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El sábado 28 de Diciembre nos juntamos cuatro amigos senderistas para hacer uso del último bonoruta del año. Como alguno de los caminantes tenía un compromiso social por la tarde decidimos dirigirnos a una zona cercana a Santander y para ello fuimos hacia territorio Meracho, en concreto nos dirigimos al pueblo de Mirones, que ya había sido el punto de inicio de varias de las rutas realizadas en otras ocasiones.

En esta ocasión íbamos a hacer una variante, en vez de irnos hacia el oeste, como en las anteriores ocasiones, esta vez iríamos hacia el este, donde destaca una enorme pared rocosa que parece inaccesible, la cual se encuentra en el margen derecha del Miera y que se conoce con el nombre de Peña Yagos.

Pared rocosa de Peña Yagos

Una vez en el pueblo de Mirones nos dirigimos hacia el barrio de La Vega, el cual se encuentra en el margen derecho del río Miera. Este barrio se encuentra pasando un puente sobre dicho río. Para ello fuimos hacia el consultorio médico, que se encuentra justo al lado del Pabellón deportivo y en el parking del consultorio, el cual estaba cerrado por ser Sábado, dejamos aparcado el coche.

Inicio de ruta en parking de consultorio médico

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

En ese punto nos preparamos para iniciar la ruta, botas mochilas, GPS y a caminar. Lo primero que hicimos fue cruzar el puente sobre el río Miera, desde el que se podía ver la pared rocosa inexpulgable desde esta cara, pero no dirigiéndose por su parte trasera.

Puente sobre el río Miera

Nada más cruzar el puente entramos en el barrio de La Vega y nos encontramos un camino fluvial que se dirige hacia la derecha, el cual no cogemos y por el cual haríamos el camino de regreso de esta ruta circular. En vez de coger este sendero fluvial nos dirigimos, entre unas casa, por el primer desvío a la izquierda nada más cruzar el puente. Este desvío se encuentra marcado con las franjas blancas y amarillas de un PR sobre un poste de la luz.

Desvío a la izquierda entre casas

Nada más cruzar las casas entramos en unos prados en los que hay una pequeña senda y buscamos un caminillo que nos dirige hacia el río Miera y empezamos caminar paralelos al río por este sendero bordeado de avellanos y que va en dirección noreste.

Sendero paralelo al río Miera

Ahora lo único que tenemos que hacer es seguir por este sendero fluvial que va paralelo al río y que se encuentra en las faldas de Peña Yagos. A poco más de 500 metros desde que cruzamos el puente nos encontramos. a mano derecha, la primera de las cabañas que en esta zona las llaman cuadras.

Primera de las cabañas junto a la senda fluvial.

A los ochocientos metros de habernos encontrado esta cuadra nos encontramos, también a nuestra derecha la segunda de las cuadras.

Segunda de las cuadras

A los seiscientos metros de esta cuadra nos encontramos la tercera de las cuadras, en al que destaca al fondo una gran cima rocosa en forma de pirámide.

Tercera de las cabañas junto al río.

Un poco más adelante podemos tener una perfecta vista de esta cima rocosa, iluminada parcialmente por el sol. Esta cima se la conoce con el nombre de Peña Berzosa y se encuentra en el barrio de Mortesante y ya pasamos bajo ella en otra ocasión cuando realizamos el ascenso a Peña Pelada desde Mirones. Para ver la ruta pinchar aquí.

Peña Berzosa parcialmente iluminada desde senda fluvial.

A los pocos metros de la última cabaña nos encontramos una pared vertical en la que destacan diferentes puntos de anclaje de escalada y alguna cuerda. Esta debe ser una pared frecuentada por escaladores.

Pared para la práctica de la escalada

Una vez pasada esta pared de escalada, así como Peña Berzosa tenemos una magnífica vista al norte de las cimas rocosas que se encuentran al sur de Liérganes y La Cavada, como son Las Tetas de Liérganes (Marimón y el Cotillamón), Peña Redonda, Pico de la Hoya Primera, Peña Coba, La Muela, … y en la que destaca, por delante, la línea eléctrica de Alta Tensión (400 kV) de REE que va de Soto de Ribera – Penagos – Güeñes (Asturias – Cantabria – Vizcaya)

Cimas al norte de nuestra posición

Cuando llevábamos caminados aproximadamente 2,5 km nos encontramos a la izquierda del camino una nueva cuadra escondida entre la maleza

Última de las cabañas junto al río

Nada más dejar atrás esta cuadra llegamos a una bifurcación importante en el sendero, por una parte, el camino que va hacia la izquierda, sigue el cauce del río y por la otra, que va hacia la derecha y que es el camino que seguimos, que va hacia el barranco el Recuvillo.

Bifurcación en el camino.

Al llegar a la bifurcación giramos 90º hacia la derecha e iniciamos un ascenso bastante largo por el barranco Recuvillo entre avellanos, robles y acebos.

Inicio del ascenso por el barranco de Recuvillo

El ascenso por el barranco iba alternando el camino por un senderillo paralelo al arroyo totalmente seco o por el propio cauce, totalmente empedrado, del arroyo. Tuvimos que cruzar el curso del arroyo en varias ocasiones para facilitar el ascenso. A los 500 metros pasamos junto a la primera cabaña, la cual la dejamos a nuestra izquierda.

Cabaña junto el barranco.

A los 400 metros de esta cabaña, siguiendo caminado por el barranco, nos encontramos una nueva cabaña, esta vez a la derecha del camino, en la que destaca un deposito para la recogida de agua con un grifo de los de toda la vida.

Cabaña con depósito de agua.

Al cabo de unos metros de esta última cabaña, salimos a una zona más despejada en la que cambia totalmente el paisaje, desaparecen los avellanos, los robles y los acebos, siendo sustituidos por una zona herbosa de hierba alta y que continua en ascenso, aunque ahora más pindio.

Sendero por barranco hacia la derecha

Una vez ascendido un poco más echamos la vista atrás y podemos observar todo el camino que hemos seguido ascendiendo por el barranco de Recuvillo.

Barranco de Recuvillo que habíamos ascendido.

En este ascenso llegamos a una pista que parecía recién creada y desde la que se podía observar un posible ascenso a nuestro destino final, un collado entre la Mota Grande (646 m.) y la Peña de Los Campanarios (585 m.).

Collado entre Mota Grande y Peña Los Campanarios

Como el ascenso por este collado nos parecía bastante pindio y poco claro decidimos seguir ascendiendo por senderillos entre la hierba hacia el collado de La Sotilla.

Ascendiendo hacia el collado de la Sotilla

Aunque nosotros estuvimos ascendiendo campo a través hacia el collado, podíamos haber ascendido más fácilmente por la pista, la cual es totalmente nueva, ya que ni siquiera estaba marcada en el plano del IGN, ni en la imagen satélite de Google maps.

Saliendo de nuevo a la nueva pista

Una vez en el collado de la Sotilla echamos una vista atrás en dirección norte y teníamos una magnífica vista de la Peña el Campanario, las Tetas de Liérganes (Marimón y el Cotillamón), Peña Redonda, Pico de la Hoya Primera, Peña Coba, La Muela, …

Barranco con Peña el Campanario a izquierda y al fondo cimas vistas antes.

Desde un poco más adelante, además de las cimas vistas anteriormente, también se tenía una perfecta vista de Santander con Peña Cabarga (Pico Llen, 569 m.) justo delante, con su enorme antena en la cima.

Peña Cabarga con Santander al fondo.

Una vez en el collado de la Sotilla nos dirigimos por un sendero hacia el oeste buscando un nuevo collado y que nos facilite el ascenso a la Mota Grande.

Sendero hacia nuevo collado para facilitar ascenso.

Una vez en este nuevo collado giramos en dirección sur, siguiendo la crestera que asciende hacia la Mota Grande. Una vez en la cima las vistas eran espectaculares. Por un lado de podía ver Peña Lavalle (1.035 m.), el Mosquitero (1.206m), Peñas Gordas, el Porracolina (1.414 m.)

Peña Lavalle, Mosquitero, Peñas Gordas y Porracolina

Así como una magnífica vista del cauce del Miera cubierta de una capa de niebla, con el Castro Valnera (1.718 m.) al fondo y el buzón indicando Peña Yagos en primer plano, aunque realmente no es Peña Yagos, sino la Mota Grande (646 m.). Se llama Peña Yagos a todo el conjunto rocoso.

Buzón en cima de La Mota Grande

También se podía ver al oeste el pueblo de Mirones, desde el que habíamos iniciado la ruta, con barrio de la Cantolla y Hotel París destacando, también al fondo se ven Las Enguinzas y Peña Pelada (712 m.)

