. Para ello nos dirigimos en dirección a Peña Ventosa por un estrecho sendero.

Sendero de inicio del camino de descenso

Sendero de inicio del camino de descenso

Aquí no había un sendero claramente marcado pero encontrábamos diferentes senderos que íbamos cogiendo y que creíamos, como luego así fue, que nos llevaban al sitio correcto.

Realizando el descenso

Realizando el descenso

Nos dirigíamos a la parte baja de la Sierra de las Cuerres, lugar donde se encuentra la Braña de los Tejos, zona por la que se encuentra el arroyo de los Casares y Lamasón, del cual sólo se podía ver su curso seco sin agua. Para ello tuvimos que descender por un bosque de jóvenes hayas.

Descendiendo por bosque de hayas hacia el arroyo

Descendiendo por bosque de hayas hacia el arroyo

Una vez en la parte inferior, por donde debería estar el arroyo, llegamos a una braña que nos sonaba bastante ya que habíamos pasado cuando ascendimos a la Braña de los Tejos desde Santa María de Lebeña.

Braña en la parte baja y lugar que se pasaría si se sube desde Lebaña

Braña en la parte baja y lugar que se pasaría si se sube desde Lebeña

Ahora iniciaríamos el ascenso hacia un colado que en el IGN lo nombra como collado de Taruey, pero que los usuarios no lo llaman así, es el collado que se encuentra entre Peña Crespa y La Peña. En ese ascenso no encontramos un roble que parecía que estaba seco y lo que sucedía es que su tronco estaba hueco y quemado en su interior y parecía que tenía una portezuela. No pude resistir a acercarme a él y hacerle una foto.

Roble con tronco hueco y quemado

Roble con tronco hueco y quemado

Una vez en ese collado se veía claramente un senderillo que llevaba a otro collado, pero según el track del GPS había que dirigirse en dirección a una zona rocosa, así que esohicimos, pero a medida que avanzábamos y escalábamos por esta zona rocosa el track cambiaba su dirección hacia el collado que se veía desde abajo, así que nos salimos de ese lío de rocas en el que nos estábamos metiendo y llegamos al collado, punto en el que volvimos a coger el track correcto.

En el segundo collado desde el que se veía el Collado de Taruey, el refugio,...

En el segundo collado desde el que se veía el Collado de Taruey, el refugio, y destacando, Cascuerres (1561 m) y sobre todo El Tumbo(1841 m)

Este era el colado que vimos y fotografiamos cuando estuvimos en el collado de Taruey junto a la cabaña, sin saber que tendríamos que pasar por él. Así que para los siguientes que vayan no es necesario meterse en las rocas sino seguir el sencillo y cómodo sendero. Bueno ya estábamos arriba y por el otro lado del collado la vista era espectacular, divisando abajo el pueblo de Salarzón, al que teóricamente teníamos que descender.

El otro lado del collado con Salarzón al fondo, nuestro siguiente destino

El otro lado del collado con Salarzón al fondo, nuestro siguiente destino

Aquí había dos opciones, una bastante peligrosa que era bajar a cañón en dirección al pueblo y la otra seguir pequeños senderos que parecía que bajaban zigzagueando. Por seguridad escogimos esta segunda opción y creemos que fue la más correcta.

Iniciando descenso por senderucos hacia Salarzón

Iniciando descenso por senderucos hacia Salarzón

Detrás nuestro dejábamos la cara sur, totalmente rocosa, de Peña Ventosa.

Cara sur de Peña Ventosa

Cara sur de Peña Ventosa

Nos dirigimos un poco hacia nuestra izquierda evitando un descenso muy vertical siguiendo los senderos que íbamos encontrando, dirigiéndonos a un sendero más marcado que veíamos más abajo y que volvía a dirigirse hacia la derecha.

