Feeds:
Entradas
Comentarios

¡POR FIN! Porqué comienzo así esta entrada, porque al final hemos conseguido el ascenso a una cima emblemática de Cantabria, el Cornón de Peña Sagra, después de tres intentos, el primero fue sólo una aproximación a su base, íbamos con niños, la segunda ya con la intención de subir, nos la hecho para atrás la nieve que nos impedía el ascenso, y menos mal que no subimos porque arriba, visto lo visto, con nieve e hielo sería muy peligroso, eso era por el año 2010, en esta ocasión ya íbamos concienciados de que tenía que ser la definitiva, y así fue, aunque en el camino de regreso nos perdimos un poco.

Lo teníamos decidido hace unas semanas, que cuando encontrásemos un día en que las condiciones meteorológicas fueran buenas, nos decidiríamos a realizar el ascenso al Cornón de Peña Sagra, y las condiciones se dieron, no daban previsión de lluvia, no estaba nevado, soplaba algo de viento sur,… así que para allá que nos fuimos.

La Sierra de Peña Sagra es un cordal de bloques de conglomerados y arcillas que se levanta entre los valles de Liébana y del Nansa, con la cima de El Cornón o El Cuernón (2.047 m.), como la más destacada. La ascensión a esta cima se puede realizar desde varios sitios, San Mamés, San Sebastián de Garabandal, Torices o Somaniezo.

Salimos a primera hora de la mañana de Santander en dirección a Potes y un poco antes de llegar cogimos, en Ojedo, el desvío que se dirige a Cabezón de Liébana y Puerto de Piedrasluengas y a los pocos kilómetros cogimos el desvío a Aniezo, Cahecho y Luriezo.  Un poco después de la entrada al pueblo de Aniezo se encuentra el pueblo de Somaniezo, aquí es donde vamos a iniciar el ascenso hacia nuestro reto.

Inicio de la ruta en Somaniezo

Inicio de la ruta en Somaniezo

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aqui: (hay que registrarse en Wikiloc)

En Somaniezo aparcamos el coche justo en la entrada del pueblo y allí preparamos el material necesario para comenzar a caminar. Lo primero que hacemos es cruzar el puente y después de coger unas nueces que se encontraban tiradas en el suelo bajo un nogal, nos dirigimos hacia las casas. Ya en el pueblo ascendemos por una calle a la derecha que conduce hacia el final del pueblo.

Adentrándonos en el pueblo de Somaniezo

Adentrándonos en el pueblo de Somaniezo

Ya casi al final del pueblo nos encontramos el inicio de un camino hacia la derecha que va en dirección hacia la Ermita de La Virgen de La Luz, Peña Sagra.

Señal indicativa Virgen de La Luz Peña Sagra

Señal indicativa Virgen de La Luz Peña Sagra

Una vez cogido este camino volvemos la vista atrás y podemos tener una vista general de este pequeño pueblo, en el que destaca la capilla, en la que, el día 24 de Abril se conduce en procesión a la “Santuca” desde la ermita de Nuestra Señora de La Luz y se queda hasta el día siguiente, día en que se baja a Aniezo, para posteriormente el 2 de Mayo llevarla en procesión hasta Santo Toribio de Liébana y para finalizar la procesión más larga, 28 km., regresa el día 4 de Mayo de nuevo a su ermita.

Vista del pueblo de Somaniezo

Vista del pueblo de Somaniezo

La pista es bastante ancha y cómoda, tras cruzar un puente sobre el arroyo Aniezo, comienza la dura ascensión bordeando un bosque de roble y hayas a la derecha y el arroyo a la izaquierda. Nada más comenzar a subir por este camino, nos damos cuenta que va a ser una ruta durilla, ya que desde los primeros metros nos encontramos unas fuertes pendientes, las cuales nos cortaban el resuello. La verdad que comenzamos con un ritmo excesivo y nos dimos cuenta que así rápidamente nos agotaríamos, así que bajamos la marcha y la adecuamos a la dura pendiente. Al cabo de unos 25 minutos de ascensión nos encontramos el primero de los pasos canadienses.

Paso canadiense en la pista

Paso canadiense en la pista

Continuábamos ascendiendo por la dura pendiente paralelos al arroyo de Aniezo. Al cabo de unos minutos de haber pasado por este paso canadiense el camino sale del bosque, cruza un puente de piedra sobre otro pequeño arroyo, ahora casi sin agua, y ascendiendo describe una amplia curva, para en breves momentos llegar a una pradera con una cabaña,  La Helguera.

Cabaña de La Helguera

Cabaña de La Helguera

 Ya casi estamos llegando a la ermita, pero todavía nos separa una empinada loma que la vamos librando subiendo en zig-zags. Unos metros después cruza un pequeño bosque de hayas, y deja a la izquierda del camino una cuadra, con refugio en su parte superior, estamos en el Helechero.

Cuadra del Helechero

Cuadra del Helechero

Si echamos una vista atrás del camino que llevamos recorrido podemos ver los montes de la zona de Liébana, en los que destacan las rojizas hayas en los frondosos bosque que cubren algunos de los montes más destacados de esta zona.

Frondosos bosques de Hayas cubriendo los montes

Frondosos bosques de Hayas cubriendo los montes

Ascendemos unos pocos metros más y ya podemos ver el Santuario de la Virgen de la Luz.

Ya divisamos el Santuario de la Virgen de la Luz

Ya divisamos el Santuario de la Virgen de la Luz

Un poco antes de llegar al santuario abandonamos el camino principal que se dirige hacia la derecha y cogemos el camino que se dirige a la entrada de la ermita.

Cogiendo el camino hacia la izquierda en dirección a la ermita

Cogiendo el camino hacia la izquierda en dirección a la ermita

Después de una hora y diez minutos llegamos al Santuario de la Virgen de la Luz, lugar donde se encuentra la “Santuca”, patrona de Liébana y lugar donde se celebran romerías el 24 de Junio, día de San Juan y el 8 de Septiembre, Festividad de la Natividad de Nuestra Señora.