Mirones, Barrio La Cantolla, Enguinzas y Peña Pelada

y como no, al norte se veía las cimas del sur de la bahía de Santander y la propia ciudad en la que destaca el Palacio de la Magdalena.

Cimas del sur de la Bahía de Santander y la ciudad al fondo.

Así mismo, después de alcanzar la cima nos hicimos la típica fotografía de un selfie en el que se podía comprobar que habíamos alcanzado cima los cuatro.

Selfie en la cima

Una vez acabado el reportaje fotográfico iniciamos el descenso para dirigirnos a nuestro siguiente objetivo, Las Garmas. Para ello nos dirigimos en dirección noreste, cuesta abajo hacia el Collado de la Sotilla en el que previamente habíamos estado.

Descenso hacia el Collado de la Sotilla

Una vez en el collado cogemos una pista primero en dirección sur

Cogemos pista hacia el sur

A los pocos metros la pista cambia totalmente de dirección, en dirección norte y caminando por la pista que deja a la derecha el cerrado de un extenso prado hasta que alcanzamos una portilla la cual atravesamos.

Portilla en mitad de la pista

Siguiendo por la pista llegamos a una cabaña, la cual se encontraba al final de la pista.

Cabaña al final de la pista

Una vez en la cabaña buscamos un sendero que se dirigía a una cima, Peñal de Brenas (657 m.) en la que destacaba una gran antena, la cual, según nos contó un meracho, se trataba de una estación meteorológica que habían instalado tres semanas antes y que parece la han instalado para hacer un estudio de los vientos e instalar, en un futuro, un parque eólico. De ahí la nueva pista que no aparece en los planos.

Antena de estación meteorológica.

Una vez pasada esta pequeña loma salimos a una pista desde la que podemos tener una vista de la zona de Noja, Santoña, …

Vistas al norte con Noja y Santoña al fondo.

Cogemos la pista hacia la derecha en la que vemos al fondo la cima de Las Garmas y el collado de Cullahermoso.

Las Garmas, collado de Cullahermoso

Siguiendo por esta pista nos encontramos una cabaña la cual dejamos a mano izquierda, al igual que nos quedará a la izquierda el colado de Cullahermoso.

Cabaña a la izquierda de la pista

Seguimos por el sendero después de dejar la cabaña, ignorando los pequeños desvíos. Iniciamos el ascenso hacia la roca caliza que tenemos en frente, Las Garmas, la cual se llama así por la gran cantidad de lapiaces y torcas que hay por esta zona. Cuando estamos bajo la roca, la ascendemos buscando la subida más fácil, aunque en algunas ocasiones nos tendríamos que ayudar con las manos.

Buscando zona de ascenso hacia Las Garmas

Encontramos una zona en la que había menos rocas y llegamos a la zona superior. Una vez arriba seguimos hacia el sur, despacio y con mucho cuidado, ya que es una zona con muchos lapiaces o garmas como lo llaman los sobanos.

Caminando hacia el sur por zona de lapiaces.

Estuvimos caminando durante un buen rato sobre esta zona complicada de lapiaces, siempre en dirección sur buscando la cima, la cual la encontramos a los 200 metros aproximadamente de donde habíamos escalado por las rocas. la cima se distinguía fácilmente ya que había un punto geodésico. Nos encontrábamos en La Garma (706 m.)

Punto geodésico en la cima de La Garma

Desde este punto geodésico las vista eran espectaculares, así que realicé una panorámica desde este punto.

Panorámica desde La Garma

También desde la cima estuvimos buscando el camino más adecuado, ya que es una zona complicada para caminar debido a la gran cantidad de lapiaces que hay en este tramo. Vimos que lo mejor era dirigirnos hacia la siguiente cima al sur, la cima de La Garma Blanca.

Siguiente cima La Garma Blanca.

A los 10 minutos ya habíamos alcanzado la cima de La Garma Blanca (706 m.), la cual se distingue por un hito de rocas amontonadas.

En la cima de La Grama Blanca.

Desde este punto buscamos el camino más fácil para descender y nos pareció que el más adecuado era dirigirnos a un collado entre La Garma Blanca y La Mesa, junto al camino.

Collado entre La Garma Blanca y La Mesa

El descenso estaba bastante complicado y en alguna ocasión tuvimos que echar las manos al suelo y arrastrarnos un poco para evitar una caída innecesaria.

