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El sábado 21 de Abril nos juntamos cuatro senderistas, nos faltó uno de los habituales, ya que tenía otro compromiso, para realizar uso de nuestro bonoruta. En esta ocasión nos decidimos a repetir una que intentamos realizar el 3 de Marzo pero que no pudimos realizar, ya que había mucha nieve y placas de hielo y no llevábamos raquetas para que la ruta fuese segura, como consecuencia, en esa ocasión, repetimos una por la Canalonda que ya habíamos realizado en otra ocasión. La ruta que hicimos, en esta ocasión, fue el sendero del Hondojón que está balizado como el PR-S 66.

Para ello nos dirigimos en dirección a Arredondo y posteriormente hacia el pueblo de Asón. Una vez allí ascendimos por la carretera de montaña que se dirige hacia el aparcamiento que se encuentra en el Collado del Asón. Allí dejamos aparcado el coche y nos preparamos para iniciar la ruta. Se notaba que la gente estaba con “ansia viva” de salir al monte ya que nos encontramos varios grupos de senderistas.

Inicio de la ruta

Para comenzar nos hicimos una foto del grupo.

Grupo de senderismo

Justo al lado del aparcamiento, hay un cartel indicativo de la ruta del sendero del Hondojón y junto a este cartel se encuentra la pista de inicio del recorrido y una señal de prohibición de paso a vehículos a motor. La pista va ganando en altura suavemente y pasados unos minutos nos encontramos con un cruce a nuestra derecha que se dirige a la vuelta de La Colina, nosotros continuamos de frente, a nuestra izquierda hay un farallón rocoso, son Los Campanarios.

Los Campanarios

Y a nuestra derecha se encuentra otra zona rocosa, donde en otra ocasión circulamos por los cañones que allí están en la zona de Los Castros de Horneo.

Los Castros de Horneo

Una vez que íbamos recorridos unos metros eché una mirada atrás y había una magnífica vista del inicio del Mortillano, el Mazo Grande y el Mazo Chico.

Inicio del Mortillano, Mazo Grande y Mazo Chico al fondo

La pista por la que circulamos es ancha, cómoda y se camina sin problemas. Tras varias subidas y cuando ya empezamos a sudar un poco, ya que empezamos un poco fuerte,llegamos al Alto de la Posadía y tenemos una vista del Poljé de Brenavinto, hoy seca, aunque un mes antes estaba totalmente cubierta por agua.

Poljé de Brenavinto desde el Alto de la Posadía

En esta fotografía se puede ver cómo se encontraba este poljé a mediados de Febrero.

Poljé de Brenavinto a mediados de Febrero

Atravesamos el poljé de Brenavinto por el sendero que lo atraviesa, no sin cierta dificultad, ya que aunque parecía que estaba totalmente seco, no era así y un arroyo se combinaba con el sendero y al final tuvimos que atravesar el arroyo que cruzaba el sendero. Iniciamos un pequeño ascenso y llegamos a un cruce que se dirige hacia la derecha hacia Brenalengua y hacia el Senderón, que nos dirigiría hacia la Canalonda. Nosotros cogemos el desvío hacia la izquierda y que se dirige hacia Brenarromán siguiendo el Sendero del Hondojón, también en dirección a Bustalveinte.

Cruce hacia Brenarromán siguiendo el Sendero de Hondojón

Siguiendo por este camino nos dirigimos hacia Brenarromán donde a mano izquierda se encuentra una cabaña en muy buen estado, donde unos senderistas estaban descansando un poco antes de iniciar el ascenso.

Hacia Brenarromán

Dejamos la cabaña a mano izquierda y nos dirigimos hacia una pista que se encuentra en bastante mal estado debido al agua que ha ido bajando a lo largo del invierno por dicha pista y que nos dirige en dirección al bosque.

Inicio de pista de ascenso

En este sendero de ascenso se llega a una zona más llana donde nos encontramos una doble señalización, una que marca el recorrido correcto del Sendero de Hondojón, que es el que íbamos a seguir y otra marca que se dirige hacia Bustalveinte.

Desvío hacia Bustalveinte

Ya estábamos empezando a introducirnos en el bosque siguiendo el sendero que en la vez anterior estaba cubierto de nieve y placas de hielo. Nos llamó la atención unas flores que se encontraban al margen del sendero. Se trataba de narcisos de color amarillo.

