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El sábado 26 de noviembre nos juntamos cuatro amigos senderistas para hacer una ruta por las montañas de Cantabria. la intención era hacer una ruta sencilla en la que no hubiese mucha pendiente, ya que uno de nosotros acababa de salir de una lesión de tobillo y quería probarse. Al final la prueba salió perfecta y aguanto el recorrido perfectamente. para ello nos dirigimos al pueblo de Viaña en Cabuérniga, no al Viaña de La Vega de Pas.

Bebedero en pueblo de Viaña

La verdad que nos costó bastante encontrar aparcamiento ya que antes se podía aparcar junto al bebedero, pero ahora lo han prohibido ya que lo utilizan para beber el ganado y entonces peligra la integridad de los vehículos. Aparcamos a pocos metros del bebedero.

Ya habíamos realizado varias rutas por esta zona, primero una que hicimos desde Renedo de Cabuérniga a Viaña (enlace a dicha ruta) y luego hicimos en varias ocasiones las cascadas de Viaña (enlace a una de esas rutas), en una de esas, la que está reflejada en el último enlace, pasamos por zonas que repetiríamos en el día de hoy.

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí:(hay que registrarse en Wikiloc)

En el siguiente vídeo podemos ver a vista de pájaro la ruta realizada con algunas fotografías del recorrido.

Para ver una breve crónica de la ruta y el vídeo de la ruta pinchar aquí

Para comenzar a caminar nos dirigimos por una calle que deja la iglesia y una bolera a la izquierda. Es una calle estrecha, que circula junto a las huertas y las portillas de algunas casas. Una vez fuera del núcleo del pueblo hay que girarse a la derecha, para continuar por una cómoda pista por la que en poco tiempo se llega al arroyo de Viaña. Por esta pista llegamos hasta una cabaña, que debió ser un antiguo molino.

Molino junto a la pista

Para cruzar este arroyo hay dos caminos, uno que es por una zona hormigonada en mitad del arroyo, y el otro por un puente que se encuentra a la izquierda del molino. Nosotros elegimos esta última ya que en la otra había bastante agua. Justo junto al puente hay un centenario castaño que ya está en bastantes malas condiciones.

Puente sobre el arroyo Viaña

Al poco de cruzar el puente, siguiendo por la pista principal que va paralelo al arroyo nos encontramos un desvío a mano izquierda, el cual vamos a coger para iniciar un ligero ascenso.

Desvío de la pista principal a mano izquierda

Ahora nos vamos a encontrar un montón de desvíos en la pista principal, pero lo que tenemos que hacer es coger aquellas pistas que vayan en la dirección que a nosotros nos interesan, ya que al final estas pistas se vuelven a juntar un poco más adelante. Caminamos por una cambera en la que hay algunos robles, estamos en la zona de El Arnicio Verdual.

Caminando por cambera de El Arnicio Verdual

Seguimos caminando por esta cambera en la que se oye de fondo el rumor del arroyo de Viaña, ya que circulamos paralelo a él, pero en ascenso hacia nuestro destino inmediato. La vista en mitad del robledal es espectacular.

Caminando por el robledal

La verdad que el camino no está muy claro, ya que al estar lleno de desvíos no tenemos muy claro qué camino seguir, así que nos dejamos llevar por nuestro instinto, y el track que llevábamos en el GPS y seguimos en ligero ascenso, alternando zonas llanas y zonas de ascenso. Al poco rato llegamos a una zona en la que había unos muros de piedra que debían pertenecer a las antiguas tapias de los prados.

Zona con antiguas tapias de prados.

Al cabo de unos cincuenta minutos de haber iniciado la ruta se empieza a salir del bosque y se camina hacia una ladera de brezo y pasto.

Saliendo del bosque

La pista se encuentra empedrada en algunos tramos y cruza las aguas de la Canal del Pernal Jarmoso o Canal del Tronquillo. En este punto, echando una vista atrás podemos distinguir claramente la Sierra de Peña Sagra, en la que destaca el Cornón.

Al fondo Peña Sagra con el Cornón en su punto más alto

Cruzamos la canal y encaramos hacia la ladera opuesta. Al llegar a una curva nos podemos asomar sobre el lugar de Vocedrón, donde se puede ver una llana pradería con algunos invernales. En este punto miramos hacia atrás y contemplamos la pista que tenemos que seguir en sentido ascendente y que se dirige hacia nuestra primera cima de la caminata, se trata del Alto de la Jorcá o del Pernal Jarmoso.