Bajando de La Garma Blanca

Al llegar a la parte baja de esta zona rocosa dejamos a nuestra derecha otra pequeña cima rocosa y nos dirigimos hacia una zona más baja donde encontramos un cerrado para el ganado.

Dirigiéndonos hacia cerrado para el ganado

Toda esta zona estaba vallada y no nos quedó más remedio que subirnos por la vaya para salvar este pequeño obstáculo y podernos dirigir por el sendero hacia el collado.

Sendero hacia el collado

Seguimos por este sendero hasta que llegamos al collado donde encontramos una pista, que en principio la íbamos a tomar a mano derecha, pero que al final tomamos hacia la izquierda, siguiendo las indicaciones del plano que llevábamos. Ya en la pista comenzamos un ligero ascenso y cuando comenzamos a llanear y bajar, seguimos por la derecha, ignorando la pista de la izquierda.

Cogiendo la pista de la derecha.

Continuamos por esta pista en ascenso dejando a nuestra izquierda una cabaña y poco después otra. A nuestra derecha se encuentra la cima de La Mesa.

Ascendiendo por pista hacia cabaña

Ya en la parte final del ascenso se tenían unas magníficas vistas de Peña Lavalle, Mosquitero, Peñas Gordas y el Porracolina.

Cimas desde casi el collado

A los pocos metros nos encontramos una portilla con un paso canadiense y llegamos a la pista que sube desde el cercano collado de la Maza, el cual se encuentra a nuestra izquierda.

Paso canadiense llegando a la pista.

No cogemos la pista que baja hacia el collado de la Maza, sino que cogemos el camino de la izquierda que nos dirigirá hacia el pueblo de Mirones.

Caminando por la pista hacia la derecha.

A los muy pocos metros de caminar por la pista, la dejamos y seguimos un poco por debajo, a la izquierda por un sendero que seguimos todo al este hasta llegar al cerrado de un prado. En mitad de este sendero decidimos hacer una parada para reponer fuerzas.

Sendero ganadero a la izquierda de la pista.

Llegamos al cerrado del prado el cual deberemos seguir.

Llegando al cerrado del prado.

Seguimos el cerrado del prado, el cual dejamos a nuestra izquierda, teniendo cuidado en el descenso ya que es bastante pindio y además había varios tramos en los que la alambrada está rota y se intercala en el suelo, entre la hierba, lo que hizo que nos tropezásemos varias veces.

Descendiendo junto cerrado del prado.

Bajamos paralelos al cerrado del prado hasta llegar al camino que da acceso al prado. Cruzamos este camino y nos vamos, campo a través, en diagonal hasta alcanzar la pista que vemos más abajo, teniendo la precaución de no irnos muy a la izquierda, ya que es una zona muy empedrada y muy complicada de atravesar. Una vez en la pista la seguimos hacia la izquierda.

Llegando a la pista y caminando hacia la izquierda.

Ya desde la pista se podía ver el largo y pindio descenso que habíamos realizado.

Prado por el que habíamos descendido.

Continuamos descendiendo por la pista, todo hacia abajo, ignorando cualquier desvío.

Descendiendo por la pista

Bajando por esta pista llegamos a un punto desde el que se puede ver fácilmente el barrio de La Cantolla, con el antiguo hotel París, hoy rehabilitado como casa de una familia conocida de Santander.

Vista desde la pista del Barrio de La Cantolla

En este sendero nos encontramos varias cabañas a ambos lados y seguimos descendiendo por la pista sin desviarnos

Una de las cabañas junto a la pista, a la que no nos desviamos

Seguimos descendiendo por la pista hasta que llegamos a la entrada de un eucaliptal, teniendo la precaución de coger el sendero de la izquierda y que nos dirige hacia su interior.

Entrando al eucaliptal por sendero de la izquierda

Continuamos descendiendo por todo el camino en medio del eucaliptal, camino en bastante mal estado por la acción de las aguas en el terreno.

Bajando por medio del eucaliptal.

Ya bastante abajo, en una curva, ignoramos un camino que sale a la derecha y ahora todo seguido hasta llegar al puente “Romano” sobre el río Miera, el cual tenía una valla para evitar que fuese atravesado.