Narcisos silvestres amarillos

Después de unas cuantas curvas y un ascenso un poco más duro llegamos al lugar donde nos tuvimos que dar la vuelta en la otra ocasión por culpa de la nieve y del hielo. Nos encontrábamos a los pies de la Mota Primera (1.465 m.)

La Mota Primera con algo de nieve

Echando una mirada hacia arriba podíamos ver un collado, el cual era nuestro siguiente punto al que teníamos que llegar, ya cerca de la Cabaña del Pozo. Para ello iniciamos otro ascenso en el que nos encontramos alguna zona totalmente cubierta de nieve.

Pista cubierta de nieve

En este último tramo de ascenso hacia la Cabaña del Pozo nos introducimos en el bosque, en el cual las hayas todavía no tenía prácticamente ninguna hoja, y nos encontramos zonas cubiertas de nieve y un árbol que cortaba el camino y en el que aprovechamos para hacernos una foto.

Haya caída atravesando el camino

Después de una “durilla” subida, ya llegábamos a la cota más alta que alcanzaríamos en la ruta que estábamos realizando, con una altitud de . En este ascenso, al mirar hacia el oeste, pudimos ver además de la Mota Primera, la Mota La Fuente y el Picón del Fraile (1.619 m.), donde se encuentra la famosa antena del Escuadrón de Vigilancia Aérea nº12 (EVA 12)

La Mota Primera, la Mota la Fuente y el Picón del Fraile

Al llegar arriba del todo me llamó la atención la gran cantidad de ranas que había en un pozo y en el que nada más acercarme a él se sumergieron y sólo se podía ver la gran cantidad de huevos que había en el interior del pozo.

Pozo lleno de huevos de rana

Ya en la parte superior del collado, junto a este pozo, encontramos una señal que nos indicaba el camino correcto hacia el sendero del Hondojón.

Indicador de la ruta correcta

Seguimos la señal y llegamos a una zona cubierta de nieve desde la que se podía ver, a nuestra izquierda, la esperada Cabaña del Pozo, junto con el pozo que le da su nombre

La Cabaña del Pozo

y, a hacia el sur, al fondo, Peña Lusa (1.568 m.), cima que ya ascendimos en otra ocasión, también desde el mismo punto de partida de esta ruta. Para ver esta ruta pinchar aquí.

Peña Lusa

Después de disfrutar de estas vistas y realizar una panorámica de la zona

Panorámica de la zona

nos dirigimos hacia la cabaña del Pozo.

Cabaña del Pozo

A la derecha del pozo encontramos el inicio de un sendero marcado claramente por una pequeña estaca que nos indica el camino correcto, así que hacia allí nos dirigimos.

Sendero hacia abajo

La bajada estaba bastante complicada, ya que ademas de la fuerte pendiente había que añadir la dificultad de que había zonas del sendero que estaban cubiertas de nieve. Una vez pasada esta zona de descenso complicada cogimos de nuevo el sendero que se encontraba claramente marcado.

Sendero que teníamos que seguir

Continuamos por este sendero y cuando llegamos al final nos fuimos guiando por las útiles marcas que íbamos encontrando de manera que desde una se veía la siguiente. Lo que teníamos que hacer era seguir estas marcas.

Siguiendo las marcas que nos dirigían hacia el Hondojón

Esta ruta nos dirigía hacia una zona rocosa y que debe ser la única posible para salvar el muro de piedra que se encuentra cerrando el hoyo del Hondojón. La bajada era entre rocas y en algún momento tuvimos que echar las manos para ayudarnos en el descenso.

Camino rocoso de descenso

Continuamos descendiendo y veíamos a nuestra derecha el gran farallón de piedra que cierra el Hondojón,

Caminando librando el farallón rocoso

y llegamos a un punto en el que había una superficie rocosa con una gran vista de esta zona, en la que destacaba el muro de roca que asemeja al famoso “The Wall” de la serie Juego de Tronos.

Muro de roca

Allí aprovechamos para hacernos un selfie del grupo.