Caminando hacia sendero inferior

Caminando hacia sendero inferior

Ya parecía que nos acercábamos a una zona más “civilizada” ya que nos encontramos un bebedero para el ganado, lo cual quería decir que por allí había algún camino para llegar al pueblo.

Bebedero para el ganado

Bebedero para el ganado

Seguimos descendiendo hasta que nos encontramos una gran braña después de haber pasado por una zona de maleza y desde la que se podía ver el colado desde el que habíamos comenzado el descenso.

Braña

Braña con collado arriba.

Al final de la braña nos encontramos dos jóvenes reses que estaban tranquilamente al sol.

Res al sol

Joven res al sol

Continuamos caminando por la braña en dirección al bosquecillo que se encontraba hacia nuestra izquierda en búsqueda de una pista.

Caminando por la braña

Caminando por la braña

Una vez que cogimos la pista lo único que tuvimos que hacer fue seguir por la pista sin desviarnos en ningún cruce.

Caminando por la pista

Caminando por la pista

En un momento en la pista encontramos un gran cruce en el cual había un indicador que marcaba hacia Salarzón, o hacia la braña de los Tejos o hacia abajo. Nosotros cogimos el desvío a nuestra derecha haciendo una curva muy cerrada. Si hubiésemos seguido hacia adelante también hubiésemos llegado a otro cruce y hubiésemos enlazado en el camino que íbamos a coger pero más adelante.

Desvío hacia nuestra derecha con curva muy cerrada

Desvío hacia nuestra derecha con curva muy cerrada

Bajamos por la ancha pista en dirección a Salarzón. La pista iba en fuerte descenso y en algunas curvas la pista estaba cubierta de hormigón para que puedan ascender los vehículos.

Curva hormigonada

Curva hormigonada

En otra de las curvas hormigonadas se encontraba el enlace a la otra pista, para en el caso de que no hubiésemos cogido el último desvío.

Cruce en pista al que hubiésemos llegado si no cogemos el desvío

Cruce en pista al que hubiésemos llegado si no cogemos el desvío

Al final de la pista llegamos al pueblo de Salarzón.

Entrando en el pueblo de Salarzón

Entrando en el pueblo de Salarzón

Nada más entrar en el pueblo destacaban dos cosas, en primer lugar una gran casona, que resultaba que era el palacio del conde Cortina. Junto al Palacio existe un antiguo molino que, aunque ya no tiene utilidad alguna, es el único que se conserva de los once que hubo en el valle.

Palacio de Conde Cortina

Palacio de Conde Cortina

Lo segundo que destaca en el pueblo es la Iglesia de San Juan Bautista, edificada en 1819 a expensas del indiano don Vicente Gómez de la Cortina, conde de la Cortina, y de su hermano Pedro, chantre de la catedral de Méjico, este edificio de estilo neoclásico sustituyó al primitivo templo gótico que se encontraba a las afueras del pueblo. El diseño corrió a cargo de un hijo del conde, que vivía en México. En la Iglesia mandaron construir, en la capilla al lado del evangelio, un panteón donde reposan los restos de Joaquín Gómez de la Cortina, primer Marqués de Morante, título concedido por la reina Isabel II en el año 1.849. Allí también reposan los restos embalsamados, y ya muy deteriorados de sus padres, los Condes de la Cortina.

Iglesia de San Juan Bautista

Iglesia de San Juan Bautista

Desde el jardincillo de la iglesia se podía observar el palacio del Conde de la Cortina.

Iglesia y casa-palacio

Iglesia y casa-palacio

Ya nos quedaba poco para llegar a nuestro destino final, San Pedro de Bedoya, para ello nos dirigimos por la carretera hacia el pueblo.

Por la carretera en dirección a san Pedro de Bedoya

Por la carretera en dirección a san Pedro de Bedoya

Después de cinco horas y media de camino y 15 km, llegamos a nuestro destino final, San Pedro de Bedoya, y objetivo cumplido, acceder a la Braña de Los Tejos desde los tres sitios posibles, Santa María de Lebeña, Cicera y San Pedro de Bedoya. El tiempo inmejorable, habíamos salido a -1º C y habíamos llegado a 15º C y la compañía lo mejor de toda la ruta. Espero que este próximo año podamos seguir disfrutando de estas rutas de amigos.