Iniciando el ascenso hacia el Pernal Jarmoso

Panorámica desde el Alto de la Jorcá o del Pernal Jarmoso.

Panorámica desde el Pernal Jarmoso

En una hora y veinte minutos ya nos encontrábamos en la cima y llegábamos a la Braña de Cabezón, situada en las cumbres que dan vista al valle de Ucieda.

Caballo en la Braña de Cabezón

En esta braña se puede contemplar al fondo las cimas de las montañas que se encuentran al sur de la bahía de Santander. También desde este punto se pueden ver las cimas de la parte norte de la Herradura de Campoo, es decir la Sierra del Cordel, con el Ligüardi, el Crodel, el Iján, , el Cueto la Horcada, el Bóveda y el Cornón.

Al fondo la Sierra del Cordel

Para continuar , empezamos a caminar por la divisoria Viaña-Ucieda hacia la derecha en dirección este. Con pequeños altibajos pasaremos por la Braña del Medio, donde nos encontramos un magnífico rebaños de vacas tudancas que pastaban tranquilamente en estos parajes.

Tudancas en Braña de Medio

Incluso una de estas se dejó hacer un primer plano en el que destacan sus largos y afilados cuernos, que se asemejan mucho a las astas de los toros de lidia.

Germoso ejemplar de vaca tudanca

Desde este camino que fuimos cresteando se podía ver el curso del arroyo de Viaña que seguimos en la otra ocasión en la que hicimos las cascadas del río Viaña. Se puede ver cómo estaba bordeado por árboles que impedían ver el arroyo.

Curso del arroyo de Viaña

Al poco rato de ir por esta divisoria y subir al Alto de Piedrafiesta, llegamos a la braña de Pandiuco, que cuenta con una cabaña a un lado.

Braña de Pandiuco

Ahora nos quedaba una ligera subida hasta el Alto de Leonzón, para luego bajar a la braña del mismo nombre donde nos encontramos en primer lugar una gran pista que viene desde Ucieda y un recinto para el ganado.

Pista en braña de Leonzón y cerrado para el ganado

Antes de coger la pista pasamos junto al recinto que utilizan los ganaderos para encerrar el ganado y posteriormente hacerles algún tratamiento vacunarlo, cargarlo a los camiones,… También junto a este cerrado se encontraba un gran depósito de agua, que se llenaba con el agua que bajaba de las cimas colindantes.

Recinto y depósito de agua en braña de Leonzón

Ahora cogemos la pista que se sube desde Ucieda, y por la que se podría ir hasta Bárcena Mayor, pasando por la Ermita del Moral y nos dirigimos hacia la derecha. Junto a la pista nos encontramos un bebedero para el ganado.

Bebedero junto a la pista

Caminaos por esta bien conservada pista en dirección al Alto de Roiz y el Tordías, los cuales dejamos a nuestra izquierda.

Caminando por la pista

Nos encontrábamos en la cabecera del Valle de Viaña y en este punto se podía ver la zona en la que se iniciaba el arroyo de Viaña y que un poco más adelante formaría el Pozo del Infierno. Justo en este punto nos sorprendieron un magnífico rebaño de venados que se encontraban reposando en un pequeño acebal. Estuvimos contemplándolos durante un buen rato, viendo cómo se dirigían hacia zonas más escarpadas. Esta es la zona por la que ascendimos cuando hicimos esta ruta pero por el curso del río.

Venados en la cabecera del río Viaña

Justo al llegar a una curva muy pronunciada nos desviamos a mano derecha, abandonando la pista y nos dejamos en un suave descenso hacia Brañamayor, en la cual ya habíamos estado en otra ocasión.

Dirigiéndonos a Brañamayor

Una vez que salimos de Brañamayor nos dirigimos en ligero ascenso hacia Cueto Porciles desde el que se tiene una buena vista de las montañas de Campoo, la Sierra de Peña Sagra y de Picos de Europa.