Ermita de Nuestra Señora de La Luz ("La Santuca")

Santuario de la Virgen de la Luz (“La Santuca”)

El Santuario de la Virgen de la Luz se encuentra situado a 1.274 mts. de altitud, en la ladera de Peña Sagra, este Santuario tiene su origen en una pequeña capilla erigida en honor a Santa María, que se apareció a finales del siglo XVI, en este lugar a una joven pastora, cuando disgregado su rebaño por la niebla le pedía auxilio. La Virgen le dijo que bajara al pueblo y dijese al sacerdote que mandara limpiar el lugar y erigiese un santuario para una imagen que encontraría en una cueva, en un principio el sacerdote no la creyó y la niña regreso al lugar donde la Virgen la hizo una señal de la cruz con sus dedos y al ver el sacerdote esta marca la creyó y hizo lo que la Virgen le encomendó. Así se hizo y la pastora quedó como beata o cuidadora del santuario. Esta es una de las versiones, aunque no la única.

Santuario de Nuestra Señora de la Luz

Santuario de La Virgen de la Luz

Este edificio fue construido en el siglo XVI y ha sufrido importantes reformas, conservándose de aquella época solamente la cabecera. En él se venera a la patrona de Liébana, pequeña imagen de alabastro policromada, de la misma época, que representa a la Virgen con el Niño en sus brazos, que los lebaniegos denominan “La Santuca”. El retablo barroco muestra una notable imaginería y está flanqueado por dos excelentes jarrones de porcelana china, regalados por un indiano de Polaciones en el siglo XVIII”.

La Santuca

La Santuca

Desde este punto todavía no se puede ver nuestro destino final, El Cornón, el cual está tapado por una cima hasta llegar al Collado de la Vega del Prado. Junto al Santuario encontramos dos caminos, uno que va en dirección norte y que será el que tomemos en el camino de regreso, y otro que va en dirección sur y que será por el que continuemos.

Justo en la parte superior de la ermita, junto a la fuente, una abandonada bolera y a lo que parece ser una especie de plaza de aparcamiento cubierta, tomamos la pista que se dirige hacia la falda de la montaña y que conecta con la pista que abandonamos para dirigirnos hacia el Santuario.

Regresando a la pista principal

Regresando a la pista principal

Continuamos ascendiendo por esa pendiente algo más suave que las que tuvimos anteriormente. En esta pista nos encontramos un paso canadiense que tuvimos que atravesar.

Paso canadiense en camino

Paso canadiense en camino

Ahora nos dirigimos hacia la Vega del Prado, sobre la que se ven las ruinas de lo que parece ser una cabaña. La pista ahora parece señalizada como un GR, con sus franjas rojas-blancas, en concreto el Sendero de la Reserva del Saja GR-71, y seguiremos por él, teniendo la precaución de seguir la pista principal y no coger un desvío que va hacia la derecha y que se dirige a Torices. Esta es una zona fácil, ya que al fondo se ve el collado al que tenemos que llegar y sobre todo por que a nuestra mano izquierda se distingue claramente el refugio de los Montañeros de Áliva.

Refugio de los Montañeros de Áliva

Refugio de los Montañeros de Áliva

Desde el Santuario de la Virgen de la Luz, hasta llegar al refugio de montaña sólo tardamos unos diez minutos. Al poco de pasar a la altura del refugio ya llegamos al collado de la Vega del Prado, o de la Majada del Prao como le llaman en el plano del IGN, lugar desde el que se puede apreciar claramente nuestro destino, El Cornón.

En el Collado de la Vega del Prado

En el Collado de la Vega del Prado con el Cornón al fondo

El Collado de la Vega del Prado se extiende bajo las pendientes finales del Cornón, que desde donde nos encontramos podremos observarlo a la derecha de una canal herbosa que tendremos que remontar. Nos dirigimos hacia esa canal por un sendero que asciende entre escobas, dejando a la derecha una pista que se dirige hacia el Collado de Invernillas y San Mamés, otra de las posibilidades de ascenso a esta mítica cima. En este punto es donde abandonamos el GR-71.

Abandonando el GR-71 y cogiendo sendero entre las escobas.

Abandonando el GR-71 y cogiendo sendero entre las escobas.

Desde este punto el ascenso a la cima parece muy complicado, pero si alguien ha subido por aquí quiere decir que se puede, así que tiramos para arriba. En estos primeros metros el sendero no es muy claro ya que hay varios, que abriéndose el paso entre las escobas nos dirigen hacia la canal.

Buscando el camino hacia la canal

Buscando el camino hacia la canal

Cuando llevamos ascendidos unos metros echamos una vista atrás y pudimos tener una bonita vista de la zona de Picos de Europa, lo que debe ser la Zona Oriental por Ándara, lugar al que ya fuimos desde Bejes.

Zona Oriental de los Picos de Europa

Zona Oriental de los Picos de Europa

El sendero prácticamente había desaparecido y lo único que hacíamos es seguir ascendiendo hacia la canal herbosa que nos dirigiría hacia nuestro destino.

Ascendiendo entre escobas sin sendero claro

Ascendiendo entre escobas sin sendero claro

La canal es bastante empinada y tenemos que ascender en zig-zags, ya que sino es muy complicado el ir ganando metros, además se iba notando en las piernas la dureza del ascenso y todavía nos quedaba bastante para llegar a la cima.

Subiendo en zig-zag

Subiendo en zig-zag

Continuamos ascendiendo y ya dejamos atrás la zona de escobas y ahora estamos en una zona más escarpada en la que hay pequeños pedregales. También empezamos a ver los primeros hitos, ya que en esta zona no vemos senderos muy claros, aunque si los hay.

