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El sábado 20 de Junio nos juntamos tres amigos senderistas para realizar una ruta de senderismo, esta vez por la zona de Liébana. Aunque es una zona bastante lejana, ya que tenemos casi dos horas de coche de ida y otras dos de vuelta, teníamos ganas de hacer una de las cimas típicas de Cantabria, el Coriscao (2.235 m.) Esta cima se puede realizar desde varios puntos, desde Pido, desde Collado de Llesba, desde Puerto de San Glorio o desde Boca Luriana. Nosotros nos decidimos por la primera de ellas, aunque es bastante más sencilla desde el Collado de Llesba.

Para ello nos dirigimos desde Santander hacia Potes y una vez en Potes nos dirigimos por la carretera que se dirige a Fuente Dé hacia el pueblo de Pido, a muy poca distancia del más conocido pueblo de Espinama. Una vez en Pido nos dirigimos por una de sus duras pendientes hacia la parte más alta del pueblo y cogimos una estrecha carretera en dirección oeste y que se dirige de nuevo hacia la carretera principal. Nada más pasado el puente de Pontesqué, que cruza el río Salvorón, el cual vierte sus aguas al río Deva, encontramos el inicio de una pista en el que pudimos dejar aparcado el coche.

Inicio de la ruta

En este punto nos preparamos para iniciar la ruta. Como la previsión del tiempo era buena, cogimos algo de ropa de abrigo, por si acaso arriba hacía frío, nos dimos crema solar y nos calzamos con playeras de montaña. Aunque de esto último nos acabamos arrepintiendo ya que, en el tramo de descenso, al no hacerlo por el mismo camino, nos encontramos bastantes zonas rocosas e incómodas que hicieron que los tobillos sufrieran bastante y que no hubiese sido así si hubiésemos llevado botas de montaña.

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

Para ver una breve crónica de la ruta y el vídeo de la ruta pinchar aquí

Una vez preparado todo nos dirigimos por la carretera por el que habíamos llegado, unos metros más atrás hasta una nave para el ganado (cabras) y justo en frente nos encontramos un inicio de pista con un indicador que ponía Puerto de Salvorón (dos horas y media), aunque creemos que se tardaba algo más.

Inicio de la pista hacia Puertos de Salvorón

La pista se dirigía en ligero ascenso siguiendo el curso del río Salvorón. Era una pista cómoda, bastante amplia y cubierta de pequeñas piedras y en algunas zonas con bastante barro.

Ascendiendo por pista junto al río Salvorón

La pista circula por el interior de un bosque en el que abundan las hayas y en el que se agradece la sombra, aunque a estas primeras horas el sol no tiene mucha fuerza, y sí nos hubiese hecho falta más adelante.

A estas horas toda esta zona estaba cubierta de una ligera capa de niebla, la cual esperábamos que fuese despejándose, como así fue, y que dejaba imágenes preciosas de los rayos de sol colándose entre la niebla y los árboles.

Rayos de sol entre la niebla y los árboles

Seguimos la pista principal sin coger ningún desvío, siempre cogemos la pista que va en ascenso, sin hacer caso de los desvíos que nos encontramos hacia la derecha. En algún momento se despejaba un poco el bosque y podías tener unas magníficas vistas detrás de la fina capa de niebla, la cual desapareció al poco rato.

Bosque detrás de la niebla

Después de una hora subiendo por esta pista, entre el bosque, salimos a una zona despejada en la que ya la niebla había desaparecido y ya estábamos totalmente expuesto al fuerte sol. Allí nos encontramos unas rodadas en mitad del “prao” así que las seguimos.

Saliendo a una zona despejada después del bosque

Aquí seguimos las rodadas sobre el “prao”, las cuales iban en ligero, pero cómodo ascenso en dirección a los Puertos de Salvorón.

Echando una vista atrás pude tener una bonita vista de mis compañeros de ruta con un espectacular fondo de los Picos de Europa en la zona de Áliva.

Saliendo a zona despejada con Áliva al fondo

Siguiendo por este sendero entre el “prao” llegamos al poco rato a una cabaña que se encontraba en mitad del camino. Se trataba de la cabaña de los Puertos de Salvorón.

Cabaña de los Puertos de Salvorón y la zona a la que teníamos que ascender al fondo

Una vez en las cercanías de la cabaña, la cual se encuentra en la Hoya de los Becerros pude hacer una magnífica foto de la cabaña con la zona de Áliva al fondo.