Llegando a cueto Porciles con Campoo, Peña Sagra y Picos de Europa al fondo

Ahora vamos caminando con el Valle de Viaña a nuestra derecha y el de la Canal de Guzmeana a la izquierda. Ahora nos espera un sinfín de subidas y bajadas por las cumbres, aunque no es preciso coronarlas todas, al tener poco desnivel merece la pena. En esta zona de la Sierra de Bárcena Mayor vamos encontrando constantes brañas, unas pequeñas y otras más grande. En la foto una antes de llegar a al Cotero de Mazarredonda.

Braña antes del Cotero de Mazarredonda

Vista panorámica desde el Cotero de Mazarredonda.

Panorámica desde Cotero de Mazarredonda

Continuamos cresteando con constantes subidas y bajadas y disfrutando de las maravillosas vistas que teníamos a nuestro alrededor.

Caminando por el sendero

Otra de las brañas que nos encontramos en el camino, con las espectaculares montañas al fondo.

Otra de las múltiples brañas

En una de esas brañas nos encontramos un círculo de lo que debía haber sido un cerrado de piedra para el ganado.

Antiguo cerrado de piedra en mitad de una braña

Lo último que nos quedaba de caminar por esta divisoria era dirigirnos hacia la ladera del Alto de la Silla, el cual dejamos a nuestra izquierda y nos adentramos en Braña Zarzamorosa, en la cual se encontraban pastando un rebaño de hermosos caballos.

Caballos pastando en Braña Zarzamorosa

Una vez atravesada la braña de Zarzamorosa, a los pies del Alto de la Silla, cogemos una ancha pista que nos bajará hasta el pueblo de Viaña.

Pista hacia Viaña

En un tramo de esta pista encontramos otro bebedero para el ganado, en el que puedes aprovechar para refrescarte un poco, ya que el agua estaba cristalina.

Bebedero para el ganado

Ahora el camino es muy sencillo, sólo hay que ir en constante descenso por la pista en dirección al pueblo. En esta bajada podemos disfrutar de los colores del bosque en este otoño-invierno que tenemos a nuestro alrededor.

Colores del bosque en otoño-invierno

Cuando bajábamos por esta pista nos llamó la atención una enorme humareda que salía de un punto junto a la pista. Parecía que se trataba de una quema de poda debidamente controlada, aunque a nosotros nos pareció un poco peligrosa, ya que estaba totalmente rodeada de vegetación.

Humareda de una quema de poda junto a la pista

Esa humareda fue cubriendo el valle y parecía que había niebla, pero no, era el denso humo que salía de esta hoguera. Una vez pasada esta quema nos encontramos un viejo ejemplar de lo que debió ser un castaña centenario.

Castaño centenario al borde de la pista

Ya estábamos llegando al final del recorrido y pudimos divisar una vista del pueblo entre los árboles.

Viaña al fondo

Después de algo más de cinco horas y 18 km de caminata llegamos a nuestro destino final, donde iniciamos la ruta en el pueblo de Viaña.

Llegando a Viaña

La llegada al pueblo fue justamente por la dirección contraria por donde la habíamos iniciado, es decir que llegamos por la zona alta del pueblo. En esta ocasión, como algunos de los senderistas tenían prisa para llegar a casa, ya que tenían comidas familiares, no pudimos parar a tomar un refrigerio e inmediatamente iniciamos el camino hacia Santander.

Para ver la ruta en Wikiloc pinchar sobre la imagen.

Ruta en Google Earth

 

Curva de altura en función del tiempo de marcha.

Curva altura-tiempo

 

Ruta circular por las brañas altas de Viaña
Distancia Total Ruta circular de 18,33 km.
Duración Total El recorrido lo hicimos en cinco horas y doce minutos minutos, y estaríamos parados aproximadamente media hora.
Dificultad La ruta es de nivel moderado, pero nada más por la longitud, ya que no tiene mucho desnivel.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 580 m. con un desnivel acumulado de unos 850 m.
Tipo de camino Todo el camino fue pistas, camberas, senderos y campo a través.
Agua potable Encontramos varios bebederos para el ganado en el recorrido.
Época recomendada Recomendable en cualquier época del año.
Cartografía y Bibliografía Hoja 57-IV (Valle) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc

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El sábado 11 de junio nos juntamos tres amigos senderistas para hacer una ruta por la zona de Iguña. El tiempo que daban para ese día no era muy malo, aunque al final sí que lo fue, tuvimos de todo, niebla cerrada, lluvia torrencial, lluvia ligera, rayos, truenos y vegetación de helechos muy cerrada que hizo que fuésemos todo el rato calados, menos mal que no hacía mucho frío.