Descanso junto a hito en zona escarpada

Descanso junto a hito en zona escarpada con el collado de Vega del Prado al fondo

Después de una dura subida y varios descanso para retomar fuerzas y líquidos llegamos bajo una infranqueable arista del Cornón. Parece que no hay posibilidades de ascender por quí, así que nos dirigimos hacia la derecha, siguiendo los hitos de piedras para ascender a la cumbre.

Iniciando el último tramo del ascenso sobre las rocas

Iniciando el último tramo del ascenso sobre las rocas conglomeradas

Lo que nos damos cuenta es que esta ruta, en época de nieve, sería muy complicado atravesar esta zona, ya que estaría cubierta de nieve e hielo, y sólo para personas muy preparadas, tanto físicamente como con material de escalada, estaría posible el ascenso por aquí. El mejor paso está a 50 metros a la derecha y guiados por los hitos intentamos encontrarlo.

Iniciando la escalada

Iniciando la escalada

En este camino nos encontramos una pequeña chimenea por la que tenemos que ascender y en la que no nos queda más remedio que echar pies y manos al suelo, e iniciar una pequeña escalada entre las rocas. Esta chimenea está marcada con pintura amarilla para indicar el camino correcto.

Marcas amarilla de pintura para marcar el camino

Marcas amarilla de pintura para marcar el camino

Después de estas últimas escaladas ya estamos casi en la cima del Cornón, pero todavía nos queda un pequeño y peligroso tramo para llegar a dicha cima. En esta zona se tiene que ir con mucha precaución, sobre todo si está mojado y mucho más si hubiese hielo, ya que habría que llevar crampones, o eso creo, ya que no soy experto en montaña.

Casi en la cima

Casi en la cima

Ns quedan pocos metros para llegar a la cima y con mucha precaución, sobre todo para los que tienen algo de vértigo, nos dirigimos cresteando hacia la cima.

Cresteando hacia la cima

Cresteando hacia la cima

Después de dos horas y tres cuartos desde que salimos de Somaniezo, alcanzamos nuestro objetivo, la cima de nuestro ansiado El Cronón con sus 2.047 m. Aunque el tramo de ascenso desde el Collado de Vega del Prado, que es lo más duro nos llevó una hora y media. Lo primero que vimos fue el típico buzón, indicándonos que estábamos en la cima.

Buzón en la cima

Buzón en la cima

Ya en la cima

Ya en la cima

Ya en la cima sólo nos quedaba el poder disfrutar de las impresionantes vistas, aunque tuvimos que darnos un poco de prisa ya que se comenzaba a echar la niebla.

Zona del Valle del Nansa

Zona del Valle del Nansa

Desde este punto se puede ver prácticamente toda Cantabria, desde Santander, San Vicente de la Barquera, la costa,…

La mar al fondo

La mar al fondo

También pudimos observar el duro ascenso que habíamos realizado.

Ascenso que habíamos realizado

Ascenso que habíamos realizado

Para atestiguar de que conseguimos la cima no hay mejor cosa que una foto en el lugar, primero de tres de los componentes del grupo.

Foto en la cima

Foto en la cima

y luego, como en la anterior faltaba yo, qué mejor que un selfie a 2.047 m.

Selfie en Cornón de Peña Sagra

Selfie en Cornón de Peña Sagra

Después de todas las fotos, el tomar un refrigerio y disfrutar de las vistas iniciamos el camino de descenso siguiendo el mismo itinerario. Primero descendiendo entre las rocas graníticas.

Des-escalando lo escalado

Des-escalando lo escalado

luego siguiendo los hitos por la canal, en la que ahora veíamos claramente los senderos que en el ascenso no encontrábamos. Lo que es ver las cosas desde otra perspectiva, desde arriba.

Canal herbosa

Canal herbosa

y ya por fin, de nuevo por la zona de escobas, dirigiéndonos de nuevo hacia el colado de Vega del Prado.

Bajando entre las escobas

Bajando entre las escobas

Ya en el Collado pensamos en hacer una parada para comer junto al refugio de montaña, pero decidimos dirigirnos hasta el Santuario de la Virgen de La luz para estar algo más cómodos. En este descenso aprovechamos para hacernos una foto bajo un bonito serbal del cazador.

Serbal del cazador lleno de frutos rojos

Serbal del cazador lleno de frutos rojos

Ya en el Santuario, en las escalinatas, hicimos la parada larga para recuperar fuerzas con unos bocadillos y unos refrescos. También como nos encontramos con un grupo que subía desde Luriezo, nos hicimos una foto en el recinto del Santuario.

Después de comer

Después de comer

Una vez que recuperamos fuerzas iniciamos el descenso hacia Somaniezo, no sin antes hacer una fotografía a algo que yo creo que estaba fuera de lugar, una especie de “campanario” de hormigón armado que llamaba la atención por el mal gusto a la hora de situarlo.

Campanario fuera de lugar

“Campanario” fuera de lugar

Justo al lado del Santuario, en dirección norte, nos encontramos una pista que nos dirigirá hacia Somaniezo. Así que la cogimos, no sin saber que este tramo de la ruta sería el que más problemas nos dio en todo el recorrido, porqué, pues porque nos perdimos, ya que al principio parece muy sencillo, pero llega un momento en el que da lugar a confusión, igual que les pasó a los que hicieron el mismo recorrido y subieron el track del GPS que nosotros llevábamos.

Inicio de la pista hacia Somaniezo

Inicio de la pista hacia Somaniezo

Al principio no había pérdida, sólo había que seguir la pista principal que se dirigía por las faldas de la montaña del Canto de la Trespañuela, en dirección noroeste, sin abandonarla en ningún momento.

Pista por falda de la montaña

Pista por ladera del Canto de la Trespañuela

Por el camino nos encontramos un par de pasos canadienses que tenemos que atravesar,

Uno de los pasos canadienses

Uno de los pasos canadienses

y un par de barrancos por los que en épocas de lluvia bajarán arroyos que verterán sus aguas al arroyo de Aniezo.