Puente “Romano” sobre el Miera

El puente se puede cruzar, pero en ese caso tendríamos que ir el último tramo por la carretera

Puente romano sobre el Miera

y como nosotros preferimos ir por caminos, nos fuimos por el margen derecho del río Miera, por la senda fluvial la cual comenzaba allí y que estaba marcado con un indicador.

Senda fluvial junto al Miera.

Justo en este punto, junto al puente “Romano” nos encontramos con un meracho de toda la vida, el cual nos estuvo contando diferentes aspectos de la vida meracha. Se trataba de Juanjo, el de América, ya que tal y como nos dijo, estuvo trabajando 20 años en América en una fábrica química junto al río Hudson. Nos sorprendió el hecho de irse a América sin conocer el idioma para ganarse la vida hasta llegar a una edad en la que vino de vacaciones a Mirones y decidió no irse y dedicarse a las vacas, los prados, …

Conversando con Juanjo el de América

Nos contó que es bastante conocido y que fue la imagen de un calendario de hace varios años y del cual hay una fotografía en el restaurante Casa Navarro de Pámanes, y como no, al acabar la ruta fuimos a tomar un refresco a dicho local y allí pudios ver que, entre varias imágenes de Jesús Gil y Gil, ya que deben ser seguidores del Atlético de Madrid.

Fotografía de Juanjo con sus perros en restaurante Casa Navarro

Para ver la ruta en Wikiloc pinchar sobre la imagen.

Ruta en Google Earth

Curva de altura en función del tiempo de marcha.

Curva altura-tiempo

 

Mirones – Peña Yagos – La Garma – Mirones
Distancia Total Ruta circular de 14 km.
Duración Total El recorrido lo hicimos en seis horas y 20 minutos minutos, y estaríamos parados 1 hora entre la comida y la charla con Juanjo.
Dificultad La ruta es de nivel medio.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 540 m. con un desnivel acumulado de unos 850 m.
Tipo de camino Todo el camino fue por senderos, pistas, y varios tramos campo a través, algunos por zonas de lapiaces.
Agua potable Encontramos varios arroyos en los que se podría beber agua y en varias cabañas había depósitos de agua.
Época recomendada Se puede hacer en cualquier época del año ya que incluso en invierno es difícil que esté cubierto de nieve. La única dificultad es hacerla después de fuertes lluvias al subir por el Barranco de Recuvillo.
Cartografía y Bibliografía Hoja 59-I (Sarón) y 59-II (Arredondo) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc

El viernes 06 de Diciembre, aprovechando que era un día festivo y que, después de casi cinco fines de semana lloviendo, daban buen tiempo decidimos juntarnos tres senderistas para hacer uso y disfrute de nuestro bono ruta mensual. Para ello nos planteamos dos posibles rutas, una en una zona baja del Miera y otra desde Lunada. Aprovechando que el puerto estaba abierto nos decidimos por esta última y para ello subimos hacia el Collado de Hoz, es mucho más conocido con el nombre de Portillo de Lunada (1.350 m.)

Para ello nos dirigimos por la carretera que va desde Liérganes hacia San Roque de Riomiera y desde allí ascendimos por el puerto de Lunada, pudiendo contemplar las típicas cabañas pasiegas, así como el resbaladero de Lunada por el que se bajaban los troncos de los árboles que luego servirían como combustible para los hornos de la Real Fábrica de Artillería de la Cavada. Esta es la razón por la que en esta zona no se puede ver ni un árbol, ya que en aquella época, siglo XVIII, se cortaron todos los árboles para abastecer a esta fábrica. Una vez en el portillo aparcamos el coche y nos preparamos, botas, bastones, GPS, mochilas y sobre todo ropa de abrigo e iniciamos la marcha.

Inicio de ruta en Portillo de Lunada

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

Desde este punto si mirábamos hacia el norte podíamos ver el camino por el que debíamos ir para ascender hacia nuestra primera cima, así como la primera dificultad, ya que se veía que el sendero estaba cubierto por nieve y como más tarde comprobaríamos nos dificultaría bastante el paso.

A la derecha el sendero que debíamos seguir

Una vez preparados nos pusimos a andar en la cima del puerto de Lunada, en el límite con Burgos, junto al letrero de Cantabria. Mirando hacia el norte se inicia una senda a la derecha de dicho letrero. Al principio el sendero es estrecho y al poco tiempo nos encontramos la dificultad de que el sendero estaba cubierto de nieve y nos hizo plantearnos el suspender la ruta ya que el paso era bastante complicado.