Para ello nos dirigimos hacia el pueblo de Los Llares, perteneciente al municipio de Arenas de Iguña, lugar en el que ya habíamos iniciado en otra ocasión una ruta. Nos dirigimos hacia el final del pueblo por la carretera que lo atraviesa, hasta que llegamos a una zona recreativa con columpios y mesas para comer. Si siguiésemos por la carretera llegaríamos a la Braña de Brenes, donde en otra ocasión iniciamos otra ruta.

Área recreativa donde aparcamos e iniciamos la ruta

En esa zona recreativa aparcamos el coche y nos preparamos para iniciar la ruta, la cual pensábamos que iba a ser muy sencilla y no muy dura. Justo en esta zona había un cartel indicador con 10 de rutas que recorren el municipio de Arenas de Iguña. Nosotros teníamos la intención de hacer una que no estaba marcada como tal, pero que combinaba varias de ellas, la nº 6: «Camino viejo del Moral», la nº 7: «Cuchio – Moral» y la nº 9: «San Vicente de León – Obios», más un tramo sin marcar como ruta.

Cartel con rutas del municipio de Arenas de Iguña

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

En el siguiente vídeo podemos ver a vista de pájaro la ruta realizada con algunas fotografías del recorrido.

Comenzamos a caminar por la pista que atraviesa el área recreativa y llegamos a un cruce en el que había un puente y unos carteles indicadores que nos dirigían hacia el PR-S 110 (Camino viejo de los Llares al Moral), así como la ruta 6 y 7. Así que nosotros seguimos los indicadores dejando el puente a nuestra izquierda,

Abandonamos la pista y nos dirigimos hacia la derecha siguiendo indicadores

La pista que atraviesa el puente se dirige hacia la zona recreativa del Vaho, mucho más grande que desde la que iniciamos la ruta y donde comenzamos una ruta en otra ocasión. Seguimos por este sendero el cual estaba cubierto por hierba pero que era fácilmente seguible.

Sendero paralelo al río

Caminando por este sendero llegamos a un pequeño cruce en el que había una marca que nos dirigía hacia el PR-S 110, el cual no teníamos muy claro si teníamos que seguir, pero lo seguimos, ya que en principio el primer tramo de nuestra ruta era el camino viejo al Moral.

Siguiendo los indicadores hacia el PR-S 110

Al poco rato llegamos a otro cruce en el que encontramos otros carteles indicadores, uno que marcaba la ruta nº 6 y que nosotros no íbamos a seguir y otro que nos dirigía hacia la nº 7 y que sí seguiríamos.

Cruce con dos rutas, la nº 6 y la nº 7, la cual seguiríamos.

Estábamos en el Cuchío (Cuchillo), ya que era donde se iniciaba la ruta nº 7, entre el Cuchío y el Moral. Así que comenzamos a seguir esta ruta, abandonando la nº 6, del camino viejo al Moral. Lo primero que hicimos fue atravesar un renovado puente, ya que habíamos visto fotos de años atrás, en las que este puente estaba bastante dañado, y que servía para cruzar el río Los Llares o Valdeiguña.

Puente sobre el río Los Llares o Valdeiguña

Nada más cruzar el puente salimos de la zona cubierta por arbolado bajo y salimos a una zona más despejada de árboles, pero cubierta totalmente de helechos, los cuales se habían comido totalmente el sendero a seguir. Comenzamos a seguir ese sendero cubierto de helechos en dirección ascendente por la divisoria que nos llevaría a la cima de La Manzana.

Iniciando el ascenso por sendero cubierto de helechos

Aquí comenzó la primera de las dificultades de la ruta, el sendero, que no se veía bien, estaba cubierto de helechos, los cuales estaban mojados y en algunos tramos nos llegaban al pecho, por lo cual toda esa agua nos mojaba pantalones e incluso las camisetas, añadiendo la duda de que nos agarrase alguna de las garrapatas que abundan en los helechales. Además de esta dificultad se añadía otra y era la elevada pendiente que teníamos que salvar, en la que en algunos tramos tuvimos que echar las manos para ayudarnos.

Ascendiendo entre los helechos

La pendiente media era muy fuerte, aproximadamente de un 35% según mis cálculos, pero en algunos tramos era todavía mayor, ya que faltó poco para tener que escalar, menos mal que en algunos tramos más verticales había unas piedras que hacían de escalera. Después de estar ascendiendo durante una media hora por esta dura pendiente teníamos una magnífica vista del Valle de Iguña y del camino que habíamos seguido.

Vistas del Valle de Iguña desde la primera de las cimas

Parecía que ya habíamos llegado a la cima de La Manzana, pero cuando llegabas a lo que parecía que era la cima, te aparecía otra detrás, y luego otra.

Lo que parecía que era al cima final

Esta tampoco era la cima final, salvamos las piedras por la parte derecha y seguimos en ascenso. Este tramo entre la humedad, los helechos, la pendiente y el agua que se nos había colado desde el pantalón hacia el interior del calzado, se nos estaba haciendo bastante duro, aunque ya parecía que llegábamos al final. Pero no, todavía quedaba un pequeño tramo, que esta vez pasaba junto un bonito acebal que ya estaba empezando a cubrirse por la niebla.

Acebal a nuestra derecha en el ascenso a la cima de La Manzana

Después de una hora y cuarenta minutos y sólo 3,7 km, habíamos llegado a la cima de la Manzana (921 m) y lo notamos porque desaparecieron los árboles, desapareció la pendiente, salimos a una zona cubierta de vegetación baja y apareció otro enemigo que se sumó a la marcha durante un buen rato, un montón de pegajosas moscas que no se separaban de ti ni un instante.

Llegando a la cima de la Manzana cubierta de pegajosas moscas

A partir de este punto se nos echaría la niebla encima, la cual nos impidió poder disfrutar de las montañas del entorno y de las vistas del alrededor. Aunque el camino no estaba muy bien marcado y la niebla nos dificultaba el seguirlo, parecía que íbamos por el camino correcto ya que al poco rato nos encontramos una señal del PR-S 110 tirada en el suelo.

Marca tirada en el suelo que nos indicaba que íbamos por el camino correcto

Seguimos caminando por lo que parecía un sendero y que iba por la cresta de la montaña en dirección suroeste hasta que llegamos a una extraña construcción que se encontraba a nuestra derecha, se trataba de un cerrado de piedra de bastante altura con una puerta que estaba tirada.

Extraña construcción en mitad del monte

Una vez dentro ya vimos que se trataba de un cerrado con panales de miel en su interior. En principio el cerrado es para impedir que animales salvajes, principalmente osos, se adentren en su interior y destruyan los panales para comerse la miel.

Panales en el interior del cerrado

En concreto, una vez que llegué a casa descubrí en este enlace  que se trataba del «Colmenar antiguo en los cerros y bosques primitivos de Cacedío y La Manzana», en recuerdo de Arsenio Ruiz Fernández.

Placa del colmenar

El colmenar estaba formado por una serie de dujos al resguardo de una pared, generalmente orientada al sur y que les servís de protección. Los dujos son las colmenas tradicionales que se construían antiguamente aprovechando los troncos huecos de los árboles que se encontraban por el monte, aunque si estos escaseaban, se cortaban y se vaciaban los troncos manualmente.

Uno de los dujos del colmenar

Las medidas óptimas de los dujos venían a ser de unos cincuenta centímetros de diámetro y entre setenta y cien de alto. Se buscaba que el tronco estuviera en buen estado y las paredes con un grosor de cuatro a seis centímetros, para que no se abrieran y pudieran aislar del frío a las abejas. A media altura se hacía «la piquera». La piquera es una abertura, en forma de agujeros o de ranura, que sirve de puerta de entrada y salida para las abejas. Por dentro se colocan una o dos cruces para que las abejas puedan sujetar los paneles. Los huecos o fisuras se sellaban con boñiga de las vacas o con arcilla para proteger el interior contra el frío y el agua. Para aislar la humedad del suelo, el dujo se coloca sobre una base de piedra, y la boca superior se tapa con una tabla y sobre ella una laja de piedra que sirve de tejadillo protegiendo de la lluvia, nieve y frío. A veces se corona con tejas y piedras, para evitar que el viento pueda levantar la tapa y dejar el interior a la intemperie.