Uno de los tres barrancos que atravesamos por la pista

Uno de los tres barrancos que atravesamos por la pista

Seguimos progresando por la pista y después de atravesar el tercer barranco llegamos a una loma que forma casi un collado. En este lugar, el Sierro, nos encontramos una pista-sendero que se dirige hacia la izquierda y se interna en el bosque, esta pista no la cogemos, sino que seguimos hacia la derecha que da paso a un nuevo valle y bordea el límite superior de un denso bosque de hayas con acebos y serbales de los cazadores.

Seguimos por este camino hasta llegar al Dornaco, un colado en el que encontramos, a nuestra izquierda, una pequeña cabaña que había sido pasto de las llamas.

Cabaña en Dornaco

Cabaña en Dornaco

Justo al lado derecho de la cabaña volvemos a encontrar la pista y en ella una bifurcación, el ramal de la derecha se dirige hacia Cahecho, el cual no cogemos y el ramal de la izquierda, que es el que cogemos, que se dirige hacia nuestro destino.

Cogemos ramal de la izquierda hacia abajo

Cogemos ramal de la izquierda hacia abajo

Nada más comenzar el descenso por esta pista encontramos, a mano derecha de dicha pista, una construcción para el almacenamiento de agua, no sé si para el suministro a los pueblos o como almacén para en caso de incendio.

Almacén de agua junto a pista.

Almacén de agua junto a pista.

Bajamos por la pista  internándonos en zig-zags en un robledal, no muy denso, pero con robles bastante impresionantes.

Atravesando robledal

Atravesando robledal

Al cabo de un rato nos encontramos una bifurcación. El camino de la derecha se dirige hacia el pueblo de Luriezo, siguiendo el GR-71, mientras que nosotros cogemos el ramal de la izquierda, que estando menos marcado desciende entre robles.

Bifurcación a Luriezo por GR-71

Bifurcación a Luriezo por GR-71

Descendiendo por este nuevo camino nos encontramos otra nueva bifurcación y nosotros cogemos el camino de la izquierda, ya que vemos que se dirige hacia una cabaña por la cual tenemos que pasar.

Nueva bifurcación que cogemos hacia la izquierda

Nueva bifurcación que cogemos hacia la izquierda

A los pocos metros nos encontramos una cabaña, la cual dejamos a nuestra derecha.

Cabaña

Primera de las cabañas

Cruzamos la alambrada de la cabaña y salimos a un prado con una fuerte pendiente y el arroyo de la Bárcena a nuestra izquierda.

Bajando por la pendiente con arroyo a la izquierda

Bajando por la pendiente con arroyo a la izquierda

En este primer prado descendemos por la derecha bordeando el bosque, cruzamos una alambrada y continuamos por la derecha. Un grupo de robles cercan la parte inferior de esta finca, pero a la derecha encontramos una senda a otro prado. Aquí por la izquierda cruzamos unas alambradas entre robles y llegamos a otra cabaña.

Segunda de las cabañas

Segunda de las cabañas

Al final de este prado a la derecha encontramos una alambrada y aquí es donde comenzó nuestra odisea, ya que no cogimos el camino adecuado. nos encontramos una portilla de alambre y sólo se nos ocurrió a nosotros atravesarla y seguir una mal conservada pista. Además el track nos decía que llevábamos el camino correcto.

Portilla que no debimos a travesar

Portilla que no debimos a travesar

Siguiendo por este camino erróneo llegamos hasta la cima del Pontanillo (956 m.) y a un camino que se dirigía hacia Luriezo. Aquí tuvimos que decidir entre tres posibilidades. La primera de ellas era hacer lo que habían hecho los que habían subido el track, tirar monte a través, el cual estaba muy cerrado, en dirección a Somaniezo, el cual se veía desde arriba. La segunda dirigirnos hacia Luriezo y tener que hacer los casi cuatro kilómetros que separan este pueblo de Somaniezo por la carretera y la tercera que es la que elegimos, regresar a la segunda de las cabañas y buscar otro camino. Al final perdimos una hora de tiempo e hicimos 3,5 km de más por culpa de este error. Pero bueno el entorno era muy bonito.

Perdidos en Pontanilla

Perdidos en el Pontanillo

Una vez de regreso a la cabaña fuimos pendiente a bajo en el prado

Buscando el camino correcto

Buscando el camino correcto

 Hasta que al final llegamos a un pequeño camino con una alambrada la cual atravesamos.

Alambrada que atravesamos

Alambrada que atravesamos

De esta manera llegamos a un prado,  a la derecha del arroyo de la Bárcena o riega redoncilla, que se veía que se dirigía hacia el pueblo de Somaniezo, pero al bajar vimos que si cruzábamos el arroyo por un paso que había llegábamos a una pista que se dirigía para leo al arroyo hacia el pueblo, así que cruzamos el arroyo y fuimos por esta pista, aunque parece que hay otra pista que va por la derecha de este prado que bajamos.

En pista hacia Somaniezo

En pista hacia Somaniezo por lado izquierdo del arroyo

Continuando por este camino llegamos a una bifurcación, en principio cogimos el camino de la izquierda, ya que se veía el pueblo muy cerca, justo debajo de donde nos encontrábamos.

Bifurcación

Bifurcación

Siguiendo por este camino llegamos justo encima del pueblo, pero como teníamos que atravesar varias alambradas decidimos regresar a la bifurcación anterior y coger el camino de la derecha.

Somaniezo a nuestros pies

Somaniezo a nuestros pies

Este camino hacia la derecha parecía que nos llevaba hacia el pueblo, pero se complicó un poco, así que saltamos un muro y ya nos dirigimos a la pequeña capilla que hay en el pueblo.