Cabaña con Áliva al fondo

A partir de ahora tenemos que iniciar un ascenso más duro en dirección al siguiente punto, para ello cruzamos el arroyo y nos dirigimos por un pequeño sendero que primero va hacia el este, para luego, después de seguir dirección sur, volver de nuevo hacia el arroyo. En ese ascenso se puede tener una magnífica vista de la cabaña y Picos de Europa, a la derecha Áliva y a la izquierda la subida al cable de Fuente Dé.

Cabaña desde arriba con Picos al fondo

En ese ascenso volvemos de nuevo al arroyo, del cual nos habíamos separado para buscar un camino de ascenso más cómodo.

Siguiendo el curso del arroyo

Seguimos el curso del arroyo durante un rato más hasta que llegamos a la Hoya Tabla Malrota, en la que destaca un precioso lago en el que se reflejan el Macizo Central de Picos. Se trata del Pozo Llao o “Pozo Llau”.

Pozo Llao con Macizo Central de Picos al fondo

Una vez en el Pozo, después de hacer algunas fotografías, cogimos dirección Este, yendo hacia la crestera y ese ascenso pude realizar una panorámica de la zona en la que se veía todo el recorrido realizado, desde que atravesamos el bosque, la cabaña y todo el ascenso que habíamos realizado.

Panorámica en el ascenso

Este primer tramo en dirección Este era bastante durillo, aunque encontramos un pequeño sendero que fue el que seguimos en este duro ascenso.

Ascendiendo por sendero empedrado

Una vez que ya llegamos a la crestera que ascendía hacia nuestro destino final ya pudimos ver al fondo el Coriscao, aunque antes teníamos una precima por la que deberíamos de pasar. Se podía distinguir en la cima a un pequeño grupo de senderistas.

Primera vista del Coriscao

Desde un poco antes de la precima se podía ver la dura pendiente que habíamos realizado desde que estábamos en el Pozo de Llao, hasta esta precima. Habíamos pasado de los 1.715 m, en el Pozo Llao, hasta los 2.171 m. en esta precima en tan solo 1,5 km y en un tiempo de 50 minutos, que parece mucho para hacer solo esta distancia, pero es que la pendiente era muy dura. Desde este punto hice una fotografía en la que se podía ver el desnivel superado, viendo abajo el Pozo de Llao, así como más abajo todavía, casi sin distinguirse la cabaña.

Vista del duro ascenso realizado

Una vez pasada la primera precima, donde nos encontramos con los senderistas que habíamos visto previamente en la cima del Coriscao, iniciamos el último tramo, ya con menos ascenso y más fácil, ya que veíamos nuestro destino final muy cerca. En ese último tramo pudimos ver uno de los únicos neveros que vimos en todo el camino. Parece mentira que en esta época todavía quede nieve.

Nevero antes de llegar a la cima del Coriscao

Después de recorrer 7,2 km, un tiempo de 2 horas y 40 minutos y un desnivel de 1.236 metros, llegamos a nuestro deseado destino final, la mítica cima del Coriscao, una de las cimas más altas a las que habíamos ascendido, sin tener en cuenta Peña Vieja. En la cima, en la que destaca un punto geodésico, había otro grupo de senderistas que habían ascendido desde el Puerto de San Glorio.

Grupo en la cima del Coriscao, con Picos en el fondo

En este punto también aproveche a realizar dos panorámicas, la primera de ellas en dirección sur.

Panorámica hacia el sur del Coriscao

Y otra panorámica en dirección Norte, es decir hacia los Picos de Europa.

Panorámica hacia el norte del Coriscao

Después de tomar unos frutos secos y un refrigerio comenzamos el camino de “descenso” hacia Pido. Digo descenso ya que teníamos que bajar, pero tuvimos varios ascensos intermedios que se nos hicieron especialmente duros por la gran cantidad de piedras sueltas que había. Aquí es cuando echamos en falta el no haber llevado botas de montaña. Lo primero que hicimos fue dirigirnos hacia la precima en la que habíamos estado anteriormente e iniciar el camino en dirección Oeste por los Puertos de Salvorón.

Iniciando el descenso por los Puertos de Salvorón

Desde el primero de los collados por los que pasamos se podía ver, al fondo, el Pozo de Llao, y se podía hacer una vista del camino que habíamos seguido en el ascenso hasta la cima. Toda esta vista era de la Hoya Tabla Malrota.

Hoya Tabla Malrota, con el Pozo de Llao al fondo de ella

Ahora el camino que teníamos que seguir era muy sencillo, ya que teníamos que ir cresteando por todas las cimas, buscando el camino más fácil, el cual estaba marcado por pequeños senderos. Lo primero que nos encontramos fue un ligero descenso hacia un collado desde el que se podía ver el camino que habíamos descendido desde el Coriscao.

Echando una vista atrás del camino realizado desde Coriscao

Seguimos cresteando en dirección Oeste en dirección al Pico de Tabla Mal Rota (2.121 m.) El camino que seguíamos era la divisoria entre Cantabria y León y nos íbamos encontrando diferentes marcas, ya eran alambradas o señales que indicaban el límite del Parque Nacional de los Picos de Europa.

Siguiendo la divisoria entre Cantabria y León

En algunos pasos, era imposible ir por la crestera y pasar por la cima, así que no nos quedaba más remedio que desviarnos un poco de la cima e ir a media ladera, buscando siempre el camino más cómodo y seguro.

Paso imposible por la cima y tuvimos que bajar a media ladera

En la mayor parte del recorrido, como era en dirección Noroeste teníamos siempre una perfecta vista de los Picos de Europa.

Picos de Europa

En la siguiente imagen se puede ver uno de los múltiples letreros que nos pudimos encontrar y que marcaban el límite del Parque Nacional de los Picos de Europa.

Cresteando y pasando junto un letrero del Parque Nacional

Otra de las cimas, en la que también se podía distinguir un letrero y que era inviable ascender, razón por la que tuvimos que desviarnos un poco de su cima y volver a bajar a media ladera, de ahí las constantes bajadas y subidas.

Otra de las cimas que tuvimos que hacer a media ladera

Después de pasar la anterior cima a media altura nos encontramos otro pequeño obstáculo que tenemos que librar, pero con otra preciosa imagen de la zona de Picos.

Obstáculo a salvar con los Picos al fondo

Ya llevábamos casi cinco horas de caminata, así que empezamos a buscar una zona en la que parar a comer, ya que nos apretaba el hambre. Buscamos una zona tranquila y para ello nos dirigimos al Alto de la Begerina (1.975 m.), la cual se encontraba junto a una alambrada.

Parada para comer en el Alto de la Begerina

Allí, sobre unas piedras nos comimos los bocadillos y nos paramos a descansar un momento, disfrutando del sol y de las magníficas vistas.

Comiendo en el alto de la Begerina

Ahora teníamos que iniciar el descenso hacia el Collado de Somo, y para ello lo único que hicimos fue seguir la alambrada que teníamos a nuestra derecha. Ahora en este tramo pasaríamos de estar en el límite con León a estar con el límite de Asturias.

Dirigiéndonos al Collado de Somo siguiendo la alambrada

Cuando ya estábamos llegando al Collado de Somo, lugar en que cambiamos el rumbo y pasábamos a dirigirnos en dirección Noreste, pudimos divisar un grupo de rebecos que pastaban por allí y al oírnos, rápidamente se espantaron saltando la alambrada y subiendo por las duras pendientes.

Uno de los rebecos de la manada

Llegando al Collado de Somo entre las flores de brezo que había en la zona.

Llegando al Collado de Somo

Justo en el collado, por donde habíamos visto saltar a los rebecos, había una portecilla en la alambrada por donde poder salvar el obstáculo sin problemas.

Portecilla en la alambrada en Collado de Somo

A partir de aquí lo que hicimos fue seguir un senderillo que se marcaba a media ladera del Monte de Valjierro y que iba paralelo al arroyo del Agua de Somo.

Caminando por senderillo

Las vistas del camino que habíamos recorrido desde el Collado de Somo hasta el punto en el que nos encontrábamos eran espectaculares.

Montes de los alrededores

Continuamos caminando por este senderillo hasta que encontramos un recinto para el ganado, lugar en el que perdimos el sendero, pero algún camino tendría que haber ya que hasta allí tendrían que ir los ganaderos para atender al ganado del redil.

Recinto para el ganado al final del sendero

Estuvimos buscando el camino a seguir y para ello dimos un giro muy brusco, subiendo en dirección casi oeste puro, hasta que encontramos una portezuela que nos marcaría el camino a seguir.

Paso entre dos rocas, donde encontramos el camino a seguir

Iniciamos el descenso por este sendero, más cómodo que el camino anterior y ya sin tener que estar subiendo y bajando. En el descenso nos encontramos una cabaña en la que había un grupo de jóvenes descansando, así como un bebedero para el ganado en el que aproveché para remojarme un poco la cabeza.

Cabaña junto al camino de descenso

Al poco de pasar la cabaña el sendero seguía pero se perdía un poco entre el verde del “prao” y casi no nos damos cuenta de coger un desvío que descendía en dirección norte. Nos encontrábamos en las praderas de Bustantivo.

Cogiendo desvío hacia la derecha. en dirección al bosque

En esta nueva pista nos metimos en la sombra de un bosque la cual se agradecía después de estar tantas horas al sol. Esta pista era utilizada como arrastraderos de madera, para llevarla hasta el río.

Adentrándonos en el bosque por la pista

La pista iba en constante descenso, haciendo constantes zig-zags buscando el camino más cómodo. En ese descenso nos encontramos un cráneo de una cabra que había sido devorada por los animales que abundan en el bosque.

Calavera de cabra en mitad de la pista

Continuamos descendiendo hasta que llegamos a la parte más baja en la que atravesamos un puente que cruzaba el río de Cantijón.

Puente sobre el río Cantijón

Seguimos caminando por el sendero, ahora en ligero ascenso y pudimos ver el bosque que habíamos atravesado en el Vado de Valjierro.

Bosque en Vado de Valjierro

En este camino de bajada uno de los senderistas se encontró un bonito espectáculo de un zorro entre la vegetación y aprovechando que tenía la cámara de vídeo le estuvo grabando.

Zorro entre la vegetación

Al cabo de un tiempo de caminar por la pista nos encontramos una pequeña cabaña-refugio a un lado de esta pista.

Cabaña-refugio junto a la pista

Bajando por esta pista nos encontramos un cruce con otra pista, la cual coincide con el PR-S15 y vemos el desvío hacia la izquierda que se dirige a Fuente Dé y el de la derecha que es el que nos interesa a nosotros.

Desvío hacia la derecha

Después de coger el desvío de la derecha continuamos caminando por el PR-S15 hasta que llegamos a un extraño paso canadiense con un abrevadero a su lado. Digo extraño ya que tenía una especie de portalada hecha con unos palos.

Paso canadiense y abrevadero

Ya parecía que llegábamos al final del recorrido y pudimos ver en una misma fotografía el lugar desde el que iniciamos la ruta en Pido y la cima del Coriscao entre las nubes.

Vista de inicio de ruta en Pido y Cima del Coriscao

Llegamos a una nueva bifurcación, esta vez en los invernales las Berrugas, donde abandonamos el PR-S15 que se dirigía hacia la izquierda a Fuente Dé y cogimos el camino de la derecha hacia Pido.

Invernales las Berrugas

En ese punto había un letrero, junto a uno de los invernales que indicaba que quedaba 1 hora y media para llegar a Pido, algo que nos parecía imposible, ya que se veía el final del recorrido a muy poca distancia. Igual se referían al centro del pueblo y no donde nosotros habíamos dejado el coche, ya que casi se podía ver.

Indicador a Pido junto a invernal

Y efectivamente, al poco de coger este desvío que nos dirigía hacia Pido, a menos de un kilómetro, encontramos una pista principal que coincidía con el PR-S7, que desciende desde Fuente Dé hasta Santo Toribio por todo el valle de Valdebaró. Cogimos esa carretera en dirección a Pido.

Llegando al PR-S7

Ya veíamos el coche muy cerca y aprovechando que la carretera atravesaba el río Cantijón, nos fuimos a refrescar los pies después de más de 21 km de caminata.

Refrescándome los pies en río Cantijón

Después de 21 km, siete horas y media de caminata y un desnivel acumulado de más de 1600 metros llegamos a nuestro destino final y que mejor forma de celebrarlo que dirigiéndonos al pueblo de Espinama a tomar unos refrescos.

Para ver la ruta en Wikiloc pinchar sobre la imagen.

Ruta en Google Earth

Curva de altura en función del tiempo de marcha.

Curva altura tiempo

 

Pido – Coriscao – Collado de Somo – Pido
Distancia Total Ruta circular de 21 km.
Duración Total El recorrido lo hicimos en siete horas y 30 minutos minutos, y estaríamos parados 45 minutos entre la comida y resto de paradas.
Dificultad La ruta es de nivel medio-alto.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 1.200 m. con un desnivel acumulado de unos 1.600 m.
Tipo de camino Todo el camino fue por senderos, pistas y campo a través.
Agua potable Encontramos varios arroyos en los que se podría beber agua y varios bebederos para el ganado, es decir para refrescarse.
Época recomendada Se puede hacer en cualquier época del año, aunque en invierno habría que hacerlo con raquetas o crampones, por la gran cantidad de nieve que se acumula.
Cartografía y Bibliografía Hoja 81-I (Camaleño) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc

El sábado 30 de Mayo, aprovechando que en Cantabria ya nos encontramos en la Fase 2 de la desescalada por la crisis del Coronavirus, y que ya permiten realizar senderismo en toda Cantabria sin limitación horaria, nos juntamos cuatro senderistas para hacer uso y disfrute de nuestro bonoruta y además con más ganas que otras veces, ya que llevábamos sin salir al monte desde el mes de Febrero.

Para ello, cumpliendo todo lo exigido por estar en estado de alarma, dos ocupantes por fila del coche y mascarilla, nos dirigimos hacia el pueblo de Viaña, perteneciente al Valle de Cabuérniga, donde este mismo año dos de nosotros estuvimos haciendo una miniruta por su río, visitando las cascadas. Así mismo, ya habíamos realizado una ruta desde Renedo de Cabuérniga hasta Viaña hace tiempo, aunque aquella vez con nieve, y además todavía no teníamos raquetas. Para ver esa entrada pinchar aquí.

Ya en el pueblo de Viaña, aparcamos el coche cerca de un bebedero que se encuentra en medio del pueblo. Allí nos preparamos para la ruta, playeras de monte (aunque en algún momento echamos en falta las botas por la gran cantidad de barro en algunas zonas), pantalón corto (aunque luego nos arrepentimos por la cantidad de toxos, brezo, o vegetación baja con pinchos que nos destrozó las piernas) y lo principal, crema de sol para la protección de la piel, ya que hacía mucho sol y la previsión es de que seguiría siendo así durante toda la ruta.

Salida de la ruta

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

Para ver una breve crónica de la ruta y el vídeo de la ruta pinchar aquí

Una vez preparados nos dirigimos hacia la izquierda en dirección a la iglesia del pueblo, se trata de la Ermita de San Andrés, donde también se encuentra una bolera, aunque por las condiciones en las que se encuentra parece que no se juega mucho.

Ermita de San Andrés en Viaña

Junto a la bolera hay un busto de homenaje a Eustaquio Muela Puebla, Maestro Nacional y propulsor del deporte de los bolos en Viaña y fundador de la “Boleruca el Campo”

Busto homenaje a Eustaquio Muela Puebla

Seguimos por una callejuela que deja la ermita y la bolera a la izquierda. Es una callejuela estrecha que nos conduce entre unas pequeñas huertas y puertas de algunas casucas, donde algún vecino salió a saludarnos. Una vez dejadas atrás estas casas, ya fuera del pueblo, giramos a la derecha, continuando por una pista que nos dirige hacia el río. En esa pista tenemos que atravesar una pista canadiense antes de llegar al río.

Paso canadiense en pista hacia el río

Siguiendo por esta pista que se dirige hacia el río llegamos a un cruce, el desvío de la derecha se dirige hacia el río, pero tiene el problema de que el agua del río pasa por encima del puente y o te mojas o te puedes resbalar (si el río lleva poco agua se podría cruzar por aquí), así que cogemos el desvío a la izquierda que libra esta paso y atravesamos el río por un puente que se encuentra después de un cerrado de una hermosa cabaña junto al río y que parece que en otro momento pudo ser un molino, por la turbina que se encuentra junto a ella.

Cabaña junto a arroyo Viaña

Justo antes del puente que cruza el arroyo nos encontramos un gran castaño en el que aprovechamos para hacernos una foto.

Gran castaño antes de cruzar arroyo

Una vez atravesado el puente nos dirigimos hacia la derecha para volver al lugar en el que el río pasa por encima de la pista y una vez llegados a ese punto nos dirigimos hacia la izquierda dejando una cuadra para el ganado a nuestra derecha.

Cuadra junto a la pista

A los pocos minutos de pasar por esta cabaña cogimos un pequeño desvío en la pista para visitar la primera de las múltiples cascadas que hay en este arroyo.

Primera de las cascadas en el arroyo

Regresamos de nuevo a la pista principal que iba en ligero y cómodo ascenso en busca del siguiente desvío hacia otra nueva cascada. Después de caminar unos tres minutos por esta pista encontramos un desvío hacia la derecha que se dirigía de nuevo hacia el arroyo.

Desvío en la pista hacia el arroyo

Cogemos este desvío y que es lo que nos encontramos, pues otra bonita y espectacular cascada, aunque comparada con las que veríamos posteriormente nos parecería una cascada insignificante.

Otra cascada

Cuando llevábamos caminados solamente dos kilómetros llegamos a un lugar donde coincidían varias cascadas, unas que venían del lado derecho del curso del arroyo por del Vado del Sel del Cerezo y otras del lado del izquierdo del Canal del Pernal Jormoso. Aquí nos desviamos de nuevo hacia el arroyo principal donde pudimos ver varias cascadas, cada vez más espectaculares.

Cascada con su poza desde arroyo del Vado del Sel del Cerezo

Cascada en el arroyo principal con gran tronco en ella.

Estuvimos caminando junto al arroyo unos metros y volvimos a salir de nuevo a la pista y a los pocos metros, cuando llevábamos recorridos 2,5 km llegamos a otra cascada, esta coincidía con el cruce con el arroyo del Vado de las Torcas.