Para ver la imagen en Wikiloc pinchar sobre la imagen.

Ruta en Google Earth

Ruta en Google Earth

Curva altura-tiempo

Curva altura-tiempo

Curva altura-tiempo

 

San Pedro de Bedoya – Braña de los Tejos – Salarzón – San Pedro de Bedoya
Distancia Total Ruta circular de 15 km.
Duración Total El recorrido lo hicimos en cinco horas y media y estaríamos parados una hora aproximadamente.
Dificultad La ruta es moderado, aunque el primer ascenso es bastante durillo.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 865 m. con un desnivel acumulado de 1.244 m.
Tipo de camino Pistas, senderos y campo a través.
Agua potable Encontramos un par de bebederos para el ganado, pero fuentes ninguna.
Época recomendada En cualquier época del año, aunque con nieve sería bastante complicado.
Cartografía y Bibliografía Hoja 56-IV (Tama), a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc

El sábado 03 de diciembre nos juntamos cuatro amigos senderistas para hacer un pequeño recorrido en esta bonita mañana de diciembre. Como era un recorrido sólo de mañana nos decidimos a realizar una ruta por una de las montañas más próximas a la ciudad, es decir por territorio Meracho (Gentilicio de la gente de Miera, Cantabria).

Dentro de este bonita y amplia zona nos decidimos a ascender a una de las cimas más conocidas, Peña Pelada, que aunque alguno de nosotros ya habíamos ascendido a ella en otra ocasión (pinchar aquí para verla), no nos importó repetir, pero esta vez desde otro inicio, la otra vez fue desde Rubalcaba y esta vez sería desde Mirones.

Para ello nos dirigimos al mismo punto desde el que partimos para realizar la ruta de Las Enginzas, es decir el pueblo de Mirones, en concreto aparcamos el coche junto a la Iglesia de San Román.

Iglesia de San Román

Iglesia de San Román

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aqui: (hay que registrarse en Wikiloc)

Allí, nada más cruzar la carretera, encontramos, junto a una casa, una pendiente que se dirige al barrio de La Cantolla, se trata del camino El Carro.

Inicio de la ruta

Inicio de la ruta

Continuamos ascendiendo y llegamos a las primeras casas del barrio de La Cantolla y fuimos callejeando entre las casas buscando el camino correcto. La ruta también se podría empezar desde este barrio y así nos hubiésemos ahorrado esta primera ascensión, aunque en cualquier ruta por esta zona, debido a la geografía del lugar, siempre habrá una fuerte ascensión al inicio. Ya en la Cantolla buscamos el camino para iniciar la ruta y lo encontramos junto a lo que parecía un bebedero.

Camino correcto junto a bebedero

Camino correcto junto a bebedero

Allí nos encontramos un indicador que marcaba el camino hacia el Macizo de Las Enguinzas que según pudimos observar está marcado como un pequeño recorrido, en concreto el PR-S73, pero que sin embargo la vez anterior pudimos observar que no ascendía hasta Las Enguinzas. El inicio de la ruta es el mismo que el que hicimos un par de meses antes, ya que Peña Pelada  es un pico calizo de 700 metros de altura, que se encuentra en la sierra de Las Enguinzas.

El inicio es un poco durillo, ya que nada más comenzar nos encontramos una fuerte pendiente con una pista hormigonada. Como en otras ocasiones que hemos ido por esta zona, nos llamó la atención el Hotel París o La Torre, una construcción muy llamativa que se encuentra sobre una roca. Además pudimos ver la mejora que ha habido en los últimos años, ya que ya habíamos realizado otra ruta por esta zona y habíamos visto esta casa, comentando en ese momento un poco de la historia de este “hotel”.