Entrando en el pueblo junto a la capilla

Entrando en el pueblo junto a la capilla

Ya en el pueblo encontramos una fuente donde nos refrescamos un poco y pudimos ver el desvío que habíamos cogido al iniciar la ruta.

Desvío donde iniciamos la ruta.

Desvío donde iniciamos la ruta.

Ya estábamos junto al coche y aprovechamos, mientras unos se cambiaban el calzado, a coger unos buenos puñados de ricas nueces que estaban tirados bajo los nogales. De aquí nos dirigimos, ya en coche, a tomar un refresco, que nos supo a gloria, en el hotel El Infantado, en el pueblo de Ojedo.

 Para ver la imagen en Wikiloc pinchar sobre la imagen.

Ruta en Google Earth

Ruta en Google Earth

Curva altura-distancia

Curva altura-distancia

Curva altura-distancia

Somaniezo – Santuario Virgen de la Luz – Cornón de Peña Sagra – Somaniezo
Distancia Total Ruta circular de 21,5 km, aunque hicimos 3,5 km de más por perdernos en el recorrido.
Duración Total El recorrido lo hicimos en unas siete horas y tres cuartos, pero de ellos estuvimos parados una hora y media, comiendo, fotos, descansos,… y una hora que perdimos en el tramo erróneo.
Dificultad La ruta es bastante durilla, tanto por la longitud como por el duro desnivel.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 1.370 m. con un desnivel acumulado de 1.953 m.
Tipo de camino Pistas, senderos y campo a través.
Agua potable Encontramos agua en Somaniezo, el Santuario y en varios arroyos.
Época recomendada En cualquier época que no haya nieve, es decir en la primavera avanzada hasta Octubre.
Cartografía y Bibliografía Hoja 81-I (Camaleño) y 81-II (Potes) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc

El sábado 08 de Octubre, después de un verano con descanso en la realización de rutas de montaña, nos juntamos dos amigos senderistas para darnos una vuelta por los montes de Cantabria. Como queríamos que fuese un recorrido de sólo por la mañana, para ir a comer a casa, nos decidimos por una ruta que estuviera cerca de Santander y por eso nos fuimos hacia el municipio de Miera, en concreto nos dirigimos al pueblo de Mirones.

Allí aparcamos el coche, junto a la Iglesia de San Román, en Mirones y nos preparamos. En principio llevábamos playeras de montaña y botas, y menos mal que nos inclinamos por este último tipo de calzado, porque en caso contrario nos hubiésemos empapado y nos hubiese costado mucho andar por el terreno kárstico.

Iglesia de San Román en Mirones

Iglesia de San Román en Mirones

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aqui: (hay que registrarse en Wikiloc)

Allí, nada más cruzar la carretera, encontramos, junto a una casa, una pendiente que se dirige al barrio de La Cantolla, se trata del camino El Carro.

Camino El Carro hacia La Cantolla

Camino El Carro hacia La Cantolla

Comenzamos a ascender por esta pendiente para dirigirnos al Barrio de La Cantolla, donde saludamos a una mujer mayor que a esa hora ya estaba limpiando los cristales de su pequeño mirador y una vivienda en la que debía vivir alguien que era de Granada y estaba orgulloso de ello.

Ascendiendo por el camino El Carro

Ascendiendo por el camino El Carro

Continuamos ascendiendo y llegamos a las primeras casas del barrio de La Cantolla y fuimos callejeando entre las casas buscando el camino correcto.

Callejeando por La Cantolla

Callejeando por La Cantolla

La ruta también se podría empezar desde este barrio y así nos hubiésemos ahorrado esta primera ascensión, aunque en cualquier ruta por esta zona, debido a la geografía del lugar, siempre habrá una fuerte ascensión al inicio. Ya en la Cantolla buscamos el camino para iniciar la ruta y lo encontramos junto a lo que parecía un bebedero.

Inicio de la ruta en La Cantolla

Inicio de la ruta en La Cantolla

Allí nos encontramos un indicador que marcaba el camino hacia el Macizo de Las Enguinzas que según pudimos observar está marcado como un pequeño recorrido, en concreto el PR-S73, pero que sin embargo no ascendía a Las Enguinzas.

Indicador del Macizo de Las Enginzas PR-S73

Indicador del Macizo de Las Enguinzas PR-S73

El inicio es un poco durillo, ya que nada más comenzar nos encontramos una fuerte pendiente con una pista hormigonada.

Pista hormigonada

Pista hormigonada

Lo primero que nos llamó la atención fue el Hotel París o La Torre, una construcción muy llamativa que se encuentra sobre una roca y que parece la Casa de la familia Adam´s. Además pudimos ver la mejora que ha habido en los últimos años, ya que ya habíamos realizado otra ruta por esta zona y habíamos visto esta casa, comentando en ese momento un poco de la historia de este “hotel”.

Hotel París o La Torre

Hotel París o La Torre

Continuamos ascendiendo, dejando a nuestra derecha el depósito de aguas que suministra este preciado fluido a los pueblos de alrededor.

Depósito de aguas

Depósito de aguas

Cuando llevábamos pocos metros de ascenso ya nos empezaba a sobrar la ropa y empezamos a sudar y continuamos hasta que llegamos a un punto en el que teníamos una bifurcación, una que iba hacia la izquierda y que era hormigonada y otra que se convertía en un sendero empedrado. Daba igual cual de los dos cogiésemos por que al final nos llevaba al mismo punto. Nosotros cogimos el cruce hacia la derecha.

Saliendo de pista hormigonada

Saliendo de pista hormigonada

Aquí nos encontramos la segunda señal, que esta vez nos dirigía hacia Guzpedroso.

