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El sábado 08 de Abril nos juntamos cuatro amigos senderistas para hacer uso y disfrute de nuestro bonoruta. La idea era repetir una ruta que uno de nosotros había realizado con un grupo de alumnos el pasado 31 de Enero. Esta ruta discurría por el parque natural de los Collados del Asón, y en concreto por un par de sitios que se caracterizan por los impresionantes cañones.

Así que a las 08:30 de la mañana salimos de Santander con destino al aparcamiento que se encuentra en el Collado del Asón. Por el camino pudimos disfrutar de las vistas de la zona que íbamos a visitar desde el Puerto de Alisas.

Una vez en el aparcamiento, que han habilitado cerca del mirador del Asón, preparamos las mochilas, las botas y comenzamos a caminar.

Aparcamiento en Collado del Asón

En esta ocasión he subido dos tracks, uno de la ruta que presento en esta entrada y otro de la ruta que hice el 31 de Enero y que es un trozo de esta. Para descargar la ruta de esta entrada pinchar aquí, y para descargar la del día 31 de Enero, que es más corta, pinchar aquí. Para descargar ambas hay que estar registrado en Wikiloc.

El camino comienza justo al lado del aparcamiento y en este punto ya hemos iniciado varias de las rutas que hemos realizado por la zona del Asón, como la Vuelta de la Colina, el Hondojón, y alguna ruta más.

Pista donde se inicia la ruta

Justo donde se inicia la ruta hay un cartel explicativo de las características propias de estos terrenos Kársticos, con sus glaciares, lapiaces, dolinas, sifones, simas,… así como sus bosques, vegetación y un plano con una de la rutas. Una vez comenzamos a caminar lo primero que apreciamos es la carretera que sube desde el pueblo de Asón hasta el Collado, en la que se aprecian los zig-zags que se han tenido que realizar para poder ascender hasta esta zona, incluso en un autobús.

Carretera de ascenso hasta el Collado

En un principio la ruta comienza con una pista ancha y cómoda, que va en ligero ascenso, por la que no está permitido el acceso a vehículos, ya que estamos en un parque natural. Lo primero que vemos es, a nuestra derecha, los Castros de Horneo, una formación rocosa por la que regresaremos.

Castros de Horneo

En esa pista pasamos junto a un recinto ganadero, el cual dejamos a nuestra derecha y un cerrado para el ganado a nuestra izquierda. De momento el camino es muy sencillo y no tiene ninguna posibilidad de pérdida. Un poco más adelante encontramos una fuente de la que la gente de los alrededores dice que quien bebe de esa fuente tendrá mucha descendencia, nosotros por si acaso no bebimos ya que ya tenemos bastantes hijas. Nada más pasar esta fuente nos encontramos un paso canadiense y luego un desvío a nuestra derecha que es por donde va la ruta al Colina.

Desvío a la vuelta de la Colina

Al poco rato de pasar por este desvío, el cual está a unos 1.750 m del punto de salida, nos encontramos a nuestra izquierda una gran mole rocosa y con una forma que la da nombre, Los Campanarios.

Los Campanarios

Seguimos avanzando un poco por esta pista y llegamos a lo que se conoce con el nombre del Alto de la Posadía. Lugar desde el que se puede observar una gran cavidad, conocida con el nombre de Poljé, y en concreto el Poljé de Brenavinto. Un poljé es una depresión kárstica cerrada, de planta no circular y notables dimensiones, que deriva de una acentuada concentración de los procesos de disolución en el área.

Poljé de Brenavinto desde el Alto de la Posadía

En este punto podemos tomar dos decisiones, seguir por la pista principal y llegar hasta una cabaña que se encuentra en el fondo del poljé, o coger un desvío que va a media ladera y que llega al mismo destino. Nosotros escogimos el segundo camino, ya que el primero suele estar inundado y es dificultoso el circular por él. Este desvío también sirve para la ruta de la Vuelta de La Colina, el PR – S77 y para ir a Valdició a través del GR-74, tal y como señalan los indicadores que hay en el camino.

Desvío para ir a media ladera

Nos metemos por este senderillo y le vamos siguiendo, teniendo la precaución de en un momento determinado desviarnos de él y dirigirnos hacia la cabaña, ya que sino lo que haríamos sería hacer la Vuelta de La Colina.

Sendero a media ladera

Nosotros nos pasamos un poco y tuvimos que retroceder para al final salir por al lado de la cabaña que se encuentra en la parte baja del poljé de Brenavinto.

Cabaña en Brenavinto

Volvemos al camino principal, en el que la pista cómoda ya se ha convertido en una pista embarrada y ya no tan cómoda como al principio, es más en un momento tuvimos que atravesar un pequeño arroyuelo que cruzaba la pista.

Cruzando arroyo que atraviesa la pista

Seguimos en ligero ascenso hacia nuestro siguiente punto en Brenalengua. Antes llegamos a un cruce donde se puede coger el camino de la derecha o el de la izquierda, este último se dirige hacia el Hondojón, por el PR-S 66, y a Bustalveinte por el PR-S 74. Esta es la pista más marcada y nosotros cogemos el sendero de la derecha, mucho menos marcado y que se dirige hacia Brenalengua. En este cruce hay un pequeño depósito de agua a la derecha del camino.

