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Estaba acabando el año 2017 y decidimos hacer nuestra ruta final de año, pero como el tiempo era tan malo, en vez de hacer la última ruta del 2017 tuvimos que hacer la primera del 2018. Como el tiempo los días anteriores había sido muy malo nos decidimos a hacer una ruta con raquetas, aunque al final lo único que hicimos fue cargar con ellas a la espalda ya que no había nieve como para ponerlas. La ruta que teníamos programada y que al final realizamos fue desde el refugio de Golobar a la Fuente del Cobre o del Coble, caminado por el Parque Natural de Fuentes Carrionas.

Para realizar esta ruta hay un par de caminos y nosotros nos decidimos por el más duro, ascendiendo primero al Valdecebollas (2.142 m). Este primer tramo hasta esta cima ya la habíamos realizado hace tres años y ya nos pareció bastante dura, sobre todo el ascenso hasta el collado de Sestil (2.039 m.). Para verla pinchar aquí.

Para ello cogimos el coche y subimos hasta Reinosa y cogimos la carretera que se dirige hacia Alto Campoo. Al llegar al pueblo de Espinilla cogimos la desviación que nos dirige hacia la Población de Suso y Salcedillo. Después de atravesar este último pueblo nos dirigimos hacia el pueblo de Brañosera, el cual es considerado el primer ayuntamiento de España al serle concedido en 824 (siendo por entonces parte del Reino de Asturias, pero cuando éste era gobernado por monarcas de estirpe Cántabra) la primera carta puebla otorgada, antes de llegar a esta localidad cogimos un desvío a mano derecha que se dirige al abandonado Refugio de Golobar.

En el ascenso por esta carretera de montaña hacia el refugio de Golobar dejamos a nuestra derecha el refugio de La Collada, lugar donde había unas antiguas pistas de esquí y donde iniciamos la ruta hace tres años por culpa de la nieve que en el día de hoy no había. Después de ascender seis kilómetros por esta carretera llegamos al refugio de Golobar, lugar donde empezaría nuestra ruta. El refugio alpino de Golobar fue un proyecto de Parador de Turismo y estación de esquí subvencionado por la Diputación de Palencia en tiempos de la devastadora crisis del petróleo de comienzos de los años 70. La idea surgió por el gran auge del turismo en aquella época, pero la crisis afectó seriamente a las obras y se realizaron recortes de presupuesto, por ello el edificio nunca pudo terminarse, y se encuentra en un grave estado de abandono.

Refugio de Golobar

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

Para ver una breve crónica de la ruta y el vídeo de la ruta pinchar aquí

Allí aparcamos los coches, preparamos las raquetas, las cuales nos hubiesen sobrado, y nos dispusimos a iniciar nuestra primera ruta del grupo de bonoruteros del año 2.018. Para ello, junto al aparcamiento, se iniciaba un pequeño sendero que se dirigía en dirección a una vaguada, así que para allá nos dirigimos.

Inicio del sendero

Allí aparcamos los coches, preparamos las raquetas, las cuales nos hubiesen sobrado, y nos dispusimos a iniciar nuestra primera ruta del grupo de bonoruteros del año 2.018. Para ello, junto al aparcamiento, se iniciaba un pequeño sendero que se dirigía en dirección a una vaguada, así que para allá nos dirigimos.

El sendero va paralelo al arroyo Canal, que en la mayor parte de los tramos está cubierto con la nieve y por tanto teníamos que tener mucha precaución a la hora de atravesarlo, ya que había el riesgo de que se hundiese la nieve y tuviésemos que ir todo el camino con los pies mojados. Estábamos realizando el ascenso hacia el collado del Sestil y era bastante duro, así que fuimos buscando aquellos caminos que nos facilitaban el no tener que ir por la nieve.

Ascendiendo por la dura pendiente

Había veces que el cielo estaba totalmente despejado y se podía ver el collado al que teníamos que ascender, pero había otros momentos que se cubría de nubes y no se podía ver nuestro destino. Continuamos ascendiendo hasta que llegamos al Collado del Sestil, el cual se encuentra entre dos cimas, a nuestra derecha Peña Astía (2.062 m), aunque en algunos mapas lo llaman El Sestil y a nuestra izquierda El Sestil Alto (2.058 m), aunque algunos mapas lo marcan como el cueto de Canalejas.

Collado del Sestil

Ya en el collado empezó a soplar un aire muy fuerte y lógicamente muy frío, el cual nos abandonaría en muy pocos tramos. Nos dirigimos en dirección hacia el Sestil Alto o el cueto de Canalejas, pero no lo ascendimos sino que lo dejamos a nuestra izquierda y fuimos por un sendero que iba por sus faldas en dirección a Valdecebollas.

Sestil Alto a nuestra izquierda en dirección a Valdecebollas

Las nubes cubrían todo y prácticamente no veíamos nada, así que lo único que podíamos hacer es seguir el marcado sendero que nos llevaba hacia Valdecebollas. El sendero estaba especialmente blando y dificultaba la marcha así que circulábamos campo a través paralelos al sendero. Al poco nos encontramos lo que parecía una portalada de piedras, la cual indicaba que estábamos entrando en Valdecebollas.

Entrada a Valdecebollas

Desde este punto, debido a la niebla no se podía ver el famoso torreón de Valdecebollas, pero a los pocos metros de pasar por este punto se despejó la niebla y ya se podía contemplar dicho torreón, en cuya cima se distingue un punto geodésico y una cruz de acero inoxidable.

Torreón de Valdecebollas al fondo

Continuamos caminando en dirección a dicho torreón para llegar a la cima del Valdecebollas.

Torreón de Valdecebollas

Lógicamente no pude dejar de hacerme la típica foto en la cima de dicho torreón, aunque la verdad que el viento que hacía dificultaba mucho el poder estar junto a la cruz sin estar bien sujeto.

En la cima del torreón

Las vistas desde esta cima, cuando el tiempo lo permitían eran muy buenas, por un lado se podía ver toda la Sierra del Cordel, con las cimas que ya hemos ascendido y recorrido en otras rutas

Sierra del Cordel

y por otro lado la zona de Picos de Europa

Zona de Picos de Europa

Tampoco pudimos dejar de hacernos una foto tres de los cuatro senderistas una foto a los pies del torreón.

A los pies del Torreón de Valdecebollas

Una vez que disfrutamos de este enclave y de estas vistas que iban y venían por las nubes, iniciamos de nuevo el camino hacia nuestro siguiente destino, la Fuente del Cobre. Para ello nos dirigimos hacia nuestra izquierda en busca de una alambrada que nos acompañaría en un buen tramo.

Buscando el camino correcto en el plano

Así que lo que hicimos fue seguir la alambrada, de esta manera sabíamos que íbamos por el camino correcto y era más difícil perdernos entre densa la niebla.

Caminando junto a la alambrada

Cuando íbamos caminando junto al vallado, a nuestra derecha se encontraba un glaciar, el cual a veces podíamos ver pero en otras ocasiones se encontraba totalmente cubierto por las nubes.

Zona del glaciar cubierta de nubes

Continuamos caminando por la cresta de las montañas en dirección a Peña Covarrés (1.842 m.)

Hacia Peña Covarrés

Una vez cerca de la Peña nos dirigimos hacia el Sel de la Fuente.

Hacia el Sel de la Fuente

En este camino tuvimos que pasar en varias ocasiones por la alambrada, intentando buscar el mejor y más cómodo de los caminos, y esta fue la última vez que tuvimos que pasar.

Pasando por la alambrada

Después de bastante tramo cresteando y siguiendo la alambrada nos dirigimos hacia el Sel de la Fuente, para lo cual tuvimos que descender por la montaña.

Descendiendo hacia el Sel de la Fuente

En ese camino hacia la parte más baja pudimos ver a nuestra izquierda una gran oquedad en la roca, lo que parecía una entrada a una cueva, pero no nos acercamos a verla.

Cueva en montaña rocosa

Después de pasar junto a esta entrada a la cueva nos dirigimos hacia la parte más baja donde circulaba un pequeño arroyo, se trataba del vado de Cerecilla, el cual en algunos tramos estaba cubierto por nieve e hizo que al pasar por el arroyo se rompiese esa capa de nieve y que a alguno de nosotros se le llenase la bota de agua.

Hacia el vado de Cerecilla

Una vez cruzado este vado nos dirigimos en direcció a una zona cubierta de escobales, la cual tuvimos que atravesar en busca del camino correcto.

Caminando por el escobal

Una vez atravesado el escobal nos encontramos el primero de los dos lagos que hay en la zona, se trata de las lagunas del Sel de la Fuente.

Primero de las lagunas cubierta de hielo y nieve

Una vez pasada esta laguna seguimos caminando hasta que encontramos la segunda de las lagunas, la cual también estaba parcialmente de hielo.

La segunda de las lagunas

Bordeamos la laguna y nos dirigimos hacia la izquierda para coger el camino, ya marcado, hacia la Fuente del Cobre.

Camino hacia la Fuente del Cobre cubierto de nieve

Una vez pasada la zona cubierta de pequeños matorrales llegamos a una zona más rocosa y que se dirigía hacia el valle de Covarrés, pero quedándonos a media altura, sin llegar a la base del valle.

Bajando hacia el valle de Covarrés

Caminando a media altura, siguiendo los mojones de piedra dejados por otros senderistas, nos acercábamos a nuestro destino final.

Hacia la zona rocosa donde se encuentra la Fuente de Cobre

Unos pocos metros más adelante ya nos encontramos una gran zona rocosa con una gran oquedad, nos encontrábamos ya en la entrada de la Fuente del Cobre.

Entrada a la Fuente del Cobre

Lo primero que tuvimos que hacer para poder acceder a la cueva fue atravesar el río que de ella surge, nada más y nada menos que el Pisuerga, uno de los tres ríos que naciendo de Pico Tres Mares van a desembocar a tres mares diferentes, El Pisuerga, afluente del Duero y que desemboca en el Atlántico, el Hijar, afluente u origen del Ebro y que finaliza su recorrido en el Mediterráneo y el Nansa que desemboca en el Cantábrico.

Atravesando el Pisuerga para entrar en Cueva

Nada más atravesar el Pisuerga nos encontramos un letrero que indicaba el fin del recorrido de una senda que partiendo de Santa María de Redondo, llega hasta este punto.

Indicador de la senda de la Fuente del Cobre

Nada más pasar este letrero nos quedaba un pequeño ascenso hasta la boca de la cueva.

Subiendo a la entrada de la cueva

Una vez en la entrada de la cueva pudimos ver dónde el Pisuerga surge por primera vez al exterior, después de casi 3 kilómetros bajo tierra ya que el Pisuerga, realmente no nace en este punto, si no que tiene sus fuentes en la cuenca glaciar de Covarrés, entre el pico Valdecebollas y la sierra de Híjar, en el llamado Sel de la Fuente, por donde habíamos pasado anteriormente. El agua procedente de manantiales y el deshielo se acumula en el fondo de la cuenca, formando pequeñas lagunas y regatos que desaguan en una sima. Tras un recorrido subterráneo de 3000 metros, el caudal reaparece en la Fuente del Cobre o del Coble.

Pisuerga saliendo al exterior

Las imágenes de la boca de la cueva desde el interior eran espectaculares, así que aproveché para hacer esta fotografía.

Boca de la cueva desde el interior

Estuve haciendo un pequeño recorrido por el interior, pero sin meterme mucho para adentro ya que no llevaba nada más que una pequeña linterna. En este recorrido encontré una especie de ojo que también comunicaba con el exterior.

Otra de las salidas de la cueva

Aprovechamos para comer en la boca de la cueva y después iniciamos el camino de regreso, ya que no sabíamos cómo se podía complicar el tiempo, así que iniciamos el regreso. Para ello nos dirigimos por el mismo camino hacia la laguna de la Sel de la Fuente.

De nuevo regresando a la Laguna de la Sel de la Fuente

Al poco de pasar esta laguna comenzamos a seguir una serie de hitos que atravesando unas zonas de matorrales bajos nos llevaban a la zona alta hacia el collado de la Sel de la Fuente.

Subiendo hacia el collado de la Sel de la Fuente

Una vez arriba continuamos cresteando en dirección al collado, donde hicimos una pequeña parada junto a una construcción totalmente destruida.

Construcción en collado de la Sel de la Fuente

Ya desde arriba teníamos una perfecta vista de este último tramo realizado con la laguna al fondo.

Vista del último tramo realizado

Ahora el camino ya era muy sencillo, no había forma de perderse, ya que lo único que teníamos que hacer era seguir la alambrada que separa la provincia de Cantabria de la de Castilla y León.

Alambrada que teníamos que seguir y que separa las dos comunidades

Este ascenso que parecía fácil se nos hizo bastante duro, ya que aunque desde abajo parecía poco píndia, a medida que íbamos subiendo íbamos notando la dureza real del ascenso y aproveché en este ascenso a hacer una parada y hacer una foto de la Sierra del Cordel al fondo.

Sierra del Cordel al fondo

Ya desde arriba del todo, en la cima de Peña Astía o el Sestil, según otros mapas las vistas eran impresionantes, en dirección noroeste se podían ver los Picos de Europa.

Picos de Europa al fondo

en dirección sureste el pantano del Ebro

Pantano del Ebro al fondo

Al oeste se veía la cima de Valdecebollas

Cima de Valdecebollas

en dirección suroeste se podía ver lo que podía ser el pantano de Requejada.

Pantano de Requejada al fondo

y también aprovechamos para hacernos uno de estos famosos selfies que se han puesto tan de moda.

Selfie en lo alto de Peña Astía

Una vez descansados de este último ascenso y disfrutado de estas vistas nos dirigimos de nuevo hacia el collado del Sestil

Caminando hacia el collado del Sestil

Una vez llegado al collado ya nos quedaba poco para llegar a nuestro destino final en el refugio de Golobar, así que nos dirigimos por la vaguada que previamente habíamos ascendido, pero esta vez para bajar.

Vaguada hacia el refugio de Golobar

Ya en el aparcamiento del refugio del Golobar nos hicimos una foto de final del recorrido con los picos de los alrededores de fondo.

Foto de fin de ruta del grupo

Una vez que nos cambiamos de ropa, nos dirigimos de nuevo a la Cueva del Coble, pero no a la que habíamos estado anteriormente sino a un mesón que con ese nombre se encuentra en el pueblo de Brañosera. Es un mesón muy característico en el que nos podemos encontrar de todo desde un asta tallada de reno hasta una marioneta, pasando por distintos aperos de labranza,… Allí nos dirigimos y nos deleitamos con unos torreznos, unas orejas de cerdo a la plancha y un buen caldo, todo libre de colesterol y buenísimo.

Para ver la imagen en Wikiloc pinchar sobre la imagen.

Imagen en Google Earth

Curva de altura-tiempo

Curva de Altura-tiempo

Refugio de Golobar – Valdecebollas – Fuente del Cobre – Peña Astía – Refugio de Golobar
Distancia Total Ruta circular de 11,6 km. Aunque un tramo es de ida y vuelta por el mismo sitio.
Duración Total El recorrido lo hicimos en cinco horas y cuarto, y estaríamos parados unos 45 minutos aproximadamente.
Dificultad La ruta es bastante dura ya que tiene varios tramos con mucha pendiente. Con raquetas sería muy complicada.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 550 m. pero con un desnivel acumulado de casi 1070 metros.
Tipo de camino Todo el camino fue por senderos y campo a través.
Agua potable No encontramos ninguna fuente pero sí bastantes arroyos y lagunas.
Época recomendada Con nieve lo vemos muy complicado, luego mejor hacerla en época que no haya nieve, a no ser que se quiera hacer con raquetas.
Cartografía y Bibliografía Hoja 107-II (Brañosera) y Hoja 107-I (San salvador de Cantamuda a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc
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El 06 de Diciembre de 2017, quince días después de la última ruta, nos volvimos a juntar cuatro amigos senderistas para hacer uso y disfrute de nuestro bonoruta. Esta vez, debido a las últimas nevadas caídas en Cantabria, nos inclinamos por hacer una ruta con raquetas. Además queríamos aprovechar el día que daban mejor tiempo de todo el puente de la Inmaculada, y no se equivocaron, día soleado y totalmente despejado, impropio de estas fechas.

Como había mucha nieve teníamos muchas alternativas, Lunada, Alto Campoo, Palombera, La cueva del Cobre, como lo organizamos la noche anterior mientras cenábamos unos sándwiches y no teníamos mucha información nos decidimos a hacer una ruta por Palombera, que ya conocíamos un poco de esta zona, en concreto nos decidimos a hacer una ruta que partiende del Puerto de Palombera nos llevase hasta el Collado de Rumaceo y luego el regreso lo haríamos por el Cueto de Orbaneja y así de esa manera hacíamos una ruta circular. Por esta zona ya habíamos realizado un par de escapadas matutinas para practicar con las raquetas, pero esta iba a ser un poco más completa. Para ver alguna de estas pinchar aquí.

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

Iniciamos el recorrido en el Puerto de Palombera (1.260 m.), donde a esa hora de la mañana todavía había poca gente. Aparcamos el coche en la orilla de la carretera y preparamos nuestra mochila, botas, raquetas y ropa de abrigo, porque aunque daban buen tiempo, nunca se sabe.

Aparcamiento en Puerto de Palombera

Desde el propio aparcamiento, a lo lejos, ya se veía nuestro destino final, el Collado de Rumaceo (1.701 m.), justo entre la cima del Pico Liguardi (1.975 m.) y de Coto Rubio (1.802 m.).

Collado de Rumaceo entre Liguardi y Coto Rubio

Después de prepararnos, aunque se nos olvidó algo muy importante, la crema solar, iniciamos nuestro camino, y echando una vista atrás pudimos observar cómo el sol comenzaba a salir y empezaba a iluminar la zona del embalse del Ebro, todavía cubierto por una capa de niebla.

Amanecer sobre el embalse del Ebro

Nada más empezar me llamó la atención un pequeño animalillo que parecía que estaba intentando esconderse bajo la nieve, creo que se trataba de una pequeña musaraña y cunado la fui a coger y no se escapó me di cuenta que estaba un poco congelada.

Musaraña congelada en la nieve

Continuamos caminando sobre la todavía dura nieve por una zona conocida con el nombre de campo Susero, en dirección a un bebedero para el ganado que sobresalí por encima de la nieve.

Caminando por camino Susero hacia bebedero del ganado

Cuando pasamos este bebedero para el ganado tuvimos que cambiar un poco el rumbo, ya que nos dirigíamos a un barranco y por ahí no íbamos a encontrar un cómodo paso, de manera que nos desviamos un poco a nuestra derecha , en dirección a lo que parecía un cerrado para el ganado.

Hacia cerrado para el ganado

Una vez que ya libramos esa zona de barranco, dejándola a nuestra izquierda nos dirigimos en dirección a lo que parecía una tenada para el ganado pero que se encontraba en muy malas condiciones. En este punto comenzaba una pista que se dirigía hacia el collado de Rumaceo, pero había un gran problema para seguirla, estaba bastantes centímetros por debajo de la nieve, y por tanto no teníamos posibilidad de seguirla.

Hacia tenada para el ganado

Pasamos junto a este invernal dejándola a nuestra mano izquierda y continuamos paralelos a lo que debía ser un arroyo que bajaba por el barranco, pero que no se veía por estar cubierto por la nieve en bastantes tramos. Cada vez nos estábamos acercando más a este barranco, pero ya por un sitio que sería fácil de pasar.

Caminando paralelos al barranco

En este recorrido nos encontramos algún paso por encima de pequeños arroyos que se dirigían al barranco principal, así que buscando el paso más cómodo lo atravesamos, teniendo la precaución de pisar el algún sitio con nieve blanda que hiciese que cayésemos al arroyo.

Atravesando el primer arroyo

Después de atravesar el primer arroyo continuamos dirigiéndonos hacia un sitio donde atravesar al otro lado del barranco fuese factible, ya que para allá nos teníamos que dirigir para alcanzar nuestro primer objetivo. Nos dirigíamos en dirección a un pequeño bosque.

En dirección al bosque

Por ahora no había muchas dificultades para seguir el camino, por que, aunque no veíamos la pista que se encontraba bajo la nieve, podíamos seguir las huellas de otros senderistas con raquetas e incluso esquiadores que habían regresado por este recorrido. El camino nos llevaba a un punto en el cual teníamos que atravesar el arroyo que lleva el mismo nombre que el barranco, el barranco de Las Hachas y que acaba en el pueblo de Soto.

Atravesando el barranco de Las Hachas

Para atravesar este arroyo tuvimos que prestar mucha atención ya que había que pasar por encima de la nieve y si pisábamos en el lugar equivocado podíamos acabar un poco mojados. Al final pasamos todos sin mucha dificultad y sin mojarnos. Ahora empezamos un ligero ascenso por lo que se veía claramente que era una “pista” que debía ser bastante cómoda y ancha.

Ascendiendo por la pista cubierta de nieve

Después de un breve ascenso, aunque veíamos que la pista continuaba un poco más adelante, nos decidimos a hacer un trozo campo a través ya que veíamos que volveríamos a coger la pista un poco más arriba.

Saliéndonos de la pista para cogerla un poco más arriba

Con este cambio en la trayectoria nos habíamos librado de una pequeña revuelta, no gratuitamente ya que el ascenso era un poco más duro que el camino que seguía la pista. Una vez arriba, cerca de El Otero (1.384 m.) ya se veía la zona del embalse del Ebro un poco más despejado.

Embalse del Ebro más despejado al fondo

También desde esta zona cercana a El Otero, el cual se debe llamar así porque se “otea” una extensión muy grande, al estar el día tan despejado, se podía distinguir al fondo a la izquierda los montes del sur de la bahía de Santander, destacando sobre todo el Castro Valnera, el Picón del Fraile y el Porracolina, todos ellos cubiertos por un manto de nieve.

Castro Valnera, Picón del Fraile y Porracolina

También aparecieron, de nuevo, delante nuestro el Pico Liguardi y el Cueto Ropero (1.817 m.), que en algunos planos lo llaman El Cornal , los cuales habían desaparecido cuando habíamos atravesado el barranco de Las Hachas.

Cueto Ropero o el Cornal y el Pico Liguardi

En esta zona, al atravesar un tramo sin seguir la pista, perdimos las huellas de las raquetas y esquíes de los que habían pasado por la zona, pero al mirar al fondo pudimos ver a unos senderistas que estaban dirigiéndose a un paso hacia el collado, así que nos fuimos en esa dirección y enseguida encontramos de nuevo las huellas, que iban en dirección a la zona de Las Carrizosas.

Caminando hacia el paso hacia el Collado

En ese camino nos encontramos un refugio de montaña, el cual tuve que dar la vuelta para encontrar la puerta de acceso, la cual parecía que no tenía, ya que estaba cubierta por la nieve y lo que parecía una simple ventana, era en realidad la puerta de acceso a la cabaña, se trataba de la cabaña de Laguíos.

Cabaña de Laguíos

Aquí aprovechamos para despojarnos un poco de la ropa, ya que después de este ligero ascenso comenzábamos a tener bastante calor y a refrescarnos un poco. Después de este pequeño descanso continuamos caminando hacia lo que parecía un paso hacia el Collado de Rumaceo, primero fuimos campo a través, aunque parece ser, por lo que he visto en el plano del IGN, que hay un sendero que lleva hasta el Collado, y luego ya empalmamos con lo que parecía la pista principal, dejando a nuestra izquierda el barranco de La Cuenca, y que al igual que el anterior finaliza en Soto.

Buscando la pista principal hacia el collado

Ya en la pista principal nos encontramos una señal, por la que ya habíamos pasado en otra ocasión cuando realizamos una ruta desde Soto al Liguardi. También habíamos pasado por la cabaña anterior, al igual que por El Otero, por eso nos sonaba toda esta zona. Para verla pinchar aquí. Esta señal marcaba el PR-S 86 Senda al Monte de Soto.

Desvío hacia PR S- 86

Desde este punto se tenía una espectacular vista del barranco de La Cuenca bajo la cima del Liguardi.

Barranco de La Cuenca bajo el Liguardi

Nosotros seguimos por el camino que indicaba hacia el Collado de Rumaceo, el cual ya estaba a nuestro alcance. En este último tramo ya se veían tres estampas espectaculares, por un lado, a nuestra izquierda, la cima del Pico Luguardi

Pico Liguardi

justo en frente comenzaba a aparecer las cimas del Pico Cordel (2.061 m.) y del Iján (2.084 m.), que habíamos ascendido en otra ocasión, cuando hicimos los seis 2.000 m. de la sierra del Cordel. Para acceder a esta ruta pinchar aquí.

Apareciendo el Pico Cordel y el Iján

y justo a nuestra derecha, nuestro siguiente destino después de llegar al Collado de Rumaceo, el Coto Rubio.

Coto Rubio

Después de dos horas y cuarto de caminata y casi seis kilómetros y medio, llegábamos a nuestro primer destino en el Collado de Rumaceo, en el que se podía ver ya completamente el Pico Cordel y el Iján.

Llegando a Collado de Rumaceo

Desde este Collado las vistas eran espectaculares y en una sola instantánea se podían ver el Iján, los Picos de Europa y La sierra de Peña Sagra, con su inicio en Cueto Concilla y su cima más elevada el Cornón.

Iján, Picos de Europa, Concilla y Cornón de Peña Sagra

Una vez disfrutado de estas vistas nos dirigimos al Coto Rubio. Para ello lo único que hicimos fue seguir el vallado que se dirigía hacia la cima y que separa la mancomunidad de Campo de la de Cabuérniga.

Subiendo a Coto Rubio

Ya desde la cima pudimos tener una mejor vista de los Picos de Europa, del Cueto de la Concilla, con el collado que forma con Cumbre Helgueras y donde se encuentra el Hitón o piedra Hincá. También se distinguía claramente la Caseta del Campanario y otra cabaña que habíamos visitado en otra ocasión. Delante de nosotros se encontraba el cueto de Los Culeros que nos impedía ver Los Cantos de la Borrica.

Picos de Europa con Concilla a nuestra derecha

Desde este punto y mirando en dirección nordeste se distinguía lo que parecía una gran zona urbanizada y no era otra que Santander, en la que se podía distinguir fácilmente la bahía y el Palacio de la Magdalena.

Santander al fondo

Una vez disfrutado de estas vistas nos dirigimos hacia el collado de Orbaneja en ligero descenso siguiendo de nuevo el vallado de separación de mancomunidades y dirigiéndonos hacia nuestra siguiente cima el Cueto de Orbaneja (1.735 m.)

Caminando hacia el Cueto de Orbaneja

Ya en el Cueto de Orbaneja, aprovechando que pasaba un esquiador aprovechamos para hacernos una foto con un impresionante fondo de los Picos de Europa.

Picos de Europa desde cueto de Orbaneja

Cuando iniciamos el descenso del Cueto de Orbaneja nos encontramos a nuestra derecha un pequeño pinar que estaba totalmente cubierto de nieve y no pude resistirme a hacerle una foto.

Pinar cubierto de nieve

Además encontramos una típica estampa navideña con el típico árbol de Navidad cubierto de nieve por uno de sus lados.

Árbol de Navidad

En este primer ligero descenso hacia el Colladío nos dimos cuenta de la gran cantidad de nieve que había en esta zona, ya que en algunos tramos llegaba a cubrir los postes del vallado, de manera que estos desaparecían bajo la nieve.

Postes prácticamente cubiertos de nieve

Se iba acercando la hora de la comida y así que buscamos un sitio “cómodo” sobre unas rocas que había antes del duro descenso hacia el Colladío y allí aprovechamos para comer y descansar un poco.

El descanso de los caminantes para recuperar fuerzas

Después de comer iniciamos el que antes había definido como duro descenso hacia el Colladío, pero más que duro era muy pindio, pero menos mal que era de descenso, que si llega a ser de ascenso, como lo hicimos en otra ocasión, entonces el adjetivo correcto ya sería duro ascenso.

Descendiendo hacia el Colladío

Una vez en el Colladío hay dos caminos para dirigirnos hacia Palombera, uno que es descender por lo que es una pista que va por las faldas del Alto de la Pedraja y la otra un poco más dura pero más bonita que es ascender hacia el Alto de la Pedraja e ir cresteando hasta la carretera, Esto último es lo que decidimos, así que iniciamos el ascenso al Alto de la Pedraja (1.483 m.)

Ascendiendo al Alto de la Pedraja

En este ligero ascenso parece ser que cuando nevó lo hizo con mucho viento del norte, ya que en las alambradas del vallado se habían formado unas extrañas estructuras de nieve y en algunas incluso habían aparecido los típicos chupeteles de hielo.

Chupeteles de hielo en alambrada

En el ascenso al Alto de la Pedraja nos encontramos algunas zonas que tenían menos nieve que en los tramos anteriores y eso dio el problema de que en algunas ocasiones metimos la pierna casi hasta la rodilla en la nieve, sobre todo en aquellas zonas que debajo de la nieve había matorrales.

Ascenso al Alto de la Pedraja con menos nieve

Después del ascenso al Alto de la Pedraja continuamos siguiendo el vallado en dirección a la siguiente pequeña cima, en este caso se trataba de la Cotera Mayor (1.393 m.), esta ya encima del Campo Susero.

Hacia la Cotera Mayor

Cuando ya nos encontrábamos en la parte más alta de la Cotera mayor pudimos ver algo que es típico de esta zona, sobre todo cuando hace algo de viento, se trata de un deporte que habitualmente se hace en el mar, pero en este caso se hace en la nieve se trata del kite surf que cuando se práctica en la nieve se llama snowkite.

Practicante de snowkite

En esta fotografía casi no se le ve al fondo, pero luego tendríamos la oportunidad de verlo desde más cerca e incluso hablar con el deportista, ya que estaba buscando una zona con más viento y nos preguntó si por arriba hacia más viento.

Deportista de snowkite cerca de nosotros

Ya nos quedaba poco para llegar, pero había un problema, no podíamos descender hacia Campo Susero perpendicularmente a la crestera ya que había unos importantes cortados y tuvimos que seguir por la crestera hasta encontrar un camino cómodo por el que descender. Dos de nosotros fueron a media ladera

Sin ir por la cumbre

y los otros dos por el camino que parecía más seguro

Descendiendo hacia el aparcamiento

Cuando nos juntamos los dos grupos en una zona ya muy cómoda y en la que parecía que ya habíamos salvad toda la dificultad echamos una mirada atrás del camino que habíamos recorrido.

Último tramos que habíamos recorrido

Ya parecía que llegabamos a nuestro destino final, pero todavía nos quedaba una pequeña dificultad ya al lado de la carretera y se trataba de un corto pero muy pindio descenso que salvamos sin ninguna dificultad. Al final acabamos recorriendo un total de casi 14 km. y un tiempo de cinco horas y media.

De aquí nos bajamos a Reinosa a comprar unas tortas de pan de Orzales y unos yogures y quesos. También fuimos a tomar un refresco a casa Vejo.

Para ver la imagen en Wikiloc pinchar sobre la imagen.

Imagen en Google Earth

Curva de tiempo-altura

Curva altura – tiempo

Palombera – Collado de Rumaceo – Cueto de Orbaneja – Palombera
Distancia Total Ruta circular de 13,6 km. Realizada con raquetas de nieve.
Duración Total El recorrido lo hicimos en cinco horas y media, y estaríamos parados unos 30 minutos aproximadamente.
Dificultad La ruta es moderada y la principal dificultad es el caminar con las raquetas y las duras pendientes.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 550 m. pero con un desnivel acumulado de casi 700 metros.
Tipo de camino Todo el camino fue por la nieve, luego no seguimos ninguna pista.
Agua potable No encontramos ninguna fuente pero varios cruces con arroyos.
Época recomendada Como la queríamos hacer con raquetas sólo se puede hacer en época de nieves. Sin nieve sería más sencilla ya que hay pistas y senderos que seguir.
Cartografía y Bibliografía Hoja 82-IV (Espinilla) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc
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