Camino Guzpedroso

Camino Guzpedroso

Aquí desapareció el sendero y se convirtió en un camino empedrado que se conoce con el nombre de Calzada de la Peñas, el cual es un buen ejemplo de las infraestructuras que promovieron las Reales Fábricas de Cañones de Liérganes y de La Cavada. Se trata de un típico camino carbonero usado para el acarreo de madera, fundamentalmente encina, empleada en la producción de carbón vegetal que abastecía a los hornos siderúrgicos.

En este recorrido existen tramos con un excelente encachado de caliza y arenisca, que atestiguan un antiguo camino de algo más de un metro y medio de anchura, excelentemente adaptado al agreste terreno gracias a la creación de taludes de mampostería en las laderas.

Calzada de las Peñas

Calzada de las Peñas

En esta calzada nos encontramos un cartel indicativo que nos llevaba hacia los Pozos de Noja y la Fresquera de Fiñumiga, la cual visitamos en otra ocasión y que se trata en una pequeña construcción en la que se almacenaba la nieve que era utilizada por los médicos de las fábricas de cañones para reducir las consecuencias de las quemaduras de los trabajadores.

Indicativo Pozos de Noja y Fresquera de Fiñumiga

Indicativo Pozos de Noja y Fresquera de Fiñumiga

Aquí nos empezamos a encontrar alguna de las muchas cabañas merachas que hay por la zona. Estas primeras estaban muy bien conservadas, aunque a medida que nos íbamos alejando del pueblo nos las encontrábamos en peores condiciones.

Cabaña Meracha

Cabaña Meracha

Esta palabra “Meracha” es en realidad el gentilicio de los vecinos del ayuntamiento de Miera y de ahí viene el nombre de estas cabañas. También nos encontramos alguna cabaña que había sido remodelada y que tenía muy buena apariencia.

Cabaña remodelada

Cabaña remodelada

Estas últimas cabañas son las de la zona de Llarao, y en esta zona volvimos a coger el camino empedrado que se encontraba junto a otra de las muchas cabañas.

Camino junto a cabaña

Camino junto a cabaña

Al poco rato de pasar por esta cabaña nos encontramos con una de las primeras dudas del recorrido, había una bifurcación en el camino empedrado y al final decidimos tirar por el sendero de la derecha y que además luego pudimos comprobar que era el correcto.

Camino de la derecha

Camino de la derecha

Continuamos ascendiendo ligeramente por este senderuco encontrándonos más cabañas merachas, las cuales parecían muy bien conservadas.

Otra cabaña meracha

Otra cabaña meracha

Esta es la zona de los cabañales de Los Hoyos y aquí nos encontramos una nueva construcción en la que además de la cabaña

Cabaña en Los Hoyos

Cabaña en Los Hoyos

había un bebedero esculpido en una gran roca, así como lo que parecía un aljibe para la recogida de agua.

Bebedero y aljibe

Bebedero y aljibe

Dejamos esta cabaña a nuestra derecha y continuamos por el sendero en ascenso

Sendero en ascenso

Sendero en ascenso

Estábamos en la cercanía de Castroliva y nos encontramos una alambrada que cerraba el sendero y que tuvimos que saltar para poder continuar nuestro camino.

Pasando la alambrada

Pasando la alambrada

Una vez pasada la alambrada ya tuvimos una primera vista de lo que debía de ser el macizo de Las Enguinzas, en la que destacaba la zona kárstica típica de la zona.

Macizo de Las Enginzas

Macizo de Las Enguinzas

Nos volvimos a encontrar el sendero que estaba perfectamente empedrado y que parecía embaldosado de grandes rocas calizas.

Siguiendo el camino empedrado en la zona de los Hoyos.

Siguiendo el camino empedrado en la zona de los Hoyos

A la hora de camino encontramos, a nuestra izquierda, el desvío que se dirigía hacia la fresquera o nevera de Fuñimiga. Nosotros no cogimos este desvío sino que continuamos recto.

Desvío hacia Fuñimiga

Desvío hacia Fuñimiga

Justo a la derecha de esta señal se encontraba uno de los primeros grandes hoyos que encontraríamos en el camino, se trataba del hoyo de Castrejón.

Hoyo Castrejón

Hoyo Castrejón

Seguimos el camino de largo sin desviarnos y a penas a unos 200 metros llegamos al Collado de Castrejón, que es donde debemos desviarnos a nuestra izquierda, justo donde hay un poste con su parte superior roja.

Collado de Castrejón

Collado de Castrejón

Aquí hay que tener la precaución de no continuar descendiendo hacia el otro lado del collado, sino girar a nuestra izquierda por un sendero que se encuentra pegado a un muro.

Sendero junto a un muro de piedra

Sendero junto a un muro de piedra

Al poco rato este sendero junto al muro se vuelve a convertir en una nueva calzada de grandes piedras.

De nuevo la calzada

De nuevo la calzada

Continuamos nuestro camino por la calzada hasta que esta se acabó y pudimos tener una primera vista de Peña Llen o más conocida como Peña Cabarga, con Santander al fondo.

Peña Cabarga

Peña Cabarga

Seguimos el camino, el cual era un pequeño sendero en el que habían desaparecido todas las marcas, ya que el PR-S73 sólo llegaba hasta el desvío a la fresquera de Fuñimiga, así que nos tuvimos que dejar llevar por el pequeño sendero que parecía que nos llevaba hacia un collado bajo Las Enguinzas y el track que nos habíamos descargado para el GPS.

Caminando por el sendero hacia el collado

Caminando por el sendero hacia el collado

Llegó un momento en el que el pequeño sendero prácticamente desapareció y nos decidimos a subir por una ladera cubierta de hierba alta, la cual hizo que nos calásemos las botas y los pantalones.

Ascenso por ladera cubierta de alta hierba

Ascenso por ladera cubierta de alta hierba

A mitad del ascenso decidimos desviarnos un poco hacia la derecha buscando lo que parecía lo alto del collado de Las Enguinzas.