Cruce hacia la derecha

A los pocos metros hay un desvío el cual no cogemos y que se dirige a la cabaña de Brena Román. Nosotros seguimos por el senderuco principal hacia Brenalengua, dejando a nuestra izquierda las Motas, en concreto La Mota Primera y La Mota La Fuente.

Las Motas al fondo

Una vez pasada la cabaña de Brenalengua, la cual dejamos a nuestra derecha comenzamos el paso por uno de los lugares especiales de la zona, era el ascenso hacia el Collado de los Lobos. Este ascenso se caracteriza porque primero nos encontramos una ligera subida con abedules a ambos lados y luego pasa a un pequeño bosque de hayas que salen de entre las rocas, lo cual le da su especial encanto.

Bosque de hayas entre las rocas

En la otra ocasión que ascendí por este bosquecillo todavía era más espectacular, ya que todo el terreno estaba cubierto por una capa de nieve. Aquí os dejo una foto de aquella ocasión para que podáis disfrutar de su belleza.

Bosque nevado

Al llegar arriba nos encontramos en el Collado de Los Lobos, y continuamos por el sendero marcado por el paso de los caminantes y del ganado.

En Collado de Los Lobos

Seguimos caminando por el sendero y nos encontramos una alambrada, la cual a su izquierda tiene un pequeño paso para librarla, girando hacia la derecha y llegando al ascenso que nos dirige a la primera de los cañones del día.

Ascenso hacia el primer cañón

Después de este ligero ascenso llegamos a la boca del primer cañón de la ruta, en concreto el conocido como el Senderón según el IGN o La Canal Honda o Canalonda, una de los más grandes e impresionantes que veríamos en toda la ruta.

Entrada a la Canal Honda

En otra ocasión, cuando hicimos la vuelta a La Colina, ya estuvimos a la entrada de esta canal, pero por desconocimiento no nos introducimos por esta canal, ya que además estaba cubierta de vegetación, no como ahora que los árboles estaban sin hojas. Una vez dentro echamos una ojeada para atrás y pudios ver al fondo la gran antena del Picón del Fraile.

Picón del Fraile desde la Canal Honda

Ahora sólo nos quedaba dejarnos llevar en esta gran canal, caminando entre unas enormes paredes de roca, que a simple vista en algunos de los tramos tenían casi de 40 a 50 metros de altura y parecíamos insignificantes entre esas paredes.

Canal Honda

Es una zona impresionante en la que destacan, como no, las inmensas paredes de roca, y las enormes hayas, las cuales en muy pocos momentos a lo largo del día les da el sol y lo tienen que buscar subiendo hacia la parte superior de la canal.

Enormes hayas en el medio de la canal

Como unos meses antes había realizado este mismo recorrido con mis alumnos os dejo una fotografía de la misma zona, pero en aquella ocasión cubierto de una capa de nieve.

La misma zona cubierta de nieve

A la salida de esta primera canal destacaba un enorme peñón, en la que no dudamos en hacernos una fotografía.

Peñón a la salida de la canal

A la salida del primer canal de la ruta nos encontramos una preciosa imagen de la zona por la que habíamos caminado, el poljé de Brenavinto. En concreto salimos a la zona de Brena Román.

Brena Román con poljé de Brenavinto al fondo

Fuimos caminando a media altura por un senderillo que nos iba dirigiendo hacia nuestro siguiente destino, la cabaña de Concinchao. El camino iba paralelo al que habíamos realizado unos momentos antes para ir hacia la entrada del Canal Honda. Después de caminar por este sendero llegamos a una marca que nos indicaba el camino hacia dicha cabaña.

Indicador hacia la cabaña de Concinchao

A los pocos metros llegamos a esta cabaña, en la que ya habíamos estado en varias ocasiones, y paramos a tomar un pequeño refrigerio y un tentempié. En ese mismo punto nos encontramos un grupo de senderistas que estaban haciendo un pequeño descanso.

Cabaña de Concinchao

Una vez acabado este pequeño descanso nos dirigimos hacia nuestro siguiente destino, la cueva de Cuchifrita o Turrutuerta, para ello salimos en dirección norte siguiendo las marcas que íbamos encontrando en el camino y que nos dirigían en una ascensión empedrada. En mitad de esta ascensión encontramos una marca que nos dirigía hacia la Cañada de Moncrespo- San Roque de Riomiera por el GR-74.

Desvío hacia Cañada de Moncrespo

Como íbamos muy bien de tiempo decidimos desviarnos por este cruce de manera que aumentamos el recorrido que íbamos a hacer, de manera que en esta entrada he puesto dos tracks, el primero de ellos no iría por este desvío, y por lo tanto sería más corto, y un segundo track que sería el que hicimos en este día y tomando este desvío. Así que lo que hicimos fue seguir el GR-74.

Siguiendo el GR-74 por medio del bosque

El paisaje era bastante diferente al anterior, ya que ahora caminábamos entre las hayas por mitad del bosque. La pena es que todavía no habían empezado a salir los primeros brotes verdes de las hayas, las cuales estaban totalmente desnudas.

Caminando por el hayedo

En el medio de este bosque en la zona de la Sel del Cuende nos encontramos varios árboles singulares, unos que estaban totalmente curvados, otros que salían de entre las rocas y otro, que es el de la imagen, que había crecido entre las rocas, el viento la había derribado y él había seguido creciendo.

Árbol singular

Seguimos caminando por el GR-74, siguiendo las marcas que cada poco tiempo nos íbamos encontrando, hasta que apareció a nuestra derecha una cima muy característica, a la cual ya habíamos ascendido en otra ocasión y que no tiene forma de confundirla por su característica meseta en su parte superior, la Porra de La Colina (1.441 m), la cual no hay que confundir por el nombre con el Porracolina (1.414 m) y que se encuentra muy cerca y posteriormente veríamos.

Porra de La Colina

Seguimos caminando en dirección a la Porra de La Colina pero dejándola a nuestra derecha, y dejando a nuestra izquierda un joven bosque de árboles sin una hoja y viendo al fondo Las Motas, El Picón del Fraile y más al fondo y todavía con algo de nieve el Castro Valnera, lugar donde unos días más tarde fallecería un senderista al despeñarse.

Al fondo Las Motas, Picón del Fraile y Castro Valnera

A nuestra derecha nos encontramos algo extraño, y que era, pues dos pequeños neveros, que aún orientados al sur y con el calor que hacía, seguían manteniendo una capa de nieve, lo cual quiere decir que hace algunos días tendrían mucha cantidad de nieve.

Un par de neveros

Al poco de pasar por estos neveros ya abandonamos el camino del GR-74 y nos desviamos por un pequeño sendero hacia la cima que teníamos a nuestra izquierda y que no era otra que el Carrío (1.435 m)

Desvío hacia el Carrío

Al igual que en un par de fotografías anteriores se volvía a divisar Las Motas, El Picón del Fraile, El Pico de La Miel y el Castro Valnera. En este ligero ascenso a la cima, echamos una vista atrás y pudimos tener otra vista, desde un punto diferente, del Colina, con su típica meseta.

La Meseta de la Porra de La Colina

Un par de senderistas en vez de seguir el sendero que siguieron los demás para ascender a la cima nos decidimos a seguir un poco más adelante para llegar a una señalización y ver lo que ponía, y sólo indicaba el GR-74 indicando que ese era el camino correcto para ir al Alto de la Sota y San Roque de Riomiera.

Camino al Alto de La Sota y San Roque de Riomiera

Al llegar a este punto nos dirigimos hacia la cima del Carrío, donde estaban llegando nuestros otros compañeros. En este ascenso se tenía una magnífica vista de otro de las cimas que ya habíamos ascendido en otra ocasión, el Porracolina y a su derecha Peñas Gordas.

Porracolina y a su derecha Peñas Gordas

En la cima del Carrío se tenía una panorámica de todas las cimas de Cantabria, se podía ver desde Los Picos de Europa, Peña Sagra, Las Enguinzas, Porracolina, Peñas Gordas, el Mosquitero,…, así como todos los pueblos de la Costa, llegando a ver hasta Santoña, destacando el Buciero sobre el pueblo. Eran tantas las fotografías que teníamos que hacer que al final lo resolvimos con una panorámica.

Panorámica desde el Carrío

Lo primero que hicimos en la cima fue comer, ya que teníamos bastante hambre y las vistas eran las ideales y después empezamos a comprobar en el mapa una posible bajada hacia nuestro siguiente punto, así como poner nombres a los montes que nos rodeaban.

Consultando el mapa buscando descenso y nombre de cimas

Una vez consultado el mapa y recuperar fuerzas decidimos dirigirnos hacia las cabañas de Brenacobos, ya que nos parecía el mejor camino para regresar hacia la cabaña de Concinchao, nuestro siguiente destino. Además este fue el camino que utilizamos en la otra ocasión cuando hicimos la vuelta de La Colina. Así que para allá fuimos y nada más bajar del Carrío seguimos un sendero que servía para salvar un importante desnivel de rocas. El paso lo tuvimos que hacer entre dos rocas.

Paso entre las rocas

Una vez salvado este desnivel rocoso ya vimos a lo lejos las cabañas de Brenacobos, las cuales nos indicaban el camino correcto, el cual se podía ver claramente desde la zona alta en la que estábamos situados.

Al fondo la cabañas de Brenacobos

Al poco rato ya habíamos llegado a las cabañas de Brenacobos, lo que pasa que desde el camino no se veían, ya que estaban en una parcela que estaba un poco más alta que el camino principal.

Entrada a una de las cabañas de Brenacobos

Desde este punto se veía claramente la zona desde la que habíamos bajado en el Carrío y la pared de piedra que habíamos librado.

El Carrío y pared que acabábamos de salvar

Ahora lo único que teníamos que hacer era seguir el sendero principal, el cual además estaba marcado con unos postes numerados que se correspondían con la ruta de la vuelta de la Colina. Al principio el camino se dirigía en dirección al Picón del Fraile y Las Motas.

Camino de la Vuelta de La Colina

Al principio el sendero circulaba por una zona totalmente descubierta, luego se iba metiendo entre bosque bajo y al final ya entrábamos en un pequeño bosque. La verdad que no había posibilidad de pérdida, sólo teníamos que buscar el poste numerado que indicaba el camino correcto.

Sendero entre matorrales y bosque bajo

Al entrar en la zona más boscosa llegamos a una marca que estaba justo en la entrada de la segunda de las gargantas de esta zona, las Hazas del Respiradero o la Cañada de Moncrespo.

Entrada a Hazas del Respiradero o Cañadas de Moncrespo

La verdad que esta grieta es mucho más pequeña que la de la Canal Honda, pero tiene la belleza de ser más estrechas y estar más cubierta de vegetación. Así que nos dirigimos hacia el segundo de los cañones del día.

Hazas del Respiradero o Cañada de Moncrespo

Una vez atravesado este segundo cañón volvimos a salir a la misma zona que cuando salimos de la Canal Honda, pero esta vez en un sendero paralelo al anterior pero en un nivel superior.

Saliendo de las Hazas del respiradero con Poljé de Brenavinto al fondo

Seguimos por este camino saliendo de nuevo a la misma señal que indicaba la cabaña de Concinchao y siguiendo el indicador, ya conocido, llegamos a dicha cabaña por segunda vez en el día.

Cabaña de Concinchao de nuevo

Cogimos de nuevo el mismo camino que unas horas antes y nos dirigimos hacia la cueva de Turrutuerta o Cuchifrita. Para ello tuvimos que subir una ligera pendiente empedrada en la que se podía ver a mano derecha una piedra característica conocida con el nombre de la Muela y a nuestra izquierda una buitrera de la que vimos despegar un buitre un par de veces.

Buitrera a la izquierda y la Muela a la derecha

Después de ascender esta última pendiente llegamos a la impresionante entrada de esta cueva, la cual tiene una gran entrada pero luego tiene muy poca profundidad y en la que destaca sobre todo la humedad y la gran cantidad de guano, creo que de murciélagos, que había.

Entrada a cueva de Turrutuerta o Cuchifrita

Como he comentado anteriormente la profundidad de la cueva no es muy grande, pero lo bueno es que con el calor que hacía pudimos refrescarnos un poco en su interior.

Interior de la cueva

Justo a la entrada de la cueva, además de la buitrera, destacaba una roca muy llamativa y con una forma que la da nombre, La Muela.

La Muela

Justo entre la pared de la cueva y La Muela, se inicia un camino, bastante empedrado, que nos lleva hacia la siguiente zona de cañones, esta vez en Los Castros de Horneo. Es un camino un poco complicado y en el que hay que tener un poco de precaución, sobre todo si hubiese condiciones de lluvia. Así todo hace unos meses lo hicimos con un grupo de unos cincuenta alumnos y no tuvimos ningún problema, salvo con un alumno que tenía vértigo y le tuvimos que ayudar a atravesar un paso.

Hacia los cañones de Los Castros de Horneo

Al poco ya llegamos a la zona de los cañones, los cuales eran tan impresionantes como cualquiera de los que habíamos visto anteriormente, estos quizás algo más estrechos y altos que los de la Canal Honda.

Entrando en los cañones de Los Castros de Horneo

Ahora sólo nos quedaba disfrutar de estas zonas entre rocas, en las cuales había constantes subidas y bajadas. La verdad que es impresionante que en esta zona pudiésemos encontrar estos cañones.

Cañones de Los Castros de Horneo

La verdad que estos cañones eran impresionantes y a diferencia de los anteriores el suelo estaba mucho más complicado por estar cubierto de constantes subidas y bajadas que estaban cubiertas de piedras sueltas que lo dificultaban.

Ascenso empedrado en el cañón

Después de un rato ya estábamos llegando al final del recorrido, el cual en algunos momentos parecía que no iba a tener salida, pero al final la encontrábamos fácilmente.

Llegando al final del cañón

Justo a la salida del cañón ya vimos que habíamos salido a Los Castros de Horneo, en la que destacaban las llamativas rocas verticales.

Los Castros de Horneo

Ahora ya sólo faltaba descender hacia la pista que va desde el aparcamiento hacia el Alto de La Posadía. Para hacer este descenso la primera vez lo hicimos dirigiéndonos en dirección oeste y esta segunda vez bajamos perpendiculares hacia el camino. El primero tenía un mejor camino y el segundo bajamos por pequeños senderucos. Una vez a mitad de camino se tenía una perfecta vista de la zona de Los Castros de Horneo donde se encontraban escondidos los últimos cañones.

Los Castros de Horneo donde estaban los cañones

Bajando perpendicularmente al camino al final llegamos a él y regresamos hacia el aparcamiento por él, no pudiendo dejar de parar en la fuente de “la fertilidad” a darme un remojón en la cabeza y refrescarme un poco.

Llegando a la pista principal

Después de seis horas y media y casi 20 kilómetros de caminata llegamos de nuevo a nuestro punto de partida. Una ruta impresionante y para repetirla en otra ocasión. Ya sólo quedaba tomar un refresco en un bar en el pueblo de Asón, en concreto en La Coventosa.

Para ver la imagen en Google Maps, pinchar en la imagen:

Imagen en Google Maps

Curva altura-tiempo

Curva altura-distancia

Ruta por los cañones del Alto Asón
Distancia Total Ruta circular de aprox. 20 km.
Duración Total El recorrido lo hicimos en seis horas y media y estaríamos parados una hora aproximadamente.
Dificultad La ruta es moderada y la única dificultad es la distancia.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 750 m. con un desnivel acumulado de 1.150 m.
Tipo de camino Pistas, senderos y campo a través.
Agua potable Encontramos una fuente al principio y unos cuantos arroyos.
Época recomendada En cualquier época del año, aunque con nieve sería bastante complicado.
Cartografía y Bibliografía Hoja 59-IV (Veguilla), a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc Tramo largo y Tramo corto

El miércoles 28 de Diciembre, día de los Santos Inocentes, nos juntamos 5 senderistas para hacer el bonoruta de fin de año. En principio íbamos a ser 6, pero debido a un problema de salud de una hija, una de las componentes no pudo ir, por lo que se nos redujo las posibilidades de la ruta, ya que teníamos pensado hacer una travesía e íbamos a llevar dos coches.

Una de las rutas de travesía era realizar la senda del potro, que va desde La Lastra hasta Pujanda, pero si la hacíamos de ida y vuelta o circular se iba a hacer bastante larga, por eso nos decidimos a realizar otra ruta mítica, que ya hemos realizado en otras dos ocasiones, pero en esta la iniciaríamos desde el único sitio que no la habíamos iniciado. Se trata del ascenso al Machu-Picchu Cántabro, es decir a la Braña de Los Tejos. Este destino ya lo hemos realizado desde Santa María de Lebeña y desde Cicera, así que en esta ocasión la haríamos desde San Pedro de Bedoya.

Para ello salimos de Santander a las 08:00 horas, ya que hasta el punto de salida hay una hora y tres cuartos de viaje, en dirección a Potes y unos kilómetros antes, en el pueblo de Tama, cogimos el desvío hacia San Pedro de Bedoya. Una vez en el pueblo, a -1ºC, aparcamos el coche y pudimos disfrutar de una maravillosa vista de los Picos de Europa.

Picos de Europa desde San Pedro de Bedoya

Picos de Europa desde San Pedro de Bedoya

Después de aparcar y ponernos ropa de abrigo, ya que hacía bastante frío, iniciamos la caminata, la cual en principio íbamos a intentar hacer circular, ya que teníamos un track en el GPS que así nos guiaba, aunque no parecía muy clara y si veíamos alguna dificultad haríamos la ida y vuelta por el mismo lugar.

Inicio de la ruta

Inicio de la ruta

Justo en el punto de salida encontramos unas flechas que nos indicaban que un pequeño recorrido nos llevaría fácilmente hasta nuestro destino, como así fue, ya que durante todo el camino de ascenso no tuvimos ninguna dificultad y sólo tuvimos que seguir las típicas franjas amarillo-blancas. Se trataba de el PR-S 04, aunque también en ese mismo punto se encontraba el inicio de otra ruta que iba al cercano pueblo de Salarzón por el PR-S 88.

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

Indicadores del PR-S 04

Indicadores del PR-S 04

También junto a estos indicadores había unos carteles que daban una pequeña descripción de la importancia del Tejo en la historia de Cantabria, así como una ruta por el Valle de Bedoya para conocer los pueblos de dicho valle, Cobeña, Esanos, Pumareña, Salarzón, San Pedro de Bedoya y Trillayo y que pertenecen al ayuntamiento de Cillorigo de Liébana.

Nada más empezar a caminar por una cómoda pista nos encontramos una casa en la que destacaba un gran horno de barro, de los que se solían utilizar para la cocción del pan.

Típico horno de leña

Típico horno de leña

La pista comenzaba en un ligero ascenso con un piso de hormigón, pero al poco rato se convertía en una pista, ancha y cómoda de tierra, que aunque en esta época lo normal es que estuviese cubierta de nieve o barro, en esta ocasión estaba totalmente seca, lo cual facilitaba el caminar.

Pista hormigonada

Pista hormigonada

En seguida nos encontramos el primero de los múltiples cruces que no tendríamos que coger. Se trataba del desvío hacia Salarzón por el PR-S 88. Lógicamente nosotros no lo cogimos.

Desvío hacia Salarzón

Desvío hacia Salarzón

Continuaba haciendo frío, así que seguimos ascendiendo ligeramente intentando entrar en calor. Enseguida nos encontramos el primero de los pasos canadienses con su portilla para evitar que se escape el ganado.

Primero de los pasos canadienses

Primero de los pasos canadienses

Aunque nos encontramos bastantes desvíos, no tuvimos que coger ninguno de ellos y además en cada uno de ellos había una marca amarillo-blanca del PR, que nos indicaba el camino correcto.

Otro de los desvíos

Otro de los desvíos

Ya habíamos entrado en calor y tuvimos que hacer la primera de las paradas para despojarnos de las ropas de abrigo, gorros, guantes y cazadora fuera, parecía que estábamos en plena primavera, el sol ya apretaba, no había prácticamente viento, así que a disfrutar de la ruta y del tiempo. Esto fue al llegar a una gran braña en la que se encontraba una cabaña, en concreto en los invernales de Toja.

Invernales de Toja

Invernales de Toja

A partir de esta punto el ascenso se hizo bastante más durillo, pero empezamos a tener unas magníficas vistas de la zona, en la que destacaban los cercanos Picos de Europa.

Primera de las bonitas vistas de los Picos de Europa

Primera de las bonitas vistas de los Picos de Europa

En este ascenso nos encontramos varias “instalaciones” de tirolinas que iban de unos árboles a otros y que pertenecen a la empresa Territorio Canopy, empresa que se dedica al descenso de dos kilometros por el bosque de Bedoya (El Robleu) en 16 tirolinas con 16 plataformas en las que hay dos rapel aéreos y un puente tibetano.

Una de las plataformas para el descenso en tirolina

Una de las plataformas para el descenso en tirolina

En este duro ascenso nos encontramos el segundo y creo que último paso canadiense de todo el recorrido. Lo atravesamos y continuamos nuestro ascenso por la pista zigzagueante.

Segundo paso canadiense

Segundo paso canadiense

Continuando por la pista ya estábamos llegando al final del ascenso y nos encontramos a nuestra izquierda el pico El Collado o el Pico Taruey (1.314 m), en el que también destacaba una pequeña cabaña, a la cual nos acercamos para tomar un ligero respiro, desviándonos ligeramente de la pista, y esperar a uno de los componentes del grupo que había decidido ascender a este pico.

Pico el Collado y cabaña

Pico el Collado y cabaña

Junto a esta pequeña cabaña se tenía una magnífica vista del collado por el que tendríamos que ir después de descender de la Braña de Los Tejos, se trata de un collado entre La Peña (1.364 m.) y Peña Crespa (1.278 m.), ambas pertenecientes a la Sierra de Peña La Ventosa.

Collado por el que en el regreso pasaríamos

Collado por el que en el regreso pasaríamos

También desde aquí se tendría una vista del refugio que, según he leído y me he informado, se encuentra en el collado de Taruey, aunque según el mapa del IGN este collado no se encuentra aquí sino a nuestra izquierda según miramos el refugio. Yo pienso que es más correcto lo que escribe la gente, que lo que viene en el mapa del IGN, ya que en este mapa también viene mal indicado dónde se encuentra la Braña de los Tejos. También se divisa el Collado de Pasaneu.

Refugio en collado Taruey y Collado Pasaneu arriba

Refugio en collado Taruey y Collado Pasaneu arriba

Por último desde la misma cabaña también se ve a dónde tenemos que ascender todavía, a la Braña de los Tejos, la cual se encuentra justo detrás de las rocas de en frente.

Arriba, la Braña de Los Tejos

Arriba, la Braña de Los Tejos

Después del pequeño descanso nos dirigimos hacia el refugio que se encuentra en el collado de Taruey y el cual se encuentra en magníficas condiciones de conservación y además tiene cabida para bastantes montañeros.

Interior del refugio en collado de Taruey

Interior del refugio en collado de Taruey

Después de visitar el refugio nos dirigimos por la pista en dirección del collado de Pasaneu.

Continuando por la pista en dirección al collado de Pasaneu

Continuando por la pista en dirección al collado de Pasaneu

En esta pista nos encontramos un cruce que ya habíamos visto en otra ocasión cuando ascendimos a la Braña de Los Tejos desde Santa María de Lebeña.

Cruce a Santa María de Lebeña

Cruce a Santa María de Lebeña

Después de unos minutos llegamos al collado de Pasaneu, que junto con el anterior collado de Taruey, eran lugares de paso de Liébana hacia la costa, antes de la construcción en el siglo XIX de la carretera del desfiladero de  La Hermida.

En collado de Pasaneu

Charca en collado de Pasaneu

Parece lógico que antes de la construcción de la carretera que circula por el desfiladero de la Hermida, este fuese el paso natural para ir desde la zona de Liébana hacia la costa, ya que desde este punto se tiene una magnífica visión de la costa, en concreto de San Vicente de la Barquera.

La costa desde Collado de Pasaneu

La costa desde Collado de Pasaneu

 Al llegar al collado Pasaneu nos encontramos una señal que nos indicaba el camino a la Braña Los Tejos, la cual no tiene pérdida. Nos quedaba una pequeña pendiente hasta llegar a nuestro destino, así que seguimos el camino y llegamos a la ansiada Braña de Los Tejos.

Vista general de la Braña de Los Tejos

Vista general de la Braña de Los Tejos

Ahora sólo quedaba maravillarnos de este espectáculo arbóreo, empezando por un espectacular acebo con sus frutos rojos que se encontraba junto a la entrada.

Acebo espectacular

Acebo espectacular

Luego me hice la típica foto que me he realizado en las otras dos ocasiones que he visitado la braña de Los Tejos. Se trata de un tejo, creo que milenario por su tamaño, y que es mi árbol favorito, me parece espectacular, así que aquí os lo dejo.

Bajo el grandioso tejo

Bajo el grandioso tejo

Como ya he explicado en otras ocasiones el tejo se puede considerar el árbol sagrado de los cántabros, ya que según los historiadores, las hojas y semillas de este árbol eran utilizadas por los guerreros cántabros para quitarse la vida antes de ser apresados por el ejército romano, ya que estas semillas y hojas son muy venenosas. Continuamos paseando por la braña viendo otros árboles espectaculares que salen de entre las rocas.

Tejo saliendo entre las rocas

Tejo saliendo entre las rocas

La razón de que estos árboles saliesen de entre las rocas parece ser que es debido a que los animales que comían sus semillas expulsaban sus excrementos entres estas rocas o fallecían en sus guaridas y allí brotaban esas semillas. Aquí tenemos otro ejemplo de estos árboles.

Otro tejo saliendo de la roca

Otro tejo saliendo de la roca

El interior del tronco del tejo está hueco. Desde los nódulos de las ramas, una raíz interna desciende por la oquedad hasta llegar al suelo, enraizarse y generar un tronco nuevo, mientras se seca y cae el que lo rodea. Por eso es tan longevo. Por eso el tejo es eterno. Un dicho popular inglés reza así:

  • Las vidas de tres zarzos, la vida de un perro.
  • Las vidas de tres perros, la vida de un caballo.
  • Las vidas de tres caballos, la vida de un hombre.
  • Las vidas de tres hombres, la vida de un águila.
  • Las vidas de tres águilas, la vida de un tejo.
  • La vida de un tejo, la longitud de una era.
  • Siete eras desde la creación hasta el día del juicio.