Selfie en el muro de Hondojón

En este punto perdimos las marcas y no teníamos muy claro por donde descender, pero como veíamos al fondo el camino que teníamos que alcanzar, nos dirigimos campo a través hacia este sendero. Aquí llegó la mayor sorpresa de toda la ruta, pudimos divisar claramente un rebeco que ascendía a muy pocos metros de donde nos encontrábamos, lástima que no nos dio tiempo para hacerle una foto. Esta no es una zona natural para este tipo de animal, pero fue introducido hace algunos años y parece ser que se ha adaptado fácilmente.

Una vez que llegamos al sendero, me dirigí, por él, hacia la derecha en dirección al Hondojón para tener una buena vista de toda esta zona.

Caminando hacia el Hondojón

Volví a regresar por el sendero hasta la zona donde pudimos divisar al rebeco y nos hicimos una fotografía con el fondo de la zona del Hondojón.

Senderistas con el Hondojón al fondo

Continuamos caminando por este cómodo sendero y llegamos a un primer cruce que se dirige a nuestra derecha hacia el sendero de Busturejo, el cual seguimos el día que hicimos el ascenso a Peña Lusa.

Señal hacia el sendero de Busturejo

Continuamos caminando por el sendero hasta el siguiente cruce en la zona conocida con el nombre de Hojón (1.029 m.), donde hay un cruce que se dirige por un lado siguiendo nuestra ruta y por el otro hacia La Brenía.

Siguiente cruce

Desde este punto eché una vista atrás del camino que habíamos recorrido desde el Hondojón y la vista era maravillosa, en la que destacaba el muro de roca, el inicio de la zona de Peña Lusa,…

Vista del Hondojón desde Hojón

En este punto comenzó a desaparecer la pista y se convirtió en un sendero que se dirigía hacia el cerrado de piedra de unas cabañas que hay en esta zona.

Caminando hacia cabañas

En esta zona hay varias cabañas que se encuentran en el interior de un cerrado de piedras y pasamos junto a una de ellas en la que destacaban las lascas de pizarra que forman el tejado de dicha cabaña.

Típica cabaña pasiega

Seguimos el mismo sendero que iba junto al cerrado de las fincas hasta alcanzar el cruce a la Fuente La Regada.

Desvío hacia la Fuente de la Regada

Hay que desviarse del camino principal para visitarla, así que hacia allí nos dirigimos para poder verla y refrescarnos un poco la cabeza.

Fuente de La Regada

Después de refrescarnos regresamos por el mismo camino hacia el sendero principal, e iniciamos el descenso hacia los Collados del Asón, primero dirigiéndonos hacia una zona boscosa, en la cual no vimos ninguna marca e hizo que nos despistáramos un poco, pero rápidamente volvimos a encontrar un sendero que parecía ser el correcto y desde el que pudimos ver la pista por la que habíamos ascendido, con los Castros de Horneo al fondo, aunque con una vista un poco diferente a la que tuvimos en el ascenso.

Pista principal y Castros de Horneo

Seguíamos descendiendo por el sendero viendo al fondo el pueblo de La Gándara en el Valle de Soba.

El pueblo de La Gándara al fondo

Desde este mismo punto se podía ver la cima del Mortillano, el Mazo Grande y el Mazo Chico.

Mortillano, Mazo Grande y Mazo Chico

Ya sólo nos quedaba el último tramo de descenso hacia la pista principal, la cual finalizaba junto a un cerrado para el ganado y una nave para el ganado.

Llegando a la pista principal

Después de unos 13 kilómetros y tres horas y cuarenta y cinco minutos llegamos de nuevo al punto de partida, en el cual estuvimos descansando un rato, ya que no podíamos coger el coche por que había una ruta ciclista popular”La Cantabrona”, con casi 1.800 corredores.

Después de descansar, cambiarnos de ropa y comer un poco, esperando a que pasaran todos los ciclistas nos dirigimos a Arredondo, la capital del mundo, a tomar un refresco.

Para ver la ruta en Google Earth pinchar sobre la imagen.

Ruta en Google Earth

Curva de altura en función del tiempo de marcha.