Desviándonos hacia el collado

Desviándonos hacia el collado

Ya en el Collado nos encontrábamos a los pies de Las Enguinzas y pudimos disfrutar de una magnífica vista de los montes que quedaban a nuestras espaldas, incluso se llegaba a ver el monte Buciero en Santoña.

Montes a nuestras espaldas

Montes a nuestras espaldas

Si miramos en la dirección que llevábamos podíamos ver uno de los pozos de Noja, en concreto el más grande y que en su origen era el embalse para la compañía eléctrica “Electra Pasiega” suministradora de energía eléctrica para Liérganes y pueblos de la comarca.

Vista de uno de los Pozos de Noja desde el collado

Vista de uno de los Pozos de Noja desde el collado

Aquí nos encontrabamos justo debajo de Las Enguinzas y tenemos varias posibilidades, aunque la que nos pareció más correcta fue coger el sendero hacia la izquierda que, yendo a media altura, rodea las Enguinzas para subir por el otro lado. Nada más empezar a caminar a media altura pudimos ver ya el segundo pozo de Noja.

Los pozos de Noja

Los pozos de Noja

Ya teníamos justo encima la cima de Las Enguinzas y lo único que teníamos que hacer es buscar el camino más cómodo para proceder a su ascenso.

Las Enguinzas

Las Enguinzas

Dejamos un poco atrás la cima para buscar el camino más cómodo, ya que es una zona kárstica bastante complicada, para ello íbamos buscando los hitos que habían dejado otros montañeros.

Camino hacia la cima

Camino hacia la cima

Después de dos horas de camino ya llegamos a nuestro primer destino, la cima de Las Enguinzas (965 m.) en la que destacaban en primer lugar una cruz de acero y un punto geodésico que no se encontraba en muy buen estado.

Cruz y punto geodésico en la cima de las Enguinzas

Cruz y punto geodésico en la cima de las Enguinzas

También llamaba la atención un pequeño buzón que estaba constituido por una cabaña meracha de acero y en el que había una inscripción.

Buzón en la cumbre

Buzón en la cumbre

Ya en la cumbre aprovechamos para hacer una fotografía panorámica en la que se podían ver todos los montes de los alrededores, Peña Cabarga, Buciero, Peña Rocías, Mortillano, Peña La Valle, Mosquitero, Peñas Gordas, Porracolina, y el resto de los montes, pero estos ya cubiertos de nubes.

Panorámica de 360º desde Las Enguinzas

Y como no, para hacernos un selfie, inmortalizar nuestro ascenso a la cima y dar un poco de envidia sana a nuestros amigos senderistas que no pudieron acompañarnos.

Selfie en la cima

Selfie en la cima

Una vez tomado un pequeño refrigerio iniciamos el descenso hacia el sendero que habíamos abandonado para realizar el ascenso. El descenso era bastante complicado ya que la hierba cubría las piedras kársticas y dificultaban el descenso.

Bajado de las Enguinzas

Bajado de las Enguinzas

Volvimos al sendero principal y continuamos por él, pudiendo ver algún otro posible ascenso a la cima, uno de ellos por una chimenea entre las rocas.

Otro ascenso a la cima

Otro ascenso a la cima

Continuamos caminando por la base de la pared de este macizo por el pequeño sendero.

Continuando por el sendero

Continuando por el sendero

Al seguir por este sendero giramos ligeramente hacia la izquierda hasta que nos encontramos de frente con La Peña de Los Lobos.

Al fondo La Peña de Los Lobos

Al fondo La Peña de Los Lobos

Continuamos descendiendo por nuestra izquierda hasta dar al collado más abajo, dejando a nuestra derecha el sumidero del Cuevo. Una vez en el collado nos dirigimos hacia nuestra derecha en dirección hacia el siguiente gran hoyo.

Siguiente gran hoyo

Siguiente gran hoyo

Este hoyo lo dejamos a nuestra izquierda y lo fuimos bordeando por su parte superior por un sendero que se encontraba a la derecha del hoyo.

Bordeando el hoyo

Bordeando el hoyo

Después de bordear el hoyo nos íbamos a adentrar en un pequeño hayedo que era atravesado por el sendero.

Entrando en el hayedo

Entrando en el hayedo

Justo en la entrada nos encontramos un haya muy especial, ya que había nacido entre las rocas y tenía dos grandes ramificaciones. Se podía observar cómo las raíces estaban rompiendo la roca.

Haya entre las rocas

Haya entre las rocas

Continuamos caminando por lo que debía ser un sendero junto a un muro de piedra, pero que estaba totalmente cubierto por hierbas y zarzas, lo cual dificultaba el caminar.

Sendero junto al muro

Sendero junto al muro

Al poco rato, ya después de tres horas de caminata nos encontramos de nuevo unas cabañas, en la zona de Yago Ruyo. En la primera de ellas nos llamó la atención una pequeña portezuela de madera, la cual pensábamos que era de una fresquera.

Bebedero y "fresquera"

Bebedero y “fresquera”

Pero al final no era una fresquera sino que se trataba de un aljibe para la recogida de agua y en la que había el típico caldero de zinc que se usaba para ordeñar a las vacas.

Aljibe con cubo de Zinc

Aljibe con cubo de Zinc

Esta era la cabaña, en la cual se distinguía la zona ganadera de la zona vividora.

Entrada a cabaña

Entrada a cabaña

Pero ese era el aspecto exterior, el interior estaba totalmente destruido y sólo se distinguían algunas vigas y pilares de madera.

Interior de la cabaña

Interior de la cabaña

Enseguida nos encontramos una nueva marca del PR-S73, el cual habíamos vuelto a coger y que nos indicaba el camino al hoyo de Juntarnosa.

Indicador al Hoyo de Juntarnosa

Indicador al Hoyo de Juntarnosa

Al poco volvimos a ver otra cabaña y continuamos  por el sendero que había junto a a cabaña hasta que encontramos de nuevo un sendero empedrado.