Nos encontrábamos en la crestera que va de La Manzana hacia la cima del Cacedío. Una vez que visitamos este llamativo colmenar continuamos por la divisoria hacia la siguiente cima, y entre la niebla descubrimos una cabaña – refugio. Se trataba del refugio de Cacedío.

Refugio de Cacedío

Entramos en si interior para ver el estado en el que se encontraba, y aunque era un poco pequeño se encontraba en muy buen estado, y si lo hubiésemos pillado un poco más tarde, cuando nos cogió la lluvia torrencial, nos hubiese servido para protegernos.

Interior del refugio de Cacedío

Después de visitar este refugio seguimos caminando hacia la zona de El Salce, llegando a los pies de Cueto Esquina (1.046 m.) donde se encontraba una señal que indicaba el desvío hacia la ermita del Moral, la cual, en condiciones normales de visibilidad, creo que se vería desde este punto.

Desvío hacia el Moral

Justo al lado de este desvío hacia el Moral se encontraba escondido entre la niebla un bonito rebaño de yeguas con sus potrillos que pastaban tranquilamente.

Yeguas con sus potrillos

Todavía seguíamos en un ligero ascenso y volvimos a tener un bonito acebal cubierto de niebla a nuestra derecha.

Acebal cubierto de niebla

Seguimos caminando por un sendero poco marcado a las faldas del Cueto Esquina donde nos encontramos un bebedero para el ganado, el cual dejamos a nuestra mano derecha.

Bebedero para el ganado

Cuando íbamos caminando por este senderillo nos encontramos a un paisano que se encontraba «perreando» por los montes. Nos explicó que perrear, que no tiene nada que ver con el baile de moda del reggaetón, consistía en soltar a los perros para que sigan el rastro de los jabalíes y entrenarles de cara a la próxima temporada de caza. Nos dijo que ya habían sacado a algún jabalí y que los estaba siguiendo con un sistema de GPS. También le preguntamos si levantaría el tiempo, tal y como nosotros pensábamos, pero nos dijo que no levantaría y que incluso iría a peor. Posteriormente nos encontramos un 4×4 que estaba haciendo lo mismo, y dio la casualidad de que uno de los que iba en este vehículo había sido alumno mío. Continuamos por este sendero hasta que llegamos a una pista ancha, por la que podríamos llegar a la ermita del Moral, o hasta Bárcena Mayor.

Entrando en la pista principal

Ahora sólo nos quedaba seguir la pista si perderla ni un momento y sin coger el desvío que baja hacia Bárcena Mayor, aunque sería difícil encontrar dicho desvío por la intensa niebla.

Pista entre la niebla

También entre la densa niebla tuvimos, de repente, una vista de unas bonitas vacas tudancas que pastaban tranquilamente.

Tudancas entre la niebla

No teníamos muy claro por dónde íbamos, ya que no podíamos tener ninguna referencia externa, no se veían cimas cercanas, pistas cercanas, ni nada de nada, así que cuando llegamos a un punto en el que la pista era atravesada por una línea de AT de 130 kV, la cual partía de la central hidroeléctrica de Torina y pasaría por los saltos del Nansa en Puente Nansa y la central de Urdón en el desfiladero de la Hermida, ya supimos por dónde andábamos.

Pasando bajo línea eléctrica de 130 kV.

Del resto del camino hasta el pico Obios poco tengo que decir, ya que no veíamos nada, la niebla era muy densa y lo único que hacíamos es seguir andando, siguiendo por la pista. Después de estar caminando 5,3 km por esta pista llegamos a un punto en el que la abandonamos, cogiendo otra que se dirigía hacia nuestro desvío, en este caso es la ruta 3 desde Pujayo a Pico Obios, que ya hicimos en otra ocasión, pero hace tantos años que todavía no subía las rutas al blog.

Desvío hacia Pico Obios

Según lo que ponía en el indicador nos quedaban 720 m. hasta la cima, y así fue, al poco tiempo apareció delante nuestro el punto geodésico.

Punto geodésico en Pico Obios

Pero nos extrañaba que no veíamos las grandes antenas que hay en ese puto y en cuanto llegamos al punto geodésico se empezó a ver entre la niebla el edificio de protección contra incendios la antena y los paneles fotovoltaicos para alimentación de esta instalación.