Hotel París

Hotel París

En este durillo ascenso nos encontramos primeramente un depósito de aguas, el cual dejamos a nuestra mano izquierda. Este le obviamos y continuamos el ascenso.

Primer depósito de aguas

Primer depósito de aguas

Continuamos ascendiendo y a unos cinco minutos de haber pasado por este depósito de aguas nos encontramos un segundo depósito de aguas, pero esta vez a mano derecha.

Segundo depósito de aguas

Segundo depósito de aguas

Justo junto al depósito de aguas tenemos que abandonar la pista hormigonada y coger un camino empedrado, pero un empedrado no natural sino realizado por el hombre colocando grandes piedras para crear este camino. Hay que tener precaución de no pasarse este desvío, el cual no está indicado.

Desvío a la derecha junto a depósito de aguas

Desvío a la derecha junto a depósito de aguas

Este camino nos va a dirigir hacia el Hoyo de la Ballosera. Esta es una calzada de piedra encastrada que no tiene pérdida y que nos va a dirigir por el camino correcto.

Calzada de piedra encastrada

Calzada de piedra encastrada

En este ascenso por este camino empedrado tuvimos que abrir varias alambradas para poder continuar, nada más comenzar nos encontramos una de ellas.

Primera de las alambradas que tendríamos que atravesar

Primera de las alambradas que tendríamos que atravesar

Al poco de pasar esta primera de la múltiples alambradas que tendremos que atravesar a lo largo del camino nos encontramos una magnífica vista del Porracolina, todavía con unas raspas de nieve, que destacaba entre los rayos de sol.

Porracolina entre los rayos de sol

Porracolina entre los rayos de sol

Nos dejamos llevar por el camino embaldosado en dirección a la parte más alta de este primer tramo y casi antes de llegar nos encontramos la segunda alambrada a atravesar.

Segunda alambrada a atravesar

Segunda alambrada a atravesar

Ya en la parte superior de este primer tramo nos encontramos en la entrada del Hoyo de La Ballosera. En este punto se podía ver la inmensidad del hoyo así como el camino que nos iba a dirigir hasta el siguiente collado, el cual estaba en el otro extremo del gran Hoyo.

Entrada al Hoyo de La Ballosera

Entrada al Hoyo de La Ballosera

 Sin dejar de seguir el camino embaldosado nos dirigimos hacia el interior del hoyo, pero no bajando hasta el fondo, donde se puede observar una de las múltiples cabañas que hay en el hoyo, sino siguiendo este camino a media altura del hoyo.

Entrando en el hoyo de La Ballosera

Entrando en el hoyo de La Ballosera

En principio hacemos un pequeño descenso por este camino y luego otro ligero ascenso procurando no abandonar en ningún momento dicho camino, el cual en algunos momentos se pierde entre la hierba.

Ascendiendo y descendiendo por el borde del Hoyo

Ascendiendo y descendiendo por el borde del Hoyo

Después de un ligero ascenso, sí que tenemos una magnífica vista del Porracolina, pero esta vez sin los molestos rayos de sol para poder hacer una instantánea de su cima todavía nevada.

Porracolina al fondo

Porracolina al fondo

Ya nos estábamos adentrando en el hoyo y pudimos ver la primera de las múltiples cabañas que se encontraban en este hoyo, lo cual indicaba que era un lugar en el que hace años había varios ganaderos que subían a pastar a sus famosas vacas pasiegas, algunas de las cuales pudimos ver por esta zona.

Primera de las cabañas

Primera de las cabañas

En esta cabaña nos llamaron la atención unos cuántos detalles. El primero de ellos era la pequeña altura que tenía la puerta por la que tendría que entrar el ganado, el segundo era el entramado del suelo de la zona vividora, era un entramado de varas de avellano cubierto de hierba seca, todo ello con la intención de que el ganado suministrara el calor suficiente a la zona vividora, y por último un bebedero tallado en la piedra que se encontraba junto a la entrada.