Curva altura-tiempo

Ruta del Sendero de Hondojón PR-S 66
Distancia Total Ruta circular de 13 km.
Duración Total El recorrido lo hicimos en tres horas y tres cuartos, y estaríamos parados unos 30 minutos aproximadamente.
Dificultad La ruta es bastante fácil, sólo tiene un ascenso un poco duro.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 600 m. pero con un desnivel acumulado de casi 750 metros.
Tipo de camino Todo el camino fue por pista, senderos y campo a través.
Agua potable Encontramos algún arroyo, varios pozos y la fuente de La Regada.
Época recomendada Se puede hacer en cualquier época del año, pero con nieve y sin raquetas está complicado.
Cartografía y Bibliografía Hoja 59-IV (Veguilla) a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc
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Estaba acabando el año 2017 y decidimos hacer nuestra ruta final de año, pero como el tiempo era tan malo, en vez de hacer la última ruta del 2017 tuvimos que hacer la primera del 2018. Como el tiempo los días anteriores había sido muy malo nos decidimos a hacer una ruta con raquetas, aunque al final lo único que hicimos fue cargar con ellas a la espalda ya que no había nieve como para ponerlas. La ruta que teníamos programada y que al final realizamos fue desde el refugio de Golobar a la Fuente del Cobre o del Coble, caminado por el Parque Natural de Fuentes Carrionas.

Para realizar esta ruta hay un par de caminos y nosotros nos decidimos por el más duro, ascendiendo primero al Valdecebollas (2.142 m). Este primer tramo hasta esta cima ya la habíamos realizado hace tres años y ya nos pareció bastante dura, sobre todo el ascenso hasta el collado de Sestil (2.039 m.). Para verla pinchar aquí.

Para ello cogimos el coche y subimos hasta Reinosa y cogimos la carretera que se dirige hacia Alto Campoo. Al llegar al pueblo de Espinilla cogimos la desviación que nos dirige hacia la Población de Suso y Salcedillo. Después de atravesar este último pueblo nos dirigimos hacia el pueblo de Brañosera, el cual es considerado el primer ayuntamiento de España al serle concedido en 824 (siendo por entonces parte del Reino de Asturias, pero cuando éste era gobernado por monarcas de estirpe Cántabra) la primera carta puebla otorgada, antes de llegar a esta localidad cogimos un desvío a mano derecha que se dirige al abandonado Refugio de Golobar.

En el ascenso por esta carretera de montaña hacia el refugio de Golobar dejamos a nuestra derecha el refugio de La Collada, lugar donde había unas antiguas pistas de esquí y donde iniciamos la ruta hace tres años por culpa de la nieve que en el día de hoy no había. Después de ascender seis kilómetros por esta carretera llegamos al refugio de Golobar, lugar donde empezaría nuestra ruta. El refugio alpino de Golobar fue un proyecto de Parador de Turismo y estación de esquí subvencionado por la Diputación de Palencia en tiempos de la devastadora crisis del petróleo de comienzos de los años 70. La idea surgió por el gran auge del turismo en aquella época, pero la crisis afectó seriamente a las obras y se realizaron recortes de presupuesto, por ello el edificio nunca pudo terminarse, y se encuentra en un grave estado de abandono.

Refugio de Golobar

Para descargar el track para GPS desde Wikiloc pinchar aquí: (hay que registrarse en Wikiloc)

Para ver una breve crónica de la ruta y el vídeo de la ruta pinchar aquí

Allí aparcamos los coches, preparamos las raquetas, las cuales nos hubiesen sobrado, y nos dispusimos a iniciar nuestra primera ruta del grupo de bonoruteros del año 2.018. Para ello, junto al aparcamiento, se iniciaba un pequeño sendero que se dirigía en dirección a una vaguada, así que para allá nos dirigimos.

Inicio del sendero

Allí aparcamos los coches, preparamos las raquetas, las cuales nos hubiesen sobrado, y nos dispusimos a iniciar nuestra primera ruta del grupo de bonoruteros del año 2.018. Para ello, junto al aparcamiento, se iniciaba un pequeño sendero que se dirigía en dirección a una vaguada, así que para allá nos dirigimos.

El sendero va paralelo al arroyo Canal, que en la mayor parte de los tramos está cubierto con la nieve y por tanto teníamos que tener mucha precaución a la hora de atravesarlo, ya que había el riesgo de que se hundiese la nieve y tuviésemos que ir todo el camino con los pies mojados. Estábamos realizando el ascenso hacia el collado del Sestil y era bastante duro, así que fuimos buscando aquellos caminos que nos facilitaban el no tener que ir por la nieve.

Ascendiendo por la dura pendiente

Había veces que el cielo estaba totalmente despejado y se podía ver el collado al que teníamos que ascender, pero había otros momentos que se cubría de nubes y no se podía ver nuestro destino. Continuamos ascendiendo hasta que llegamos al Collado del Sestil, el cual se encuentra entre dos cimas, a nuestra derecha Peña Astía (2.062 m), aunque en algunos mapas lo llaman El Sestil y a nuestra izquierda El Sestil Alto (2.058 m), aunque algunos mapas lo marcan como el cueto de Canalejas.

Collado del Sestil

Ya en el collado empezó a soplar un aire muy fuerte y lógicamente muy frío, el cual nos abandonaría en muy pocos tramos. Nos dirigimos en dirección hacia el Sestil Alto o el cueto de Canalejas, pero no lo ascendimos sino que lo dejamos a nuestra izquierda y fuimos por un sendero que iba por sus faldas en dirección a Valdecebollas.

Sestil Alto a nuestra izquierda en dirección a Valdecebollas

Las nubes cubrían todo y prácticamente no veíamos nada, así que lo único que podíamos hacer es seguir el marcado sendero que nos llevaba hacia Valdecebollas. El sendero estaba especialmente blando y dificultaba la marcha así que circulábamos campo a través paralelos al sendero. Al poco nos encontramos lo que parecía una portalada de piedras, la cual indicaba que estábamos entrando en Valdecebollas.

Entrada a Valdecebollas

Desde este punto, debido a la niebla no se podía ver el famoso torreón de Valdecebollas, pero a los pocos metros de pasar por este punto se despejó la niebla y ya se podía contemplar dicho torreón, en cuya cima se distingue un punto geodésico y una cruz de acero inoxidable.

Torreón de Valdecebollas al fondo

Continuamos caminando en dirección a dicho torreón para llegar a la cima del Valdecebollas.

Torreón de Valdecebollas

Lógicamente no pude dejar de hacerme la típica foto en la cima de dicho torreón, aunque la verdad que el viento que hacía dificultaba mucho el poder estar junto a la cruz sin estar bien sujeto.

En la cima del torreón

Las vistas desde esta cima, cuando el tiempo lo permitían eran muy buenas, por un lado se podía ver toda la Sierra del Cordel, con las cimas que ya hemos ascendido y recorrido en otras rutas

Sierra del Cordel

y por otro lado la zona de Picos de Europa

Zona de Picos de Europa

Tampoco pudimos dejar de hacernos una foto tres de los cuatro senderistas una foto a los pies del torreón.

A los pies del Torreón de Valdecebollas

Una vez que disfrutamos de este enclave y de estas vistas que iban y venían por las nubes, iniciamos de nuevo el camino hacia nuestro siguiente destino, la Fuente del Cobre. Para ello nos dirigimos hacia nuestra izquierda en busca de una alambrada que nos acompañaría en un buen tramo.

Buscando el camino correcto en el plano

Así que lo que hicimos fue seguir la alambrada, de esta manera sabíamos que íbamos por el camino correcto y era más difícil perdernos entre densa la niebla.

Caminando junto a la alambrada

Cuando íbamos caminando junto al vallado, a nuestra derecha se encontraba un glaciar, el cual a veces podíamos ver pero en otras ocasiones se encontraba totalmente cubierto por las nubes.

Zona del glaciar cubierta de nubes

Continuamos caminando por la cresta de las montañas en dirección a Peña Covarrés (1.842 m.)

Hacia Peña Covarrés

Una vez cerca de la Peña nos dirigimos hacia el Sel de la Fuente.

Hacia el Sel de la Fuente

En este camino tuvimos que pasar en varias ocasiones por la alambrada, intentando buscar el mejor y más cómodo de los caminos, y esta fue la última vez que tuvimos que pasar.

Pasando por la alambrada

Después de bastante tramo cresteando y siguiendo la alambrada nos dirigimos hacia el Sel de la Fuente, para lo cual tuvimos que descender por la montaña.

Descendiendo hacia el Sel de la Fuente

En ese camino hacia la parte más baja pudimos ver a nuestra izquierda una gran oquedad en la roca, lo que parecía una entrada a una cueva, pero no nos acercamos a verla.

Cueva en montaña rocosa

Después de pasar junto a esta entrada a la cueva nos dirigimos hacia la parte más baja donde circulaba un pequeño arroyo, se trataba del vado de Cerecilla, el cual en algunos tramos estaba cubierto por nieve e hizo que al pasar por el arroyo se rompiese esa capa de nieve y que a alguno de nosotros se le llenase la bota de agua.

Hacia el vado de Cerecilla

Una vez cruzado este vado nos dirigimos en direcció a una zona cubierta de escobales, la cual tuvimos que atravesar en busca del camino correcto.

Caminando por el escobal

Una vez atravesado el escobal nos encontramos el primero de los dos lagos que hay en la zona, se trata de las lagunas del Sel de la Fuente.

Primero de las lagunas cubierta de hielo y nieve

Una vez pasada esta laguna seguimos caminando hasta que encontramos la segunda de las lagunas, la cual también estaba parcialmente de hielo.

La segunda de las lagunas

Bordeamos la laguna y nos dirigimos hacia la izquierda para coger el camino, ya marcado, hacia la Fuente del Cobre.

Camino hacia la Fuente del Cobre cubierto de nieve

Una vez pasada la zona cubierta de pequeños matorrales llegamos a una zona más rocosa y que se dirigía hacia el valle de Covarrés, pero quedándonos a media altura, sin llegar a la base del valle.

Bajando hacia el valle de Covarrés

Caminando a media altura, siguiendo los mojones de piedra dejados por otros senderistas, nos acercábamos a nuestro destino final.

Hacia la zona rocosa donde se encuentra la Fuente de Cobre

Unos pocos metros más adelante ya nos encontramos una gran zona rocosa con una gran oquedad, nos encontrábamos ya en la entrada de la Fuente del Cobre.

Entrada a la Fuente del Cobre

Lo primero que tuvimos que hacer para poder acceder a la cueva fue atravesar el río que de ella surge, nada más y nada menos que el Pisuerga, uno de los tres ríos que naciendo de Pico Tres Mares van a desembocar a tres mares diferentes, El Pisuerga, afluente del Duero y que desemboca en el Atlántico, el Hijar, afluente u origen del Ebro y que finaliza su recorrido en el Mediterráneo y el Nansa que desemboca en el Cantábrico.

Atravesando el Pisuerga para entrar en Cueva

Nada más atravesar el Pisuerga nos encontramos un letrero que indicaba el fin del recorrido de una senda que partiendo de Santa María de Redondo, llega hasta este punto.

Indicador de la senda de la Fuente del Cobre

Nada más pasar este letrero nos quedaba un pequeño ascenso hasta la boca de la cueva.

Subiendo a la entrada de la cueva

Una vez en la entrada de la cueva pudimos ver dónde el Pisuerga surge por primera vez al exterior, después de casi 3 kilómetros bajo tierra ya que el Pisuerga, realmente no nace en este punto, si no que tiene sus fuentes en la cuenca glaciar de Covarrés, entre el pico Valdecebollas y la sierra de Híjar, en el llamado Sel de la Fuente, por donde habíamos pasado anteriormente. El agua procedente de manantiales y el deshielo se acumula en el fondo de la cuenca, formando pequeñas lagunas y regatos que desaguan en una sima. Tras un recorrido subterráneo de 3000 metros, el caudal reaparece en la Fuente del Cobre o del Coble.

Pisuerga saliendo al exterior

Las imágenes de la boca de la cueva desde el interior eran espectaculares, así que aproveché para hacer esta fotografía.

Boca de la cueva desde el interior

Estuve haciendo un pequeño recorrido por el interior, pero sin meterme mucho para adentro ya que no llevaba nada más que una pequeña linterna. En este recorrido encontré una especie de ojo que también comunicaba con el exterior.

Otra de las salidas de la cueva

Aprovechamos para comer en la boca de la cueva y después iniciamos el camino de regreso, ya que no sabíamos cómo se podía complicar el tiempo, así que iniciamos el regreso. Para ello nos dirigimos por el mismo camino hacia la laguna de la Sel de la Fuente.

De nuevo regresando a la Laguna de la Sel de la Fuente

Al poco de pasar esta laguna comenzamos a seguir una serie de hitos que atravesando unas zonas de matorrales bajos nos llevaban a la zona alta hacia el collado de la Sel de la Fuente.

Subiendo hacia el collado de la Sel de la Fuente

Una vez arriba continuamos cresteando en dirección al collado, donde hicimos una pequeña parada junto a una construcción totalmente destruida.

Construcción en collado de la Sel de la Fuente

Ya desde arriba teníamos una perfecta vista de este último tramo realizado con la laguna al fondo.

Vista del último tramo realizado

Ahora el camino ya era muy sencillo, no había forma de perderse, ya que lo único que teníamos que hacer era seguir la alambrada que separa la provincia de Cantabria de la de Castilla y León.

Alambrada que teníamos que seguir y que separa las dos comunidades

Este ascenso que parecía fácil se nos hizo bastante duro, ya que aunque desde abajo parecía poco píndia, a medida que íbamos subiendo íbamos notando la dureza real del ascenso y aproveché en este ascenso a hacer una parada y hacer una foto de la Sierra del Cordel al fondo.

Sierra del Cordel al fondo

Ya desde arriba del todo, en la cima de Peña Astía o el Sestil, según otros mapas las vistas eran impresionantes, en dirección noroeste se podían ver los Picos de Europa.

Picos de Europa al fondo

en dirección sureste el pantano del Ebro

Pantano del Ebro al fondo

Al oeste se veía la cima de Valdecebollas

Cima de Valdecebollas

en dirección suroeste se podía ver lo que podía ser el pantano de Requejada.

Pantano de Requejada al fondo

y también aprovechamos para hacernos uno de estos famosos selfies que se han puesto tan de moda.

Selfie en lo alto de Peña Astía

Una vez descansados de este último ascenso y disfrutado de estas vistas nos dirigimos de nuevo hacia el collado del Sestil

Caminando hacia el collado del Sestil

Una vez llegado al collado ya nos quedaba poco para llegar a nuestro destino final en el refugio de Golobar, así que nos dirigimos por la vaguada que previamente habíamos ascendido, pero esta vez para bajar.

Vaguada hacia el refugio de Golobar

Ya en el aparcamiento del refugio del Golobar nos hicimos una foto de final del recorrido con los picos de los alrededores de fondo.

Foto de fin de ruta del grupo

Una vez que nos cambiamos de ropa, nos dirigimos de nuevo a la Cueva del Coble, pero no a la que habíamos estado anteriormente sino a un mesón que con ese nombre se encuentra en el pueblo de Brañosera. Es un mesón muy característico en el que nos podemos encontrar de todo desde un asta tallada de reno hasta una marioneta, pasando por distintos aperos de labranza,… Allí nos dirigimos y nos deleitamos con unos torreznos, unas orejas de cerdo a la plancha y un buen caldo, todo libre de colesterol y buenísimo.

Para ver la imagen en Wikiloc pinchar sobre la imagen.

Imagen en Google Earth

Curva de altura-tiempo

Curva de Altura-tiempo

Refugio de Golobar – Valdecebollas – Fuente del Cobre – Peña Astía – Refugio de Golobar
Distancia Total Ruta circular de 11,6 km. Aunque un tramo es de ida y vuelta por el mismo sitio.
Duración Total El recorrido lo hicimos en cinco horas y cuarto, y estaríamos parados unos 45 minutos aproximadamente.
Dificultad La ruta es bastante dura ya que tiene varios tramos con mucha pendiente. Con raquetas sería muy complicada.
Desnivel El desnivel es de aproximadamente 550 m. pero con un desnivel acumulado de casi 1070 metros.
Tipo de camino Todo el camino fue por senderos y campo a través.
Agua potable No encontramos ninguna fuente pero sí bastantes arroyos y lagunas.
Época recomendada Con nieve lo vemos muy complicado, luego mejor hacerla en época que no haya nieve, a no ser que se quiera hacer con raquetas.
Cartografía y Bibliografía Hoja 107-II (Brañosera) y Hoja 107-I (San salvador de Cantamuda a escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.
Track GPS Enlace a track para GPS en Wikiloc
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