Antenas en Pico Obios

También en este punto había dos indicadores, uno que indicaba el camino hacia Pujayo y otro en el que nos indicaba que estábamos en el Pico Obios (1.222 m.) de esta ruta nº 3 desde Pujayo a Pico Obios. Allí empezó a hacer frío y ponerse peor el tiempo por lo que nos abrigamos y tomamos unos frutos secos antes de hacernos un selfie y reanudar la marcha.

Selfie en Pico Obios

Viendo que el paisano que nos encontramos «perreando», tenía razón con respecto al cambio de tiempo, no nos quedó más remedio que iniciar el descenso lo antes posible, ya que de verdad el tiempo estaba empeorando. En principio encontramos una pista que previsiblemente nos llevaba hacia San Vicente de León, pero como el track del GPS nos indicaba la dirección contraria decidimos seguir el track, campo a través y no seguir nuestro instinto de coger la pista.

Caminando campo a través siguiendo el track en vez de coger la pista

Después de caminar campo a través, siguiendo el track, al final enlazamos con la pista, que posteriormente pudimos comprobar que era la misma que habíamos visto arriba, pero que no nos atrevimos a coger por no estar seguros y no coincidir con nuestro track.

Cogiendo la pista que va hacia Pujayo y San Vicente de León

Seguimos por la pista hasta que encontramos de nuevo unas señales que indicaban que cerca había un desvío, aunque no lo veíamos por la niebla.

Próximos a un cruce

Uno de los indicadores nos decía que la pista principal nos dirigía a nuestro destino en San Vicente de León y el otro se desviaba hacia Pujayo. A los pocos metros llegamos a dicho cruce que bajaba por una pista llena de zig-zag hacia Pujayo.

Desvío hacia Pujayo

Según el último indicador nos quedaban 8,4 km hasta San Vicente de León, todos ellos por una pista en constante descenso, en principio con bastante niebla y que iba por las faldas de la Sierra de la Rasía.

Descendiendo por la pista hacia San Vicente de León

En un momento del descenso de repente desapareció la niebla y pudimos ver una imagen de un monte que nos quedaba a nuestra espalda y que debía ser El Navajos (1.064 m.)

Pista a las faldas de la Sierra de la Rasía con el Navajos en primer lugar

También en una mirada hacia el sur nos pareció ver al fondo la silueta de Pico Jano.

Pico Jano al fondo

También, aprovechando que la niebla estaba un poco más baja y por tanto por donde estábamos se encontraba más despejado aproveché a hacer una fotografía a la Sierra de Peña Sagra y el Cueto Concilla .

Peña Sagra al fondo

En este descenso tuvimos que acelerar bastante el paso, ya que empezaron a caer unas gotas gordas, que amenazaban lluvia torrencial, tal y como sucedió, aunque duró poco tiempo, menos mal, y luego se convirtió en una lluvia fina constante. En ese descenso encontramos un gran depósito de agua, que seguramente serviría para alimentar a algún pueblo y al estar abierto por arriba para servir a los helicópteros en caso de incendio. Este depósito se encontraba a los pies del Monte Corona (943 m.)

Depósito de agua junto a la pista

En ese descenso por la pista nos encontramos un cruce de pistas que indicaba la ruta nº 10: Los Llares – La Serrulda. En un principio pensamos en cogerla, pero cómo desconocíamos a dónde se dirigía decidimos seguir el track que se dirigía hacia San Vicente de león. menos mal que no lo cogimos, ya que no lleva directamente a Los Llares, si no que enlaza con otra ruta, la nº 8: Cuchisecos – Joyancón.

Desvío hacia ruta nº 10, que no cogimos

A los pocos metros nos encontramos un desvío a mano izquierda que tampoco cogimos y que se dirigía hacia una gran explotación ganadera, que contaba con una gran casa y se encontraba en la zona del Berdugal.

Cruce que no cogimos

Poco después cambio la pista, y pasó de ser una con piedra suelta a convertirse en una carretera.

Descendiendo por la carretera

Cuando ya llevábamos caminados casi 22 km, llegamos a un punto en el que nos apareció una imagen que no nos esperábamos. Se trataba de un calvario con tres cruces y que se encontraba justo encima del pueblo de San Vicente de León, en el conocido con el nombre del Campo de la Cruz.

Calvario sobre San Vicente de León

Una vez acabado el recorrido estuve buscando qué era este calvario y encontré una web en la que lo explicaba, este es el enlace. En el año 1953 fue cuando se levantaron estas cruces, en agradecimiento a la labor que habían realizado los padres capuchinos que recalaron en ese pueblo alto de Arenas de Iguña, tras su paso por las misiones. Su labor espiritual y educativa dejó huella en forma de tres grandes cruces que obligaban a llevar la mirada hacia la cumbre. Las inclemencias meteorológicas se impusieron, y con el tiempo las cruces sucumbieron a la naturaleza.

La Asociación Cultural Serruldá se marcó el objetivo de recuperar ese Calvario y con la ayuda de la Junta Vecinal de San Vicente de León y Los Llares han vuelto a poner en pie tres cruces: la principal de 8,40 metros de alta y las otras dos de 6,40 metros.

Por último, antes de iniciar la marcha aprovechamos para hacernos un selfie con el calvario de fondo, aunque para nosotros este último tramo también estaba resultando un calvario, ya que estábamos empapados y seguía lloviendo. Nos tocaba a una cruz a cada uno.

Selfie en el «Calvario»

Seguimos descendiendo hacia el pueblo de San Vicente de León por la carretera.

San Vicente de León

Pero justo antes de llegar al pueblo cogimos un desvío hacia la izquierda, que en principio se dirigía hacia los Llares.

Desvío hacia Los Llares

Nos adentramos por esta pista después de atravesar una portilla, pero la pista se complicó bastante y nos metimos en una zona bastante boscosa, con unos castaños centenarios.

Alguno de los ejemplares de castaños de esta zona

La pista se complicaba bastante llegando a encontrarnos dos o tres momentos en los que la pista se encontraba cortada por unos árboles que la atravesaban.

Unos de los varios árboles que cortaban el sendero

En esas ocasiones nos tuvimos que salir del sendero principal para salvar esos obstáculos. En principio este sendero estaba marcado, pero se complicaba bastante y en un par de ocasiones nos salimos del sendero, metiéndonos en una zona de helechos, alguno de los cuales eran más altos que nosotros. La verdad que el camino estaba muy mal conservado. Después de dar marcha atrás en un par de ocasiones volvimos a encontrar el sendero principal y seguimos descendiendo, pasando por al lado de otro depósito de agua.

Depósito junto a sendero

Seguimos descendiendo hasta que llegamos al río Los Llares o Valdeiguña, pero no había forma de cruzarlo, así que volvimos atrás para encontrar un pequeño sendero que se dirigía a un puente.

Desvío hacia el puente

Al poco de entrar en este desvío llegamos al puente que cruzaba el río y hacia allá nos dirigimos.

Puente sobre el río Los Llares o Valdeiguña

Al poco de cruzar el puente nos metimos entre unas casas y al final llegamos a la carretera que se dirige hacia la zona recreativa.

Llegando a la carretera

Después de 24,25 km y una marcha de 6 horas y 40 minutos concluimos esta dura ruta. Así que lo primero que hicimos fue cambiarnos la empapada ropa y el calzado y ponernos a comer ya que, al estar lloviendo en la ruta, no nos paramos a comer en ella, si no que esperamos al final del recorrido para comer. Una vez que nos cambiamos, comimos y recuperamos fuerzas, nos fuimos en coche a unos de los pueblos del Valle de Iguña a tomar un refresco antes de regresar hacia Santander.

Para ver la ruta en Wikiloc pinchar sobre la imagen.

Curva de altura en función del tiempo de marcha.

Curva altura – tiempo

 

Los Llares – La Manzana – Pico Obios – San Vicente de León – los Llares
Distancia Total Ruta circular de 24,25 km.
Duración Total El recorrido lo hicimos en seis horas y cuarenta minutos, y estaríamos parados aproximadamente media hora.
Dificultad La ruta fue dura, primero por la dura pendiente inicial, la distancia, la niebla y las condiciones meteorológicas.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 978 m. con un desnivel acumulado de unos 1.132 m.
Tipo de camino Todo el camino fue pistas, camberas, senderos y campo a través.
Agua potable No encontramos ninguna fuente, sólo los ríos y arroyos del camino.
Época recomendada Recomendable en cualquier época del año menos en invierno por la nieve y la niebla.
Cartografía y Bibliografía Hoja 58-III (Arenas de Iguña) y 83-I (Molledo) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc
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