Bebedero labrado en la piedra

Bebedero labrado en la piedra

Continuamos caminando por el bien indicado camino y pudimos ver varias cabañas más, las cuales parecía que estaban bastante abandonadas ya que a la mayoría de ellas se les había caído parte del tejado, en algunos casos formados por grandes lascas de pizarra y otras, ya más modernas, por tejas de barro.

Otras cabañas

Otras cabañas

Ya estábamos llegando al extremo opuesto del Hoyo, donde se podía ver un claro collado al que teníamos que llegar.

Collado al que debíamos llegar

Collado al que debíamos llegar

Ya en este collado pudimos echar una vista atrás y ver todo el camino que habíamos realizado por el hoyo, así como el lugar en el que empezamos el recorrido por este hoyo de La Ballosera.

Hoyo de La Ballosera desde el otro lado

Hoyo de La Ballosera desde el otro lado

Una vez que llegamos a este collado vimos cómo el paisaje cambiaba un poco, estábamos en una zona totalmente kárstica, con grandes piedras que sobresalían del terreno.

Zona kñarstica

Zona kñarstica

Desde aquí teníamos que dirigirnos hasta el siguiente collado y para eso nos teníamos que introducir en otro nuevo hoyo, pero este mucho más pequeño que el anterior. Estábamos en la zona de El Codadillo y entre las rocas pudimos ver una cabaña que nos llamó la atención, lo primero porque estaba entre las piedras.

Cabaña entre las rocas kársticas

Cabaña entre las rocas kársticas

Segundo porque había una especie de braña que no parecía natural, ya que parecía que alguien había quitado las piedras para dejar una zona para pasto del ganado. Es más se podían ver montículos no naturales de piedras.

Extraños almacenamientos de rocas

Extraños almacenamientos de rocas

Como nos llamó bastante la atención nos alejamos un poco del camino y nos acercamos a la cabaña. Pudimos ver cómo el tejado estaba totalmente derruido, lo cual daba a entender que estaba abandonada y además tenía una extraña construcción pegada a ella.

Construcción junto a cabaña

Construcción junto a cabaña

También pudimos ver junto a ella un gran alambique para la recogida de agua.

Alambique para la recogida de agua

Alambique para la recogida de agua

Regresamos al camino principal y nos dirigimos al próximo collado, desde el cual se tenía una vista de todo el Miera hasta su desembocadura entre Pedreña y Somo. A nuestros pies se encontraba Rubalcaba y Liérganes, en donde destacaban las famosas “Tetas de Liérganes”. También se podía ver Peña Cabarga, Santander, Solares, la bahía,…

Vista desde el Collado

Vista desde el Collado con Tetas de Liérganes en primer lugar

Una vez en este collado nos dirigiremos hacia nuestra izquierda. En el camino de regreso tendremos que volver hasta este punto. Perdimos un poco de altura para ir paralelos al muro que podremos observar. Nos dirigiremos hacia un eucaliptal que hay después de una cabaña.

Lugar hacia el que nos tenemos que dirigir

Lugar hacia el que nos tenemos que dirigir

En este recorrido hacia el eucaliptal tendremos que atravesar un par de alambradas, y esta vez no hay portilla sino que tuvimos que buscar la zona más cómoda para superarla. Una vez que hemos superado la mitad del eucaliptal giramos para ascender al collado de nuestra izquierda.

Collado al que debemos de ascender

Collado al que debemos de ascender

Una vez en el collado pudimos ver el camino que habíamos elegido en la otra ocasión que habíamos ascendido a Peña Pelada, pasando por una estrecha garganta. El terreno se había complicado bastante por la cantidad de rocas que había, siendo las más peligrosas las que estaban cubiertas por las hierbas, las cuales hicieron que tuviésemos un par de incidentes que nos dañaron nuestras pantorrilas.