Otra idílica cascada con su poza que invitaba al baño

Regresamos de nuevo a la pista principal, pero enseguida nos salimos para ir por otro camino entre la pista y el arroyo, el cual estaba cubierto de vegetación, principalmente de helechos.

Sendero cubierto de vegetación

Esta gran presencia de helechos es lo que pensamos que hizo que al acabar la ruta, una vez en casa, dos de los senderistas tuvieran que librarse de multitud de pequeñas garrapatas.

Una de las múltiples garrapatas que cogimos.

En estos tramos es donde echamos en falta las botas, ya que había zonas que estaban totalmente cubiertas de agua y barro, lo que dificultaba el caminar e hizo que nos quedásemos trabados en el barro en varias ocasiones. Después de caminar un buen rato junto al arroyo, a los 3,5 km nos encontramos otra bonita cascada.

Otra de las espectaculares cascadas

A los 500 metros nos volvimos a acercar  ver otra bonita cascada

Otra cascada en mitad del arroyo

Continuamos alternando el caminar por el sendero junto al arroyo, aunque en algunas ocasiones nos teníamos que separar e ir un poco más arriba ya que no había paso junto el arroyo, El sendero tenía a ambos lados hayas, robles, acebos y algunos avellanos, lo que hacía que este primer tramo de la ruta fuese además de cómodo, bastante fresco, ya que íbamos todo el rato a la sombra de los árboles que había junto al arroyo.

Después de hora y media de caminata y un total de unos 4,6 km, llegamos a lo que en la otra ocasión que recorrimos las cascadas del Viaña, pensábamos que se trataba del Pozo del Infierno, pero que no era así, ya que este pozo se encuentra un poco más arriba. Esta era la cascada más grande y espectacular que habíamos visto hasta el momento.

Cascada espectacular en mitad del Viaña

En esta cascada destacaban los grandes troncos que se habían quedado atravesados en medio de ella. En este punto cruzamos el arroyo por unas rocas y nos dirigimos a una cascada que parecía en la que se hizo un antiguo anuncio de desodorante Fa (en el una chica rubia se duchaba en una cascada natural) y que provenía del arroyo del Sel de la Canal.

Cascada del arroyo de Sel de la Canal

En este punto se acabó el recorrido suave, cómodo y fresco. Es decir, hasta este punto sería un recorrido sencillo para hacer con la familia e incluso con niños pequeños, teniendo un poco de cuidado en las zonas resbaladizas junto al río. A partir de aquí la cosa se complica, retrocedemos un poco saliendo de esta gran cascada y encontramos un pequeño sendero que asciende en dura pendiente, por una zona sin ninguna sombra, llena de maleza que nos araña constantemente nuestras descubiertas piernas y con alguna zona un poco peligrosa por la posible caída. pero merece la pena ya que llegas realmente al conocido Pozo del Infierno y ya sabemos porqué se llama así, ya que desde arriba prácticamente no se ve el fondo del pozo.

Pozo del Infierno

Al final el Pozo del Infierno sólo lo vimos desde la parte superior, ya que no encontramos un camino fácil para verlo desde abajo, aunque seguramente que existiría. Pero la verdad que desde arriba las vistas eran espectaculares. A partir de este punto la ruta se puso durilla, primero un gran ascenso entre la maleza y buscando pequeños senderos entre los pinchos de los toxos y brezo bajo para dañarnos lo menos posible las piernas.

Primero de los duros ascensos del día

Volvimos a coger el curso principal del arroyo Viaña y después de 2 horas de camino llegamos a otra de las cascadas, esta en la intersección con el arroyo del Vado de la Braña Limpia.

Cascada en la intersección con arroyo del Vado de la Braña Limpia

Junto a esta cascada había otra pequeña que parecía una escalera esculpida en las rocas.

Cascada de escalera esculpida en la roca

Después de esta última cascada volvimos a buscar senderos que fuesen paralelos al arroyo hasta que a los pocos metros nos encontramos una gran poza que nos estaba llamando para remojarnos nuestras arañadas y maltrechas piernas.

Impresionante poza en el arroyo Viaña

En este último tramo, desde la primera de las grandes cascadas hasta aquí el camino se había complicado ya que no encontrábamos un sendero cómodo y todo el tramo era intentando buscar los sitios más cómodos. En uno de estos puntos nos encontramos a un senderista que nos dijo que continuásemos por un senderillo que iba paralelo al arroyo hasta que alcanzásemos una pista que va parte de las campas de Ucieda y circula por la cresta de la Sierra de Bárcena Mayor, pasando por la Ermita del Moral. Eso es lo que hicimos seguir el sendero y tuvimos que atravesar una alambrada que incluso cruzaba el propio río.

Atravesando una alambrada

A los 35 minutos desde la poza llegamos a un cruce entre el arroyo Viaña y el arroyo Cervatillo. Según el senderista que nos habíamos encontrado tendríamos que seguir por el curso del arroyo, pero como el track que teníamos nos indicaba que nos desviásemos por el arroyo Cervatillo, pues eso es lo que hicimos.

Arroyo Cervatillo

Cuando empezamos a caminar paralelos al nuevo arroyo miramos hacia arriba, hacia el Alto Roiz (961 m.) pudimos ver una manada de venados que rápidamente se fueron hacia el otro lado de la montaña. Esta no fue la primera vez que vimos venados en la ruta, ya que posteriormente volvimos a ver venados en varias ocasiones.

Venados en la crestera

Desde la orilla del arroyo Cervatillo se veía la impresionante cuesta que nos quedaba por ascender, no se veía ningún sendero, así que no nos quedó más remedio que ascender, pacientemente, hacia la crestera. En dicho ascenso, el segundo duro del día la principal dificultad era la maleza, que en esta ocasión se había convertido en maleza quemada que todavía dañaba más nuestras maltrechas piernas.

Ladera que teníamos que subir

Desde abajo el ascenso parecía más pindio, pero luego no fue para tanto, poco a poco, buscando el camino más cómodo iniciamos el ascenso hasta la crestera que iba desde el Alto de Roiz (961 m.) hasta el Cueto o Fuente Porciles (993 m.)

Último tramo de ascenso hacia la crestera.

Una vez arriba, llegamos a una gran braña que estaba llena de ganado, se trataba de Braña Mayor. En dicha braña había una alambrada que separa los dos municipios, en el que estábamos nosotros que es el municipio de Cabuérniga y en el que principalmente había ganado caballar y algo de ganado vacuno, pero de carne.

Lado de la alambrada de Cabuérniga

Mientras que al otro lado de la alambrada estaba el municipio de Los Tojos, en el que el ganado era totalmente diferente y en el que destacaban unas preciosas vacas tudancas, con el fondo de la pista que se dirige hacia la Ermita del Moral.

Tudancas en el municipio de Los Tojos

De cada municipio destacaría un bonito ejemplar, por un lado de Cabuérniga destacaba un impresionante macho percherón.

Percherón en Cabuérniga

y una esbelta tudanca, de la que, según alguno de los senderistas, era bonita hasta su sombra.

Magnífico ejemplar de tudanca

Una vez que hubimos disfrutando durante un buen rato de estos magníficos ejemplares de la ganadería Cántabra, aunque teniendo un poco de precaución, ya que estaban custodiados por dos enormes ejemplares de mastines que no dejaron de ladrarnos, eso si manteniendo la distancia, durante todo el rato que estuvimos en la braña, iniciamos un ligero ascenso hacia la siguiente cumbre. En ese ascenso echamos una vista atrás y pudimos ver la inmensidad de Braña Mayor.

Braña Mayor desde la siguiente cima

Una vez que llegamos a la cima pudimos hacer una foto de las montañas que había alrededor y en una de esas imágenes se podía ver al fondo Peña Rocías, Mortillano, Porra Colina, Picón del Fraile y Castro Valnera.

Al fondo Peña Rocías, Mortillano, Porra Colina, Picón del Fraile y Castro Valnera

Seguimos caminando, ya que esta era una precima, hasta la cima y allí realicé una panorámica de todo el valle, pero esta vez hacia el otro lado y se podía ver, el Liguardi, Iján, Cordel, Bóveda, Cornón, Concilla, Peña Sagra con su Cornón y al fondo Los Picos de Europa.

Al fondo Liguardi, Iján, Cordel, Bóveda, Cornón, Concilla, Peña Sagra con su Cornón y al fondo Los Picos de Europa

Después de disfrutar de estas vistas decidimos buscar un lugar cómodo y en el que corriese un poco el aire para hacer la parada reglamentaria para comer. El lugar tenía unas magníficas vistas del camino que nos quedaba por realizar. Para ello nos paramos a comer en Cotero o Fuente Porciles. Llevábamos caminado 9,5 km y un tiempo de cuatro horas, luego ya nos merecíamos el descanso.

Comiendo en Cotero o Fuente Porciles

Después de comer reiniciamos la marcha, siguiendo por un sendero que había en el prado y por el que parece que habían circulado vehículos hasta que llegamos a un cruce en el que podíamos seguir hacia la cumbre o cruzar a Los Tojos por la alambrada e ir por una pista, así que eso hicimos.

Cogiendo desvío hacia la pista de la izquierda

Después de bordear la cima por esa pista volvimos a pasar de nuevo al lado de Cabuérniga y pudimos ver la crestera que teníamos que seguir para llegar a nuestro destino. Aquí la pista se volvió a convertir en un sendero en el prao y se podían volver a ver las anteriores cimas de la herradura de Campoo y la Sierra de Peña Sagra.

Camino que tendríamos que seguir

A los veinte minutos de haber vuelto a entrar en el municipio de Cabuérniga llegamos a una enorme vaguada que lógicamente llevaría su propio arroyo y que desembocaría en el arroyo principal, es decir el Viaña. Se trataba de la vaguada del Vado del Sel del Cerezo, en el cual habíamos visto una de las cascadas en el ascenso.

Vado de la Sel del Cerezo

Al fondo ya veíamos la pista que nos llevaría a nuestro destino final, pero pasando de nuevo por una nueva braña, se trataba del Braña de Zarzamorosa, en la que vimos unos magníficos ejemplares de percherones a los que no me pude resistir a hacer una fotografía.

Manada de caballos en Zarzamorosa

Esta era otra gran braña, y ya junto a ella enlazamos con una ancha y cómoda pista que nos llevaría de regreso hacia Viaña.

Pista hacia Viaña

Al llegar al saliente que se puede ver en la fotografía anterior había una curva muy cerrada y justo en ese saliente había una especie de gran mirador sobre el pueblo de Viaña, justo en el mirador había un pequeño rebaño de tudancas que parecía que estaban disfrutando de las vistas. Las espantamos para poder disfrutar nosotros de las vistas, que también teníamos derecho a ello. El lugar no tenemos muy claro de cómo se llamaba, ya que en un plano del IGN lo llaman el Alto de la Silla, pero en otro plano este punto lo sitúan un poco más al sur a la derecha en la fotografía anterior. También he visto que lo llaman el Prao Labajo y creo que este es el nombre correcto. Bueno el nombre da igual, las vistas impresionantes.

Vistas de Viaña desde Prao Labajo o Alto de la Silla

Ahora, aunque parecía que ya estábamos cerca del final, todavía quedaba un buen tramo, aunque por una cómoda pista pero que daba muchas revueltas para salvar el desnivel. La mayor parte iba a pleno sol, aunque aveces podíamos disfrutar de una buscada y deseada sombra.

Tramo de la pista con sombra

En una de las revueltas tuvimos una magnífica vista del mirado desde donde hicimos una de las últimas fotos, parecía mentira que en tan poco recorrido hubiésemos descendido tanta altura.

Mirador de Prao Labajo o Alto de la Silla al fondo

Ya quedaban pocos metros para llegar a Viaña y lo primero que vimos fue el depósito de aguas que abastece a todo el pueblo. Nada más pasado el depósito llegaríamos al pueblo después de 18 km y seis horas y cuarto de caminata.

Llegando al pueblo de Viaña

Lo primero que hicimos nada más llegar al coche fue dejar las mochilas e ir a refrescar las maltrechas piernas, debido a los arañazos con los toxos y brezo, al arroyo Viaña, así que nos descalzamos y a refrescar las piernas. Aunque el agua estaba bastante fresca, nos vino muy bien para refrescar y sobre todo limpiar las piernas.

Refrescando y lavando las piernas en el arroyo

Una vez refrescados nos subimos de nuevo hasta el pueblo donde cogimos el coche y nos dirigimos al restaurante El Roblón de Cabuérniga en Renedo de Cabuérniga a tomar un refresco, eso sí con nuestras mascarillas y respetando las distancias de seguridad. Debido a esta distancia de seguridad no nos hicimos el típico selfie que nos hacemos en las cimas.

Para ver la ruta en Wikiloc pinchar sobre la imagen.

Ruta en Google Earth

Curva de altura en función del tiempo de marcha.

Curva Altura-tiempo

 

Viaña – Pozo del Infierno – Braña Mayor – Zarzamorosa – Viaña
Distancia Total Ruta circular de 18 km.
Duración Total El recorrido lo hicimos en seis horas y 15 minutos minutos, y estaríamos parados 30 minutos entre la comida y resto de paradas.
Dificultad La ruta es de nivel medio.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 590 m. con un desnivel acumulado de unos 1.033 m.
Tipo de camino Todo el camino fue por senderos, pistas, campo a través y por brañas.
Agua potable Encontramos varios arroyos en los que se podría beber agua y varios bebederos para el ganado, es decir para refrescarse.
Época recomendada Se puede hacer en cualquier época del año, aunque en invierno puede tener algo de nieve.
Cartografía y Bibliografía Hoja 57-IV (Valle) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc

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