Sendero de inicio junto al letrero

Después de ver diferentes alternativas encontramos un paso, que parecía más seguro y por ahí nos dirigimos, aunque con mucha precaución, ya que la nieve y la gran pendiente dificultaba bastante el paso. Una vez pasada esta dificultad pudimos tener una magnífica vista del Pico de la Miel y el inicio hacia Castro Valnera.

Vista de Pico La Miel y Castro Valnera

Seguimos caminando en ligero ascenso y viendo al fondo nuestro primer objetivo, el ascenso al Veinte (1.507 m.)

Primera cima a la que nos dirigíamos

En este mismo punto teníamos una magnífica vista de toda la subida al portillo de Lunada, así como el valle del Miera y al fondo las cimas de Peña Sagra y Picos de Europa.

Vistas del valle de Miera, así como de Peña Sagra y Picos de Europa

Después de este primer desnivel, de unos 100 metros, llegamos al Collado de Bustalveinte (1.432 m.) desde el que podíamos ver la famosa antena esférica que se encuentra en el Picón del Fraile (1.619 m.) y que forma parte de la Escuadrón de Vigilancia Aérea (EVA 12). Esta cima se encuentra entre La Mota (1.617 m.), Mota La Fuente (1.555 m.) y la Mota Primera ( 1.455 m). También contemplamos el gran muro de piedra que destaca en la ladera norte.

Picón del Fraile

Desde el Collado de Bustalveinte, el cual se encontraba totalmente cubierto de nieve, se veían algunas de las cimas que habíamos ascendido en otras ocasiones, como el Porracolina (1.414 m), el Carrío (1.435 m.), el Colina (1.441 m.), Peñas Rocías y el Mortillano (1.411 m.). En el camino de regreso llegaríamos a este mismo punto.

Cimas desde Collado de Bustalveinte

Seguimos caminando siguiendo la línea que une el collado con la cima, teniendo la precaución de no resbalar por la gran cantidad de nieve y algunas placas de hielo que había. Al fondo podíamos ver la primera de las cimas que íbamos a ascender. El ascenso no era muy duro, ya que el desnivel no era muy grande y solamente al final hay un ascenso más marcado y en una zona rocosa.

Ascenso al Veinte

En este primer ascenso se vuelve a tener una magnífica visión de la carretera que asciende hacia el Portillo de Lunada, así como la imagen del Valle del Miera y al fondo Picos de Europa, Peña Sagra, así como las cimas de Campoo.

Valle de Miera, Picos de Europa, Peña Sagra y Campoo

Después de 2 kilómetros en ligero ascenso, de un desnivel de aproximadamente 200 metros y de casi una hora de camino llegamos a la cima del Veinte (1.507 m.) En este punto había un buzón y se podía ver la cima del Picón del Fraile y el farallón de piedra que destaca en su ladera norte.

En la cima del Veinte

Una vez que hubimos disfrutado de las vistas desde este punto nos dirigimos a nuestra segunda cima, el Pizarras, para ello teníamos que iniciar un ligero descenso para luego volver a ascender. Este camino también era cresteando teniendo caída hacia las dos laderas, una de ellas cubierta de nieve y la otra sin nieve pero con una gran pendiente.

Camino hacia El Pizarras

En el camino que iba descendiendo pudimos tener dos imágenes muy vistosas, la primera de ellas en dirección oeste, en la que podíamos ver las cimas donde se encuentra el Hayedo de Zamina y Picones de Sopeña, lugar por el que habíamos realizado una ruta hace tiempo. Para ver la ruta pinchar aquí.

Hayedo de Zamina y Picones de Sopeña

Y por el este se podía ver el valle de Soba, con una vista del Mazo Grande (1.199 m.) y del Mazo Chico (1.123 m.), zonas por las que también habíamos realizado alguna ruta.

Valle de Soba

Después de cuatro kilómetros caminados y un tiempo de hora y media llegamos a nuestra segunda cima el Pizarras (1.478 m.) y desde él lo primero que vimos fue una magnífica vista de Santander.

Santander desde el Pizarras

En esta cima también existe un buzón indicador y aproveché para hacerle una foto con el Picón del Fraile al fondo.

Buzón en el Pizarras

En este punto también aprovechamos para hacernos un selfie del grupo con el mismo fondo.

Selfie en el Pizarras

Tuvimos que seguir caminando, cresteando hasta la siguiente cima que se encontraba a pocos metros en dirección norte, para luego en ese punto girar hacia el este hacia la siguiente cima. Para ello nos dirigimos por la Sierra La Vaga hacia el Carrío. En este tramo el camino no estaba muy marcado y fuimos buscando diferentes senderos, pero saliéndonos de la crestera y caminando por la zona Norte. Echando una vista atrás pudimos ver parte del camino que habíamos realizado.

Caminando hacia el Carrío

En un punto encontramos un senderillo que ascendía de nuevo a la crestera, así que para allá nos dirigimos y podíamos ver casi la cima el Carrío.

Caminando hacia el Carrío

Después de 6,5 km y dos horas y media de caminata llegamos a la cima del Carrío (1.435 m.). En este punto no hay buzón, ni indicador de la cima, ya que no hay un punto que destaque por la altura, si no que hay una llanura en la que han marcado la cima con un amontonamiento de rocas.

Cima del Carrío

En este mismo punto ya habíamos estado en otra ocasión cuando realizamos una ruta por los Cañones del Asón y recogida en la siguiente entrada, pinchar aquí. Desde este punto también se veía perfectamente otra de las cimas que habíamos ascendido en otra ocasión el Porracolina y que también habíamos recogido en otra entrada del blog en la siguiente entrada, pinchar aquí.

Porracolina

Una vez llegado a este punto hay dos opciones, la primera de ellas es regresar por el mismo camino, pero nosotros somos más de hacer rutas circulares, así que como una parte del recorrido que nos quedaba ya lo conocíamos de la vez que hicimos la ruta por los cañones del Asón, nos decidimos a descender hacia Bustalveinte. Para ello comenzamos a descender en dirección noreste hasta el llamado Alto de las Estacas.

Caminando hacia el Alto de Estacas

Una vez que llegamos al Alto de las Estacas giramos al este y encontramos unos indicadores del GR-74; aquí giramos totalmente al sur para buscar otra estaca señalizadora y un paso empedrado y muy espectacular que nos facilitará descender la pared rocosa. El problema puede ser encontrar el paso sobre todo cuando el sendero está cubierto de nieve.

Paso entre rocas para descender la pared

Una vez franqueada esta pared rocosa seguimos caminando hacia el este hasta encontrar un arroyo muy cerca de los prados y las cabañas de Brenacobos. Dejamos el arroyo y bordeamos por el oeste las fincas de Brenacobos, siguiendo un marcado sendero.

Hacia las cabañas de Brenacobos

En este sendero, que ya conocíamos íbamos siguiendo algunos postes, pero llegó un momento en el que no teníamos ninguna referencia y se nos complicó el camino ya que no sabíamos por donde descender, menos mal que teníamos el track en el GPS, y con dicho track, el sentido común y el de orientación, conseguimos llegar a donde pretendíamos. También echando una vista atrás pudimos ver el muro de piedra por el que habíamos descendido.

Muro que franqueamos para bajar del Carrío

Desde este mismo punto también se visualizaba el camino por el que teníamos que volver hasta el Collado de Bustalveinte, así como las cimas que habíamos recorrido, el Veinte y el Pizarras.

Camino recorrido y el que faltaba por recorrer

En dirección sureste se podía ver una de las últimas cimas que habíamos ascendido, el Peña Lusa (1.575 m), y que estaba recogida en la siguiente entrada, pinchar aquí.

Peña Lusa al fondo.

Todo este tramo, que es el más complicado de seguir, ya que es campo a través y sin tener ninguna referencia clara, lo hicimos hasta llegar al fondo, a las brañas del Campo de Brenalenguas, una especie de gran cubeta en donde se sume el pequeño arroyo que baja de la fuente de los Meaderos, cercana a las cabañas de Sel del Cuende.

Braña de Brenalenguas

Ya en esta braña se nos aclaró un poco el recorrido, ya que nada más pasar por esta braña empezamos a ver postes del PR S-74, así como un indicador que nos indicaba el punto del que veníamos Brenalenguas.

Indicador hacia Brenalenguas, al poco de pasar por dicho punto.

Así que ahora lo teníamos más sencillo, seguíamos los indicadores del PR S-74 en sentido inverso, es decir veíamos el poste 14, luego el 13, el 12 y así sucesivamente,

Siguiendo los indicadores del PR S-74 en sentido inverso

En este recorrido tuvimos que atravesar un pequeño hayedo, pero siguiendo los postes de esta ruta.