Camino empedrado

Camino empedrado

En medio de este camino nos encontramos dos troncos que cortaban el camino y que no eran tales, sino una portilla

Portilla realizada con dos troncos

Portilla realizada con dos troncos

y a los pocos metros otra nueva portilla pero algo más sencilla. Tuvimos que atravesar ambos por los laterales ya que no se abrían fácilmente.

Segunda portilla

Segunda portilla

Ahora continuamos caminando siguiendo las marcas blancas-amarillas del PR-S73 en dirección del Hoyo de Juntarnosa, encontrándonos de nuevo con otras cabañas junto con su aljibe, aunque uno de ellos ya disponía de un grifo.

Otra cabaña

Otra cabaña

Siguiendo las marcas llegamos a un monte en el que se distinguía fácilmente un par de grandes muros de piedra y al fondo lo que parecía ser una cueva.

Caminando hacia el hoyo

Caminando hacia el hoyo

Ya estábamos al borde del hoyo de Juntarnosa en el que se distinguía una cabaña en el fondo del hoyo así como una gran cavidad en la parte superior del hoyo.

Hoyo de Juntarnosa

Hoyo de Juntarnosa

Si seguíamos las marcas no podríamos llegar hasta la cueva, así que nos desviamos del camino, justo al lado de una alambrada que hacía de pastor para el ganado y nos dirigimos hacia una cabaña que se encontraba hacia la izquierda. De esa manera íbamos a media ladera en dirección a la cueva.

A media ladera hacia la cueva

A media ladera hacia la cueva

En ese camino a media ladera nos llamó la atención unas rocas que parecían agujas de piedra que enfilaban hacia el cielo.

Agujas de rocas

Agujas de rocas

Ya estábamos a los pies de la cueva de Juntarnosa, así que ya sólo nos quedaba iniciar el camino de ascenso a la cueva

La cueva en lo alto

La cueva en lo alto

y lo hicimos por un canchal de piedras.

Ascendiendo a la cueva

Ascendiendo a la cueva

Fue un ascenso bastante durillo, pero al final la subida mereció la pena, ya que no se trataba realmente de una cueva, ya que tenía entrada y salida por el otro lado, parecía una gran ventana a los dos valles.

Cueva de Juntarnosa

Cueva de Juntarnosa

Pero lo que más llamaba la atención era una especie de refugio natural de piedras compactadas

Extraña construcción natural de piedra compactada

Extraña construcción natural de piedra compactada

La vista era espectacular

Gran ventana a los dos valles

Gran ventana a los dos valles

Volvimos a descender hasta el sendero que habíamos abandonado para ascender a la cueva y continuamos caminando a media ladera dirigiéndonos hacia el collado cercano.

Caminando hacia el collado

Caminando hacia el collado

Al llegar al collado nos encontramos una alambrada que tuvimos que atravesar para ir al otro lado y poder descender hacia el pueblo de Irías.

Alambrada a atravesar

Alambrada a atravesar

Desde el otro lado de la alambrada ya se distinguían los pueblos de Irías, Linto y Ajanedo y la carretera que se dirige hacia San Roque de Riomiera y Lunada.

Pueblos y carretera a Lunada

Pueblos y carretera a Lunada

Aquí ya encontramos de nuevo los indicadores del PR-S73, e iniciamos el descenso hacia la carretera hasta que encontramos una señal que nos indicada el camino a La Cantolla.

Hacia La Cantolla

Hacia La Cantolla

Ya estábamos en el pueblo de Udías y en vez de bajar a la carretera encontramos una pista cómoda a nuestra izquierda que se dirigía hacia La Cantolla.

Pista a La Cantolla

Pista a La Cantolla

Ahí mismo cogimos esta pista que parecía que no era muy vieja y que se dirigía hacia este barrio de Miera.

Pista a La Cantolla

Pista a La Cantolla

Después de caminar unos veinte minutos por esta pista llegamos al llamativo Hotel París en el que pudimos ver las modificaciones que se han realizado en él desde la última vez que vinimos por esta zona.

Hotel París

Hotel París

La entrada a esta casona era espectacular, parecía de película

Entrada al Hotel París

Entrada al Hotel París

Aquí ya cogimos la carretera que se dirigía hacia el barrio de La Cantolla, para después regresar por el camino del Carro que habíamos cogido para el ascenso.

Carretera a la Cantolla

Carretera a la Cantolla

Ya en el barrio de La Cantolla se tenía una espectacular vista del hotel París en lo alto de la roca.

Hotel París sobre una roca

Hotel París sobre una roca

Ya en Mirones nos cambiamos el empapado calzado y nos fuimos a tomar un refresco a Liérganes, pero casi nos resulta imposible aparcar ya que se estaba celebrando la feria de los Valles Pasiegos, así que nos dirigimos al Balneario del pueblo donde nos tomamos una refrescante coca-cola.

Para ver la imagen en Wikiloc pinchar sobre la imagen.

Ruta en Google Earth

Ruta en Google Earth

 Curva altura-distancia

Curva altura-distancia

Curva altura-distancia

Mirones – Las Enguinzas – Cueva de Juntarnosa – Mirones
Distancia Total Ruta circular de 13 km
Duración Total El recorrido lo hicimos en unas 5 horas con dos pequeñas paradas para tomar un refrigerio, en total unos 45 minutos de descanso.
Dificultad La ruta de dificultad media, sobre todo por las pendientes y el terreno.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 780 m. con un desnivel acumulado de 960 m.
Tipo de camino Pistas, senderos y campo a través.
Agua potable En casi todas las cabañas tenían su aljibe.
Época recomendada Se puede hacer en cualquier época del año, pero después de haber llovido tendría zonas resbaladizas y con nieve sería peligroso por las rocas.
Cartografía y Bibliografía Hoja 59, a escala 1:50.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc
A %d blogueros les gusta esto: