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El fin de semana del 19 al 21 de Junio nos fuimos, con un grupo bastante numeroso de amigos a pasar un fin de semana en el bonito pueblo Cántabro de Tresviso. Durante este fin de semana teníamos organizadas una serie de cosas, entre las que no podía faltar una preciosa ruta de senderismo, que al final, se convirtió en alguna más.

Tresviso es conocido por varias cosas, primero por sus famosos quesos de denominación de origen Bejes-Tresviso y en segundo lugar por la impresionante nevada que tuvo que soportar este invierno pasado y lo que hizo que estuviese incomunicado durante bastantes días. Aquí os dejo un vídeo de esos días para que os hagáis una idea de lo impresionante de la nevada y de lo llamativo del pueblo.

Para llegar a Tresviso nos desplazamos desde Santander carretera a Oviedo y al llegar a Unquera nos dirigimos dirección a Panes, Arenas de Cabrales, Poncebos, Sotres y ya desde allí por una estrecha y pindia carretera de montaña hacia Tresviso. La primera imagen de la llegada al pueblo fue impresionante.

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Mar de niebla sobre Tresviso

Comenzamos con el alojamiento de las casi cincuenta personas que componíamos el grupo entre adultos y niños. Unos se alojaron en el único hotel del pueblo, los niños en un pequeño pajar bajo el hotel y otro grupo en el albergue que gestiona el gobierno de Cantabria en este pueblo. La verdad que el albergue dejaba mucho que desear, baños no muy limpios, humedades en las paredes, goteras en la cocina, problemas de luz por la noche, pero bueno al final sirvió para lo que deseábamos, pasar la noche.

Como en la habitación donde me alojé con mi mujer en el albergue no tenía ni contraventanas, ni cortinas, ni persianas, pues a las seis de la mañana ya estaba arriba y como no sabía que hacer me cogí a mi perro Otto y me fui a dar un paseo matutino. Para ello me dirigí hacia el final del pueblo, donde se encuentra el punto final de la ruta que sube desde Urdón a Tresviso y por la que se han realizado ya dos trails. La primera imagen que tuve del día fue muy semejante a la que nos despidió la noche anterior.

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Amanecer sobre Tresviso

Me dirigí por esa pista, donde hay un magnífico mirador, con una mesa y unos bancos, desde la que se veían todas las montañas de los alrededores. Incluso desde este camino se podía ver nuestro objetivo para la ruta que teníamos planeada para realizar unas horas después.

Por donde iríamos un poco más tarde

Por donde iríamos un poco más tarde

Comencé a descender por esa pista que se dirige hacia Urdón, primero, en su comienzo era un paseo muy cómodo, después del mirador ya se convirtió en un sendero empedrado por el que parece mentira que puedan subir corriendo. Al poco de empezar a ir por esta pista me encontré la primera bajada, la cual sólo pensar que luego tenía que subirla, me hizo pensar en darme la vuelta, ya que no tenía mucho tiempo para andar, pero al final me decidí a bajar.

Primera bajada

Primera bajada

Cuando ya estaba casi abajo vi la primera imagen que hizo que mereciese la pena haber madrugado un poco. En mitad del sendero se encontraba una venada que paseaba tranquilamente, hasta que me sintió y se fue corriendo vaguada a bajo hacia los árboles.

Venada en mitad del sendero

Venada en mitad del sendero

Esto me animó a seguir bajando y al caminar por este sendero pude contemplar, justamente en frente, la pista que hace varios años circulamos para hacer una ruta desde Bejes hasta la Caseta de Ándara. Esta ruta coincide en una gran parte de su recorrido con la que haríamos un poco más tarde.

Pista que asciende desde Bejes

Pista que asciende desde Bejes

Después pude ver la segunda imagen que hizo que mereciese la pena hacer este paseo matutino, un hermoso y gran buitre posando para una foto sobre una roca.

Buitre posando para mi

Buitre posando para mi

Continué descendiendo hasta llegar a un punto que se conoce con el nombre de Balcón de Pilatos, desde el que se puede apreciar la dureza del ascenso, y eso que esta es una de las zonas de subida, que según me dijeron un poco más abajo hay otra zona más pindia.

Vista desde el Balcón de Pilatos

Vista desde el Balcón de Pilatos

Una vez en este punto bajé un poco más, hasta los primeros zig-zags y viendo la hora decidí regresar otra vez hacia Tresviso para desayunar. En la subida pude ver el objetivo que un par de senderistas, entre los que lógicamente me encuentro, conseguimos, la Pica del Macondíu.

Macondíu al fondo

Macondíu al fondo

Una vez en Tresviso, fui a desayunar con el resto de los senderistas y después cogimos los coches para dirigirnos al punto de salida. Este punto se encuentra en un aparcamiento junto a la carretera que une Sotres con Tresviso y que se conoce con el nombre del Jito de Escarandi.

Preparándonos en el Jito de Escarandi

Preparándonos en el Jito de Escarandi

Aquí dejamos los coches, pero recomiendo a la gente que aparque en este sitio que tenga la precaución de dejar los coches separados unos de otros y con los espejos retrovisores recogidos, por qué, pues porque las vacas que allí estaban pastando no tienen otro entretenimiento que arrascarse con los espejos retrovisores y pasar entre los coches rozando sus cuernos y rayando los coches. resultado final, dos coches con los espejos de retrovisores rotos y cuatro coches con la pintura rayada.

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

Una de las vacas que se entretuvieron con nuestros coches

Una de las vacas que se entretuvieron con nuestros coches

Una vez preparado todo lo necesario nos pusimos a caminar. Existían dos posibilidades, empezar descendiendo hacia Vao de Lobos, o ascendiendo hacia el Casetón de Ándara. Nos decidimos por la primera opción, para ello cogimos una pista que se encuentra al final del aparcamiento y en al que se inicia un ligero descenso.

Iniciando el descenso

Iniciando el descenso

La pista estaba bastante empedrada, pero era muy cómoda, sobre todo haciéndola en descenso. Nada más comenzar este ligero descenso pasamos junto a uno de los varios invernales que encontramos en el camino. Aquí se inicia un rápido descenso hasta internarse en la parte baja del hayedo de La Corta, y más adelante en el monte de Valdediezma, de alto valor ecológico.

Por el hayedo de Valdediezma

Por el hayedo de Valdediezma

Aquí la ruta no tiene pérdida y es cómoda. Pronto sorprende con encantadores rincones que el camino minero fue conquistando a la dura caliza, que asoma mostrando agudas formas rocosas asomando entre un paisaje kárstico en el que las hayas achaparradas crean un ambiente de cuento de hadas.

Pista junto a zona kárstika

Pista junto a zona kárstika

Se van dejando todos los pequeños ramales y senderos que salen a derecha e izquierda, siguiendo siempre por la arteria principal, que pronto va a dejarse ver en toda su longitud, dando noción de la sabiduría de estos antiguos trazadores de caminos, que realizaron obras como ésta, de una singularidad y desenvoltura fuera de lo normal.

Tomando un refrigerio los bonoruteros

Tomando un refrigerio los bonoruteros

En el fondo del valle, en las pocas zonas de praderas veremos alguna majada como la Cerezal y La Llama.

Invernales de la Llama y del Cerezal

Invernales de la Llama y del Cerezal

Ya casi llegando a la bifurcación del Vao de los Lobos nos encontramos un desvío que se dirigía a la majada del Cerezal y de La Llama. Continuando por la pista nos dirigíamos al cruce entre la pista que sube desde Bejes y por la que veníamos nosotros. Algunos niños en vez de hacer el recorrido por la pista se fueron campo a través.

Campo a través en Vao de Lobos

Campo a través en Vao de Lobos

Ahora comenzó lo que para muchos de los senderistas fue lo más duro de todo el recorrido, el ascenso desde Vao de Lobos hasta la base del Macondíu. La verdad que no era tan duro como ellos decían, pero como no están muy acostumbrados a andar por el monte, se les hizo bastante duro.

Nos adentramos por la pista que se dirigía hacia el hayedo del monte La llama, en el cual se notaba que hacía tiempo había sido arrasado totalmente para el uso en los hornos y que posteriormente había sido repoblado ya que los árboles que hay en este hayedo son bastante jóvenes con sus finos troncos.

Al cabo de media hora de camino salíamos de este hayedo y entramos en una zona de matorrales de enebro que se abrazan a las rocas calizas, dejando ver ahora con más claridad algunas cumbres del macizo; la más evidente es la Pica del Macondíu que se yergue solemne al frente del trayecto.

En la siguiente imagen se puede ver, al fondo, las dos majadas, la del Cerezal y de La Llama que habíamos dejado anteriormente a mano izquierda.

Vista desde la parte superior de la pista

Vista desde la parte superior de la pista

Ya quedaba poco para llegar a la parte superior del recorrido en la base del Macondíu. Desde aquí se veía la pista por la que subían el resto de los senderistas y se podía contemplar parte de la última zona del recorrido.

Pista de ascenso hacia el Macondíu

Pista de ascenso hacia el Macondíu

Una vez en la parte superior paramos a hacer un pequeño descanso. En este punto existen dos posibilidades, la primera de ella, la que tomamos, es bordear la base del Macondíu por su cara norte hasta llegar al Casetón de Ándara, la segunda es la que utilizamos la otra vez ya que el camino que escogimos esta vez estaba totalmente cubierto de nieve.

En cruce en base del Macondíu

En cruce en base del Macondíu

Después de este descanso continuamos por la pista que circula por la cara norte del Macondíu hasta llegar al refugio de Ándara, donde aunque la mayoría de la gente no se lo creía hay un pequeño bar donde pudimos refrescarnos un poco y aunque la bebida no estaba fría, había nieve para enfriarla, así que eso es lo que hicimos. Aquí aprovechamos para comer. Este refugio, enclavado sobre un montículo pedregoso, ocupa el casetón, remodelado de las antiguas instalaciones mineras de la empresa Mazarrasa, y hoy constituye un buen punto para la reposición de fuerzas y el ataque de nuevas rutas. Tiene guarda en verano y algunos fines de semana de primavera, aunque siempre está abierto para recibir a todo aquel que respetuosamente haga uso de sus instalaciones.

Comiendo en Casetón de Ándara

Comiendo en Casetón de Ándara

Una vez que acabamos de comer, los niños bajaron a ver la entrada a la antigua mina de Ándara, en la cual se extraía blenda, la cual luego se transportaba mediante carros de bueyes hacia los puertos de Suances y Santander.

Bajando hacia la mina de Ándara

Bajando hacia la mina de Ándara

Mi amigo Carlos y yo aprovechamos para intentar el ascenso al Macondíu, el cual en la anterior vez que vinimos nos fue imposible por la gran cantidad de nieve y hielo que tenía. Así que nos dirigimos por un senderillo empedrado que se encontraba detrás del Casetón y que se dirigía hacia el Collado de Ándara, para una vez allí iniciar el ascenso al Macondíu siguiendo los hitos que íbamos viendo, y al final nuestra recompensa final, “Estás más cerca del cielo”, según rezaba en el buzón de la cima.

Cima del Macondíu 1.999 m.

Cima del Macondíu 1.999 m.

Desde allí aprovechamos para hacer una panorámica de 360º, y desde la que se podían ver todos los montes de los alrededores. Pinchar en la imagen para ver la panorámica a pantalla completa.

Panorámica desde cima del Macondíu

Panorámica desde cima del Macondíu

También aprovechamos para hacernos uno de los famosos selfies que se hace ahora todo el mundo.

Selfie en cima del Macondíu

Selfie en cima del Macondíu

Una vez que ya descendimos de la cima iniciamos el camino de descenso hacia el aparcamiento por el canal de la Jazuca. Esta pista es bastante cómoda y por la cual pueden subir todoterrenos hasta cerca del Casetón de Ándara.

Pista por el canal de la Jazuca

Pista por el canal de la Jazuca

Desde esta pista se tenía una magnífica vista de la cima del Macondíu, así como del camino que habíamos seguido por su lado norte.

Pica de Macondíu

Pica de Macondíu

Ya estábamos llegando al final de nuestro camino y se podía ver la majada de Jazuca.

Majada de la Jazuca

Majada de la Jazuca

Al final ya pudimos ver los coches aparcados en el Hoyo del Tejo en la zona del Jito de Escarandi.

Aparcamiento en Jito de Escarandi

Aparcamiento en Jito de Escarandi

Una vez en el aparcamiento pudimos ver los destrozos que había hecho el ganado en nuestros coches y después de repararlos aprovechamos para hacer una foto del grupo.

Grupo de senderistas

Grupo de senderistas

Aunque en el último tramo, la subida al Macondíu, se me olvidó coger el GPS, ya que lo dejé en la mochila, el resto del recorrido lo grabe en el GPS y se encuentra subido a Wikiloc. Para ver en Wikiloc pinchar en la imagen.

Ruta en Google Earth

Ruta en Google Earth

Curva altura-distancia.

Curva altura-distancia

Curva altura-distancia

 

Jito Escarandi – Vao de Lobos – Casetón Ándara – Macondíu – Jito de Escarandi 
Distancia Total Ruta circular de 18 km, a lo que hay que añadir los 3 km que tuvimos que hacer para ascender a la pica del Macondíu.
Duración Total El recorrido lo hicimos en aproximadamente 6 horas y media, teniendo en cuenta que estuvimos parados 1 hora en la comida y en descansos.
Dificultad La dificultad fue moderada, sobre tod para gente que no está acostumbrada a andar por el monte
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 800 m. con un desnivel acumulado de 1.250 m.
Tipo de camino Pistas, senderos, camino empedrado.
Agua potable Se encuentran un par de fuentes a lo largo del recorrido aunque es recomendable llevar agua fresca, sobre todo en verano.
Época recomendada Preferiblemente en primavera avanzada y verano. En otra época habrá zonas cubiertas por nieve.
Cartografía y Bibliografía Hoja 56-III y IV a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional. Es recomendable el plano del Macizo central y oriental de los Picos de Europa de la editorial Adrados a escala 1:25.000
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc

Una vez que acabó la ruta nos dirigimos con nuestros coches hacia Tresviso donde aprovechamos para tomar un refresco y ducharnos.

Cuando ya estábamos aseados bajamos al bar donde nos encontramos un grupo de senderistas de Burgos que habían realizado unas rutas, de diferente dificultad, desde Urdón a Tresviso. En una de esas rutas que eligieron, la del canal del agua, al día siguiente hubo un accidente mortal de un senderista que cayó por un precipicio de unos 40 m. Como teníamos que esperar, aproveché, junto a Carlos, para inspeccionar una posible ruta para hacer al día siguiente. La verdad que las vistas eran impresionantes, se veía el Naranjo de Bulnes o Pico Urriello. Pero eso sería al día siguiente.

Pico Urriello o Naranjo de Bulnes

Pico Urriello o Naranjo de Bulnes

Al día siguiente por a primera hora de la mañana, hacia las 06:30 horas, cuatro senderistas nos dispusimos a realizar una pequeña ruta de a un monte cercano. No nos molestamos ni en llevar GPS ni mochila ya que se trataba de ascender a una cima que se encontraba al noroeste de Tresviso y que se veía desde el propio pueblo.

Cima a la que pretendimos llegar

Cima a la que pretendimos llegar

Para ello nos dirigimos hacia la entrada del pueblo, donde encontramos una pista asfaltada a mano derecha la cual cogimos para iniciar la ruta.

Inicio de la pista

Inicio de la pista

Iniciamos el ascenso por esta cómoda, pero pindia pista hasta que se convirtió en una pista muy bien hormigonada

Pista hormigonada

Pista hormigonada

Continuamos el ascenso por esta pista hasta que llegamos al final, lugar al que llegamos el día anterior y desde el que se tenía una perfecta vista de Pico Urriello o el Naranjo de Bulnes.

Vista desde fin de pista

Vista desde fin de pista

Aquí nos dirigimos hacia un sendero que se encontraba a nuestra derecha y que entraba en una finca en la que había una cabaña.

Sendero hacia cabaña

Sendero hacia cabaña

Continuamos por este sendero y desde este punto había una preciosa vista del pueblo de Tresviso, pero esta vez desde arriba.

Tresviso desde arriba

Tresviso desde arriba

Seguimos por este sendero hasta que nos encontramos una tenada para el ganado, la cual dejamos a nuestra izquierda.

Pasando junto a tenada para el ganado

Sendero junto a tenada para el ganado

Aquí ya no había ni pista, ni sendero, ni referencias, así que lo que hicimos fue iniciar el ascenso por una vaguada en dirección a la cima la cual veíamos a nuestra izquierda.

Cima hacia la que nos dirigíamos

Cima hacia la que nos dirigíamos

Una vez que llegamos a la cima, observamos que justo detrás había otra cima más alta, hacia la cual nos dirigimos. Ese resultó ser el punto más alto de todos estos picos y en el había un buzón marcando dicha cima junto con su nombre y altura. Se trataba del cueto de la Cerralosa con sus 1.562 m.

Cima

Buzón en Cueto de la Cerralosa 1.562 m.

Desde este punto había unas magníficas vistas, por un lado se podía ver parte de la costa de Cantabria, destacando una pequeña isla que debía ser de cerca de Suances.

Costa de Cantabria

Costa de Cantabria

También se podía ver una gran zona de los Picos de Europa, destacando el Naranjo de Bulnes

Naranjo de Bulnes

Naranjo de Bulnes

Hacia el noroeste se podía ver parte de la costa asturiana y una gran zona cubierta por la niebla que debía ser el cauce del Cares.

Ruta del Cares cubierta por la niebla

Ruta del Cares cubierta por la niebla

Hacia el este se podían ver algunos de los montes a los que ya habíamos ascendido, Mortillano, Peña Rocías, Porracolina, Castro Valnera,…

Cimas de Cantabria

Cimas de Cantabria

Y por último también pudimos ver parte de la pista que ascendimos el día anterior y que circulaba por la falda del Macondíu.

Cima del Macondiu

Cima del Macondíu

Así que aprovechamos para dejar constancia del ascenso con una fotografía del grupo con los Picos de Europa de fondo.

Grupo en la cima

Grupo en la cima

El descenso lo hicimos por el mismo sitio, aunque nos perdimos un poco y en vez de salir por la vaguada que pasaba por la derecha de la tenada, aparecimos por un senderillo a la izquierda de la tenada del ganado.

Sendero por el que bajamos

Sendero por el que bajamos

Así acabamos las rutas de senderismo de este magnífico fin de semana, el cual finalizamos con una visita a una cueva donde se curaban los famosos quesos de Tresviso y posteriormente con una comida en el pueblo de Panes y un paintball con todos los niños, niñas y padres que quisieron participar.


El día 25 de Mayo de 2015, aprovechando que en Santander se celebraba la Festividad de La Virgen del Mar, patrona de la capital, me decidí a organizar la III ruta de senderismo del curso 2014-15 con los alumnos y familias del colegio en el cual trabajo. Para ello conté con la ayuda de mis amigos senderistas, a los cuales doy las gracias desde aquí.

Cartel de la III Ruta de Senderismo

Cartel de la III Ruta de Senderismo

Para ello, y para prepararla bien, el viernes 15 de Mayo, festividad de San Isidro, nos fuimos Carlos y yo a ver el posible recorrido que podríamos hacer. La ruta la teníamos clara, queríamos que fuese fácil, atractiva y con algo de contenido cultural. Por ello nos decidimos por una ruta que comenzaría en San Martín de Elines y finalizaría en Orbaneja del Castillo. Lo malo que ese día tuvimos que hacerla de ida en vuelta, ya que dejamos el coche en San Martín de Elines, hicimos el recorrido y tuvimos que volver al punto de salida, mientras que el día que hicimos la ruta con las familias el autobús nos dejaría en un sitio y nos recogería en el otro. La diferencia fue de los 24 km. que hicimos el día de la prueba, a los 15 km. que hicimos el día de la ruta definitiva. En la imagen de la ruta está recogida la que hicimos el primer día.

Para iniciar la ruta salimos del colegio a las 09:30 horas un total de 51 senderistas en dirección a San Martín de Elines. Para ello cogimos la carretera que va hacia Reinosa y después de pasado este pueblo nos dirigimos en dirección a Polientes y posteriormente a San Martín de Elines. Allí, el autobús nos dejó en la plaza de la colegiata, donde dio la vuelta y se dirigió al destino final en Orbaneja del Castillo.

Colegiata de San Martín de Elines

Colegiata de San Martín de Elines

Allí nos recibió el párroco de la Colegiata, el padre Bertín, con el cual habíamos quedado los días anteriores para que nos enseñara esta joya del Románico en Cantabria. Según él, esta Colegiata, junto con la de Santillana del Mar y la de Castañeda, está considerada como una de las mejores representaciones del románico en Cantabria. Además al ser parroquia y utilizarse todos los días, se encuentra muy bien conservada.

Padre Bertín contando la historia de la Colegiata

Padre Bertín contando la historia de la Colegiata

Esta es la iglesia más destacada de Valderredible, por su tamaño, monumentalidad y belleza, durante la Edad Media fue monasterio principal del valle. Actualmente, está considerada como Bien de Interés Cultural ya que fue declarada Monumento histórico-artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional mediante decreto de 3 de junio de 1931.

Claustro de la Colegiata

Claustro de la Colegiata

En este claustro hay una importante colección de sarcófagos, algunos bellamente decorados. Hay uno muy llamativo por la riqueza de sus relieves, ya góticos, del siglo XIII. En el lomo de su tapa aparece una larga espada e inscripción del año 1231. Aparece la concha del peregrino a Santiago, lo que hace pensar que pudiera tratarse de algún infante o noble que de camino a Compostela pasó por el monasterio, donde encontró la muerte.

Sarcófago de Caballero

Sarcófago de Caballero peregrino

Al exterior es destacable el ábside y, en general, la secuencia de canecillos de las cornisas. Según el padre Bertín, estos canecillos servían para educar a la gente de aquella época, los cuales al no saber leer ni escribir, la forma más sencilla de enseñarles era mediante esta figurillas que explicaban la diferencia entre el bien y el mal.

Famosos canecillos

Famosos canecillos

Estos canecillos pueden tener formas faunísticas a geométricas pasando por seres teriomorfos (“Terios”: ser fantástico o monstruo), criaturas angélicas, retratos, músicos, bailarinas, objetos o escenas eróticas son entre otros muchos algunos de los motivos que causarán nuestro asombro. Habitualmente considerados como “esculturas menores” no es corriente que transmitan un programa iconográfico determinado, si bien en muchos de ellos subyace la contraposición del bien y el mal en alguna de sus representaciones icónicas.

Uno de los canecillos más representativos

Uno de los canecillos más representativos

Hay en el muro derecho de este ábside el único resto de pintura románica de Cantabria con la representación de dos apóstoles.

Ábside de la colegiata

Ábside de la colegiata

Dentro de la colegiata destacan los capiteles del ábside en el que hay diferentes representaciones, los cuales al igual que los canecillos, tenían la misión de educar y enseñar los pasajes bíblicos a la gente de aquella época, la cual, mayormente, era analfabeta.

Uno de los capiteles del ábside

Uno de los capiteles del ábside

También destacaba una pequeña escultura de la patrona, la Virgen de Elines. Muy llamativa por el colorido que tiene.

Virgen de Elines

Virgen de Elines

Después de realizar la interesante visita cultural, de la cual dimos las gracias al Padre Bertín, nos hicimos una fotografía de todo el grupo de senderistas delante de la famosa Colegiata. Además serviría de foto de inicio de la ruta, ya que la comenzamos en este punto, a diferencia del día que hicimos la prueba, que la iniciamos junto al puente que cruza el Ebro en la entrada del pueblo.

Grupo de senderistas en la Colegiata

Grupo de senderistas en la Colegiata

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

De esta plaza nos dirigimos en dirección al centro del pueblo, pasando junto a la casa rural de “La Romanika de Fellini“, según me dijeron, propiedad del afamado director, guionista y productor de cine, Rodolfo Montero, oriundo de este pueblo, premiado con en dos ocasiones con un Goya.

Iniciando el camino hacia el centro del pueblo

Iniciando el camino hacia el centro del pueblo

Por este camino llegamos al centro del pueblo y después de atravesarlo llegamos al puente sobre el río Ebro, que da entrada al pueblo. Allí cogimos el inicio de la ruta que va junto al curso del río Ebro.

Inicio de ruta junto al puente

Inicio de ruta junto al puente

Esta ruta forma parte de la cuarta etapa del Gran Recorrido del camino natural del Ebro (GR-99), el cual se inicia en su nacimiento, en Fontibre y finaliza en su desembocadura, en Riumar. En concreto la cuarta etapa se inicia en Polientes y finaliza en Orbaneja del Castillo, es decir, casi íbamos a realizar la cuarta etapa completa.

En esta cómoda pista que va junto al río teníamos una buena vista del cañón del Ebro por la zona del Tobazo. También destacaba la gran cantidad de “pelusilla” que soltaban los chopos que se encontraban en el borde del río.

Cañón del Ebro en zona del Tobazo

Cañón del Ebro en zona del Tobazo

Al cabo de unos 2,5 km llegamos al primer pueblo que nos íbamos a encontrar, Villaescusa del Ebro, lugar en el que en otra ocasión iniciamos una excursión hasta Orbaneja del Castillo.

Villaescusa del Ebro

Villaescusa del Ebro

Al llegar al pueblo nos dirigimos hacia la pista de la izquierda, sin entrar en el pueblo, en dirección a una zona junto al río en el que está habilitado un aparcamiento.

Pasando junto a Villaescusa del Ebro

Pasando junto a Villaescusa del Ebro

Después de pasar el aparcamiento  nos adentramos en el pueblo donde cogimos una carretera secundaria que nos dirigía hacia un cerrado para el ganado.

Atravesando Villaescusa del Ebro

Atravesando Villaescusa del Ebro

Atravesamos este barrio del pueblo y nos dirigimos por una pista ancha que pasa cerca de unos prados destinados al ganado hacia nuestro primer objetivo, la famosa cascada de Villaescusa o más conocida como la cascada del Tobazo. Una de las cosas que más no llamó la atención fue el agradable olor que había en la zona. Este era debido a la gran cantidad de brezo en flor que cubría las paredes del cañón del Ebro.

Zona del cañón del Tobazo cubierto de Brezo

Zona del cañón del Tobazo cubierto de Brezo

Fuimos caminando tranquilamente por esta cómoda pista en la que vimos algún cruce, pero estaba muy bien marcado y no daba lugar a confusión, así que seguimos las marcas del GR.

Caminando por el sendero

Caminando por el sendero

Al cabo de muy poco tiempo llegamos a un cruce, el cual no estaba marcado y si desconoces la zona te podría pasar por desapercibido.

Cruce al tobazo

Cruce al tobazo

Allí hay una gran pradera

Pradera en el Tobazo

Pradera en el Tobazo

y al final de este se encuentra la famosa cascada,aunque en esta ocasión la típica imagen del Tobazo cayendo agua por cada uno de los orificios no fue posible,

Famoso Tobazo sin agua

Famoso Tobazo sin agua

y sólo había una pequeña cascada en la zona inferior. Pero era una estampa muy bonita.

Cascada inferior en el Tobazo

Cascada inferior en el Tobazo

En lo alto del Cañón del Ebro, el páramo calizo de La Lora, aparte de marcar los límites por el Sur, sirve de sumidero para algunas corrientes subterráneas que terminarán por desaguar al Ebro. Una de estas surgencias da lugar a una cascada sugerente: el Tobazo. El nombre le viene del tipo de material: toba caliza. La toba es una roca que se forma por la precipitación de la caliza (Carbonato Cálcico) que venía disuelta en el agua emanada. La vegetación extrae el CO2 del agua y el compuesto calizo va precipitando sobre las raíces, hojas, musgos, etc. que encuentra a su paso. Estos materiales, con el tiempo desaparecen, dejando un espacio impreso en roca. El resultado sorprendente, es una piedra muy porosa con impresiones vegetales. La toba es una roca fácilmente trabajable y de poco peso, por lo que se usa ampliamente en la zona como material de construcción, pudiendo encontrarse fácilmente ejemplos de su uso en las tapias de las fincas y en las paredes de las casas. Este es el material con el que están construidas algunas de las ermitas rupestres que hay en la zona.

La cascada se alimenta a partir de una surgencia cárstica fácilmente localizable en el borde inferior del paredón rocoso. La cueva que da lugar a la surgencia, es la salida de un sistema cárstico de un desarrollo estimado en más de 2.000 metros. La cascada tiende a crecer separándose de la pared debido a la formación de la toba. En este lugar, existe una cueva que fue habitada por eremitas en la edad media, lo cual es una característica de toda la comarca en la que existen numerosas ermitas rupestres y que la hace muy interesante desde el punto de vista histórico. Allí paramos junto a un gran haya a tomar un descanso y a picar algo para afrontar el siguiente tramo del recorrido.

Descansando baja un haya

Descansando baja un haya

Después de disfrutar de esta vista de la cascada volvimos hacia el desvío que habíamos cogido cerca del río y continuamos caminando por una pista que discurría junto al río Ebro. Por esta zona tuvimos que cruzar un pequeño arroyo, para lo cual tuvimos que pasar un pequeño puente.

Puente para salvar un arroyo

Puente para salvar un arroyo

Circulando por este sendero llegamos a una antigua Central Eléctrica, la cual ahora ha sido transformada en una vivienda familia, se llamaba la central de “Electra de Tobazo” la cual tenía como peculiaridad el hecho de haber aprovechado un salto de agua natural, la cercana Cascada del Tobazo, espectacular surgencia en la que afloran las aguas que se infiltran en las formaciones calcáreas de La Lora. Abastecía a varios pueblos de Valderredible hasta hace algunas décadas.

Central Eléctrica de “Electra del Tobazo”

Central Eléctrica de “Electra del Tobazo”

Dejamos la central a nuestra izquierda y continuamos por el sendero hacia nuestro destino final en Orbaneja del Castillo, el camino no tiene pérdida ya que sigue por el margen del río. Tuvimos que atravesar otro pequeño arroyo, pero en este ya no había ningún puente y pasamos saltando de roca en roca.

Atravesando otro arroyo

Atravesando otro arroyo

Ahora sólo teníamos que seguir el camino sin desviarnos para nada, disfrutando del paisaje que nos rodeaba, los árboles en la parte baja del cañón,

Arboleda en parte baja del cañón

Arboleda en parte baja del cañón

La gran cantidad de brezo el flor que daba un olor característico y dulzón que luego da su aroma a la famosa y riquísima miel de brezo,

Brezo con su agradable olor

Brezo con su agradable olor

pequeños troncos de roble cubiertos de liquen, una especie que sólo se da en ambientes en los que el aire es muy puro,

Liquen en superficie de los troncos

Liquen en superficie de los troncos

así como algún haya con una forma muy característica y llamativa.

Haya llamativa

Haya llamativa

Ya casi estábamos llegando a nuestro siguiente destino, Orbaneja del Castillo, pero unos 400 metros antes nos encontramos un desvío a nuestra derecha, el cual no cogimos, que se dirigía a Escalada y a Escalada Quintana, o por el páramo, desviándonos hacia la derecha o por la ribera, siguiendo el camino que nosotros seguíamos.

Cruce a Escalada o por el páramo o por la ribera

Cruce a Escalada o por el páramo o por la ribera

Pasado este cruce ya se comenzaba a observar la parte superior del cañón donde había una buitrera y de la que vimos salir varias de estas grandiosas aves. Era una  zona rocosa que parecía esculpida por una persona y no tal y como sucedió hace cientos de años, por el agua del río Ebro. Tenía la forma de dos camellos dándose un beso. Esto llamó mucho la atención a los senderistas más jóvenes.

Zona alta del cañón con buitrera

Zona alta del cañón con buitrera

Al llegar al final atravesamos un puente sobre el río Ebro pudiendo disfrutar de una bonita imagen del río entre las paredes del cañón horadado en el terreno durante miles de años.

Río Ebro bajo el puente

Río Ebro bajo el puente

Aquí fuimos pasando los diferentes grupos que se habían ido formando, pudiendo disfrutar de la hermosa imagen del río en el medio del cañón. Al pasar el puente nos reagrupamos junto a una zona de descanso con unas mesas en las que, si hubiese sido un grupo más pequeño, hubiésemos podido parar a comer.

Atravesando puente sobre el Ebro

Atravesando puente sobre el Ebro

Cruzamos el puente y salimos a la carretera dirigiéndonos a mano derecha donde está la cascada que cae desde lo alto del pueblo de Orbaneja del Castillo. El recorrido por la carretera es muy corto y de poca peligrosidad ya que es una carretera muy poco transitada, sobre todo en esta época y entre semana.

Por la carretera en dirección a Orbaneja

Por la carretera en dirección a Orbaneja

Al llegar a Orbaneja del Castillo pudimos ver la magnífica estampa de la cascada que atraviesa todo el pueblo y que cae a la carretera, atravesándola por debajo y formando una gran piscina, la cual incitaba a meterse en ella. No nos resistimos a hacernos una foto bajo la cascada.

Grupo de senderistas bajo la cascada

Grupo de senderistas bajo la cascada

Una vez que nos hicimos la obligatoria fotografía e iniciamos el tramo, según algunos de los senderistas, más duro de todo el recorrido, unas escaleras que ascendían hasta la parte superior del pueblo.

Ascendiendo hacia el pueblo

Ascendiendo hacia el pueblo

En esa ascensión pudimos ver una edificación que en su época fue el molino en el que se molía el grano para la obtención de harina. Se podían ver las compuertas para dirigir el agua del río hacia el molino.

Molino en mitad del ascenso

Molino en mitad del ascenso

También pudimos ver una ablentadora, antigua máquina, , ya abandonada y en desuso, que se utilizaba para separar el grano de la paja del trigo.

Abandonada ablantadora

Abandonada ablantadora

En Orbaneja del Castillo la combinación de sus espectaculares parajes naturales y una localidad que ha conservado su sabor popular configura uno de los enclaves más bellos del norte de España. Entre sus calles de piedra toba convivieron cristianos, musulmanes y judíos, de cuya aljama queda el nombre de alguna calle. Por aquí pasó un ramal del más antiguo Camino de Santiago y, según la tradición, los caballeros templarios levantaron el hospital y convento de San Albín para dar albergue y protección a los peregrinos. Sus casas de influencia montañesa, en las que destacan solanas de madera bien cuidada, se abren a las calles escalonadas. En la localidad destaca la casa de los Canes, del XIV, que recibe su nombre por los siete canecillos románicos reutilizados en su alero; la casa fuerte que se yergue sobre un espigón rocoso en la plaza Mayor, que pudo pertenecer al marqués de Aguilar; su iglesia parroquial, en origen románica; y el antiguo hospital o casa de los pobres (del siglo XVI al XIX), que estaba administrado por una familia “guardera” que daba posada y comida a los caminantes.

Ya en el pueblo teníamos planeado comer junto al río, así que eso hicimos, nos distribuimos en los lados del río y allí disfrutamos de la comida y descansamos hasta la hora de continuar la ruta. Además, aprovechando la gran cantidad de locales de hostelería que hay en el pueblo, aprovechamos para tomar un café, sobre todo las madres y algunos helados.

Zona donde comimos

Zona donde comimos

En esta zona donde comimos, se la conoce con el nombre de la Cueva del Agua, cueva en la que algunos niños se colaron y tuvimos que ir a buscarlos, y de la que surge el agua que luego va a caer por la cascada. En esta cueva se recoge el agua de todo el páramo y se canaliza hacia el Ebro. Una vez que descansamos y nos alimentamos nos dirigimos a realizar el último tramo de nuestro recorrido, la ruta de los chozos. Para ello  nos dirigimos por una pequeña carretera que estaba a nuestra derecha y que se dirigía hacia arriba, con destino a la parte superior del cañón del Ebro. Junto a esta estrecha carretera había una bonita construcción con varios grabados en sus paredes.

Casa junto a carretera

Casa junto a carretera

Al poco de pasar esta casa nos encontramos un desvío, el cual cogimos y que se dirigía hacia la zona de los chozos. Por este camino también se podría regresar hasta Villaescusa del Ebro.

Desvío hacia los chozos

Desvío hacia los chozos

Al ser un recorrido circular también se podría haber seguido derecho y regresaríamos por este sendero que nosotros cogimos. En este ascenso se tenía una hermosa vista del pueblo de Orbaneja del Castillo.

Orbaneja dese parte de arriba del cañón

Orbaneja dese parte de arriba del cañón

Desde la parte superior del cañón teníamos una formación rocosa curiosa, parecían un par de camellos dándose un beso y en la parte central la silueta de África.

camellos besándose y silueta de África

camellos besándose y silueta de África

Continuamos ascendiendo hacia el conocido como páramo de Bricia, donde destacan unas raras construcciones que dan lugar a una ruta turística, “La ruta de los Chozos del páramo de Bricia”. En el Páramo de Bricia, Orbaneja del Castillo (Burgos), hay dos conjuntos monumentales de chozos con cubierta volada por aproximación de hiladas de piedras, separados por poco más de un kilómetro en línea recta. Los llaman los “Chozos de La Laguna” y los “Chozos del Para”. La Vegetación de su entorno se reduce a las praderías de corta hierba, y algún árbol cercano a alguno de los chozos.

Zona de los chozos

Zona de los chozos

Esta pequeñas cabañas sorprenden por la meticulosa colocación de las piedras, bien formando una pared circular, bien cuadrada, con una pequeña puerta y con el suelo ligeramente excavado en su interior. Pero lo más sorprendente es observar la bóveda que forma el techo del chozo, formado por piedras colocadas en voladizo unas sobre otras, cerrándose concéntricamente desde las paredes hasta juntarse en la cúspide. En este punto central suele haber una losa de mayor tamaño que cierra el techo pero permite la salida del humo. En la construcción no se utiliza ningún tipo de cemento o argamasa que ligue las piedras, están simplemente posadas unas sobre otras.

Chozo en el páramo

Chozo en el páramo

Un rápido examen de las construcciones allí existentes nos hace apreciar su buen estado de conservación. En total habrá más de una veintena y sólo en 4 o 5 se ha desplomado alguna parte, si bien el chozo es perfectamente reconstruible. El progresivo desuso por parte de sus antiguos moradores ha conllevado que nadie se ocupará de su restauración.

Su orientación varía según los casos y situaciones. Mientras los que están en el centro se orientan al sur en su salida, el resto lo hará hacía el este y oeste. Cada chozo con su parcela perfectamente marcada, a pesar del paso de los años con pequeños desniveles, fincas con no más de 400m2. Utilizados, año tras año por los pastores cuando subían el ganado en épocas estivales, aguantando hasta que el clima les dejaba. Hay varios tipos de chozos, en este caso sobre todo 3:

Chozo circular: hecho enteramente de piedra, tanto paredes como techo en falsa bóveda. Son los más numerosos. Tienen un diámetro interior de unos 280cm. Y una vez alcanzada una altura 80-85cm se inicia la falsa bóveda por medio de piedras alargadas, que se van cerrando paulatinamente, hasta dejar en la clave ( a uno 250cm de altura) un agujero para salida del humo, que se tapa con una losa. La puerta de entrada tiene una altura de unos 100cm por 85 de ancho.

– Chozo rectangular con pequeño murete para el ganado: Totalmente de piedra. De parecidas dimensiones a los anteriores, nos llama la atención que está hecho con más esmero, con las piedras mejor colocadas.

Chozos cuadrangulares adheridos: hay varios chozos unidos, con unas dimensiones de 240cm de lado y una altura de 240 en su parte más alta.

Después de pasar esta zona de Chozos hay que tener la precaución de coger un desvío hacia la derecha ya que en caso contrario no habría un fácil camino para regresar a Orbaneja. Por tanto seguimos una pista hacia la derecha que pasaba junto a un recinto de muro en la zona de Estilla y dirigiéndonos hacia la parte baja del cañón. Al borde de este sendero nos encontramos un recinto vallado, el cual parece ser que es una zona protegida para la protección del águila perdicera, así como del conejo de monte, cosas que parecen un poco incompatibles.

Recinto vallado para la cría del águila perdicera y conejo de monte

Recinto vallado para la cría del águila perdicera y conejo de monte

En el descenso nos encontramos un cruce, muy bien indicado en el que se marcaban unas alternativas a realizar y que se dirigía a Turzo y a Pesquera de Ebro.

Cruce

Cruce

Nosotros, lógicamente, no cogimos ningún desvío y seguimos hacia la parte baja del cañón en dirección, de nuevo, hacia el pueblo de Orbaneja del Castillo, no sin antes hacernos la típica foto con el pueblo de fondo y con el cañón del Ebro.

Orbaneja del Castillo en medio del cañón

Orbaneja del Castillo en medio del cañón

Una vez en el pueblo, nos dirigimos al aparcamiento que se encuentra en la parte baja del pueblo junto a la carretera y donde estaba esperándonos el autobús para regresar a Santander.

Para ver la imagen en Wikiloc pinchar sobre la imagen. Esta ruta es la que realizamos el día de la prueba de ahí los 24 km en vez de los 15 que hicimos en el día de hoy.

Ruta en Google Earth

Ruta en Google Earth

Curva distancia-altura

Curva altura-tiempo

Curva distancia-altura

 

San Martín de Elines – Villaescusa del Ebro – Orbaneja del Castillo – Chozos en páramo de Bricia
Distancia Total Ruta de travesía de 15 km.
Duración Total El recorrido lo hicimos en una 5 horas pero hicimos varias paradas, en el Tobazo, y en Orbaneja.
Dificultad El grado de dificultad es muy fácil y se puede hacer con niños y con gente mayor.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 120 m. y sólo en tramo final cuando se asciende al páramo de Bricia. El resto del recorrido es en ligero descenso.
Tipo de camino Pistas y senderos por medio del bosque
Agua potable Se puede coger agua en el río y en el pueblo de Orbaneja. Nos advirtieron de no tomar agua en una fuente de san Martín de Elines ya que a los que no son del pueblo les suele sentar mal.
Época recomendada La mejor época es en primavera o en otoño.
Cartografía y Bibliografía Hoja 109-III (Manzanedo), 134-II (Polientes) y 135-I (Escalada) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc
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