Atravesando pequeño hayedo

Seguimos los postes en sentido inverso hasta el último que vimos que fue el 8, momento en el que nos cambiamos de dirección, ya que vimos un cruce en mitad del bosquecillo en el que había un indicador que nos dirigía por un lado hacia EL Valle, lugar por el que ya habíamos pasado, por otro lado se dirigía hacia el siguiente punto del PR S-74 y nosotros seguimos el indicador que señalaba hacia Bustalveinte (10 minutos)

Cruce hacia Bustalveinte

Aquí lógicamente ya habían desaparecido los indicadores y continuamos en ligero ascenso por el hayedo

Hayedo hacia Bustalveinte

En el ligero ascenso hacia Bustalveinte por el sendero, perfectamente identificable, nos encontramos como el sendero se cubría de nieve, pero así todo seguía identificable. Lo único que la nieve dificultaba el camino y en vez de 10 minutos fueron 15.

Hayedo cubierto de nieve

Pero al final de este hayedo salimos ya a la braña de Bustalveinte, en la que se podían distinguir un grupo de varias cabañas, algunas de ellas bien conservadas y otras ya sin tejado.

Llegando a Braña de Bustalveinte

Viendo que ya nos quedaba poco recorrido, aproximadamente una hora y que el tiempo no había empeorado, decidimos parar para comer, así que nos subimos a la escalera de una de las cabañas y nos pusimos a reponer fuerzas. Tampoco íbamos a estar mucho tiempo, ya que el día se estaba empezando a nublar, así que al final estuvimos parados 15 minutos, además empezaba a refrescar.

Comiendo en cabaña de Bustalveinte

Ahora sólo había que hacer caso a un cartel que indicaba el camino para ascender al collado de Bustalveinte, aunque al haber nieve, no sabíamos muy bien cuál era el camino de ascenso, así que en algunos tramos siguiendo unos senderos y otras campo a través, íbamos buscando el camino más cómodo para hacer este ascenso, que después del camino recorrido ya se hacía un poco durillo. Todo el camino lo hicimos teniendo la vista del farallón de piedra del picón del Fraile a nuestra izquierda.

Subiendo al Collado de Bustalveinte con farallón de Picón del Fraile

Llegando ya al final del ascenso vimos que el collado tenía mucha nieve y podía estar complicado el último tramo, razón por la que nos desviamos un poco hacia el norte, a la base del Veinte y desde allí nos dirigimos, ya cresteando hacia el collado.

Cresteando hacia el collado de Bustalveinte después de descender desde el Veinte.

El resto del camino ya lo conocíamos, seguir el camino que ya habíamos recorrido en el ascenso en dirección a Lunada, teniendo la precaución del primer paso complicado, que esta vez por lo menos ya conocíamos el sitio más cómodo para salvarlo.

Caminando hacia Lunada

Después de 5 horas y 45 minutos y casi 16 km de caminata llegamos de nuevo al aparcamiento en Lunada, lugar donde había varias familias disfrutando de la nieve con sus trineos y plásticos. Ahí nos cambiamos la ropa y el calzado y nos dirigimos a tomar el deseado refresco y un caldo en el pueblo de La Concha, justo enfrente de la antigua escuela de San Roque de Riomiera.

Para ver la ruta en Wikiloc pinchar sobre la imagen.

Ruta en Google Earth

Curva de altura en función del tiempo de marcha.

Curva altura-tiempo

 

Lunada – Veinte – Pizarras – Carrío – Brenacobos – Brenalenguas – Bustalveinte – Collado de Bustalveinte – Lunada
Distancia Total Ruta circular de 16 km.
Duración Total El recorrido lo hicimos en cinco horas y 45 minutos minutos, y estaríamos parados 45 minutos aproximadamente.
Dificultad La ruta es de nivel medio.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 450 m. con un desnivel acumulado de unos 900 m.
Tipo de camino Todo el camino fue por senderos, pistas, y varios tramos campo a través, sobre todo por estar cubiertos los senderos por nieve.
Agua potable Encontramos varios arroyos en los que se podría beber agua
Época recomendada Se puede hacer en cualquier época del año, aunque con nieve se puede complicar bastante.
Cartografía y Bibliografía Hoja 59-IV (Veguilla) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc
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