Zona Kárstica con Porras de Mortillano al fondo

Zona Kárstica con Porras de Mortillano al fondo

Continuamos por lo que parecía un sendero y que se dirigía a una cima, la cual pensábamos que ya era Peña Pelada pero que no era así, sino que se trataba de una precima.

Ascendiendo a la primera cima entre las rocas

Ascendiendo a la primera cima entre las rocas

Una vez en esta primera cima pudimos ver como no se trataba de Peña Pelada, sino que justo delante nuestro se encontraba nuestro destino. El camino hasta ella era totalmente empedrado, razón por la que no había traído a mi perro Otto, ya que es una zona bastante peligrosa para él. Es una zona en la que es muy fácil torcerse un tobillo o darse un golpe con una de las múltiples rocas, de hay la importancia de llevar un buen calzado. No es una zona recomendada para ir en playeras de montaña sino para unas robustas botas.

Vista de Peña Pelada desde la precima

Vista de Peña Pelada desde la precima

Después de dos horas y veinte de camino y casi cinco kilómetros y medio de ascensión llegamos a la cima de Peña Pelada (679 m) y lo primero que vimos fue el buzón indicando que habíamos llegado a la cima.

Buzón en Peña Pelada

Buzón en Peña Pelada

Poco a poco fueron legando todos los senderistas

Senderista llegando a la cima

Senderista llegando a la cima

Las vistas desde la cima era espectacular, sobre todo se podía ver las Porras de Mortillano, el Porracolina, El Picón del Fraile

Porras de Mortillano, Porracolina y Picón del Fraile

Porras de Mortillano, Porracolina y Picón del Fraile desde Peña Pelada

Lógicamente aproveche para hacer una panorámica de 360º desde la cima, la cual se puede ver si se pincha en la siguiente imagen.

panoramica

 También nos hicimos un par de selfies, uno con fondo de la bahía de Santander y otro con fondo de los Picos de Europa, Peña Sagra y Zona de Campoo.

Selfie con Picos de Europa y Peña Sagra al fondo

Selfie con Picos de Europa y Peña Sagra al fondo

Después de disfrutar de las vistas y de un pequeño aperitivo iniciamos el camino de descenso, el cual realizamos por el mismo sitio que habíamos utilizado en el ascenso. En este primer tramo pudimos ver un par de simas que en el ascenso no habíamos visto.

Sima en el descenso

Sima en el descenso

Una vez en último collado que habíamos ascendido, lo primero que hicimos fue dirigirnos hacia el eucaliptal para seguir el muro que había junto a la cabaña.

Dirigiéndonos hacia el eucaliptal

Bajando hacia el eucaliptal

Una vez que llegamos al collado donde nos desviamos a la izquierda, el camino era sencillo, teníamos que ir por la parte inferior de Peña Anconera, yendo paralelos a un muro de separación de fincas.

Caminando junto a muro

Caminando junto a muro

Pasamos junto a un par de cabañas que se encontraban a las faldas de Peña Anconera, en la zona del Rellano.

Cabañas en las faldas de Peña Asorena

Cabañas en las faldas de Peña Anconera

Aquí no había un sendero bien marcado y lo único que hacíamos era seguir las zonas con hierba pisada y que parecían asemejarse a un mal marcado sendero. En el camino tuvimos que librar una alambrada la cual unos pasaron por arriba y otro por abajo.

Librando el paso de una alambrada

Librando el paso de una alambrada

Continuamos caminando dejando a nuestra derecha un gran muro de piedra de peña Anconera, la cual parece ser que es una zona para la práctica de la escalada.

Muro de piedra en Peña Anconera

Muro de piedra en Peña Anconera

Íbamos caminando buscando el camino más cómodo, unas veces cerca de la pared de piedra, otras cerca de un muro de piedra de separación de fincas, otras entre zonas de avellanos y en uno de esos tramos aproveché para hacer una maja foto a uno de los senderistas.