Aquí se puede observar cómo el tronco del tejo es hueco.

Tejo con tronco hueco

Tejo con tronco hueco

Una vez realizado un paseo por toda la braña viendo los diferentes tejos, así como la mina de blenda que se encuentra en la misma braña y que se conoce con el nombre de mina de Arceón, y de la cuál se obtiene el zinc para hacer el galvanizado de los metales, principalmente del acero, algunos de los senderistas nos hicimos una foto teniendo como fondo los picos de Europa y en concreto el Samelar, el San Carlos o Sagrado Corazón y la Morra de Lechugales.

Foto delante de los Picos de Europa

Foto delante de los Picos de Europa

Además aproveché a realizar una panorámica en la que he reflejado el nombre de las principales cimas de la Cordillera Cantábrica, Bistruey (2.002 m), Curavacas (2.520 m), Peña Prieta (2.539m) y Coriscao (2.534 m) y de los Picos de Europa, Morra de Lechugales (2.437 m), Sagrado Corazón o San Carlos (2.214 m), Samelar (2.229 m) y el cercano Peña Ventosa (1.434 m)

Principales cimas de Picos de Europa

Principales cimas de la Cordillera Cantábrica y de los Picos de Europa

Después de las fotos nos comimos los bocadillos e hicimos un momento de reposo antes de iniciar el camino de vuelta. Teníamos dos posibilidades, regresar por el mismo camino, algo que no nos apetecía, o hacer la circular que teníamos en el segundo GPS, ya que en el principal se nos acabaron las pilas, lo cual significaba hacer caso a algo que no sabíamos cómo sería. Así todo decidimos hacerla circular. Para ello nos dirigimos en dirección a Peña Ventosa por un estrecho sendero.

Sendero de inicio del camino de descenso

Sendero de inicio del camino de descenso

Aquí no había un sendero claramente marcado pero encontrábamos diferentes senderos que íbamos cogiendo y que creíamos, como luego así fue, que nos llevaban al sitio correcto.

Realizando el descenso

Realizando el descenso

Nos dirigíamos a la parte baja de la Sierra de las Cuerres, lugar donde se encuentra la Braña de los Tejos, zona por la que se encuentra el arroyo de los Casares y Lamasón, del cual sólo se podía ver su curso seco sin agua. Para ello tuvimos que descender por un bosque de jóvenes hayas.

Descendiendo por bosque de hayas hacia el arroyo

Descendiendo por bosque de hayas hacia el arroyo

Una vez en la parte inferior, por donde debería estar el arroyo, llegamos a una braña que nos sonaba bastante ya que habíamos pasado cuando ascendimos a la Braña de los Tejos desde Santa María de Lebeña.

Braña en la parte baja y lugar que se pasaría si se sube desde Lebaña

Braña en la parte baja y lugar que se pasaría si se sube desde Lebeña

Ahora iniciaríamos el ascenso hacia un colado que en el IGN lo nombra como collado de Taruey, pero que los usuarios no lo llaman así, es el collado que se encuentra entre Peña Crespa y La Peña. En ese ascenso no encontramos un roble que parecía que estaba seco y lo que sucedía es que su tronco estaba hueco y quemado en su interior y parecía que tenía una portezuela. No pude resistir a acercarme a él y hacerle una foto.

Roble con tronco hueco y quemado

Roble con tronco hueco y quemado

Una vez en ese collado se veía claramente un senderillo que llevaba a otro collado, pero según el track del GPS había que dirigirse en dirección a una zona rocosa, así que esohicimos, pero a medida que avanzábamos y escalábamos por esta zona rocosa el track cambiaba su dirección hacia el collado que se veía desde abajo, así que nos salimos de ese lío de rocas en el que nos estábamos metiendo y llegamos al collado, punto en el que volvimos a coger el track correcto.

En el segundo collado desde el que se veía el Collado de Taruey, el refugio,...

En el segundo collado desde el que se veía el Collado de Taruey, el refugio, y destacando, Cascuerres (1561 m) y sobre todo El Tumbo(1841 m)

Este era el colado que vimos y fotografiamos cuando estuvimos en el collado de Taruey junto a la cabaña, sin saber que tendríamos que pasar por él. Así que para los siguientes que vayan no es necesario meterse en las rocas sino seguir el sencillo y cómodo sendero. Bueno ya estábamos arriba y por el otro lado del collado la vista era espectacular, divisando abajo el pueblo de Salarzón, al que teóricamente teníamos que descender.

El otro lado del collado con Salarzón al fondo, nuestro siguiente destino

El otro lado del collado con Salarzón al fondo, nuestro siguiente destino

Aquí había dos opciones, una bastante peligrosa que era bajar a cañón en dirección al pueblo y la otra seguir pequeños senderos que parecía que bajaban zigzagueando. Por seguridad escogimos esta segunda opción y creemos que fue la más correcta.

Iniciando descenso por senderucos hacia Salarzón

Iniciando descenso por senderucos hacia Salarzón

Detrás nuestro dejábamos la cara sur, totalmente rocosa, de Peña Ventosa.

Cara sur de Peña Ventosa

Cara sur de Peña Ventosa

Nos dirigimos un poco hacia nuestra izquierda evitando un descenso muy vertical siguiendo los senderos que íbamos encontrando, dirigiéndonos a un sendero más marcado que veíamos más abajo y que volvía a dirigirse hacia la derecha.

Caminando hacia sendero inferior

Caminando hacia sendero inferior

Ya parecía que nos acercábamos a una zona más “civilizada” ya que nos encontramos un bebedero para el ganado, lo cual quería decir que por allí había algún camino para llegar al pueblo.

Bebedero para el ganado

Bebedero para el ganado

Seguimos descendiendo hasta que nos encontramos una gran braña después de haber pasado por una zona de maleza y desde la que se podía ver el colado desde el que habíamos comenzado el descenso.

Braña

Braña con collado arriba.

Al final de la braña nos encontramos dos jóvenes reses que estaban tranquilamente al sol.

Res al sol

Joven res al sol

Continuamos caminando por la braña en dirección al bosquecillo que se encontraba hacia nuestra izquierda en búsqueda de una pista.

Caminando por la braña

Caminando por la braña

Una vez que cogimos la pista lo único que tuvimos que hacer fue seguir por la pista sin desviarnos en ningún cruce.

Caminando por la pista

Caminando por la pista

En un momento en la pista encontramos un gran cruce en el cual había un indicador que marcaba hacia Salarzón, o hacia la braña de los Tejos o hacia abajo. Nosotros cogimos el desvío a nuestra derecha haciendo una curva muy cerrada. Si hubiésemos seguido hacia adelante también hubiésemos llegado a otro cruce y hubiésemos enlazado en el camino que íbamos a coger pero más adelante.

Desvío hacia nuestra derecha con curva muy cerrada

Desvío hacia nuestra derecha con curva muy cerrada

Bajamos por la ancha pista en dirección a Salarzón. La pista iba en fuerte descenso y en algunas curvas la pista estaba cubierta de hormigón para que puedan ascender los vehículos.

Curva hormigonada

Curva hormigonada

En otra de las curvas hormigonadas se encontraba el enlace a la otra pista, para en el caso de que no hubiésemos cogido el último desvío.

Cruce en pista al que hubiésemos llegado si no cogemos el desvío

Cruce en pista al que hubiésemos llegado si no cogemos el desvío

Al final de la pista llegamos al pueblo de Salarzón.

Entrando en el pueblo de Salarzón

Entrando en el pueblo de Salarzón

Nada más entrar en el pueblo destacaban dos cosas, en primer lugar una gran casona, que resultaba que era el palacio del conde Cortina. Junto al Palacio existe un antiguo molino que, aunque ya no tiene utilidad alguna, es el único que se conserva de los once que hubo en el valle.

Palacio de Conde Cortina

Palacio de Conde Cortina

Lo segundo que destaca en el pueblo es la Iglesia de San Juan Bautista, edificada en 1819 a expensas del indiano don Vicente Gómez de la Cortina, conde de la Cortina, y de su hermano Pedro, chantre de la catedral de Méjico, este edificio de estilo neoclásico sustituyó al primitivo templo gótico que se encontraba a las afueras del pueblo. El diseño corrió a cargo de un hijo del conde, que vivía en México. En la Iglesia mandaron construir, en la capilla al lado del evangelio, un panteón donde reposan los restos de Joaquín Gómez de la Cortina, primer Marqués de Morante, título concedido por la reina Isabel II en el año 1.849. Allí también reposan los restos embalsamados, y ya muy deteriorados de sus padres, los Condes de la Cortina.

Iglesia de San Juan Bautista

Iglesia de San Juan Bautista

Desde el jardincillo de la iglesia se podía observar el palacio del Conde de la Cortina.

Iglesia y casa-palacio

Iglesia y casa-palacio

Ya nos quedaba poco para llegar a nuestro destino final, San Pedro de Bedoya, para ello nos dirigimos por la carretera hacia el pueblo.

Por la carretera en dirección a san Pedro de Bedoya

Por la carretera en dirección a san Pedro de Bedoya

Después de cinco horas y media de camino y 15 km, llegamos a nuestro destino final, San Pedro de Bedoya, y objetivo cumplido, acceder a la Braña de Los Tejos desde los tres sitios posibles, Santa María de Lebeña, Cicera y San Pedro de Bedoya. El tiempo inmejorable, habíamos salido a -1º C y habíamos llegado a 15º C y la compañía lo mejor de toda la ruta. Espero que este próximo año podamos seguir disfrutando de estas rutas de amigos.

Para ver la imagen en Wikiloc pinchar sobre la imagen.

Ruta en Google Earth

Ruta en Google Earth

Curva altura-tiempo

Curva altura-tiempo

Curva altura-tiempo

 

San Pedro de Bedoya – Braña de los Tejos – Salarzón – San Pedro de Bedoya
Distancia Total Ruta circular de 15 km.
Duración Total El recorrido lo hicimos en cinco horas y media y estaríamos parados una hora aproximadamente.
Dificultad La ruta es moderado, aunque el primer ascenso es bastante durillo.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 865 m. con un desnivel acumulado de 1.244 m.
Tipo de camino Pistas, senderos y campo a través.
Agua potable Encontramos un par de bebederos para el ganado, pero fuentes ninguna.
Época recomendada En cualquier época del año, aunque con nieve sería bastante complicado.
Cartografía y Bibliografía Hoja 56-IV (Tama), a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc
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