Rama en mitad del camino

Rama en mitad del camino

Después ir buscando diferentes senderos pudimos ver una pista que se dirigía en el mismo sentido que nosotros así que nos dirigimos hacia ella ya que sería más cómodo caminar por ella que entre las piedras.

Pista hacia la que nos dirigimos

Pista hacia la que nos dirigimos

Después de realizar un pequeño descenso entre la maleza llegamos a la pista, la cual parecía que se dirigía hacia una cabaña.

Ya en la pista

Ya en la pista

Llegamos al final de la pista y nos encontramos una cabaña y ya no podíamos avanzar por ella.

Final de la pista a una cabaña

Final de la pista a una cabaña

Así que cogimos un desvío a mano derecha junto a un gran árbol.

Desvío a la derecha junto a gran árbol

Desvío a la derecha junto a gran árbol

Aquí seguimos un sendero junto a un muro, pero estaba bastante complicado caminar por él, ya que estaba cubierto por maleza. Fuimos buscando las zonas más cómodas, intentando librarnos de la zona de helechos secos, espinos,… los cuales dificultaban mucho el camino. El sendero nos llegó a una nueva zona muy rocosa la cual parecía que se dirigía a una zona inaccesible, eran la ladera de Peña Berzosa, así que antes de llegar a esta zona, la cual investigamos un poco, nos dirigimos pendiente abajo hacia una nueva pista.

Bajando hacia la pista

Bajando hacia la pista

Una vez en la pista la comenzamos a seguir durante unos pocos metros.

Caminando por la pista

Caminando por la pista

Hasta que esta se cruzó con una pequeña carretera, la cual cogimos hacia nuestra derecha, dirigiéndonos hacia el barrio de Mortesante. Ya en este barrio pudimos ver dónde nos habría llevado el sendero empedrado que abandonamos un poco antes de coger la carretera, hacia Peña Berzosa, zona donde se puede apreciar alguna zona de escalada.

Barrio de Mortesante a las faldas de Peña Berzosa

Barrio de Mortesante a las faldas de Peña Berzosa

Una vez en este barrio el camino ya es muy fácil, lo único que tuvimos que hacer es seguir la carretera que baja desde este barrio a la carretera principal.

Llegando por carretera a la carretera principal.

Llegando por carretera a la carretera principal.

Ahora ya sólo nos quedaba ir circulando por la carretera principal, eso sí, con mucha precaución ya que es muy estrecha y los coches pasan bastante rápido, durante aproximadamente un kilómetro. Esta carretera circula paralela al río Miera.

Río Miera a la orilla de la carretera

Río Miera a la orilla de la carretera

 Después de una pequeña caminata de un kilómetro llegamos de nuevo a nuestro punto de partida en Mirones, donde teníamos aparcado el coche.

Llegando de nuevo a Mirones

Llegando de nuevo a Mirones

Para ver la imagen en Wikiloc pinchar sobre la imagen.

Ruta en Google Earth

Ruta en Google Earth

Curva altura-tiempo

Curva altura-tiempo

Curva altura-tiempo

Mirones – Peña Pelada – Barrio de Mortesante – Mirones
Distancia Total Ruta circular de 11,5 km.
Duración Total El recorrido lo hicimos en cuatro horas y tres cuartos y estaríamos parados en la cima unos 30 minutos.
Dificultad La ruta es bastante sencilla, salvo los desniveles iniciales.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 500 m. con un desnivel acumulado de 920 m.
Tipo de camino Pistas, senderos, caminos empedrados y campo a través. Terreno muy kárstico que dificulta el andar.
Agua potable No encontramos ninguna fuente, sólo el agua del río Miera, pero ya era al final del recorrido.
Época recomendada En cualquier época que no haya nieve, ya que el terreno es muy kárstico y por tanto habría rocas bajo la nieve.
Cartografía y Bibliografía Hoja 59, a escala 1:50.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc
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